sábado, 29 de mayo de 2010

"LOS ESPEJOS", Jorge Luis Borges.

Yo que sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos.

Sino ante el agua especular que imita
el otro azul en su profundo cielo,
que a veces raya el ilusorio vuelo
del ave inversa o que un temblor agita.

Y ante la superficie silenciosa
del ébano sutil cuya tersura
repite como un sueño la blancura
de un vago mármol o una vaga rosa.

Hoy, al cabo de tantos y perplejos
años de errar bajo la varia luna,
me pregunto qué azar de la fortuna
hizo que yo temiera los espejos.

Espejos de metal, enmascarado
espejo de caoba que en la bruma
de su rojo crepúsculo disfuma
ese rostro que mira y es mirado.

Infinitos los veo, elementales
ejecutores de un antiguo pacto,
multiplicar el mundo como el acto
generativo, insomnes y fatales.

Prolongan este vano mundo incierto
en su vertiginosa telaraña;
a veces en la tarde los empaña
el hálito de un hombre que no ha muerto.

Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro
paredes de la alcoba hay un espejo,
ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo
que arma en el alba un sigiloso teatro.

Todo acontece y nada se recuerda
en esos gabinetes cristalinos
donde, como fantásticos rabinos,
leemos los libros de derecha a izquierda.

Claudio, rey de una tarde, rey soñado,
no sintió que era un sueño hasta aquel día
en que un actor mimó su felonía
con arte silencioso, en un tablado.

Que haya sueños es raro, que haya espejos,
que el usual y gastado repertorio
de cada día incluya el ilusorio
orbe profundo que urden los reflejos.

Dios (he dado en pensar) pone un empeño
en toda esa inasible arquitectura
que edifica la luz con la tersura
del cristal y la sombra con el sueño.

Dios ha creado las noches que se arman
de sueños y las formas del espejo
para que el hombre sienta que es reflejo
Y vanidad. Por eso nos alarman.

Jorge Luis Borges.

Pintura: "The enamelled chain", ( La cadena esmaltada), 1911, Frank Markham Skipworth.

"ROMANCE DE LA LIRIO", Rafael de León.

Por la arena de la playa
va con un hombre "la Lirio".
La tarde pone en sus ojos
un barco de plata y vidrio,
mientras que Cádiz se enciende
a lo lejos como un cirio,
en un altar encalado
de torres en equilibrio.

-No sé qué sería de mí
si me dejaras, mocito-,
suspira dulce y lejana
y en un sollozo, "la Lirio".

El hombre moreno y alto
con voz de viento salino
le dice mientras su talle
aprieta como un jacinto:
-Llevo tu nombre en el brazo
tatuado desde niño
y en el corazón un ancla
de juramento perdido.

Por la arena de la playa
viene cantando un chiquillo:

¯La Lirio, la Lirio tiene,
tiene una pena la Liro
y se le han puesto las sienes
moraítas de martirio¯

Cádiz, de cal, a lo lejos,
huele a guitarra y a vino.
"La Bizcocha" es una vaca
con sortijas en los dedos,
voz de aguardiente de Rute
y cintura de brasero.
"La Bizcocha" lleva siempre
en su labio amarillento
una colilla colgada
y una blasfemia en acecho.

-¿No vino "la Lirio"?
-No-,
responde una voz en eco
-¡Mardita sea...!
La colilla
cae de los labios al suelo,
como un sucio equilibrista
que cayera de un trapecio.
Y por la taberna va
un taco de carretero
que se clava en la flamenca
de un cartel de toros viejo.

En una mesa, con sorna,
canta un viejo marinero:

¯Se dice si es por un hombre,
se dice que si es por do;
pero la verdá del cuento
¡Ay, Señó de los tormentos!
la saben la Lirio y Dió¯

Sobre el mostrador, borracha,
"La Bizcocha" está durmiendo
un sueño de peluconas
con "la Lirio" de por medio.


-¿Estará el barco en la playa?
-Estará al amanecer...
-Pos descanse usía tranquilo,
que allí se la llevaré.
-¿Y si ella no quiere, vieja?
-Poco sabe su mersé
de las razones que tiene
mi "menda" pa convensé...
¡Sincuenta moneas de oro!
¡Vaya rasones, y olé!

Y una voz entre la sombra
termina el romance aquel:

¯Qu fue con un bebediso
de menta y ajonjolí;
que fue una noche de luna,
que fue una tarde de abrí¯

-¿Dónde está mi blanca novia,
dónde está que no la veo?

(Un barco en la madrugada
se va perdiendo a lo lejos...)

-¿Dónde está "la Lirio", dónde,
que yo sin verla me muero?

(Mocito, busca otra novia
porque esa tiene ya dueño
y va en un trono de espuma
navegando mar adentro...)

-Mira su nombre en mi brazo,
sobre mis venas latiendo,
y en mi pulso y en mi lengua
y en la punta de mis dedos.

(Para tapar ese nombre
ponte un brazalete negro...)

-¡Mira que la llevo aquí
crucificada en mis centros!

(Arráncate las entrañas
y da tu dolor al viento...)

¡Mira que de no mirarla
me estoy muriendo y muriendo!

(Pues encomienda tu alma
porque ese amor está muerto...)

Amarga, de Puerta Tierra,
viene la voz de un flamenco:

¯A la mar maera,
y a la Virgen, cirio,
y pa duquitas, mare de mi arma,
pa duquitas negras,
las que tié la Lirio¯

Caminito de las Indias
un barco se va perdiendo.
"La Lirio" corta sus trenzas
con tijeritas de acero,
llenando el mar de suspiros
y el aire de juramentos,
mientras que, roto, en la playa
-veleta de amores muertos-,
clavando su desengaño
en la Rosa de los Vientos,
moreno de sal y luna,
llora y llora un marinero.

Rafael de León.

Pintura: "Ídolo eterno", 1931, George Apperley.

miércoles, 26 de mayo de 2010

"SIRENA SILENTE", Mayte Dalianegra

Soy de ése tu mar meridional, sirena silente,
muda mi boca para acallar el rumor de Ponto,
las cuerdas de mi garganta son guitarra indolente,
tan sólo dejo partir algunas notas de pronto.

Fuste soy de una columna de regio capitel
en cuya basa sestea la cariátide exhausta,
tenaz mujer que descolla de tan pétreo plantel
por su vehemente ardor, como la alada Pirausta.

Soy roca donde asentar tan turbulenta pasión,
manantial de fresca agua que aplaque tu sed amor,
recio báculo que ampare el flujo del corazón,
cuando la hirviente sangre se derrame en su clamor.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Mermaid" (Sirena), 1900, John William Waterhouse.

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"ODA A LA AMADA", Safo de Lesbos.

Igual parece a los eternos Dioses
quien logra verse frente a ti sentado.
¡Feliz si goza tu palabra suave, 
suave tu risa!

A mí en el pecho el corazón se oprime
sólo en mirarte; ni la voz acierta
de mi garganta a prorrumpir, y rota
calla la lengua.

Fuego sutil dentro de mi cuerpo todo
presto discurre; los inciertos ojos
vagan sin rumbo; los oídos hacen
ronco zumbido.

Cúbrome toda de sudor helado;
pálida quedo cual marchita yerba;
y ya sin fuerzas, sin aliento, inerte,
muerta parezco.

Safo de Lesbos.

Pintura: "Sappho and Alcaeus", (Safo y Alceo), 1881, Sir Lawrence Alma Tadema.

martes, 25 de mayo de 2010

"QUIERO UN CAMINO", Taxi.

Los gibraltareños "Melón Diesel" me robaron el corazón años ha, con su rock optimista y juvenil. Tras la escisión del quinteto, "Taxi", que agrupó a tres de los miembros de la desaparecida banda, (Dylan Ferro, Dani Fa y Danny Bugeja), recogió su relevo y su esencia como formación con letras en castellano, mientras que los otros dos componentes de "Melón Diesel", (Guy Palmer y Adrián Pozo), creaban "Area52", con temas estrictamente en inglés.

"Quiero un camino", fue uno de los grandes éxitos de "Melón Diesel" y "Taxi" lo re-editaría en su álbum del año 2008 titulado "Mirando atrás". Hoy lo rememoro con gusto, porque yo también "quiero un camino entre los dos, siempre atento a ti..."

"EL CAMINO DE DAMASCO", Julián del Casal.

Lejos brilla el Jordán de azules ondas
que esmalta el Sol de lentejuelas de oro,
atravesando las tupidas frondas,
pabellón verde del bronceado toro.

Del majestuoso Líbano en la cumbre
erige su ramaje el cedro altivo,
y del día estival bajo la lumbre
desmaya en los senderos el olivo.

Piafar se escuchan árabes caballos
que, a través de la cálida arboleda,
van levantando con su férreos callos,
en la ancha ruta, opaca polvareda.

Desde el confín de las lejanas costas,
sombreadas por los ásperos nopales,
enjambres purpurinos de langostas
vuelan a los ardientes arenales.

Ábrense en las llanuras las cavernas
pobladas de escorpiones encarnados,
y al borde de las límpidas cisternas
embalsaman el aire los granados.

En fogoso corcel de crines blancas,
lomo robusto, refulgente casco,
belfo espumante y sudorosas ancas,
marcha por el camino de Damasco.

Saulo, eleva su bruñida lanza
que, a los destellos de la luz febea,
mientras el bruto relinchando avanza,
entre nubes de polvo centellea.

Tras las hojas de oscuros olivares
mira de la ciudad los minaretes,
y encima de los negros almenares
ondear los azulados gallardetes.

Súbito, desde lóbrego celaje
que desgarró la luz de hórrido rayo,
oye la voz de célico mensaje,
cae transido de mortal desmayo,

bajo el corcel ensangrentado rueda,
su lanza estalla con vibrar sonoro
y, a los reflejos de la luz, remeda
sierpe de fuego con escamas de oro.

Julián del Casal.

Pintura: "Árabes cruzando el desierto", 1870, Jean León Gérôme. Colección privada.

sábado, 22 de mayo de 2010

"EL ARTE", Julián del Casal.

Cuando la vida, como fardo inmenso,
pesa sobre el espíritu cansado
y ante el último Dios flota quemado
el postrer grano de fragante incienso;

cuando probamos, con afán intenso,
de todo amargo fruto envenenado
y el hastío, con rostro enmascarado,
nos sale al paso en el camino extenso;

el alma grande, solitaria y pura
que la mezquina realidad desdeña,
halla en el Arte dichas ignoradas,

como el alción, en fría noche oscura,
asilo busca en la musgosa peña
que inunda el mar azul de olas plateadas.

Julián del Casal.

Pintura: "Perche isophobe", (Perca isófoba), István (Etienne) Sándorfi.

jueves, 20 de mayo de 2010

"BAJO LAS OLAS", Mayte Dalianegra

Tu piel de áureo bronce y salitre perfumado
rezuma el cabalgar de las olas de poniente,
hijo de mil mares, de Océano, de Neptuno,
nacido del ónfalo de una diosa serpiente,
la seda de tu faz, de tacto aterciopelado,
rememora una estirpe de linaje moruno.

Hoy vengo a adorarte como Nereida sumisa,
a entregarte mi cuerpo cual cáliz de pasión,
a enredarme en el tuyo con cola de tritón,
de estas aguas profundas a sentirme su reina,
fulgentes esmeraldas mecidas por la brisa,
aquéllas que, con insolencia, Céfiro peina.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “La vague”, (La ola), Guillaume Seignac, (1870 - 1924). Colección privada.

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viernes, 14 de mayo de 2010

"PASIÓN", Mayte Dalianegra

A sorbos tu piel me bebo
y en tus caricias me encuentro,
libo tu cálida esencia,
néctar de candente lava,
esperando tu aquiescencia
antes de ser derramada.

Río ignoto que discurre
por senda sombría y vaga,
atravesando el parterre
que mis dos muslos separa,
fluyen tus aguas serenas
por entre mis azucenas.

La pasión que has encendido,
difícilmente se apaga,
pues los dardos de Cupido
se me han clavado cual daga
certera y bien afilada,
imposible de arrancarla.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "En los nenúfares", Soledad Fernández.
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jueves, 13 de mayo de 2010

"A TI, POETA...", Mayte Dalianegra

Poeta de lo etéreo y mundano,
de lo espiritual y de lo pagano,
poeta de luces resplandecientes,
poeta de palabras elocuentes.

A ti, calurosamente te aclamo,
y en pos de tu rica pluma reclamo
de Dante los laureles en tu testa,
aquéllos que nimbaran la del césar.

Poeta que con tu verso liviano
revives el pasado turdetano,
herencia de tu pueblo y de tu casta,
legatario de un mundo iconoclasta.

A ti,  que del amor haces un sueño,
tomándome y volviéndote mi dueño,
dedicándome tu anhelo en una oda,
cautiva ya del arte de tu trova.

Poeta que resurges en el tiempo,
que mides las palabras con esmero
cuidando las cadencias con finura,
plasmando en ellas toda tu ternura.

A ti, mi corazón abierto entrego,
en espera del abrasador fuego
que fluye de tu boca y de tu cálamo
y son para mí, lenitivo bálsamo.

Mayte Dalianegra.


Pintura: “Lord Byron in albanian dress”, (Lord Byron en traje albano), 1813, Thomas Phillips.
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martes, 11 de mayo de 2010

"LA JAULA", Alejandra Pizarnik.

Afuera hay sol.
No es más que un sol,
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

Alejandra Pizarnik.

Pintura: "Return of Persephone" (El retorno de Perséfone), 1891, Lord Frederick Leighton. Leeds Museums and Galleries, Reino Unido.

"SEVILLA", Federico García Lorca.

Sevilla es una torre
llena de arqueros finos.

Sevilla para herir.
Córdoba para morir.

Una ciudad que acecha
largos ritmos,
y los enrosca
como laberintos.
Como tallos de parra
encendidos.

¡Sevilla para herir!

Bajo el arco del cielo,
sobre su llano limpio,
dispara la constante
saeta de su río.

¡Córdoba para morir!

Y loca de horizonte
mezcla en su vino,
lo amargo de Don Juan
y lo perfecto de Dionisio.

Sevilla para herir.
¡Siempre Sevilla para herir! 

Federico García Lorca.

Pintura: “Lolita” o “Mujer tendida con chal azul”, (1913), Ignacio Zuloaga.

lunes, 10 de mayo de 2010

"BLANCURA", Manuel Altolaguirre.

El ciego amor no sabe de distancias
y sin embargo el corazón desierto
-todo su espacio para mucho olvido-
lugar le da para perderse a solas
entre cielo, abismos y horizontes.

Cuando me quieres, al mirarme adentro,
mientras la sangre nuestra se confunde,
una redonda lejanía profunda
hace posibles nuevas ilusiones.

Ser tuyo es renacerme, porque logras
borrar, hundir, que se retiren todos
los espejos, los muros de mi alma.

Blancura del amor, con cuánto fuego
se anunció tu presencia. Tengo ahora
la luz de aquel incendio y un vacío
donde esperar, donde tener tu vida.

Manuel Altolaguirre.

Pintura: "Virginité", (Virginidad), 1924, Guillaume Seignac.

"LUCHA DE GIGANTES", Antonio Vega .

"Nacha Pop", el grupo madrileño "ochentero", compuesto por el tristemente desaparecido Antonio Vega y su primo Nacho García Vega, como vocalistas y guitarristas, acompañados de Carlos Brooking, como bajista y Ñete como "batera", grabaron, en 1987, en uno de sus discos de estudio titulado "El Momento", este tema que ahora presento y que después también interpretaría Antonio Vega en solitario.

La canción "Lucha de gigantes" fue también tema central de la B.S.O. de una de mis películas predilectas, "Amores perros", del año 2000, que fue el inicio de la "Trilogía de la Muerte", junto con "21 gramos" y "Babel", del cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu, de quien fue, asimismo, su "opera prima". El filme cosechó numerosos e importantes galardones y catapultó a la fama internacional a su realizador.

La escena en la que suena este tema, con "Octavio", (mi adorado Gael García Bernal), haciéndole el amor a la compañera de su hermano, "Susana", (Vanessa Bauche), es absolutamente trepidante e inolvidable...Sexo, amor y pasión en estado puro...

En el vídeo que adjunto, es Antonio Vega quien interpreta la canción ,en un directo que demuestra la fuerza y sensibilidad de este músico capaz de arrancarnos las lágrimas y que se nos ha ido en la flor de la vida...

Este tema musical se lo dedico al amor de mis amores, porque lo nuestro es una auténtica lucha titánica...

"CUASI VENTUS", Safo de Lesbos.

Amor ha agitado mis entrañas
como el huracán que sacude monte abajo las encinas. 
Viniste. 
Hiciste bien. 
Yo te estaba aguardando. 
Has prendido fuego a mi corazón, 
que se abrasa de deseo.

Safo de Lesbos.


Pintura: "Sappho", (Safo), Auguste Charles Mengin, (1853 - 1933). Colección pública.

viernes, 7 de mayo de 2010

"MUÑECA DE TRAPO", Mayte Dalianegra

Ella le amaba más que a su vida,
más que a todas las estrellas juntas,
más que a cien mil deslumbrantes lunas;
su amor no fue una causa perdida.

Ella le quería con dulzura,
su manso corazón suspiraba
con la más infinita ternura,
por aquel hombre al que idolatraba.

Pero los hados del cruel destino
se condujeron con desatino
y un aciago, funesto, amanecer,
blanco de falacias llegó a ser.

Se sentía  muñeca de trapo
por engañada y manipulada,
hasta los límites defraudada,
convertida en inútil guiñapo.

Mas la verdad, perla reluciente,
se impuso sobre la atroz mentira
y el astro rey, con luz refulgente,
iluminó de nuevo su vida.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “La Verdad, el Tiempo y la Historia”, (1797 – 1800), Francisco de Goya y Lucientes. Museo Nacional de Estocolmo. Suecia.

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jueves, 6 de mayo de 2010

"PERLAS NEGRAS - XXIX", Amado Nervo.

Sí, yo amaba lo azul con ardimiento:
las montañas excelsas, los sutiles
crespones de zafir del firmamento,
el piélago sin fin, cuyo lamento
arrulló mis ensueños juveniles.

Callaba mi laúd cuando despliega
cada estrella purísima su broche,
el universo en la quietud navega,
y la luna, hoz de plata, surge y siega
el haz de espesas sombras de la noche.

Cantaba, si la aurora descorría
en el Oriente sus rosados velos,
si el aljófar al campo descendía,
y el sol, urna de oro que se abría,
inundaba de luz todos los cielos.

Mas hoy amo la noche, la galana,
de dulce majestad, horas tranquilas
y solemnes, la nubia soberana,
la de espléndida pompa americana:
¡la noche tropical de tus pupilas!

Hoy esquivo del alba los sonrojos,
su saeta de oro me maltrata,
y el corazón, sin pena y sin enojos,
tan sólo ante lo negro de tus ojos
como el iris del búho se dilata.

¿Qué encanto hubiera semejante al tuyo,
oh, noche mía? ¡Tu beldad me asombra!
Yo, que esplendores matutinos huyo,
¡dejo el alma que agite, cual cocuyo,
sus alas coruscantes en tu sombra!

Si siempre he de sentir esa mirada
fija en mi rostro, poderosa y tierna,
¡adiós, por siempre adiós, rubia alborada!
doncella de la veste sonrosada:
¡qué reine en mi redor la noche eterna!

¡Oh, noche! Ven a mí llena de encanto;
mientras con vuelo misterioso avanzas,
nada más para ti será mi canto,
y en los brunos repliegues de tu manto,
su cáliz abrirán mis esperanzas...

Amado Nervo.

Pintura: "La nuit", (La noche), William Adolphe Bouguereau.

"EN TU LECHO", Mayte Dalianegra.

Tendida sobre el lecho,
los rojos labios trémulos,
el yermo pulso errante;
te veo en el espejo
y vacilo un instante
al ver tus prietos muslos.

Avanzas hacia mí
con precisión certera,
única del halcón;
te detienes ahí,
delante del balcón,
contemplándome entera.

Admiro tu hermosura
henchida de armonía
de soberbia criatura;
desnuda anatomía
dotada de apostura,
que exhibe tu figura.

Me abandono al deseo
y codicio tu boca,
tus músculos tan férreos;
efigie de Perseo,
carne de semidiós,
en completo apogeo.

Me tomas con ardor,
empleas tu vigor
en llenarme de sueños;
respondo con mi fuego,
el ímpetu abrasador
que me devora dentro.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "L'Abandon"  (El abandono), Gillaume Seignac  (1870 - 1924), colección privada.
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MIS POETAS FAVORITOS... Julián del Casal.

(1863-1893). Nació en La Habana el 7 de noviembre de 1863. Vivió una infancia triste y ensombrecida por la muerte de su madre en 1868. Abandonó sus estudios de leyes para dedicarse a la literatura. Emprendió un viaje a Europa con la intención de visitar Paris, su ciudad soñada. El viaje se ve frustrado y, después de una corta y desilusionada estancia en Madrid, regresa a Cuba.

Trabajó como escribiente en la Intendencia de Hacienda primero y de corrector y periodista luego. Publica su primer libro, Hojas al Viento en 1890. Después publica en 1892, Nieve y su volumen póstumo, Bustos y rimas en 1893. No sólo figura entre los mayores poetas del modernismo sino que, con Martí, Gutiérrez Nájera y José Asunción Silva, es también su precursor. En la obra de Casal podemos encontrar todas las facetas que dieron carácter al modernismo y todos los elementos que constituyeron la temática de ese movimiento. Fue amigo de Rubén Darío.

Murió la noche del 21 de octubre de 1893, súbitamente en la sobremesa de una familia amiga cuando en un ataque de risa sufrió la mortal rotura de un aneurisma.

"SI TÚ ME DICES ¡VEN!", Amado Nervo.

Si tú me dices ¡ven!, lo dejo todo...
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada...
Pero dímelo fuerte, de tal modo
que tu voz, como toque de llamada,
vibre hasta el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón como una espada.

Si tú me dices ¡ven!, todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular;
mas he de compensarte mi retardo,
difundiéndome ¡Oh Cristo! ¡como un nardo
de perfume sutil, ante tu altar!

Amado Nervo, (1916).

Pintura: "Diógenes", 1905, John William Waterhouse, Art Gallery of New South Wales, Sidney, Australia.

"PIENSO EN AQUELLA TARDE", Pereza, Dani Martín y David Summers.

La banda madrileña "Pereza", compuesta por Rubén, (Rubén Pozo Prats) y Leiva, (José Miguel Conejo Torres), re-editaron, allá por el año 2004, un tema de Leiva que había grabado la formación en el 2002, pero en esta nueva versión contaron con el acompañamiento de Dani Martín, vocalista de "El Canto del Loco" y David Summers, líder de los veteranos "Hombres G". Y aunque nunca pude soportar a los "Hombres G", (qué me perdonen sus seguidores), soy una entusiasta tanto de "Pereza" como de "El Canto..." y ésta es para mí, la mejor canción del grupo de Barajas.

Desafortunadamente, el vídeo oficial ha desactivado su inserción para blogs, así que nos conformaremos con éste que, amablemente, un usuario facilita.

"TECÚN UMÁN", Miguel Ángel Asturias.

Tecún-Umán, el de las torres verdes,
el de las altas torres verdes, verdes,
el de las torres verdes, verdes, verdes,
y en fila india indios, indios, indios
incontables como cien mil zompopos:
diez mil de flecha en pie de nube, mil
de honda en pie de chopo, siete mil
cerbataneros y mil filos de hacha
en cada cumbre ala de mariposa
caída en hormiguero de guerreros.
 
Tecún-Umán, el de las plumas verdes,
el de las largas plumas verdes, verdes,
el de las plumas verdes, verdes, verdes,
verdes, verdes, Quetzal de varios frentes
y movibles alas en la batalla,
en el aporreo de las mazorcas
de hombres de maíz que se desgranan
picoteados por pájaros de fuego,
en red de muerte entre las piedras sueltas.
 
Quetzalumán, el de las alas verdes
y larga cola verde, verde, verde,
verdes flechas verdes desde las torres
verdes, tatuado de tatuajes verdes.
 
Tecún-Umán, el de los atabales,
ruido tributario de la tempestad
en seco de los tamborones, cuero
de tamborón medio ternero, cuero
de tamborón que lleva cuero, cuero
adentro, cuero en medio, cuero afuera,
cuero de tamborón, bon, bon, borón, bon,
bon, bon, borón, bon, bon, borón, bon,
bon, borón, bon, bon, borón, bon, bon,
pepitoria de trueno que golpea
con pepitas gigantes en el hueso
del eco que desdobla el teponastle,
tepompón, tepompón, teponastle,
tepompón, tepompón, teponastle,
tepón, tepompón, tepón, tepompón,
tepompón, tepompón, tepompón...
 
Quetzalumán, el de las tunas verdes,
el de las altas tunas verdes, verdes,
el de las tunas verdes, verdes, verdes.
 
Las astas de las lanzas con metales
preciosos de victoria de relámpago
y los penachos despenicados
entre los estandartes de las tunas
y el desmoronamiento de la tierra
nublada y los lagos que apedrean
con el tun de sus tumbos sin espuma.
Tun, munición de guerra de Tecún
que llama, clama, junta, saca hombres
de la tierra para guerrear el baile
de la guerra que es el baile del tun.
Tun, tambor de guerra de Tecún,
ciego por dentro como el nido túnel
del colibrí gigante, del Quetzal,
el colibrí gigante de Tecún

 Quetzal, imán del sol, Tecún, imán
del tun, Quetzaltecún, sol y tun, tun-
bo del lago, tun-bo del monte, tun-
bo del verde, tun-bo del cielo, tun,
tun, tun, tun-bo del verde corazón
del tun, palpitación de la primavera,
en la primera primavera tun-bo
de flores que bañó la tierra viva.
 
¡Abuelo de ambidiestros! ¡Mano grande
para cubrirse el pecho con tlaxcalas
y españoles, fieras con cara humana!
¡Varón de Galibal y Señorío
de Quetzales en el patrimonio
testicular del cuenco de la honda,
y barba de pájaros goteantes
hasta la última generación
de jefes pintados con achiote rojo
y pelo de frijol enredador
en penachos de águilas cautivas!
 
¡Jefe de valentías y murallas
de tribus de piedra brava y clanes
de volcanes con brazos! Fuego y lava.
¿Quién se explica los volcanes sin brazos?
¡Raza de tempestad envuelta en plumas
de Quetzal, rojas, verdes, amarillas!
¡Quetzalumán, la serpiente coral
tiñe de miel de guerra el Sequijel
el desangrarse el Árbol del Augurio,
en el augurio de la sangre en lluvia,
a la altura de los cerros quetzales
y frente al Gavilán de Extremadura!
 
¡Tecún-Umán!
Silencio en rama...
Máscara de la noche agujereada...
Tortilla de ceniza y plumas muertas
en los agarraderos de la sombra,
más allá de la tiniebla, en la tiniebla
y bajo la tiniebla sin curación.
 
El Gavilán de Extremadura, uñas,
armadura y longinada lanza...
¿A quién llamar sin agua en las pupilas?
En las orejas de los caracoles sin viento
a quién llamar... a quién llamar...
¡Tecún-Umán! ¡Quetzalumán!
 
No se corta su aliento porque sigue en las llamas.
Una ciudad en armas en su sangre
sigue, una ciudad con armadura
de campanas en lugar de tun, dueña
de semilla de libertad en alas
del colibrí gigante, del quetzal,
semilla dulce al perforar la lengua
en que ahora le llaman ¡Capitán!
¡Ya no es el tun! ¡Ya no es Tecún!
¡Ahora es el tan-tan de las campanas,
Capitán!

Miguel Ángel Asturias.

Pintura: "El árbol sagrado", Roberto Viviani, Museo Cívico de Nápoles, Castel Nuovo. Nápoles, Italia.

sábado, 1 de mayo de 2010

MIS POETAS FAVORITOS...Miguel Ángel Asturias.

(Guatemala, 1899 – París, 1974) Poeta, narrador, dramaturgo, periodista y diplomático guatemalteco, considerado uno de los protagonistas de la literatura hispanoamericana del siglo XX. El empleo personal que hace de la lengua castellana constituye uno de los mundos verbales más densos, sugerentes y dignos de estudio de las letras hispánicas.

Se graduó de abogado en la Universidad de San Carlos, en Guatemala, donde participó en la lucha contra la dictadura de Estrada Cabrera, hasta que éste fue derrocado. Fundó y dirigió la Universidad Popular en 1922. Ya en ese entonces empezó escribir. Partió luego a Europa, donde vivió intensamente los movimientos y sucesos que la transformaban. Estudió lingüística y antropología maya con Raynaud, y de esa época es su traducción del Popol Vuh, junto con José María Hurtado de Mendoza.

Regresó a Guatemala en 1933, donde ejerció la docencia universitaria, fundó el Diario del Aire, primer radio periódico del país y vivió una agitada vida cultural y académica. En el período revolucionario de 1944 a 1954 desempeñó varios cargos diplomáticos. En 1966 ganó el Premio Lenin de la Paz y en 1967 el Premio Nobel de Literatura. Murió en Madrid el 9 de junio de 1974, pero sus restos reposan en el cementerio de Pere Lachaise, en París.

Para comprender su obra se debe tomar en cuenta el profundo influjo que ejercieron en él tanto la cultura maya como la vida europea. Lo maya se arraiga en la cosmovisión de un mundo que está asentado en un profundo y auténtico pensamiento mágico y que atrapa en sus relatos. Por otro lado, el influjo del surrealismo, la amistad con P. Eluard, el contacto con el Ulises de J. Joyce, son las otras fuerzas que marcan su escritura. Asturias es considerado precursor del boom hispanoamericano por su experimentación con estructuras y recursos formales propios de la narrativa del siglo XX.

Su obra se inserta en la vanguardia literaria y abarca géneros diversos. Según Albízurez Palma, un exhaustivo estudioso de la obra de Asturias: "Como poeta lírico, ha dejado constancia de sus ricas posibilidades en variedad de creaciones, algunas de temas íntimos, otras vinculadas a temas folclóricos, otras políticos, otras con sugestiones mágicas, barrocas y de sorprendente fuerza imaginativa. Como dramaturgo, creó un teatro tocado por el realismo mágico, denso en significación humana y de notable poderío verbal. Como narrador, Asturias alcanzó su máximo prestigio. Sus novelas y cuentos revelan una apasionada y subjetiva captación de la realidad en diversas facetas: la tragedia de las dictaduras, el mundo mágico del indígena, el mundo de magia y ensueño de la niñez, las tradiciones de Guatemala, en sus novelas asoman los influjos entremezclados de diversas tendencias, movimientos y corrientes literarias".

Su primera obra importante es Leyendas de Guatemala (1930), conjunto de relatos que apareció en París con un prólogo de P. Valéry, y que pertenece a su primer ciclo junto con El Señor Presidente (1946) y Hombres de maíz (1949). El Señor Presidente tiene como asunto la vida en Guatemala durante la dictadura de Estrada Cabrera. Dice el autor que "(...) a través de mi piel se filtró el ambiente de miedo, de inseguridad, de pánico telúrico que se respira en la obra". En Hombres de maíz se puede ver el realismo mágico que subyace en toda su creación literaria. Representa, además, una consideración acerca del desarrollo de la humanidad desde una sociedad primitiva, analfabeta, y desde el mundo actual, liberal y capitalista.

En el género del cuento escribió además Week-end en Guatemala, (1955), El espejo de Lida Sal (1967), Tres de cuatro soles (1971). Además de las novelas mencionadas, publicó Viento fuerte (1950), El Papa verde (1954), Los ojos de los enterrados (1960), El alhajadito (1961), Mulata de tal (1963), Maladrón (1969) y Viernes de dolores (1972).

En teatro merecen citarse Soluna (1955), La audiencia de los confines (1957), Chantaje y Dique seco (1964). En poesía, Anoche, 10 de marzo de 1543 (1943), Sien de alondra (1948), Ejercicios poéticos en forma de soneto sobre temas de Horacio (1951), Alto en el sur (1952), Bolívar, Canto al libertador (1955), Nombre custodio e imagen pasajera (1959) y Clarivigilia primaveral (1965). En ensayo, El problema social del indio (1923), Arquitectura de la vida nueva (1928), Carta aérea a mis amigos de América (1952) y Latinoamérica y otros ensayos, (1968).

"UN ARTE DE VIVIR", Luis Antonio de Villena.

Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa,
tu corbata de tarde, la carta que le escribes
a un amigo, la opinión sobre un lienzo, que dirás
en la charla, pero que no tendrás el torpe gusto
de pretender escrita. Beber, que es un placer efímero.
Amar el sol y desear veranos, y el invierno
lentísimo que invita a la nostalgia (¿de dónde
esa nostalgia?). Salir todas las noches, arreglarte
el foulard con cariño esmerado ante el espejo,
embriagarte en belleza cuanto puedas, perseguir
y anhelar jóvenes cuerpos, llanuras prodigiosas,
todo el mundo que cabe en tanta euritmia.
Dejar de amanecida tan fantásticos lechos,
y olerte las manos mientras buscas taxi, gozando
en la memoria, porque hablan de vellos y delicias
y escondidos lugares, y perfumes sin nombre,
dulces como los cuerpos. ¡Qué frío amanecer entonces,
qué triste es, qué bello! Las sábanas te acogerán
después un tanto yermas, y esperarás el sueño.
Del día que vendrá no sabes .nada. (No consultas
oráculos). Te quemarán hastíos y emociones,
tertulias y bellezas, las rosas de un banquete
suntuario, y las viejas callejas, donde se siente
todo, en el verano, como un aroma intenso.
Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa.
y si todo va mal, si al final todo es duro,
como Verlaine, saber ser el rey de un palacio de invierno.

Luis Antonio de Villena, (de "El viaje a Bizancio", 1972 - 1974).

Pintura: "Il dolce far niente", (El dulce no hacer nada), 1866, William Holman Hunt, Forbes Magazine Collection, New York, Estados Unidos.

MIS POETAS FAVORITOS... Alejandra Pizarnik.

Alejandra Pizarnik fue una de las más prominentes escritoras argentinas. Nacida en 1936, en el seno de una familia de inmigrantes judíos, realizó estudios de Filosofía en Buenos Aires. Tomó también clases de pintura en el taller de Juan Batlle Planas, y estudió periodismo.

Entre 1960-64, vivió en París, donde escribió un poemario titulado “Árbol de Diana”. También se dedicó a la traducción de textos de Antonin Artaud, Aimé Cesairé, Yves Bonnefoy. Trabajó como correctora de pruebas de la revista “Cuadernos”, además de colaborar con distintas publicaciones literarias europeas y americanas. Estudió en la Sorbona, Literatura Francesa e Historia de la Religión.

La obra de Alejandra Pizarnik:

En 1955 publicó “La tierra más ajena”. En 1956 “La última inocencia”. En 1958 “Las aventuras perdidas”.

A su retorno a la Argentina, publicó “Los trabajos y las noches”, “Extracción de la piedra de locura”, “El infierno musical”, “Nombres y figuras”, “La condesa sangrienta” y “Los pequeños cantos”.

En 1968, recibió la beca Guggenheim, y en 1971, la Fullbright.

 Alejandra Pizarnik fue una de las voces más representativas de la generación del 60, su poesía incurre en el surrealismo y marcó a las generaciones posteriores. Trabajó también en las tradiciones romántica y simbolista. Es responsable de poner en la escena el desgarrador silencio creativo y de abrir la puerta para las nuevas generaciones de mujeres poetas.

Alejandra escribía libre de sí y de todo, su poesía es creación y revelación de experiencia, una serie de instantes encadenados.

El 25 de julio de 1965, Pizanrik escribiría en su diario: "En el fondo yo odio la poesía. Es, para mí, una condena a la abstracción. Y además me recuerda esa condena. Y además me recuerda que no puedo «hincar el diente» en lo concreto. Si pudiera hacer orden en mis papeles algo se salvaría. Y en mis lecturas y en mis miserables escritos".

En 1967, conoce a Silvina Ocampo, con quien mantendrá una amistad de por vida.

Colaboró con la revista Sur, con críticas y bibliografías.

Pasó sus últimos años prácticamente recluida por sus tentativas de suicidio y sus constantes depresiones. En 1972, durante una salida de fin de semana del hospital psiquiátrico en el que estaba internada, se quitó la vida con una sobredosis de seconal.
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