martes, 30 de noviembre de 2010

"MIS POETAS FAVORITOS", Dylan Thomas.

Dylan Thomas, (Swansea, Reino Unido, 1914 - Nueva York, 1953). Poeta galés en lengua inglesa. Su nombre completo es Dylan Marlais Thomas. Durante un tiempo trabajó como periodista para el South Wales Evening Post y durante la Segunda Guerra Mundial, como guionista para la BBC. Se dio a conocer como poeta con Dieciocho poemas (1934), al que siguieron los volúmenes Veinticinco poemas (1936) y Mapa de amor (1939), con los que se consolidó como máximo representante del movimiento poético Nuevo Apocalipsis, que practicaba un tipo de poesía de evocación, de tono metafísico y con cierto fondo romántico, por lo que Thomas adoptaba el papel de poeta-profeta. Alcanzó su plenitud poética con el volumen Defunciones y nacimientos (1946) y con su obra póstuma Bajo el bosque lácteo (1954). Autor de un volumen autobiográfico en el que defiende sus concepciones estéticas, Retrato del artista cachorro (1904), escribió diversos guiones radiofónicos y cinematográficos. Cuando murió, estaba totalmente alcoholizado.

lunes, 29 de noviembre de 2010

"BILITIS", Pierre Louÿs.

De lana viste la vecina ruda;
hay mujeres que lucen sedas, oro;
otras, con hojas cubren su decoro;
otra, las flores con primor anuda.

Yo no quiero vivir sino desnuda.
Tómame, amante, como voy. Adoro
de joyas y damascos el tesoro,
mas, no a Bilitis una gasa escuda.

Son mis labios de un rojo sin ardides;
es negro mi cabello, sin tocado,
flota libre en mi frente un solo rizo.

Una noche de amor así me hizo
mi madre. Tómame cual soy, amado:
mas, si te gusto, dímelo… no olvides.

Pierre Louÿs,  (Las canciones de Bilitis).

Versión de Enrique Uribe White

Pintura: "The mirror", (El espejo), 1899, John William Godward, (1861 - 1922).

"EL ÚLTIMO AMANTE", Pierre Louÿs.

Mancebo, no pases de largo
sin gustar mi amor:
desnuda en la noche, mi carne
recobra esplendor;
más sabio y feliz que cualquiera
frágil primavera,
mi otoño te entrega su ardor.

No esperes placer de las vírgenes :
ese arte sutil
lo ignoran ingenuas doncellas,
no es cosa de abril.
Viviendo su rlto constante,
al último amante
dar quiero la esencia febril.

Mi último amante ha llegado:
eres tú, doncel.
Toma, pues, mis labios -cisterna
de ansioso tropel-.
y toma también mis cabellos
que aún guardan ellos
de Safo divina la miel.

Tendrás de mis cálidas vides
el jugo mejor;
aún los más hondos recuerdos
quemaré en tu honor.
Serán tuyas mis joyas más ricas .
la flauta de Lykas
y de Nasdyka el ceñidor.

Pierre Louÿs.

(Versión de Carlos López Narváez).

Pintura: "The new perfume", (El nuevo perfume), John William Godward, (1861 - 1922).

sábado, 27 de noviembre de 2010

"IMPRESIÓN DE VIAJE", Oscar Wilde.

Era un mar de zafiro y el cielo
ardía en el aire como ópalo candente;
izamos nuestra vela; soplaba bien el viento
hacia tierras azules situadas en el Este.
Desde mi proa alta divisé a Zakynthos:
cada bosque de olivos, cada cala,
las escarpas de Ithaca, el blanco pico de Lycaon,
y flores esparcidas en colinas de Arcadia.
El batir de la vela contra el mástil,
el rumor de las olas contra el casco,
rumor de risas jóvenes en la popa,
todo lo que se oía, al comenzar a arder el Oeste.
Y un rojo sol cabalgó por los mares.
Pisaba, al fin, el suelo griego.

Oscar Wilde.

(Versión de E. Caracciolo Trejo).

Pintura: "A kiss", (Un beso), 1891, Sir Lawrence Alma-Tadema.

                                                                         

miércoles, 24 de noviembre de 2010

"ERA, ES, Y SIEMPRE SERÁ", Mayte Dalianegra

De espigada planta y bizarra arrogancia,
cual aguerrido veterano de los tercios de Flandes,
portaba en el alma un blasón ardiente
como el templado filo de una corva faca.

Remitía su estampa a los cuadros del Greco
en el acerado claroscuro de la medianoche,
y era varonil como el aire puro,
como el que exhalan brezos y jaras
en los agrestes montes arrullados por el contumaz Noto.

Su estirpe turdetana gemía entre preces a las carnes trémulas,
su recia sangre bética, de alazán indómito,
ansiaba rendirse a las hembras de un harén ignoto,
libando la diamantina doctrina de un felón anacoreta.

Era éste mi hombre, semental parido en nube de estrellas,
luchando en palenques con los espolones de un rayo certero,
extenuando mis fuerzas bajo ambarinas exudaciones,
rotando mi torso, asiendo mis manos, escanciando mis pechos.

Era éste mi macho, la esencia infinita de un mar encrespado
en hirvientes volutas de humores lactíferos,
el efluvio viril destilado en la ígnea alquitara de mi vientre,
el Vulcano fogoso, cuya comburente fragua arrebola las pieles
y licúa las cópulas en coladas de candente lava.

Era éste mi amante, el gallardo delfín del dios del Elíseo,
sublimado en la flamígera cabellera de un cometa,
era éste mi amado, era, es, y siempre será.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “El caballero de la mano en el pecho" o "El juramento del caballero" (1580",  Doménikos Theotokópoulos, "El Greco". Museo del Prado, Madrid.

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martes, 23 de noviembre de 2010

"UNA NIMIA DISPUTA AMOROSA DEL SIGLO XXI..", Mayte Dalianegra.

Tal vez, arrebatada, llevada por la ira, quisiera desprenderme de cuanto de ti hay en mí y de cuanto de mí existe en ti, y adelantarme, rauda cual saeta,  a tu necia decisión, y eliminarme de tus correos y de tus blogs y hacer lo mismo contigo y bloquearme  y bloquearte y suprimir tus correos y los que te escribí y arrojar tus fotografías, las mías y las de ambos, juntos y revueltos, al virtual estercolero… para borrar lo nuestro, en un vano intento de desechar nuestro pasado amor y nuestro presente dolor… pero me detengo y no hago nada, esperando que seas tú, el fiero vengador, el arcángel de fuego que encienda la llama del odio y el desamor…

Y me reitero, no hago nada, aun cuando la venganza quizás aliviara un tanto el extremo tormento que sufre mi agonizante corazón, mas sabes bien que no ha nacido mi mano para portar daga alguna, ni espada de Damocles que rasure uno solo de los pelos de tu barba… que soy de lengua suelta y no me callo nada, así reventasen estrellas y volcanes si yo omitiese una sola sílaba… pero que cuanto afirmo es susceptible de ser rebatido, empero no lo es por el silencio soterrado del que calla, sino por el sosiego de la palabra meditada y calma, de aquélla cuyos cimientos se infiltran en el sustrato mismo de la sinceridad, de la certeza, por más subjetiva que ésta fuera; en definitiva, de la verdad.


Mayte Dalianegra.

Pintura: “The remarse of Orestes”, (El remordimiento de Orestes), 1862, William Adolphe Bouguereau. Chrysler Collection, Norfolk, Virginia, U.S.A.

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miércoles, 17 de noviembre de 2010

"LA MALDICIÓN DE VENUS ERICINA", Mayte Dalianegra

En la nimbada cumbre del monte Erice,
hincada de hinojos entre floridos brezos,
rogué a la más temible de las diosas del amor
que no afligiese mi enteco corazón con el veneno de la pasión,
mas la inflexible deidad desatendió mis súplicas
y atravesaron mi pecho venablos y saetas,
desplegaron sus alas las ponzoñosas libélulas
y hasta las mariposas, de ágil y etéreo vuelo,
vertieron sobre mis labios pócimas tan deletéreas como deleitosas.

¡Ay de mí, que de amar sucumbo,
contaminada por el flujo incesante de tales filtros amatorios!
¡Ay de mí! ¿Qué hechicera, qué nigromante, elaboró tan letal brebaje?
Ni Circe, ni Medea, ni mortal alguna, podrían igualar tales efectos.

Sólo atisbar el eco de su risa,
esa álgida cascada que me arrebata el alma,
que trueca mis sentidos en columna torsa,
sólo escuchar el silencio de su mirada,
esa insondable sima donde se arroja mi enjundia
precipitándose al vacío desde el trapecio del infinito,
sólo compartir con él la ínsignificante fracción de un nanosegundo…
¡y retoña en mí la felicidad más absoluta!

Mayte Dalianegra.

Pintura: "El Nacimiento de Venus", 1879, William Adolphe Bouguereau. Museo de Orsay, París.
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"NOS RECIBEN LAS CALLES CONOCIDAS", Jaime Gil de Biedma.

Nos reciben las calles conocidas
y la tarde empezada, los cansados
castaños cuyas hojas, obedientes,
ruedan bajo los pies del que regresa,
preceden, acompañan nuestros pasos.
Interrumpiendo entre la muchedumbre
de los que a cada instante se suceden,
bajo la prematura opacidad
del cielo, que converge hacia su término,
cada uno se interna olvidadizo,
perdido en sus cuarteles solitarios
del invierno que viene. ¿Recordáis
la destreza del vuelo de las aves,
el júbilo y los juegos peligrosos,
la intensidad de cierto instante, quietos
bajo el cielo más alto que el follaje?
Si por lo menos alguien se acordase,
si alguien súbitamente acometido
se acordase... La luz usada deja
polvo de mariposa entre los dedos.

Jaime Gil de Biedma.

Pintura: "Calle de Praga en el barrio de Staré Město, con la iglesia de Nuestra Señora de Týn y la Torre del Reloj del Ayuntamiento", Andrew Chernish.

"SOL EN INVIERNO", Hilario Camacho.

El cantautor madrileño Hilario Camacho, tristemente fallecido hace pocos años, nos dejó hermosas  y sentidas composiciones, como este "Sol en invierno", que mi amado me ha regalado estos días, junto con un extracto del tema. Ahí va un vídeo y ese extracto de la letra, para compartir con todos vosotros este amor tan bello y puro que sentimos.




...Y es que vivo enamorado de la luz
que se enciende en mi corazón cuando estás tú,
ilumina mis sentidos, da calor a la tristeza,
sol en invierno eres tú, sol en invierno eres tú...


domingo, 14 de noviembre de 2010

"EL ÁNGEL AZUL", Mayte Dalianegra

Llevaba entrañas de sierpe entre los dientes,
y los pezones bruñidos
por tantas manos,
como luciérnagas avivaban su mirada
al encenderse las candilejas del proscenio.

Poseía ojos de marisma
en calma enturbiados por un huracán de khol,
y los labios
 eran ciclámenes encarnados
desmadejándose
ante el paso convulso de sus palabras.

Vibraba su voz de humo
en notas graves
—sostenidas en el desfiladero de su laringe—
quebrándose en fragor de catarata.

A horcajadas sobre una silla de cabaret,
así respiraba aquel ángel azul
la noche oscura,
engendrando pasiones de hiel y cieno,
 alumbrando el despertar de una aurora marchita
en la república de las quimeras,
en el Berlín de los manumisos.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Cabaret", Raymond Leech.
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"LA CANCIÓN DEL TARDÍO AMOR", Gilberto Owen.

¡Sí yo pudiera amarte, Alma noble y pequeña!
Llegas cuando mi vida ya es un arenal;
si pudiera ofrecerte el tesoro que sueña
tu insensatez romántica y pueril, que se empeña
en que florezca el seco tallo de mi rosal...

¡Qué más quisiera, triste de mí, que anclar mi nave!
Pero el remanso está lejos de mi dolor;
ya el corazón inhóspito arbusto es para el ave,
y en mi pecho, pletórico de hieles, ya no cabe
el tesoro, mil y una, noches de tu amor.

Si tú pudieras ser la nueva primavera
que es justo que suceda a este invierno precoz;
pero sería estéril tu empeño; espera, espera
hasta que llegue el alma juvenil que te quiera
y diga la aleluya que ya olvidó mi voz.

Alma noble, que llamas a la mía cobarde:
¡Si yo pudiera amarte! ¡Si pudieras tú ser
mi nueva primavera! Pero llegas tan tarde,
tan tarde, que ya sólo, en Alma de Mujer:
¡Esta canción ceñuda y pesimista, en que
ahorco en el mástil máximo la Esperanza y la Fe!

Gilberto Owen.

Pintura: "Una belleza española", Maximino Peña Muñoz, (1863 - 1940).

martes, 9 de noviembre de 2010

"COMO ISADORA DUNCAN...", Mayte Dalianegra

En el lindero de lo finito,
mis pies desnudos, como los de Isadora,
vuelan en acrobacias y fugaces piruetas,
surcan el tiempo avanzando al revés,
suspendiéndose en un remoto pretérito,
orlando mis sienes de floridas tiaras,
cubriendo mi torso con drapeados peplos.

Danzan esos pies ansiando alcanzar los cielos
con cabriolas dignas del alígero Pegaso,
aceleran de súbito para detenerse inesperadamente,
codiciando las glaucas plumas de un quetzal,
o quizás, las membranosas alas de una mariposa monarca.

En ocasiones se muestran torpes y anquilosados,
amazacotadas tortugas de jade incapaces de movimiento alguno,
mas, otras veces, planean y se elevan hacia el firmamento,
portando, sobre ellos, la carga de mi piel y de mis huesos
y he aquí, que entonces, me siento ingrávida, sutil y etérea,
cálamo mecido por la brisa, vaporosa y liviana como el papel de seda.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “La danza”, 1856, William Adolphe Bouguereau.

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"TRES CRUCES, I Leónidas", Justo Sierra Méndez.

Murieron, su deber quedó cumplido;
mas del paso del bárbaro monarca
guardaron las Termópilas la marca
clavando en una cruz al gran vencido.

Cadáver que bien pronto ha repartido
a jirones el viento en la comarca
y en cuyo pecho roto por la Parca
el águila del Etna hace su nido.

La sangre de Leónidas que gotea
en la urna de bronce de la historia,
a todo pueblo en lucho por su idea.

Ungirá con el crisma de la gloria,
como a Esparta en el día de Platea
al compás del peal de la victoria.

Justo Sierra Méndez.

Pintura: "El juramento de los Horacios", (1784), Jacques Louis David, Museo del Louvre, París.

jueves, 4 de noviembre de 2010

"TENGO UN AMOR", Mayte Dalianegra

Tengo un amor que suspira, con ascuas en las pupilas,
cuando el escarpado horizonte de mis pechos
aflora entre la bruma de su agitado resuello,
o las combadas curvas de mis caderas
inician la tremolante danza de una odalisca del Serrallo.

Tengo un amor que vibra, cuajado de arpegios,
cuando acerco mis manos, esas dos palomas torcaces
ávidas y resueltas, al volcán que se funde entre sus muslos
y origina maremotos de candente lava
bajo la nívea seda que envuelve mi vientre de nereida.

Tengo un amor cuyo sexo palpita con mi sístole y mi diástole,
engendrando movimientos sísmicos y astrales,
rugiendo enardecido con la ferocidad de un león del Atlas,
consumiendo su bravura en el crepitar de las brasas nocturnas
para renacer con las fúlgidas luces del alba, como alado Fénix,
y partir marcando el trote ligero de un unicornio azul.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Odalisque”, (Odalisca), 2009, Kiéra Malone.

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martes, 2 de noviembre de 2010

"MIS POETAS FAVORITOS", Pierre Louÿs.

Pierre Louÿs nace como Pierre Louis el 10 de Diciembre de 1870 en Gante, Bélgica, pero se traslada a Francia donde residirá el resto de su vida. Cursa estudios en una escuela alsaciana, donde desarrolla una gran amistad con el futuro Premio Nobel y campeón de los derechos homosexuales, André Gide. Louÿs comenzó a escribir sus primeros textos eróticos a los 18 años, a la vez que desarrolla interés en el Parnasianismo y el Simbolismo.

En 1891, Louÿs ayudó a fundar una revista literaria, La Conque, donde se publican obras de autores Parnasianos y simbolistas: Gide, Mallarmé, Moréas, Valéry y Verlaine. Louÿs publicó Astarte, que es una colección temprana de versos eróticos ya marcados por su estilo elegante y refinado. En 1894 publica una colección erótica de 143 canciones titulada Las canciones de Bilitis (Les Chansons de Bilitis), este vez con temas lesbianos fuertes (uno de los distintivos de su literatura erótica). Se divide en tres secciones, cada una representativa de una fase de la vida de Bilitis: Bucolicas en Pamphylia, Elegías en Mytilene, y Epigramas en la isla de Chipre; dedicados a ella, también una Biografía breve de Bilitis y tres epitafios en la Tumba de Bilitis. Alcanza gran renombre porque Louÿs los publica como si fuera la obra de un cortesano de la Grecia antigua y contemporáneo de Safo y Bilitis, que Louÿs hubiera sólo traducido. El engaño no dura mucho y el traductor Louÿs pronto es desenmascarado como el autor. Esto no desmereció la obra, pues es elogiada como fuente elegante sensualidad y estilo refinado, incluso más extraordinario por la representación compasiva del autor (y la mujer en general) de la sexualidad lesbiana. Algunos de los poemas fueron adaptados como canciones para voz y el piano, y, en 1897, su amigo íntimo Claude Debussy compone una adaptación musical. En 1955, una de las primeras organizaciones lesbianas en América se llamó Las Hijas de Bilitis, y desde ese día las Canciones continúan siendo una obra importante para las lesbianas.

En 1896, Louÿs publica su primera novela, Afrodita (Aphrodite (mœurs antiques)), un retrato de la vida cortesana en Alejandría. Se considera una mezcla de excesos literarios y refinamiento, y, numerando en 350.000 copias, es la obra más vendida de cualquier autor francés vivo en su tiempo.

Louÿs publica en 1901 Las aventuras del rey Pausole (Les Aventures du roi Pausole), en 1916 La antesala de la muerte (Pervigilium Mortis), ambas composiciones libertinas, y en 1917 Manual de Urbanidad para Jovencitas (Manuel de Civilité pour les petites filles), una parodia de una obscenidad casi sin par incluso en la amplia historia de publicaciones clandestinas francesas.

Incluso en su lecho de muerte, Pierre Louÿs continuó escribiendo versos obscenos.

lunes, 1 de noviembre de 2010

"MIS POETAS FAVORITOS", José Domingo Gómez Rojas.



José Domingo Gómez Rojas (Santiago, 19 de junio de 1896 – Santiago, 29 de septiembre de 1920) fue un poeta chileno.
   
Hijo de una modesta familia, fue criado por su madre, ya que su padre y su padrastro lo abandonaron tempranamente. Nació en la calle Agustinas, en las inmediaciones del centro de Santiago y después su pequeña familia se trasladó a la calle San Diego.

Volcado tempranamente en la poesía, la mayor parte de su obra, fue escrita entre 1912 y 1915. Durante sus primeros años, Gómez Rojas estuvo vinculado con sectores del cristianismo protestante que se oponían al papel tutelar y autoritario que ejercía la Iglesia Católica en la sociedad chilena. Pero pronto se acercó al "anarquismo intelectual" y escribió influenciado por Nietzsche y D'Annuncio. Opera Omnia, uno de sus textos, inédito hasta hace algunos años, revela esta evolución a veces contradictoria frente a la que se declaraba como un poeta "simultáneo y unimúltiple".
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