martes, 30 de agosto de 2011

"SUMMERTIME", Amílcar Blanco.

Estamos en la city, el verano se acerca,
en las enredaderas y jazmines,
en los cielos calientes y la terca
alongación del sol en los confines.
Hay un olor áspero a madreselva,
una resaca a lluvia cuando cede la tarde
sus espacios de anuros y de selva.
Olor a polvo y agua, a suciedad que arde.
Todo por la llanura de las calles.
Un diapasón de Armstrong y Fitzgerald.
Una luna dichosa y melodiosa,
no una luna cualquiera,
rodeándonos los talles,
haciéndonos la vida llevadera.
Bocina de trompeta, voz de seda
y gargantas con cuerdas de ébano y de rueda.
Gershwin estuvo mucho visitando el verano
produjo melodías como dedos sus manos;
él se subió a las torres y rozó las cornisas,
estuvo cada angustia huyéndole a las prisas
sobre un teclado hecho con auténticas risas.
Convocó corazones ardientes y cercanos.
Rompiendo la tiniebla, poniéndole al hastío
un acendrado rumbo de navío.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura: "Requiem", (2010),  Steven Lawler.

Más poemas de Amílcar en: BLOG DE AMÍLCAR BLANCO
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