sábado, 3 de septiembre de 2011

"LA BAILARINA", Amílcar Blanco.

Trabajada en la sombra
el torso, la cintura;
en el retorcimiento,
de la raíz oscura
que le implanta la diestra
del hombre que la ciñe, salva y nombra
por su merecimiento,
la bailarina vuelca su vertiente siniestra
sobre el hombro robusto y la mano maestra
del galán que la lleva
y en el silencio del bailar la eleva.


Y su grupa rotunda,
remate de sus glúteos,
lánguida se menea
como una mar profunda
y cuando contonea
sus pantorrillas tornan camafeos
encadenando oscuramente arreos
de neurótica yegua sin manea
domada nada más por la milonga.
Y en los giros de luz su carne encharca
platas, nácares, rulos, tez mistonga
entregada al imperio de la marca.-


Bailarina y audaz contra la sombra,
apasionados pasos, firme celo,
cauta pantera sobre leve alfombra,
sus pies dibujan ochos, vuelven cielo,
una sinuosa danza bien al suelo.
La bailarina baila y estremece,
trémula, vulnerable, cuando crece,
todo el alrededor, rasga su velo,
se desnuda y ofrece
al holocausto de la fe sagrada
del masculino celo,
al ancestral rubí de ser deseada
y suspender sin fin el turbio anhelo
de ser enteramente conquistada. 

Amílcar Luis Blanco.

Pintura: "Tango argentino", Pedro Álvarez.

Más poemas de Amílcar Blanco en: BLOG DE AMÍLCAR BLANCO
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