lunes, 31 de octubre de 2011

"LA SACIEDAD, (tres sonetos sobre el mismo tema)", Amílcar Blanco.

LA SACIEDAD.

Vivir, morir, o consumir los días,
las noches, las auroras, los ocasos,
los blasones del triunfo, los fracasos,
los amores, los odios, las porfías.

Andar por las tristezas, por las vías
del desamparo anónimo; ser trazos
de un clochard que se viste los retazos
de otros que engalanaron sus orgías.

Los que al hartarse de vivir, escasos
de pasión y de amor urden estrías
en una carne débil, dan mazazos

y destruyen sus propias armonías
y asfixian sus latidos en sus brazos
de saciedad ahítos en sus almas vacías.


LOS HOMICIDAS.


El primer homicida es el deseo
Y su mayor virtud es la esperanza
de tener lo que nunca nos alcanza;
un cuerpo que supere su mareo.

En mi caso, mujer, tras un pareo
de imposibles que vela su tardanza
y frente a mi mirada sólo danza
y me excita con lento devaneo.

El segundo homicida, si su arreo
de Salomé ante Herodes se abalanza
y desflora su fiebre y su himeneo

sobre el erecto glande de mi lanza
será la saciedad, porque preveo,
en el rubor un fuego que se cansa.


HARTARSE.


Hartarse, estar completo, desbordado.
Rechazar ya la sed y el apetito.
Sentirse ronco de gritar un grito.
Áspero de vivir, ciego, saciado.

Demasiado desnudo, vulnerado,
por agresiones, pálpitos y el rito
de roturar un suelo ya trillado
y repetirse siempre en lo pasado.

Ser para no ser más, desesperado
por no hallar un camino, un apetito
inaugural, flamante, nunca hollado.

Ser la víctima viva del delito,
del homicidio atroz y perpetrado
de haber vivido ya y estar ahíto.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura: "El descendimiento de la Cruz", (1600 - 1604), Michelangelo Merisi, "Caravaggio".

Más poemas de Amílcar Blanco, en el: BLOG DE AMÍLCAR BLANCO
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