lunes, 26 de septiembre de 2011

"POESÍA VERTICAL 18", Roberto Juarroz.

Fisuras interiores,
grietas por donde se filtra gota a gota
el líquido espeso y apremiante
de esa invasión profunda
que llamamos oración.
La oración, que no es algo que se reza
sino una inclasificable sustancia
que no está hecha de un decir,
aunque a veces se abrigue con palabras
o fragmentos de palabras,
como el sueño se viste de fábulas rotas,
con desarticuladas historias que descarrilan al pensamiento
y encarrilan, en cambio, el sagrado estupor
que tapiza el lado oculto de los seres.
La oración y el sueño se parecen:
son dos entidades o elementos
que gotean en los entresijos de una nada
que se asemeja a algo.
¿Qué ocurriría si se abrieran de pronto
esos lentos arcaduces,
esos estrechos canales
por donde se filtra la oración
y quizá también el sueño?
¿Se mezclarían ambos acaso?
¿Un torrente arrastraría al hombre
desde su propio interior?
¿O tal vez sólo la oración continuaría goteando,
implacablemente goteando
con el mismo ritmo y la misma medida
por la imprevista abertura?
Es probable que la oración sea una parte fija,
una porción estable
de la naturaleza de cada hombre,
la aplicación de una discretísima posología,
una cuota inmodificable como el sueño.
La dosis establecida
de un extraño y casi abrumador rescate
que llevamos en el centro
de nuestra propia sustancia.

Roberto Juarroz.

Pintura de Juan Medina.

"POESÍA VERTICAL 14", Roberto Juarroz.

He encontrado el lugar justo donde se ponen las manos,
a la vez mayor y menor que ellas mismas.

He encontrado el lugar
donde las manos son todo lo que son
y también algo más.

Pero allí no he encontrado
algo que estaba seguro de encontrar:
otras manos esperando las mías.

Roberto Juarroz.

Pintura: "Manos sobre rojo y blanco", Soledad Fernández.

"POESÍA VERTICAL 7", Roberto Juarroz.

Cuando se ha puesto una vez el pie del otro lado
y se puede sin embargo volver,
ya nunca más se pisará como antes
y poco a poco se irá pisando de este lado el otro lado.

Es el aprendizaje
que se convierte en lo aprendido,
el pleno aprendizaje
que después no se resigna
a que todo lo demás,
sobre todo el amor,
no haga lo mismo.

El otro lado es el mayor contagio.
Hasta los mismos ojos cambian de color
y adquieren el tono transparente de las fábulas.

Roberto Juarroz.

Pintura de Michael Shapcott.

"POESÍA VERTICAL 22", Roberto Juarroz.

Inventar el regreso del mundo
después de su desaparición.
E inventar un regreso a ese mundo
desde nuestra desaparición.
Y reunir las dos memorias,
para juntar todos los detalles.

Hay que ponerle pruebas al infinito,
para ver si resiste.

Roberto Juarroz.

Pintura de Michael Parkes.

Mis poetas favoritos: ROBERTO JUARROZ.

Roberto Juarroz, (Coronel Dorrego, Provincia de Buenos Aires, 5 de octubre de 1925 - Temperley, Buenos Aires, 31 de marzo de 1995), fue un poeta y ensayista argentino.

Graduado en la Facultad de Filosofía y Letras y en Ciencias de la información por la Universidad de Buenos Aires y becario de la misma, amplió estudios en La Sorbona. Fue después profesor titular de la Universidad de Buenos Aires y dirigió el Departamento de Bibliotecología y Documentación de la misma entre 1971 y 1984. En esta universidad ejerció la docencia durante treinta años. Marchó al exilio con el advenimiento del general Perón. Trabajó como bibliotecólogo para la Unesco y la OEA en diversos países y entre 1958 y 1965 dirigió veinte números de la revista Poesía = Poesía junto con Mario Morales. Colaboró en numerosas publicaciones argentinas y extranjeras y fue crítico bibliográfico del diario La Gaceta de Tucumán (1958-63), crítico cinematográfico de la revista Esto es (Buenos Aires, 1956-58) y traductor de varios libros de poesía extranjera, en especial de Antonin Artaud.

"ME PARECE, AMOR MÍO", Rabindranath Tagore.

Me parece, amor mío, que antes de rayar el día de la vida
tú estabas en pie bajo una cascada de felices sueños,
llenando con su líquida turbulencia tu sangre.
O, tal vez, tu senda iba por el jardín de los dioses,
y la alegre multitud de los jazmines, los lirios y las adelfas
caía en tus brazos a montones y, entrándose en tu corazón,
se hacía algarada allí.
Tu risa es una canción, cuyas palabras se ahogan
en el gritar de las melodías; un rapto del olor de unas flores
no vistas; es como la luz de la luna que rompiera a través
de la ventana de tus labios, cuando la luna está escondiéndose
en tu corazón. No quiero más razones; olvido el motivo.
Solo sé que tu risa es el tumulto de la vida en rebelión.

Rabindranath Tagore.

Pintura: "Eva", Xiao Jing.

"JUGUETES", Rabindranath Tagore.

¡Qué feliz eres, niño, sentado en el polvo,
divirtiéndote toda la mañana con una ramita rota!
Sonrío al verte jugar con este trocito de madera.
Estoy ocupado haciendo cuentas,
y me paso horas y horas sumando cifras.
Tal vez me miras con el rabillo del ojo y piensas:
«¡Qué necesidad perder la tarde con un juego como ése!»

Niño, los bastones y las tortas de barro
ya no me divierten; he olvidado tu arte.
Persigo entretenimientos costosos
y amontono oro y plata.

Tú juegas con el corazón alegre con todo cuanto encuentras.
Yo dedico mis fuerzas y mi tiempo
a la conquista de cosas que nunca podré obtener.
En mi frágil esquife pretendo cruzar el mar de la ambición,
y llego a olvidar que también mi trabajo es sólo un juego.

Rabindranath Tagore.

Pintura de Linda Bacon.

sábado, 24 de septiembre de 2011

"OTOÑO", Mayte Dalianegra

Las flores de mi baranda
ya no requieren el agua,
muerto en la planta
el estío.

Otoño que has de venir
envuelto en crines de vientos de pegasos
macilentos por el discurrir del tiempo.

Otoño cautivo de ocres,
de tierras pardas,
cobrizas,
de brunos mantos lunares
que reflejan
en las aguas
turquesas y carmesíes
como frutas,
como gemas,
como joyas de oro y niebla
que pueblan una dehesa de rubios toros
ansiosos de embestir hasta tormentas.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “No espero más que un otoño” (2011), Andrés Rueda.

Ésta y otras pinturas de Andrés Rueda, en sus blogs: ANDRÉS RUEDA, PÁGINA PERSONAL
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"NO PUEDO OFRECERTE UNA SOLA FLOR", Rabindranath Tagore.

No puedo ofrecerte una sola flor
de todo el tesoro de la primavera,
ni una sola luz de estas nubes de oro.
Pero abre tus puertas y mira; y coge,
entre la flor de tu jardín,
el recuerdo oloroso de las flores
que hace cien años murieron.

¡Y ojalá puedas sentir en la alegría de tu corazón
la alegría viva que esta mañana de abril te mando,
a través de cien años, cantando dichosa!

Rabindranath Tagore.

Pintura: "Mrs. Hassam in the garden", ("La señora Hassam en el jardín"), 1896, Frederick Childe Hassam.

"LAS FLORES DE LA PRIMAVERA", Rabindranath Tagore.

Las flores de la primavera salen,
como el apasionado dolor del amor no dicho;
y con su aliento, vuelve el recuerdo de mis canciones antiguas.
  Mi corazón, de improviso, se ha vestido de hojas verdes de deseo.
No vino mi amor, pero su contacto está en mi cuerpo
y su voz me llega a través de los campos fragantes.
Su mirar está en la triste profundidad del cielo, pero
¿dónde están sus ojos? Sus besos zigzaguean por el aire,
pero sus labios, ¿dónde están?

Rabindranath Tagore.

Pintura: "Vista del jardín de Giverny", Claude Orayan Monet, (1840 - 1926).

Mis poetas favoritos: RABINDRANATH TAGORE.

Rabindranath Tagore, (Rabindranath Thakur, Calcuta, 1861- Santiniketan, 1941). Escritor y poeta indio. Es el más prestigioso escritor indio de comienzos del siglo XX. De origen noble, era el último de los catorce hijos de una familia consagrada a la renovación espiritual de Bengala, y se educó junto a su padre en el retiro que éste tenía en Santiniketan. En 1878 fue enviado a Gran Bretaña, donde estudió literatura y música.

Evocó este viaje en Cartas de un viajero (1881), que publicó en el periódico literario Bharati, fundado por dos de sus hermanos en 1876. De la misma época son los dramas musicales El genio de Valmiki (1882) y Los cantos del crepúsculo (1882), y la novela histórica La feria de la reina recién casada (1883).

miércoles, 21 de septiembre de 2011

"VESTAL AUSENTE", Mayte Dalianegra

La palmera tosca del desierto fútil
de este andar sin rumbo que es mi pensamiento,
atina a trocarse en luces al alba,
en campos vestidos
por las amapolas, de un rojo tan vivo, como vive
el alma que de mis entrañas su furia atesora.

Se cubren mis carnes con hojas de un roble,
cuya savia despliega el color del verano.
Esa savia dulcísima
vierta sobre mí,
como la simiente que fecundó a Eva.

Savia generosa
de vid y de olmo,
fortaleza de úrsido colmando el grial
de mi útero
(de mi vientre terso e inmaculado),
rezumante gónada de hombre
esparciendo su fértil delirio
por mi untuosa anatomía de vestal ausente.

(c) Mayte Dalianegra.

Pintura: “The tissue of Ariadne (“El velo de Ariadna”), 2002, Victor Hagea.
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"NO MORE I LOVE YOU'S", Annie Lennox

Annie Lennox, la célebre componente del dúo británico Eurithmics, que tantos éxitos cosechara, allá por la década de los felices ochenta, nos deleitó, en su día, con este tema, "No more I love you's", (Ya no te amo), que formó parte de su álbum en solitario, "Medusa", lanzado en 1995, del cual fue su primer corte y single. También fue editado en un maxisingle de título homónimo al de la canción, y, posteriormente, en un par de recopilatorios.

lunes, 19 de septiembre de 2011

"UN DIECINUEVE DE AGOSTO", Mayte Dalianegra.

Tal día como hoy,
un diecinueve de agosto,
bajo la mortecina luz de la tarde,
unos ojos,
hambrientos de la veleidosa sonrisa de Tiké,
buscaban a otros.

Tal día como hoy,
un diecinueve de agosto,
unos labios,
al sentir el contacto de otros labios,
se humedecían como mares salobres,
mutando su secular herrumbre
en lozana turgencia de amapola.

Tal día como hoy,
un diecinueve de agosto,
no importa de qué año,
pues todos y cada uno de los años
repiten la misma fecha,
el nómada errabundo que eras,
hallaba el sacro fuego de Vesta
en la encrucijada inguinal de mi regazo.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Amanece tarde”, (2011), Andrés Rueda.
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Ésta y otras pinturas de Andrés Rueda, en sus blogs: ANDRÉS RUEDA, PÁGINA PERSONAL

sábado, 17 de septiembre de 2011

"RÁVENA", Mayte Dalianegra.

Rávena, cristalina filigrana
de vidrio antiguo tejida
en la tesela del tiempo.

Crisálida hídrica
enriquecida de oros,
de transparencias colmada,
acuoso mosaico
ora verde, ora azul, ora rojo,
diáfana bóveda bizantina,
paloma de paz ahíta.
Rávena, áurea y vítrea.

Mayte dalianegra.

Pintura: "Los favoritos del emperador Honorio" (1883) John William Waterhouse.
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"HOY TE RECUERDO", Mayte Dalianegra.

Hoy mi fragilidad
franqueó la niebla del olvido,
hoy te recordé sin
la hiel de la traición,
mas tú ya no perteneces a mi mundo,
sino a lo oculto,
al inframundo habitado
por las sombras del pasado,
a ese mundo de muertos
en el que yacen
las promesas fraguadas contigo
sobre un incierto futuro.

Mayte Dalianegra.

Pintura de David Caesar.

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viernes, 16 de septiembre de 2011

"YA HAY UN ESPAÑOL QUE QUIERE", Antonio Machado

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

Antonio Machado (Campos de Castilla)

Pintura: "The bird-eaters, Theraphosa Blondi" ("Devoradoras de pájaros", detalle),  2010, Claire Bridge.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

"A HELENA DE TROYA", Mayte Dalianegra.

Una dorada tiara te ciñe la frente de reina laconia,
como diosa antigua, vedada de aire,
sepultada en gemas y áureas preseas,
con los cabujones hiriendo tu carne
de cutis perlado y eterno en el tiempo,
con ojos de jade, fríos y conversos,
corazón siniestro que candente fluye
bajo los efluvios de las madreselvas,
hielo que congela la mirada cándida
de aquél que te admire en la noche gélida.

Mil barcos zarparon por tu hermoso rostro,
reina de las sierpes, reina de las hembras,
luces el perverso candor de Lamia y de Lilit,
derrochas encanto y encantos nos muestras,
eres la matrona de las azucenas que son sólo suyas,
en tus venas bulle la sangre de un cisne y de una doncella,
y de tus pechos lacta el fulgor albino de la medialuna.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Helena de Troya”, (1863), Dante Gabriel Rossetti.
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"REVERSIBILIDAD", Charles Baudelaire.

Ángel de gozo lleno, ¿Sabes lo que es la angustia,
la vergüenza, el remordimiento, los dolores,
de esas terribles noches cuyos vagos temores
el corazón oprimen como un seda mustia?
Ángel de gozo lleno, ¿Sabes lo que es la angustia?

Ángel de bondad lleno, ¿Sabes lo que es el odio,
los puños que se crispan, las lágrimas mortales,
cuando alza la Venganza sus voces infernales
y se hace Capitana de nuestro territorio?
Ángel de bondad lleno, ¿Sabes lo que es el odio?

Ángel de salud lleno, ¿Sabes lo que el la fiebre,
que entre los grandes muros del hospicio borroso
como los desterrados marcha con pie penoso
buscando el sol y con los labios como pebre?
Ángel de salud lleno, ¿Sabes lo que es la fiebre?

Ángel de beldad lleno, ¿Sabes de las arrugas,
y el miedo a la vejez y el horrendo suplicio
de leer el secreto horror del sacrificio
en los ojos a los que todo tu afán conjuras?
Ángel de beldad lleno, ¿Sabes de las arrugas?

Ángel lleno de dicha y alegres luminarias,
¡David muriente habría la salud demandado
a las emanaciones de tu cuerpo encantado!
Pero de ti no imploro yo más que tus plegarias,
¡Ángel lleno de dicha y alegres luminarias!

Charles Baudelaire, ("Las flores del mal").

Pintura: "Seated angel unfinished", ("Ángel sedente inconcluso"), Abbot Handerson Thayer, (1849-1921). Wadsworth Athenaeum, Connecticut, U.S.A.

"TRISTEZAS DE LA LUNA", Charles Baudelaire.

Esta noche la luna sueña con más pereza,
cual si fuera una bella hundida entre cojines
que acaricia con mano discreta y ligerísima,
antes de adormecerse, el contorno del seno.

Sobre el dorso de seda de deslizantes nubes,
moribunda, se entrega a prolongados éxtasis,
y pasea su mirada sobre visiones blancas,
que ascienden al azul igual que floraciones.

Cuando sobre este globo, con languidez ociosa,
ella deja rodar una furtiva lágrima,
un piadoso poeta, enemigo del sueño,

de su mano en el hueco, coge la fría gota
como un fragmento de ópalo de irisados reflejos.
Y la guarda en su pecho, lejos del sol voraz.

Charles Baudelaire, ("Las flores del mal").

Pintura: "Night", ("Noche"), Simeon Solomon, (1840-1905).

martes, 13 de septiembre de 2011

"ALGUIEN", Mayte Dalianegra.

Alguien llegó a mi vera
con aroma de arrayán,
dejándome por simiente
la huella de su pisar.

Alguien vino de la Alhambra
envuelto en níveo cendal,
y en su sonrisa tan franca
se reflejaba el espejo
de una alberca azul y plata.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Patio de los Arrayanes de la Alhambra", (2011), Andrés Rueda.

Ésta y otras pinturas de Andrés Rueda en sus blogs: ANDRÉS RUEDA, PÁGINA PERSONAL
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"EL LETEO", Charles Baudelaire.

Ven a mi pecho, alma sorda y cruel...
Ven a mi pecho, alma sorda y cruel,
              tigre adorado, monstruo de aire indolente;              
quiero enterrar mis temblorosos dedos
             en la espesura de tu abundosa crin;              

sepultar mi cabeza dolorida
            en tu falda colmada de perfume              
y respirar, como una ajada flor,
                el relente de mi amor extinguido.              

¡Quiero dormir! ¡Dormir más que vivir!
                en un sueño, como la muerte, dulce,              
estamparé mis besos sin descanso
             por tu cuerpo pulido como el cobre.              

Para ahogar mis sollozos apagados,
               sólo preciso tu profundo lecho;              
el poderoso olvido habita entre tus labios
              y fluye de tus besos el Leteo.              

Mi destino, desde ahora mi delicia,
             como un predestinado seguiré;              
condenado inocente, mártir dócil
                cuyo fervor se acrece en el suplicio.              

Para ahogar mi rencor, apuraré
               el nepentes y la cicuta amada,              
del pezón delicioso que corona este seno
el cual nunca contuvo un corazón.

Charles Baudelaire, ("Las flores del mal").

Pintura: "Cleopatra mordida por el áspid", (1630), Guido Reni.

Mis poetas favoritos: CHARLES BAUDELAIRE.

Charles Baudelaire, (París, 1821 - 1867). Poeta francés. Huérfano de padre desde 1827, inició sus estudios en Lyon en 1832 y los prosiguió en París, de 1836 a 1839. Su padre adoptivo, el comandante Aupick, descontento con la vida liberal y a menudo libertina que llevaba el joven Baudelaire, lo envió en un largo viaje a las Antillas entre 1841 y 1842 (según algunas fuentes, podría haber llegado también a la India). De regreso en Francia, se instaló de nuevo en la capital y volvió a sus antiguas costumbres desordenadas.
 
Empezó a frecuentar los círculos literarios y artísticos y escandalizó a todo París con sus relaciones con Jeanne Duval, la hermosa mulata que le inspiraría algunas de sus más brillantes y controvertidas poesías. Destacó pronto como crítico de arte: el Salón de 1845, su primera obra, llamó ya la atención de sus contemporáneos, mientras que su nuevo Salón, publicado un año después, llevó a la fama a Delacroix (pintor, entonces, todavía muy discutido) e impuso la concepción moderna de la estética de Baudelaire. Buena muestra de su trabajo como crítico son sus Curiosidades estéticas, recopilación póstuma de sus apreciaciones acerca de los salones, al igual que El arte romántico (1868), obra que reunió todos sus trabajos de crítica literaria.

lunes, 12 de septiembre de 2011

"BOTELLA VACÍA", Mayte Dalianegra.

Sin ti soy botella colmada de aire,
aire como vacío tumultuoso,
exenta del embrujo de benéficos alcoholes,
sufragada con ponzoñosos efluvios metílicos.

Sin ti soy burbuja desconsiderada,
quizá la de los tulipanes holandeses,
aquélla con la que remuneraran con palacios
la simple indigencia de un tubérculo.

Sin ti soy un alma llana,
cual paleta de alarife,
y en el arco de mis brazos
hienden sus labios de aurora,
las sustantividades de una metopa y unos triglifos,
y en ese estertóreo mármol,
de una extraviada cantera,
yace mi cuerpo desnudo de sentimientos y ausencias,
yace muerto de inocencias y teñido de aflicciones,
de lutos como tumores
que se me llevan las vísceras,
de mares como regueros
de una pólvora bendita: ¡cartuchos de dinamita!
porque sin ti, ya la vida, se torna fin de la lucha.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Field of gold", ("Campo de oro"), Steve Smulka.

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viernes, 9 de septiembre de 2011

"A UNA DAMA MUY JOVEN, SEPARADA", Jaime Gil de Biedma.

En un año que has estado
casada, pechos hermosos,
amargas encontraste
las flores del matrimonio.

Y una buena mañana
la dulce libertad
elegiste impaciente,
como un escolar.

Hoy vestida de corsario
en los bares se te ve
con seis amantes por banda
-Isabel, niña Isabel-,

sobre un taburete erguida,
radiante, despeinada
por un viento sólo tuyo,
presidiendo la farra.

De quién, al fin de una noche,
no te habrás enamorado
por quererte enamorar!
Y todo me lo han contado.

¿No has aprendido, inocente,
que en tercera persona
los bellos sentimientos
son historias peligrosas?

Que la sinceridad
con que te has entregado
no la comprenden ellos,
niña Isabel. Ten cuidado.

Porque estamos en España.
Porque son uno y lo mismo
los memos de tus amantes,
el bestia de tu marido.

Jaime Gil de Biedma.

Pintura de Gigino Falconi.

martes, 6 de septiembre de 2011

"A ELIZABETH SIDDAL", Mayte Dalianegra.

Elizabeth Siddal,
el láudano cegó el cerúleo brillo de tu mirada.

¿O acaso tus ojos se opacasen
por mor del necio egoísmo de un Hamlet
cabalgando a lomos de la más negra montura?

El homicida de corazón yace dormido,
ajeno al arrullo de las palomas torcaces;
quizás Rosercrantz y Guildenstern
debieran seguir vivos y él haberse extinguido,
como se extingue una candela
al consumirse la lubricada mecha,
como se extingue la voz de un mudo
en la inútil caverna de su garganta.

Ofelia de lágrimas anegada,
ahogada en el fluvial dominio de su propio llanto,
Ofelia de suspiros desgranados en la infame oscuridad de las tinieblas.

¡Muere Lizzie sin que  Dante suspire por Beatrice!

Fenece Ofelia entre acuáticas guirnaldas,
nenúfares emponzoñados con el curare de los celos,
y el príncipe de Dinamarca blande, con su indolencia,
la mortal daga en las carnes por el desaliento laceradas.

Dante suspira hoy, cuando ya de ti sólo queda
un cadáver pálido, presuroso de convertirse en viento.

Dante que no es Alighieri, Dante que pinta doncellas,
Dante que esconde su libro, poemas de amor prohibido,
entre el incienso rojo de una Beata Beatrix que ahora sólo es cabellera,
pulida mata de rubíes y amapolas, mata sanguinolenta,
de capilares urdida, mata que lo mata todo,
hasta la vida que encuentra.

Dante sabe de su error, ¡tardía sapiencia suya!
Dante se percata de su búsqueda,
en pieles de arrebolada tarde y en remolinos de rosáceos amaneceres.

Dante sabe que habrá otras, con muslos de níveo mármol
y brazos de vestal cautiva, con ojos de azucenas
teñidos de bruna umbría.

Dante sabe que habrá otras, porque antes hubo una.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Retrato de Elizabeth Siddal Rossetti”,  (1850 - 65), Dante Gabriel Rossetti. Fitzwilliam Museum, Cambridge, UK.

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"MI SUEÑO", Paul Verlaine.

Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante
de una mujer ignota que adoro y que me adora,
que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora
y que las huellas sigue de mi existencia errante.

Se vuelve transparente mi corazón sangrante
para ella, que comprende lo que mi mente añora;
ella me enjuga el llanto del alma cuando llora
y lo perdona todo con su sonrisa amante.

¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro.
¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro,
el de virgen de aquellas que adorando murieron.

Como el de las estatuas es su mirar de suave
y tienen los acordes de su voz, lenta y grave,
un eco de las voces queridas que se fueron…
 
Paul Verlaine.
 
(Traducción de Nicolás Bayona Posada).
 
Pintura de Alberto Vargas, 1928.

domingo, 4 de septiembre de 2011

"ÁBREME EL CORAZÓN", Mayte Dalianegra

Ábreme el corazón. Que el abrazo nocturno
no me encuentre tendida sobre el páramo helado,
y que la sangre logre labrarme las arterias.

Ábremelo. Que suene la existencia al sonido
cismático del eco, y que las mariposas
dejen de golpear mis muros con sus necios
aleteos. Alivia la tensión de sus alas
con el rumor de un beso, y que nazcan mis ojos,
habituados a ver sólo horizontes ciegos.

Quiero sentir la vida como un fruto asombroso
vendimiado en sazón en el mes de la risa,
sentirla caminando con paso agigantado,
sentirla aproximándose, calentándome dentro.

Mayte Dalianegra

Pintura: ilustración para el libro "Les chants de Moheera" (Los cantos de Moheera), 2005, Jean Michel Bénier

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"BLANCO", Mayte Dalianegra.

Mi amor, blanco como aurora virgen
nacida antes del óbito nocturno,
yo sé bien cómo me quieres,
yo sé bien cómo me anhelas,
te sé desde que te encuentro
en las letras, y en momentos
en que tus ojos se pierden, evadidos,
como en sueños, expectantes,
ante lo que no has vivido aún.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Una danza por el mar", Charles Amable Lenoir, (1860-1926).

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"LA CITA ETERNA", Julia de Burgos.

Lo saben nuestras almas,
más allá de las islas y más allá del sol.
El trópico, en sandalias de luz, presto las alas,
y tu sueño y mi sueño se encendieron.

Se hizo la cita al mar... tonada de mis islas,
y hubo duelo de lirios estirando colinas,
y hubo llanto de arroyos enloqueciendo brisas,
y hubo furia de estrellas desabriéndose heridas...
Tú, y mi voz de los riscos, combatían mi vida.

Se hizo al mar tu victoria, sobre palmas vencidas...

Fue paisaje en lo inmenso,
una imagen de mar casi riachuelo,
de río regresando,
de vida, de tan honda, atomizándose.
Y se dio cita eterna la emoción.

El mar, el verdadero mar,
casi ya mío... el mar, el mar extraño
en su propio recinto...
el mar
ya quiere ser el mar sobremarino...

El mar, tonada entretenida de mis islas,
por traerse una flor de la montaña,
se trajo mi canción en un descuido,
mi canción más sencilla,
la canción de mis sueños extendidos.

Sobre el mar, sobre el tiempo,
la tonada, la vela...
La cita eterna, amado,
más allá de los rostros de las islas que sueñan.

En el pecho del viento van diciendo los lirios,
que en el pecho del mar dos auroras se besan.

Julia de Burgos.

Pintura: "La petite barque", ("La barquita"), Émile Friant, (1863-1932).

sábado, 3 de septiembre de 2011

"PRIMAVERA", Paul Verlaine.

Tiernamente, la joven mujer de cabello rojizo,
conmovida ante tanta inocencia,
le dijo a la rubia muchacha
estas palabras en suave voz.

"Savia que se eleva; flores que se abren,
tu juventud es una glorieta,
permite a mis dedos vagar por la hierba
donde se estremece el capullo de la rosa.

Déjame, por entre el herbaje puro,
beber las gotas del rocío
que  humedece a  la tierna rosa.

De modo que el placer, mi cariño,
avive tu rostro
como el amanecer el azul del cielo.

Su adorado cuerpo bello, armonioso,
perfumado, blanco como el blanco
rosa, emblanquecido con pura leche, rosado
como un lirio bajo un cielo púrpura.

Bellos los muslos, enhiestos los pechos,
tu espalda, hombros, vientre, un banquete
para los ojos y para las curiosas manos,
para los labios y todos los sentidos.

Pequeña niña, deja ver si tu lecho
tiene aún debajo de la roja cortina,
la hermosa almohada que lleva
y las salvajes sábanas, oh, a tu lecho".

Paul Verlaine.

Pintura: "Pearls of Aphrodite", ("Las perlas de Afrodita"), 1907, Herbert Draper.

viernes, 2 de septiembre de 2011

"HAIKU DE LOS CEREZOS EN FLOR", Masaoka Shiki.

Cerezos en flor
y recuerdos de seres queridos.
Todos tan lejos de aquí.

Masaoka Shiki.

Pintura: "Aguas que me sostengan", (2011), Andrés Rueda.

Ésta y otras pinturas suyas en sus blogs: ANDRÉS RUEDA, PÁGINA PERSONAL

"LA MUERTE, EL AMOR, LA VIDA", Paul Éluard.

Creí que me rompería lo inmenso lo profundo.
Con mi pena desnuda, sin contacto, sin eco,
me tendí en mi prisión de puertas vírgenes
como un muerto sensato que había sabido morir.
Un muerto coronado sólo de su nada …
Me tendí sobre las olas absurdas del verano
absorbido por amor a la ceniza.
La soledad me pareció más viva que la sangre.

Quería desunir la vida,
quería compartir la muerte con la muerte,
entregar mi corazón vacío a la vida
borrarlo todo, que no hubiera ni vidrio ni vaho…
Nada delante, nada detrás, nada entero.
Había eliminado el hielo de las manos juntas,
había eliminado la osamenta invernal
del voto de vivir que se anula.
Tú viniste y se reanimó el fuego,
cedió la sombra el frío,
aquí abajo se llenó de estrellas
y se cubrió la tierra.
De tu carne clara me sentí ligero…
Viniste, la soledad fue vencida,
tuve una guía sobre la tierra y supe
dirigirme, me sabía sin medida,
adelantaba ganaba tierra y espacio

Iba sin fin hacia la luz …
La vida tenía un cuerpo, la esperanza tendía sus velas
promisoria de miradas confiadas para el alba.
De la noche surgía una cascada se sueños.

Los rayos de tus brazos entreabrían la niebla.
El primer rocío humedecía tu boca
deslumbrando reposo remplazaba el cansancio.
Yo amaba el amor como en mis primeros días.

Los campos están labrados las fábricas resplandecen
y el trigo hace su nido en una enorme marea,
las mieses, la vendimia, tienen muchos testigos,
nada es singular ni simple,
el mar está en los ojos del cielo o de la noche,
el bosque da a los árboles seguridad
y los muros de las casas tienen una piel común,
los caminos siempre se encuentran.

Los hombres están hechos para entenderse
para comprenderse, para amarse,
tienen hijos que serán padres de los hombres,
tienen hijos sin fuego ni lugar
que inventarán de nuevo a los hombres,
y la naturaleza y su patria
la de todos los hombres
la de todos los tiempos.

Paul Éluard.

Traducción de Andrés Holguín.

Pintura: "Ettore e Andoromaca", ("Héctor y Andrómaca"), 1924, Giorgio de Chirico.

"BELLA Y SEMEJANTE", Paul Éluard.

Un rostro al fin del día.
Una cuna entre las hojas muertas del día.
Un ramo de lluvia desnuda.
Todo Sol oculto.
Toda fuente de los espejos en el fondo del agua.
Todo espejo de los espejos rotos.
Un rostro en las balanzas del silencio.
Un guijarro entre otros guijarros.
Por las frondas de los últimos resplandores del día.
Un rostro semejante a todos los rostros olvidados.

Paul Éluard.

Versión de Rosamel del Valle.

Pintura de Ken Hamilton.

"EL ESPEJO DE UN MOMENTO", Paul Éluard.

Disipa el día,
muestra a los hombres las imágenes desligadas de la apariencia,
quita a los hombres la posibilidad de distraerse,
es duro como la piedra,
la piedra informe,
la piedra del movimiento y de la vista,
y tiene tal resplandor que todas las armaduras y todas las máscaras
quedan falseadas.
Lo que la mano ha tomado ni siquiera se digna tomar la forma
de la mano,
lo que ha sido comprendido ya no existe,
el pájaro se ha confundido con el viento,
el cielo con su verdad,
el hombre con su realidad.

Paul Éluard, (“Capitale de la douleur”).

Traducción de Aldo Pellegrini.

Pintura de Anastasia Vostrezova.

" NO, NO, TURIDDU, RIMANI, RIMANI ANCORA" María Callas y Giuseppe di Stefano.

Cavalleria rusticana, (Nobleza rústica), es una ópera en un solo acto, de una hora y diez minutos de duración,  cuya  música fue compuesta por Pietro Mascagni y el libreto corrió a cargo de Giovanni Targioni-Tozzetti, basándose en una novela de Giovanni Verga.

Se estrenó el 17 de mayo de 1890 en el Teatro Costanzi de Roma, y debido a su escasa duración, se acostumbra a representar, conjuntamente, con la ópera "I Pagliacci", de Ruggero Leoncavallo.

Posiblemente su pieza más célebre sea el dueto titulado “No, no, Turiddu, rimani, rimani ancora”, que en el vídeo que se adjunta es interpretado, de forma magistral, por la inigualable soprano María Callas y el tenor Giuseppe di Stefano, en una grabación de 1953, realizada con la Orquesta del Teatro de la Scala de Milán.

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