jueves, 22 de noviembre de 2012

"TODO", Mayte Dalianegra

Todo lo que me ha desviado
del camino recto,
todos mis errores y desaciertos,
me han conducido
—paso tras paso—,
a tu encuentro.

Todos los sueños irrealizables,
todas las tormentas vespertinas
de lacrimosa zozobra,
me han hecho naufragar
—tras tus huellas—,
en tu orilla.

Todas las noches negras,
todos los tristes quebrantos,
los crespones umbríos
del desengaño,
me han traído a tu vera
y a tu ventana,
donde las flores perfuman
la alborada.

Mayte Dalianegra

Pintura de Heide Presse


"A CÁNDIDA", José María Gabriel y Galán

I

¿Quieres, Cándida saber
cuál es la niña mejor?
Pues medita con amor
lo que ahora vas a leer.

La que es dócil y obediente,
la que reza con fe ciega,
con abandono inocente.
la que canta, la que juega.

La que de necias se aparta,
la que aprende con anhelo
cómo se borda un pañuelo,
cómo se escribe una carta.

"EL AMA", José María Gabriel y Galán

 I

Yo aprendí en el hogar en qué se funda
la dicha más perfecta,
y para hacerla mía
quise yo ser como mi padre era
y busqué una mujer como mi madre
entre las hijas de mi hidalga tierra.
Y fui como mi padre, y fue mi esposa
viviente imagen de la madre muerta.
¡Un milagro de Dios, que ver me hizo
otra mujer como la santa aquella!

Compartían mis únicos amores
la amante compañera,
la patria idolatrada,
la casa solariega,
con la heredada historia,
con la heredada hacienda.
¡Qué buena era la esposa
y qué feraz la tierra!

¡Qué alegre era mi casa
y qué sana mi hacienda,
y con qué solidez estaba unida
la tradición de la honradez a ellas!

"LA FUENTEVAQUERA" (BALADA), José María Gabriel y Galán,

Lejos, bastante lejos,
del pueblo mío,
encerrado en un monte
triste y sombrío,
hay un valle tan lindo
que no hay quien halle
un valle tan ameno
como aquel valle.

Entre sus arboledas,
por la espesura
solitaria y tranquila,
corre y murmura
una fuente tranquilina
y bullanguera,
a que dieron por nombre
Fuente Vaquera.

Está tan escondida
bajo el follaje,
guarda tanto sus aguas
entre el ramaje,
que cuando por el valle
va murmurando
toda clase de hierbas
va salpicando.

"LAS SUBLIMES", José María Gabriel y Galán

¿La conoces, musa mía?
Es modelo soberano
bosquejado por la mano
de la gran sabiduría.

Es el más dulce buen ver
de tus visiones risueñas;
es la mujer que tú sueñas
cuando sueñas la mujer.

La discreta, la prudente,
la letrada, la piadosa,
la noble, la generosa,
la sencilla, la indulgente,

la süave, la severa,
la fuerte, la bienhechora,
la sabia, la previsora,
la grande, la justiciera...

la que crea y fortalece,
la que ordena y pacifica,
la que ablanda y dulcifica...,
¡la que todo lo engrandece!

La que es esclava y señora,
la que gobierna y vigila,
la que labra y la que hila,
la que vela y la que ora...

¡Hela, hela, musa ruda!
¿No lo cantas?
—No la canto.
—¿Por qué, si la admiras tanto?
—Porque si admiro soy muda.

—¿Y cuál es la maravilla
que así admiras muda y queda?
¡O es Teresa de Cepeda
o es Isabel de Castilla! 

José María Gabriel y Galán.

: Pintura: "Isabel la Católica" (1485) Juan de Flandes



Mis poetas favoritos: JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN

José María Gabriel y Galán (Frades de la Sierra, 1870 - Guijo de Granadilla, 1905) Poeta español. Hijo de labradores, fue a su vez labrador tras de haber ejercido la profesión de maestro, que abandonó al contraer matrimonio. Su consagración como poeta arranca de 1901, cuando en los Juegos Florales celebrados en Salamanca fue galardonado con la flor natural por su composición El ama.

Grandes escritores de aquel tiempo, como Emilia Pardo Bazán, Pereda, Unamuno y Maragall, en pleno auge del costumbrismo literario regionalista, contribuyeron a su rápido encumbramiento. Posteriormente, la crítica le ha regateado méritos, aunque sigue siendo uno de los poetas españoles más leídos. Cantó las tierras y las gentes de Salamanca y Extremadura, en una poesía realista, a veces monótona, pero que dio clara y musical expresión a sentimientos muy arraigados en la conciencia colectiva de su país. En ello reside uno de sus principales méritos, pues, como dice Gerald Brenan, es "uno de los pocos escritores de esta nación de campesinos que siente verdaderamente la vida del campo".

martes, 20 de noviembre de 2012

"LES GUSTA CUANDO CALLO", Mayte Dalianegra

Les gusta cuando callo,
cuando estoy como ausente,
cuando mi voz no vierte
el tintineo breve
del vocablo afiliado
a la verdad celeste.

Les gusta cuando niego
la saliva a mi boca,
cuando frágil y oronda,
la opalescente concha,
suena a un mar que no veo,
y su rugido ronca.

Les gusta cuando callo,
cuando las caracolas
van delineando ondas
de muda y negra sombra,
y mis labios ya no abro.
Les gusta cuando callo.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Caracolas marinas”, Andrian Bekiarov
Safe Creative #1202281214599

"POEMA XV", Pablo Neruda

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Pablo Neruda.

Pintura de C. Dawn Davis.

"APURO SEDIENTO TU TIERNO GEMIDO", Alexander Pushkin

Apuro sediento tu tierno gemido,
tu intimidad que me embriaga
y ardiente, la lengua del dulce deseo,
pasión cuyo vino no sacia.
Pero corta con ese relato,
oculta, calla tu sueño:
su llama que quema yo temo,
tengo miedo de saber tu secreto.

Alexander Pushkin.

(Versión de Rubén Flórez Arcila).

Pintura de Debra Goertz.

"BAJO EL CIELO AZUL DE SU TIERRA NATIVA", Alexander Pushkin


  A Arnalia Riznich.

Bajo el cielo azul de su tierra nativa
languidecía ella, se agostaba...
Al fin se marchitó, y ya de seguro
su joven sombra sobre mí volaba;
Nos separa una línea infranqueable.
En vano el sentimiento desperté.
Su muerte oí de un labio indiferente
y con indiferencia la escuché.
¡Y mi alma la amó con tanto fuego,
con una turbación tan dolorosa,
con tanto sufrimiento y extravío,
con tortura tan tierna y angustiosa!
¿Qué se hicieron la pena y el cariño?
Ni reproches me quedan ya ni llanto
para rememorar su sombra crédula
ni la dulce memoria de los días pasados.

Alexander Pushkin.

(Versión de Eduardo Alonso Duengo).

Pintura: "Retrato femenino", Alexander Savinov (1881 - 1942).

"DEL CÉFIRO NOCTURNO...", Alexander Pushkin

Del céfiro nocturno
éter fluye.
Bulle,
huye
el Guadalquivir.

Salió la luna dorada,
¡silen...! ¡chis!...  guitarra al son.
La española enamorada
se ha asomado a su balcón.

Del céfiro nocturno
éter fluye.
Bulle,
huye
el Guadalquivir.

¡Quítate, ángel, la mantilla!
¡Cual claro día muéstrate!
¡Por la férrea barandilla
enseña el divino pie!

Del céfiro nocturno
éter fluye.
Bulle,
huye
el Guadalquivir.

Alexander Pushkin.

(Versión de Eduardo Alonso Duengo).

Pintura: "Clavelina", George Apperley (1884 –  1960).

"¡ADIÓS MUJER ORIENTAL AMADA!", Alexander Pushkin

¡Adiós mujer oriental amada!
Poco faltó y contra mi extravagancia,
el hábito que me dicta todo o nada
casi me arrastra a las estepas, a la errancia
detrás de las huellas de tu carreta.
Tienes rasgados los ojos,
la naricita rara, la frente amplia,
no balbuceas en francés tus antojos,
los pies no aprietas con seda,
y junto al samovar, a la inglesa,
no sirves el té, ni las galletas,
no suspiras por poetas de moda,
Shakespeare no te inquieta,
no te abrumas de melancolía
cuando la cabeza se queda vacía,
no tarareas ma dov' é,
el baile último no conoces...
Algo ocurrió conmigo, apenas media hora,
mientras alistaban los caballos,
la mente y el corazón los llenaba
tu belleza agreste, tus ojos.
¿No es igual amigo mío:
extraviar al alma, ociosa
entre espejos brillantes, en un teatro,
que huir por la estepa, nómada?
                                                                     
Alexander Pushkin.

(Versión de Rubén Flórez Arcila).

Pintura de Wang Long Sheng.

Mis poetas favoritos: ALEXANDER PUSHKIN

Alexander Pushkin fue un poeta y autor teatral ruso, iniciador de la literatura rusa a través de sus poemas líricos y épicos, obras de teatro, novelas y relatos breves. Nació el 6 de junio de 1799, en Moscú, en el seno de una familia noble. Siempre se mostró especialmente orgulloso de su bisabuelo, un general que sirvió a Pedro el Grande. Estudió en el liceo Tsarkoye Selo y demostró estar dotado de un talento poético precoz. En 1817 tuvo un cargo meramente nominal en el ministerio de Asuntos Exteriores ruso en San Petersburgo, lo que le permitió alternar con la mejor sociedad y a la vez formar parte de un grupo revolucionario ilegal. En 1820 su 'Oda a la libertad' atrajo la atención de las autoridades y el joven poeta fue deportado al Cáucaso, aunque se le permitió mantener sus cargos oficiales. Ese mismo año publicó su Ruslan y Lyudmila, un extenso poema romántico basado en el folclore de su tierra, que le situó como uno de los poetas más prometedores de Rusia.

sábado, 10 de noviembre de 2012

"EL EMPERADOR QIN SHI HUANG", Mayte Dalianegra

Oh, figura, sedente
sobre broncíneas ruedas
surcas la medianoche de las eras.

Oh, Señor, que creaste un imperio del caos
y al caos del barro regresaste,
un ejército de inertes soldados te guarda,
ellos batallan porque el mundo te recuerde
aun cuando sus manos permanezcan inermes,
custodiando la oquedad de sus pertrechos.

Oh, Señor que fuiste
de entre los tuyos el primero,
magnánimo e impío,
espléndido y despótico,
tus otrora inexpugnables murallas
no han resistido el asedio de tu gloria,
ya el gusano ha roto el capullo
y con irisadas alas vuela,
inútiles yacen sus sedosos despojos,
ahora encandila al mundo
con la cautivadora mirada de sus ocelos.

Mayte Dalianegra

Fotografía: estatua de ballestero, Museo de los guerreros de terracota del emperador Qin Shi Huang, Xi’an, China
Safe Creative #1208152123816

viernes, 9 de noviembre de 2012

"LA BELLA LUCERITO", Ramón Pérez de Ayala

(Esbozo de sentimientos que provoca la danza)

¡Bien, chavita, Lolita,
Argentinita, Malaguita, todas
las que habéis celebrado vuestras bodas
con el monstruo voraz que goza y grita
y os desea, y al cabo os marchita!

Vuestra flor al esposo vigor da;
por su amor teje danzas vuestro pie;
vuestros ojos se encienden ¡anda ya!;
el rojo labio es para el beso ¡olé!

¡Con qué dúctil dulzura
y sumisión, aurora de un futuro
próximo, doblegáis vuestra cintura,
hecha para el supremo abrazo impuro!

¡Con cuánta gentileza
enderezáis al aire los amenos
senos: una realeza
marmórea, y por la vida hechidos, llenos!

¡Cuan sutiles y apenas
grávidas! El cabello, endrina o miel.
A la boca febril brindan las venas
un arroyuelo azul sobre la piel.

¡Y vosotras, adolescentes
de muslo fino y acerado,
que por ser sonrientes e inconscientes
placéis al amor hastiado!

Son vuestros brazos infantiles
como un árbol mozo y en flor
que moviera brisas gentiles
de juventud y un gran frescor.

Y vosotras, tan placenteras
y raudas, como Salomé,
o tristes, como bayaderas,
o vertiginosas ¡olé!

A todas os admiro, ingenuas criaturas,
ya que en la vida todo baila sin ton ni son,
y sólo hacéis vosotras ritmos y galanuras
con pie tan breve como es vuestro corazón.

Ramón Pérez de Ayala.

Pintura: "At the edge of the sea" ("En la orilla del mar"), 1892, Raphael Collins.


"LA DIOSA LOCURA (estudio al pastel)", Ramón Pérez de Ayala


Al Marqués de Valero de Urría.

La diosa locura de risas perladas
-risas en que perlas desgrana riente -
encendiendo bocas con las llamaradas
de goces futuros, flota en el ambiente.
Penden en los muros tapices rojizos,
cubre el pavimento alfombra escarlata,
y en los artesones lucen sus hechizos
helénicos rostros de efebos de plata.
Los rígidos pliegues de las colgaduras
simulan solemnes, litúrgicos mantos;
doquiera, soportan níveas esculturas
ménsulas corintias de áureos acantos.
Esbeltas arañas de oro cincelado
engarzan diamantes de luz refulgentes,
y en un fino auténtico Palyssi esmaltado
las rosas de sangre yacen indolentes.
Dulces violoncelos y tristes violas
sollozan cadencias de un vals delirante,
y con blando impulso se mueven las olas
etéreas, polícromas del mundo elegante.
Aquí, una Ateniense de húmedas miradas
ostenta sus hombros para muchos caros
-se ven en sus formas tibias y rosadas
los tintes de nácar de mármol de Parosy -
entre los sollozos de los violines
escucha imposible, bella, escultural,
los dulces requiebros de los paladines,
uno florentino y otro provenzal.
Allá, una Teodora beldad bizantina
que lleva en sus ojos el Bósforo azul
con suave y lasciva molicie se inclina
ciñendo su clámide de raso de tul:
su risa engañosa de mágicos giros
seduce a un esbelto, gentil chambelán,
cuya ardiente súplica y tiernos suspiros
envueltos en notas de la orquesta van.
Pasea una Médicis maligna, enigmática,
que enlaza su brazo a un Conde español,
una hija del Nilo de expresión hierática
contempla a sus plantas rendido al rey sol.
De un lado una dama de ojos esmeralda
su busto recuesta en muelle cojín,
mientras, misterioso murmura a su espalda
sentidas endechas un rubio Delfín;
de otro, un atrevido paje veneciano
con un cisne blanco en campo de azur
sus cálidos besos estampa en la mano
menuda y sedosa de una Pompadour.
El vals dice lento frases voluptuosas,
y vense en el fondo entre medias tintas
gentiles galanes, mujeres hermosas,
y joyas, y sedas, y tules y cintas.
La Diosa Locura de risas perladas
- risas en que perlas desgrana riente -
encendiendo bocas con las llamaradas
de goces futuros reina en el ambiente.

Ramón Pérez de Ayala.

Pintura: "Venetian ladies listening to a serenade" ("Damas venecianas escuchando una serenata"), Frank Cadogan Cowper.

"LA MANDOLINATA", Ramón Pérez de Ayala.

Sobre las ebúrneas gradas bizantinas,
entre rasos ricos y piedras preciosas,
van las seis princesas, en sus mandolinas
modulando gráciles frases amorosas.

Son las seis princesas de un país distante
de que hablan las áureas crónicas francesas;
de un país en donde la brisa galante
suspiros murmura, son las seis princesas.

Amalia: corona la regia figura
las líneas correctas de su rostro fino,
de Bizancio finge débil escultura
o frágil madona del buen Perusino.

Paz: lo austero tiene de una diosa ática
que esculpiera Fidias en mármol pentélico,
y surge en sus ojos atracción simpática
que esfuma en el ánimo propósito bélico.

Victoria es capullo de tibia fragancia
que a un beso temprano de amor se entreabrió;
luce de las reinas la misma elegancia
que, a un tiempo, en Versalles, pintaba Watteau.

Es suave y de brisa la risa de Luisa,
aroma y conjura los besos soñados
cuando la princesa deslíe su risa
que finge por entre los dientes nevados,

María: sus ojos son de terciopelo,
ojos que destellan en tenues cambiantes.
Luce rosas ígneas sobre el negro pelo;
tal en sus gitanas Miguel de Cervantes.

Y Ana, en cuyo rostro no es blanca la nieve,
un ángel ha hilado su cabello en oro;
de su cuerpo lindo la escultura es leve
y en sus labios arde de amor un tesoro.

Sonríen las rosas pomposas y hermosas
-las mejillas rosas son en las princesas y
las mandolinas dicen quejumbrosas
secretos que ocultan las bocas traviesas.

El crin crin armónico tiene indiscreciones
y al azul lanzando sus notas perladas
el ritmo modula de los corazones
y rima destellos de amantes miradas.

 De los recios trajes entre brocateles
cual pálido lirio florece la mano;
tal trazó sus vírgenes con suaves pinceles
en sus cuadros místicos el viejo Tiziano.

El plectro de Concha destaca en la cuerda,
la mano de nieve nostalgias evoca
y la vacilante música se acuerda
al leve y discreto temblor de una boca.

Hablan indiscretas las seis mandolinas
de las seis princesas de los labios rojos;
hablan los secretos de las bocas finas,
de los pechos frágiles, de los negros ojos.

Y entre el torbellino de las notas locas
que brillan con giros mágicos de plata,
tienen languideces de dolor las notas
que va sollozando la mandolinata.

Ramón Pérez de Ayala.

Pintura: "Girl playing music" ("Chica tocando música"),  Marie Spartali Stillman.

"LA PAZ DEL SENDERO", Ramón Pérez de Ayala

Con sayal de amarguras, de la vida romero,
topé, tras luenga andanza, con la paz de un sendero.
Fenecía del día el resplandor postrero.
En la cima de un álamo sollozaba un jilguero.

No hubo en lugar de tierra la paz que allí reinaba.
Parecía que Dios en el campo moraba,
y los sones del pájaro que en lo verde cantaba
morían con la esquila que a lo lejos temblaba.

La flor de madreselva, nacida entre bardales,
vertía en el crepúsculo olores celestiales;
víanse blancos brotes de silvestres rosales
y en el cielo las copas de los álamos reales.

Y como de la esquila se iba mezclando el son
al canto del jilguero, mi pobre corazón
sintió como una lluvia buena, de la emoción.
Entonces, a mi vera, vi un hermoso garzón.

Este garzón venía conduciendo el ganado,
y este ganado era por seis vacas formado,
lucidas todas ellas, de pelo colorado,
y la repleta ubre de pezón sonrosado.

Dijo el garzón: —¡Dios guarde al señor forastero!
—Yo nací en esta tierra, morir en ella quiero,
rapaz. —Que Dios le guarde. —Perdiose en el sendero...
En la cima del álamo sollozaba el jilguero.

Sentí en la misma entraña algo que fenecía,
y queda y dulcemente otro algo que nacia.
En la paz del sendero se anegó el alma mía,
y de emoción no osó llorar. Atardecía.

Ramón Pérez de Ayala.

Pintura de Javier Clavo.

"HOMO HISPANICUS", Ramón Pérez de Ayala

Da vuelta en su conciencia,
como caballo en la pista,
la milenaria ascendencia
de atavismo senequiata,
gongorino y narcisista.
Posee infusa toda ciencia.
Cree que se pierde de vista.
Su ambición es la indolencia,
se afirma individualista,
y es de algo o de alguien un “ista”.
O con heroica demencia
mundos vírgenes conquista
y retorna a la querencia
de un vivir ilusionista
en su pista de indolencia.

Ramón Pérez de Ayala.

Pintura: "Retrato de caballero joven",  El Greco (1600-1605), Museo del Prado, Madrid.

Mis poetas favoritos: RAMÓN PÉREZ DE AYALA

Ramón Pérez de Ayala (Oviedo, 1881 - Madrid, 1962) Escritor español. En su obra muestra una notable inclinación hacia los enfoques intelectuales, simbólicos y ensayísticos. Hizo sus primeros estudios con los jesuitas, quienes le proporcionaron amplios conocimientos humanísticos, pero provocaron en él un profundo sentimiento anticlerical. Inició la carrera de derecho en Oviedo y posteriormente se trasladó a Madrid, donde se vinculó con la Institución Libre de Enseñanza.

Después de viajar por Italia y Alemania fundó con J. Ortega y Gasset y G. Marañón la Agrupación al Servicio de la República. Embajador en Londres entre 1931 y 1936, al inicio de la Guerra Civil se exilió en Francia y América del Sur. Regresó a España en 1954.

sábado, 3 de noviembre de 2012

"LOBOS", Mayte Dalianegra

Es la vida del lobo,
siempre soñando con la estepa legendaria,
con la nieve besando las pezuñas.

Así somos los lobos,
siempre llamando en la aldaba
del plenilunio con la arista
del aullido.
Nosotros no lloramos
con lágrimas humanas,
no nos sorprende el llanto
sumidos en la miseria de la hambruna,
lloramos esquirlas de luceros,
se mecen en nuestras cuencas,
y se desprenden como pavesas plateadas,
con esa estructura geométrica y cristalina
del ampo de la nieve.

Es la vida del lobo,
tragarse el llanto muy dentro
y no emitir ni gemido,
si acaso un hálito mudo
goteando nostalgia.

Es la vida del lobo,
solitaria y ansiosa de congéneres,
deglutiendo la saliva del penar
en el silencio ahogado de unas vísceras
contritas de apetencias.

Siempre soñando con atardeceres
bellos, con la brisa erizando el pelaje,
con la senda agreste y el risco escarpado.

Así somos los lobos,
emboscando la sombra
en la faz velada de la luna,
siempre con la mirada lacrimosa de estrellas,
siempre añorantes del vértigo de la gloria.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Lobos", Manuel Sosa.

Safe Creative #1209132334833

"TRISTES GUERRAS", Miguel Hernández

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.

Miguel Hernández.

Pintura:"Apoteosis de los soldados franceses caídos en la guerra de liberación". Girodet-Trioson. Musée National de Malmaison. París.

"ETERNIDAD", William Blake

Quien a sí encadenare una alegría
malogrará la vida alada.
Pero quien la alegría besare en su aleteo
vive en el alba de la eternidad.

William Blake.

(Versión de Màrie Montand).

Pintura: "El anciano de los días", William Blake.

"LA PRIMAVERA", William Blake

¡Que resuene el flautín
que ahora está callado!
Delicia de las aves
de día y de noche;
el ruiseñor
en la quebrada,
la alondra en el cielo,
festivamente,
festivamente, festivamente,
para darle la bienvenida al año.

El muchachito,
repleto de gozo;
la muchachita,
dulce y diminuta;
el gallo canta
como tú lo haces;
voz alborozada,
barullo infantil,
jubilosamente,
jubilosamente,
para darle la bienvenida al año.

Corderito,
aquí estoy;
acércate y lame
mi blanco cuello;
deja que tironee
tu lanilla suave;
déjame besar
tu suave rostro:
jubilosamente,
jubilosamente,
para darle la bienvenida al año.

William Blake.

(Versión de Antonio Restrepo).

Pintura: "La primavera", Alphonse Mucha.

"EL PASTOR", William Blake

¡Qué dulce es la dulce fortuna del Pastor!
Deambula desde el alba hasta el atardecer;
debe seguir a su rebaño el día entero,
y su lengua se embeberá con alabanzas.

Pues oye el inocente llamado del borrego,
y escucha la tierna respuesta de la oveja;
vigila mientras permanecen en calma
pues saben cuándo está próximo su Pastor.

William Blake.

(Versión de Antonio Restrepo).

Pintura: "El pastorcillo"(1860), Franz von Lenbach.

"EL TIGRE", William Blake

Tigre, tigre, que te enciendes en luz
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
pudo idear tu terrible simetría?

¿En qué profundidades distantes,
en qué cielos ardió el fuego de tus ojos?
¿Con qué alas osó elevarse?
¿Qué mano osó tomar ese fuego?

¿Y qué hombro, y qué arte
pudo tejer la nervadura de tu corazón?
Y al comenzar los latidos de tu corazón,
¿qué mano terrible? ¿Qué terribles pies?

¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En qué horno se templó tu cerebro?
¿En qué yunque?
¿Qué tremendas garras osaron
sus mortales terrores dominar?

Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas
y bañaron los cielos con sus lágrimas
¿sonrió al ver su obra?
¿Quien hizo al cordero fue quien te hizo?

Tigre, tigre, que te enciendes en luz,
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
osó idear tu terrible simetría?

William Blake.

(Versión de Antonio Restrepo).

Pintura de Valeria Kulikova Vladimirovna.

"ALEGRÍA", William Blake

"No poseo nombre:
pero nací hace dos días."
¿Cómo te llamaré?
"Soy feliz.
Me llamo alegría."
¡Que el dulce júbilo sea contigo!

¡Bonita alegría!
Dulce alegría, de apenas dos días,
te llamo dulce alegría:
así tú sonríes,
mientras yo canto.
¡Que el dulce júbilo sea contigo!

William Blake.

(Versión de Antonio Restrepo).

Pintura: "En la siesta", Guillaume Seignac.

Mis poetas favoritos: WILLIAM BLAKE

William Blake (Londres, 1757 - 1827) Pintor, grabador y poeta británico, una de las figuras más singulares y dotadas del arte y la literatura inglesa. Fue para algunos un místico iluminado, un religioso atrapado en su propio mundo, y para otros un pobre loco que sobrevivía gracias a los pocos amigos que, como Thomas Butts, creían en su arte y le compraban algunos grabados. La posteridad, sin embargo, ha considerado a William Blake como un visionario.

Su padre era calcetero, y parece haber pertenecido a una secta de seguidores de Swedenborg. En 1771 Blake empezó a trabajar como aprendiz con el grabador James Bazire; en 1780 conoció al rígido y frío escultor neoclásico John Flaxman, de quien aprendió el gusto por la seguridad y la precisión de contornos en el dibujo.
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