viernes, 27 de diciembre de 2013

"COMO MERCURIO", Mayte Dalianegra

Te enamoraste,
y no te percataste
de su capacidad cerebral,
ni de la hermosura de sus rasgos,
ni de la armonía de sus músculos,
ni tan siquiera de la bondad
que de su corazón dimanaba.

El amor no es un agrimensor,
es solamente
- como Mercurio -
el mensajero de los dioses.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "El juicio de Paris" (1639), Peter Paul Rubens. Museo del Prado, Madrid.
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"ESTRELLA HORADA EL CIELO", Georges Bataille

Estrella horada el cielo
grita como la muerte
ahoga.

No quiero vivir
que dulce es ahogarme
la estrella que se eleva
está fría como una muerta.
 
 Georges Bataille.
 
Pintura de Sophie Ploeg.


"ERES EL HORROR DE LA NOCHE", Georges Bataille

Eres el horror de la noche
te amo como se agoniza
eres débil como la muerte

Te amo como se delira
sabes que mi cabeza muere
eres la inmensidad del miedo

Eres bella como matar
el corazón desmesurado me ahoga
tu viente está desnudo como la noche

Georges Bataille.

Pintura de Camil Giralt.

"CORIFEA", Georges Bataille

¡Oh, desventura! La sangre brota de mis senos
mi garganta se abre a la muerte con un fatal ronroneo...

Entrego mi vida a las sonrisas socarronas del placer:
en el olor embriagador del dinero.

Deja que una última atadura ciña a tus riñones el vestido pegajoso de la muerte.

Georges Bataille.

Pintura de Egon Shiele.

"VÉNDAME LOS OJOS", Georges Bataille

Véndame los ojos
amo la noche
mi corazón es negro.

Empújame a la noche
todo es falso
sufro.

El mundo huele a muerte
los pájaros vuelan con los ojos reventados
eres sombría como un cielo negro.

Georges Bataille.

Pintura de Vanni Saltarelli.

Mis poetas favoritos: GEORGES BATAILLE

Georges Bataille (Billom, 1901 - París, 1962). Novelista, poeta y ensayista francés, autor de una obra extensa y provocativa. Estudió en l´École des Chartes (1918 a 1922) y luego ingresó en la Escuela Superior de Estudios Hispánicos, en Madrid (1923 a 1924). Fue bibliotecario y medievalista en la Biblioteca Nacional de París (1924 a 1942), bibliotecario en Carpentras (1949 a 1951) y director de la Biblioteca Municipal de Orleans (1951 a 1962). Participó en actividades de los grupos surrealistas hasta su ruptura con A. Breton, en 1929, y dirigió las revistas Documents (1929-1930), Acéphale (1936-1937) y Critique (1946-1962).

Influido por su amigo Alfred Métraux, se interesó por la etnología, disciplina que lo inició en sus estudios sobre la religión y lo sagrado, bajo la inspiración antropológica de Marcel Mauss y la filosófica de Alexandre Kojéve. En 1937 fundó con M. Leiris y R. Caillois el Collège de Sociologie, con el objeto de analizar las manifestaciones de lo sagrado en la sociedad moderna.

jueves, 19 de diciembre de 2013

"SIN PERDÓN", Mayte Dalianegra

Los días no perdonan
el sutil terciopelo de las rosas,
y ni auxiliarlas puede
la húmeda caricia del rocío.

Así los años
tampoco perdonan
la tersura en nuestras pieles,
y nos marchitamos
- como las rosas –
y nos hacemos falibles
ante el incesante flujo del segundero.

Camina con nosotros
el sosias que vemos reflejado
en el espejo,
se nos parece tanto…
y en tanto se nos diferencia…
una sombra es de lo que ayer fuimos.

Caminan nuestros pies
sin atisbar su rumbo,
siguiendo los sinuosos trazados
de un destino que se bosqueja
a cada paso,
y que ninguna sibila descifra.

Caminamos descalzos
y desnudos,
despojados de tutelas
- al desamparo de tifones y tormentas -,
sin hallar nunca el perdón a nuestros errores,
y sin que nuestros errores jamás nos perdonen.

Mayte Dalianegra.

Pintura de Manuel Núñez.
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"DIBUJO CORPORAL", Ángel García López

Cuando me llegas con tu luz y ordeno la gran copa caliente,
tus cabellos, tu novia mano de lebrel.
Y acuesto la carne junto a ti,
dejado el ventanal con sol, todo el silencio en sombra.
Y se deslumbra el aposento de un túnel sin color.
O bien tus dedos, arando mis mejillas con su lento
peregrinar -mirándome por dentro como al olor-
van a pastar sus ciervos en el pómulo,
alertan nómadas del corazón.
Sí, oculto, llega el sueño a sazonarse con el lugar y,
hondero, hace oficio del párpado con gesto de tórtola.
Y te duermes, y un almendro florece en ti.
Si luego, ya
despiertos,
te miro y nace el aire, abre un espejo de mocedad,
se sana el rostro enfermo de la sábana.
Y, dócil, quema el trébol del labio su poder,
se entrega al fuego la juventud.
Y si, después, volvemos, tal un jardín,
a contemplar el cielo con pájaros. Y cantas.
Y en el cuello sopla el alisio su esplendor, el cierzo
mueve la alcoba, anida así un jilguero, otra vez en tu mano.
Y ve el estruendo devastarse ciudades de piel, pueblos del tacto,
sitios nobles y, a lo lejos, arde un pinar,
entonces sé qué cuerpo aventajado es mi vivienda,
el centro del amor. Y te amo.
Y sé del reino donde tengo mi exilio. Y mi alimento.

Ángel García López.

Pintura de Girodet Trioson.

"YA NO ERAS TÚ", Mayte Dalianegra

Estabas en la urna
de un museo,
ovillado ante un dolor
incomprensible;
tampoco comprendía
mi mirada, recorriendo
de tus patas a tu hocico.

Ya no eras tú,
ya no eras aquél
que se retorcía
bajo el telúrico fuego,
ya no eran tus huesos,
ni el pelaje,
corto y lustroso,
que un día
mano humana acariciara.

Sólo un recuerdo
vaciado en yeso eras,
un recuerdo prendido
en esa línea temporal,
que trueca en remoto aquello
que antiguo es solamente.

Ya no eras tú,
fiel guardián
del patrimonio ajeno,
abandonado al designio
de los hados,
para cumplir tan cruel
misión postrera.

No llores tu abandono,
perrillo pompeyano
- sufriste el mismo sino
que los demás esclavos -,
ya tienes nueva casa,
y nuevos dueños tienes,
aunque ahora, no seas tú.

Mayte Dalianegra.

Ilustración: fotografía de mi autoría,  de un calco de yeso del perro hallado en la Casa de Orfeo o de Vesonius Primus, en Pompeya. Museo de Boscoreale, provincia de Nápoles.
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"DE CUANDO NOS NEVABA Y TE REÍAS", Ángel García López

Llueve la nieve y llueve en tu mirada.
La nieve nieva y llueve tan deshora,
que a tus ojos, tan negros, los decora
de una pequeña ruta de nevada.

Está nevando nieve enamorada.
La nieve por tus ojos se enamora
nevando tu mirar, que nieva y llora
la aurora del nevero deshojada.

Te ha nevado la voz, y, de repente,
tu risa abre a la tarde la alegría
saltando de tu boca como un copo.

Me has lanzado una bola hacia la frente.
Y ha vuelto a sonreír tu niñería
mientras beso tu risa y te la arropo.

Ángel García López.

Pintura de Eugeni Balakshin.

"LAS MUJERES COMO YO", Mayte Dalianegra

Las mujeres como yo
no son de gélida escarcha,
nosotras fuimos forjadas
entre lava vesubiana.

Las mujeres como yo
no son de resina antigua,
ni de espejo veneciano,
nosotras somos pavesas
de ese fuego que el crisol
del tiempo futuro inflama.

Las mujeres como yo,
a menudo se equivocan,
y se enamoran de alguien
que vale menos que nada;
pero cuando eso sucede,
nos resarcimos en brazos
de quien valore el amor
que emane de un corazón
honesto, sincero y puro.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Hebe”, Carolus Duran (1837 – 1927). Palacio de las Bellas Artes de Lille, Francia
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"CONTIGO A LAS ORILLAS DEL ATLÁNTICO", Ángel García López

Amor, contigo sólo y con la ola
en risa nueva y prisa apresurada.
Que tu boca me aloca, desbocada,
con bocados de mar y caracola.

Amor, ¿estoy contigo a solas, o la
luna cambia mi sombra desvelada?
¿O es tu boca la poca, la tasada
punzada que me toca y que me inmola?

¡Oh, cuánto mar, amor, diese, daría,
si beso el vaso, el cántaro suave
de la boca que libo y que me aboco!

Si llego, llaga amante, a la bahía
del claro faro que remonta el ave
tu mucho pico que besando es poco.

Ángel García López

Pintura:"Joven en la playa", Domingo Álvarez Gómez

"LLEGA EL OTOÑO", Mayte Dalianegra

Llega el otoño,
con su voz cobriza,
consumiendo las hojas
en las arboledas.

Llegan las luces pálidas,
los breves atardeceres
de plata y de oro,
los vientos que amenazan
con furia tan siniestra
como obstinada,
las lágrimas —ya no furtivas—
de la lluvia fría,
y el corazón que late,
lamiendo con codicia
la fronda de perdidas primaveras.

Añoro los hijos que no tuve,
y por añorar,
hasta los paraísos
que nunca vieron mis ojos,
y que posiblemente ya nunca verán.

Añoro también las margaritas,
siempre risueñas,
desbordadas de inocencia,
la lozanía de las rosas
—desnudas ahora de pétalos—,
y el perfume ambiguo
del heno
que niquela la luna estival.

Llega el otoño,
vistiendo de plomo las mañanas,
y abriendo la puerta
a la esperanza de un futuro verdor.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Abetos rojos en otoño” (1889), Vincent Van Gogh. Museo Kröller Müller, Otterlo, Holanda
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"BESARTE NO ES AMOR, ES IRTE OLIENDO...", Ángel García López

Besarte no es amor, es irte oliendo
    igual que huele el macho a su collera;
    es saberte paloma mensajera
    al gavilán las alas abatiendo.

    Besarte no es amor, es ir pidiendo
    besana donde hundir mi sementera;
    es ser igual que el toro en la pradera
    huyendo de la hembra y embistiendo.

    Igual que el ciervo oculta el baluarte
    donde el celo resiste y le reclama,
    así mi boca llega hasta tu boca.

    Porque besarte entonces, no es besarte.
    Es dejar en los labios la proclama
    donde la sangre asusta de tan loca.

  Ángel García López.

 Pintura:  "The wooing of Daphnis" ("El cortejo de Dafne"), Arthur Lemon.


Mis poetas favoritos: ÁNGEL GARCÍA LÓPEZ

Ángel García López (Rota,  Cádiz, 1935) es un poeta español contemporáneo, premiado con el “Premio Nacional de Poesía” en 1973. También consiguió el premio “Adonais” en 1969,  por “A flor de piel”.

Otros premios obtenidos  por su buen hacer poético, fueron el “Nacional de la Crítica” en 1978, el “Hispanoamericano Juan Ramón Jiménez”  en 1988,  el “Premio Internacional Ciudad de Melilla”  en 1991, el “Francisco de Quevedo”  en 1995, el “Ciudad de Salamanca” en 1998, y el “Generación del 27” en 1999. También en el presente año, 2013, ha conseguido el “Premio Andalucía de la Crítica de Poesía”, por su poemario “Posdata”.

Pertenece al "Grupo Poético del Sesenta". Su extensa obra contempla los más diversos géneros y se caracteriza por una bella forma clásica y ortodoxa. Destaca ésta por el rigor formal y la investigación de los aspectos rítmicos y lingüísticos. Muchos de sus poemas se encuentran traducidos a más de seis idiomas.

Sus poemarios son: “Emilia es la canción” (1963), “Tierra de nadie” (1968), “A flor de piel” (1969), “Retrato respirable en un desván” (1973), “Mester Andalusí” (1977), “Trasmundo” (1980), “De latrocinios y virginidades” (1984),  “Pervesificaciones” (1990),  “Territorios del puma” (1991), y “Posdata” (2012).

lunes, 9 de diciembre de 2013

"MI CORAZÓN", Mayte Dalianegra

Mi corazón
es un enfebrecido bailarín
ejecutando una danza
que me lleva de las tinieblas
a una luz cegadora
que asciende en espiral.

Vengo de un infierno de oscuridades,
allí yace un guerrero
decapitado por mis manos
con el filo de su propia espada.

Los inertes labios de ese Holofernes
- en su rictus letal -
parecen decirme:
“no vuelvas, no vuelvas nunca más,
ya no podré invadirte las entrañas,
ya no tremolarán los pendones bermejos
al aire de tus sueños nocturnos.
La pasión ha muerto”.

Ahora veo la luz,
es cálida y límpida como la vida
a cuya ribera me abismo.
Vengo desde la orilla de la misma muerte
y respondo sin dudar:
“volveré, pues la pasión aún me habita”.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Judith y Holofernes”,Gustav Klimt
 
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"AMPARO-EZBÁ", Gabriel Celaya

(A Amparo Gastón).

Indecisa y cambiante, ¿eres amor o muerte?
¡Ay, ven, Amparo-Ezbá, que te estoy esperando!
Es la palpitación de origen quien podría
acogerte, y besarte, y ofrecerte un refugio
caliente de jazz-hot y trances convulsivos
como, cuando bailando, se pierde la conciencia.
Ven tú, amorosa, ven como la noche crece,
deseo sin objeto, tú que eres el no-objeto
y el placer imposible que en el límite busca
infinitudes ciegas. ¡Ay, no-tú, Ezbá, no-sí,
sí, ven, Ezbá, indecisa, transparente, inasible,
temblorosa de luces, soñadora, engañosa,
tú, tejido del iris, centelleo, sonrisa
hasta mi dulce llanto y a esos gritos salvajes
que no son el amor, o sí son, o al no ser
te llaman desde el centro del tornasol nocturno,
tiránica, traviesa, fascinante, escapada,
y niña, y absorbente como un vórtice suave,
y riendo, riendo, mortal como un pecado
que no existe mas haces con tu burla que exista,
tan cruel, encantadora, pasajera, incitante,
que líquida, impalpable, movimiento sin móvil,
descubres, deshuesada, la santa realidad!
Entonces flota el mundo casi feliz, dudoso,
y el recuerdo anochece lentísimo en la brisa.
Y tú, nunca creída, y tú, siempre sabida,
te ofreces para nada, te niegas para más,
como un antiguo ensalmo y un susurro al oído,
cuando ya todo duerme, y tú casi nos hablas,
o nos cantas, nos rezas, entonteces con nanas.
¡Oh tú, dime quién eres! ¡Oh Ezba, dime si existes!

Gabriel Celaya.

Pintura: "Abanico", Soledad Fernández.

"AMOR DE HOMBRE", Gabriel Celaya

Mi estricta voluntad, mi punta seca
que está domando en ella
oceánicas pasiones y rumores antiguos. El cauterio que aplico
a esa llaga amorosa que, sin forma, palpita.

Si hiero, mato, engendro.
(Su exánime sonrisa me conmueve y me excita.)
Si la acaricio, mido,
sujeto sus equívocos y todas
las suavidades sumas que a la nada convidan.

Hasta que al fin, en sangre,
en su sólo sí misma,
en mi ir traspasando mis propios sentimientos,
la obtengo, mato, muero.

Gabriel Celaya.

Pintura de Hamish Blakely.

jueves, 5 de diciembre de 2013

"AMAZONA HERIDA", Mayte Dalianegra

Antes de ti
libraba una guerra
con el nacimiento de cada alborada.

Llegaste
y aún portaba el yelmo mi testa,
aún mi mano asía el gladio,
aún mi boca profería marcial clamor.

Era amazona herida,
ya no podía mi brazo tensar el arco,
ya vacía se hallaba mi aljaba
de saetas y venablos.

Aquél que me desarmaba
con su altanera arrogancia,
araba de sal mi tierra
como si fuera Cartago.
Mas llegaste
(¡oh lenitivo bálsamo!)
y  para mis heridas fuiste candado,
dócil cerrojo forjado en mieles.

Antes de ti
era amazona herida.

Llegaste
y me pertrechaste
de irisadas y lumínicas auroras boreales,
llegaste
y mi otrora escudo guerrero,
ostenta la refulgente faz del sol naciente.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Amazona herida" (1903), Franz von Stuck.
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"LA VIDA NADA MÁS", Gabriel Celaya

La vida que murmura. La vida abierta.
La vida sonriente y siempre inquieta.
La vida que huye volviendo la cabeza,
tentadora o quizá, sólo niña traviesa.
La vida sin más. La vida ciega
que quiere ser vivida sin mayores consecuencias,
sin hacer aspavientos, sin históricas histerias,
sin dolores trascendentes ni alegrías triunfales,
ligera, sólo ligera, sencillamente bella
o lo que así solemos llamar en la tierra.

Gabriel Celaya.

Pintura de Eugeni Balakshin.

"ESPAÑA EN MARCHA", Gabriel Celaya

Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo,
quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.

Gabriel Celaya.

Pintura: "La verdad" (1870), Jules Joseph Lefebvre.

Mis poetas favoritos: GABRIEL CELAYA

Gabriel Celaya (Seudónimo de Rafael Múgica Celaya; Hernani, 1911 - Madrid, 1991). Poeta español, uno de los más representativos de la poesía social de los cincuenta. Cursó el bachillerato en San Sebastián y la carrera de ingeniero industrial en Madrid. En esta última ciudad vivió en la Residencia de Estudiantes, experiencia que dejó en él un recuerdo imborrable. Sus primeras tentativas como poeta no fueron aceptadas en modo alguno por su familia, razón por la cual eligió escribir con seudónimo. Con este nombre, pues, apareció su primer libro de poemas: Marea del silencio (1935).

Su relación con su mujer, Amparo Gastón, fue decisiva a lo largo de su vida. En más de una ocasión, Celaya dijo de viva voz que todo cuanto era como poeta y persona a ella se lo debía. Otro encuentro que influyó en la pareja de escritores fue el conocimiento que trabaron con Jorge Semprún (a la sazón, Federico Sánchez), a través del cual ingresaron en las filas del Partido Comunista. Esa militancia llegó hasta el final de sus días y los marcó para siempre.

El año 1946 fue decisivo en el impulso vital y poético de Celaya. A partir de ese momento desplegó una actividad incesante: es el año en que aparece su ensayo erótico-simbólico Tentativas, y constituyó asimismo el momento a partir del cual dio conferencias, colaboró en la prensa, fundó con su mujer la colección de poesía Norte y tradujo obras de R. M. Rilke, A. Rimbaud, P. Eluard y otros.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

"SIESTA", Mayte Dalianegra

Dormito bajo el oro,
maleable y dúctil,
que baila su luz vespertina
en esta jornada primaveral
cuya pupila languidece.

Dormito y te sueño
 (con los ojos cerrados,
con los ojos abiertos),
entre sábanas embebidas de lascivia,
narcotizada por el recuerdo de tu imagen
bidimensional, ejecutando,
con destreza de jaguar,
una danza de sinfonías verticales.

Así te sueño, regocijada
en la morfología de las rosas,
y confundo tu cuerpo con mi cuerpo,
tu mano con la mía,
tu aliento con el vaho que empaña
mis espejos.

Dormito y te sueño,
y ese confín remoto
donde tu corazón palpita,
puedo alcanzarlo ahora
con sólo abrirme
a la cascada lujuriante de mis goces.



(c) Mayte Dalianegra

Pintura: “Abanico”, Soledad Fernández
Safe Creative #1202281214599
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