viernes, 24 de febrero de 2017

"FELICIDAD", Mayte Dalianegra


Felicidad es una palabra
que se articula con la boca muy abierta,
transformando la garganta en un arroyo cristalino
y elevando comisuras y agudos
con pulmones de soprano.
No es fácil pronunciarla, no,
cuesta vocalizar cada una de sus sílabas,
porque cualquier repentino enfriamiento
paraliza la laringe con un carámbano
que termina por ser estalactita,
y ni siquiera el ruiseñor,
trinando indiferente a las lindes
cercadas con alambre de púas,
puede servir de ejemplo.
Resulta trabajoso incluso deletrear
signos tan escogidos,
pues se encasquillan en los labios
antes de que la lengua pueda percutirlos.

Pero
a veces la fortuna acecha,
y aletean insectos fluorescentes
en medio de la noche circular que forma la pupila,
destellos encendidos de luciérnaga
virando del rojo al verde,
del calor de la risa a la armonía,
y entonces las cejas
se levantan y alzan vuelo, y son garzas solemnes,
detrás van las mejillas, ahuecando sus lomos,
los dientes, que relucen su precioso marfil,
y la barbilla, que gira en la bisagra del cuello,
inclinándose hacia arriba y hacia atrás,
como abriendo la tapa del cofre de un tesoro.

A veces la fortuna acecha,
emboscada tras el matorral y los barrotes,
izando su bandera con la voz
de un vértigo lujurioso y transparente.

(Mayte Llera "Dalianegra")

Pintura: "Crepúsculo", Jared Joslin

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"CANSANCIO", Concha García


Sentada es como si bebiera largos tragos de playa,
pócimas de tonterías y me cortase las uñas,
sin compañía. Es un cuento más, una residencia
cara. Piso el suelo con bocados de ansiedad
y me lleno de reliquias el cuerpo, salgo
asustando. Repito en larguísimo silencio
abulias y taconeo deslizándome sin prisa
por las avenidas buscando un no sé qué, aquello
que no se nombra porque no se sabe y acapara
gran parte del día ponerme bajo una sombra.
La que sea, a estas alturas elijo la que sea.

(Concha García)

Pintura: "Moda amerindia" (2016), Kenton Nelson

"RETRATO FINGIDO", Concha García


Algo de gozo, nunca un latido constante
y la forma de cerrar las ventanas
en un corredor resentido. Parece liviana.
Cuando surge de broches y maquetas es aún
silenciosa, turulata y cambiante
en recorridos viscosos. Parece loable:
sacrifica partículas con un tenaz
balbuceo entre toallas y peines.
Es yerta y fría: poco tocable. Se siente
masticadora enervante y poco lucrativa
si le deja la lluvia panorama distinto.
Descorre camino muy punzón si salida
es tener hipo con asco o si mira,
con un deshilvanado interés, la espalda
de una gruesa mirada comedora
de ornamentados alfajores. Recorre su tez
con los dedos; es larga la costumbre
de poner intervalos. Perdona si sabe.
Dice que nunca se exalta y es brava
la forma de no acentuar en absoluto
las sílabas. Tampoco mora.
Ni habitaría.

(Concha García)

Pintura: "Ernesta" (1914), Cecilia Beaux, (1855 - 1942)

Mis poetas favoritos: CONCHA GARCÍA

Concha García, nacida en La Rambla (Córdoba, Andalucía) en 1956, es escritora y poeta española, residente en Barcelona, donde se trasladó de niña con su familia.

Parte de su obra ha sido traducida a otros idiomas. Ha colaborado como crítica literaria en diversas publicaciones. Es autora de las antologías "Antología de Poesía de la Patagonia", Cedma, Málaga (2006), "En el revés del cielo" (poesía española y argentina contemporánea), "Paradiso y CCEBA", Buenos Aires (2006), "Noreste, Extremo Sur" (antología de poesía catalana contemporánea), "Extremo Sur", Comodoro Rivadavia, Patagonia argentina. Es co-traductora de la obra poética de Ingeborg Bachmann, editada en 1999 y 2001 por la editorial Hiperión. Es co-realizadora del documental poético "Entre dos orillas", sobre poetas uruguayas y de la patagonia argentina. Viajera incansable, ha creado lazos poéticos en la Patagonia argentina que han hecho posible la publicación de poetas patagónicos en España.

Concha García llegó de niña a Barcelona, donde se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Ha colaborado en ABC Cultural y el diario Avui. Es miembro fundador del Aula de Poesía de Barcelona, así como de la Asociación Mujeres y Letras. Es también codirectora de la revista Ficciones. Ha publicado una larga lista de poemarios, además de narración. Ha ganado varios premios literarios, como el Premio Poesía Aula Negra, por su libro "Por mí no arderán los quicios ni se quemarán las teas" o el Gil de Biedma con "Ayer y calles". Recientemente ha sido finalista del premio Ausias March de la crítica por su poemario "Acontecimiento".

Ha formado parte del jurado de los Premios Ciudad de Barcelona y como gestora cultural coordina desde el año 2000 las Jornadas de Debate Poético.

Ha vivido en Buenos Aires y Montevideo donde ha impartido clases en la Universidad de la República y publicado artículos sobre poetas uruguayas como Selva Casal, Nancy Bacelo, y Silvia Guerra. Ha colaborado como profesora en la Escuela de Escritura del Ateneo de Barcelona, Laboratorio de Escritura, Escuela de Letras de Madrid. Asimismo en las Universidades de la República (Montevideo, Uruguay), Viedma (Patagonia argentina) y Comodoro Rivadavia (Patagonia argentina). Invitada en otras universidades como la de Wake Forest University (Carolina), Austin (Texas), Pomona (Los Ángeles), Columbia (Nueva York), Aston University (Inglaterra), Università degli Studi Firenze, impartiendo conferencias.

Concha García es autora de una poesía personal e innovadora. Con una perspectiva peculiar y fragmentaria de la existencia, la poeta nos propone en cada poemario un reto al lector: encontrar las pistas que va dejando en sus versos y entrar de lleno en toda su esencia e inquietudes. "Lo de ella", "Árboles que ya florecerán", "Cuántas llaves", "Ayer y calles", "Acontecimiento" y "Las proximidades" son algunos de sus poemarios.

jueves, 2 de febrero de 2017

"AL ARTE RUPESTRE (LA TORADA DE LA LOJA)", Mayte Dalianegra


Hay trazos misteriosos en la vida,
y vida hay en los trazos misteriosos
del rastro de galopes cadenciosos 
avanzando en veloz acometida. 

También esa enigmática partida 
de cuadrúpedos, cinco toros briosos 
y un caballo de cuartos poderosos, 
me deja la memoria desvalida. 

Imagino trazando aquellos uros   
al cazador, artista y hechicero, 
proyectando su luz sobre los muros 

sinuosos de la cueva, con austero 
gesto, y delineando los oscuros 
recovecos con filo de puntero. 

(Mayte Llera "Dalianegra")

Fotografía: detalle del caballo del panel rupestre llamado "La torada de la Loja", Cueva de la Loja, Asturias, España

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"LA AURORA", Torquato Tasso


He aquí murmurar las olas
y tremolar las frondas
al aura matutina y a los arbolitos,
y sobre las verdes ramas los suaves gorriones
cantar suavemente
y apuntar el oriente:
he aquí ya el alba aparece
y se refleja en el mar,
y serena el cielo
y en los campos brotar el dulce hielo
y los altos montes dorar.
Oh bonita y suave Aurora,
el aura es tu mensajera y tú del aura
que se muestra radiante.

(Torquato Tasso)

Pintura: "La aurora" (1881), William-Adolphe Bouguereau


"AL TIEMPO", Torquato Tasso


Viejo y alado dios, nacido con el sol
Con un parto universal y con las estrellas;
Que destruyes las cosas y las renuevas,
Mientras por torcidas calles vuelas y revuelas;

Mi corazón, que languideciendo y se duele,
Y de las heridas y su espinas y ansias,
Después de mil argumentos uno no desarraiga,
No tiene, si no eres tú, quién otro, el cónsul.

Tú de ello plasmas los pensamientos, y das alegre
Obligaciones, que esparces las llagas: y eres evanescente
La niebla de donde se llenan los regios claustros.

Y tú la verdad trágica del fondo,
Donde es sumergida: y sin velo o sombra,
Desnuda y bonita a los ojos ajenos se muestra.

(Torquato Tasso)

Pintura: "Alegoría de Venus, Cupido, la Locura y el Tiempo" (1550), Agnolo Bronzino. National Gallery, London

"A UN GRACIOSO JOVENCITO", Torquato Tasso


(No se conoce si era Ariosto u otro)

¿Cómo llamarte a ti, divinidad o mortal?
Tú que eres bendecido con ese hermoso semblante
divino, y es divino el amor hecho constante,
que, por anidar en mí, dispone el alma.

Amor cierto es, espíritu de amor, y tal,
que me convierto en amoroso amante,
y el corazón, que semejaba al rígido diamante,
languidecer me siento en cada pulso.

Actúa en mí, que puedo ser, flecha o saeta:
enlázame en cada nudo: y si me desafía,
tornarme puedo, en la audaz espada de Marte.

Yo cuestiono tu guerra, o tu otra paz:
reinaré sobre ella; pero la querida
tu Psiche en la lejanía me sonríe.

 (Torquato Tasso)

Pintura: "Venus y Adonis" (1554), Tiziano Vecellio. Museo del Prado, Madrid

"A LA QUE MÁS HE AMADO", Torquato Tasso


A la que más he amado y adorado
cortando flores vi por la ribera;
más de las que su mano recogiera
fueron las que su pie abrió en el prado.

Millar de lazos que el Amor ha armado,
flotaba el oro de su cabellera;
el aire de su voz alivio era
del fuego de sus ojos escapado.

El río se detuvo —tal vez quiso
de esa hermosura, vivo paraíso,
ser el espejo y de su crencha blonda.

Parecía decirle: Oh Tú, fulgente
faz, digna sólo de imperial corriente,
ven a radiar en mi tranquila onda.

(Torquato Tasso)

Pintura: "Flora", John William Waterhouse


Mis poetas favoritos: TORQUATO TASSO

Torquato o Torcuato Tasso (Sorrento, 1544 - Roma, 1595) Poeta italiano. Su obra marca la culminación de la poesía renacentista italiana y anuncia el desarrollo posterior de la misma, sobre la que ejerció una enorme influencia.

Hijo de Bernardo Tasso, su infancia se vio ensombrecida por el destierro de su padre a la caída de Ferrante Sanseverino, por la muerte de su madre y por constantes desplazamientos que lo llevaron a Urbino, Venecia, Padua y Bolonia. Entró al servicio del cardenal Luis de Este, a quien acompañó a París (1570-1571), y del duque Alfonso II (1572).

Su primera obra, el poema caballeresco Reinaldo (1562), marca el paso de la imitación de Ariosto a una concepción más original de la poesía. En 1573 montó para una fiesta cortesana una representación de Aminta, fábula pastoril que se publicó en 1580. La redacción de su obra maestra, el poema épico Jerusalén libertada, fue iniciada en 1559, y cuando creyó haberla finalizado, en 1575, el poema le pareció poco ortodoxo y lo envió a Escipión de Gonzaga para que lo examinase.

Empezó entonces una época crítica para el poeta, en la que trataba de salvar la libertad de su temperamento frente a las limitaciones que le imponían los críticos aristotélicos clásicos. Su vida fue desde ese momento una alternancia trágica de períodos de locura y momentos de lucidez: llegó incluso a rehacer el poema con el título de Jerusalén conquistada (1593), muy inferior al original.

Su situación se fue agravando, y sus violencias, injurias y extravagancias obligaron al duque Alfonso II a hacerlo encerrar en el asilo de Santa Ana, en el que permaneció durante siete años (1579-1586). Después de residir en Mantua, Roma y Nápoles, cuando iba a ser coronado poeta en el Capitolio, murió en el convento de Sant'Onofrio.

Es autor, además, de la canción A las princesas de Ferrara, escrita durante su reclusión en el asilo; de la tragedia El rey Turismundo (1587); de unos Discursos sobre el arte poética (1566) y Discursos del poema heroico (1595); y de una colección de Versos (1593), que representan el último gran momento de la poesía italiana del Renacimiento.

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