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lunes, 25 de noviembre de 2013

"LADRONES", Pier Paolo Pasolini

Una vez regresado a tu madre
¿sentirás todavía
sobre los labios
los besos que te he dado como un ladrón?

¡Ah, ladrones los dos!
¿No estaba oscuro en el prado?
¿No robábamos a los chopos
la sombra en tu bolsa?

Los conejos se han quedado
sin hierba esta tarde,
y tus labios robados
besan la primera estrella...

Pier Paolo Pasolini.

(Versión de Delfina Muschietti).

Pintura de Camie Davis.

"VERSOS SUTILES COMO RAYAS DE LLUVIA", Pier Paolo Pasolini

Hay que condenar
severamente a quien
crea en los buenos sentimientos
y en la inocencia.

Hay que condenar
igual de severamente a quien
ame al subproletariado
carente de conciencia de clase.

Hay que condenar
con la máxima severidad
a quien escuche en sí mismo y exprese
los sentimientos oscuros y escandalosos.

Estas palabras de condena
han empezado a resonar
en el corazón de los Años Cincuenta
y han continuado hasta hoy.

Mientras tanto la inocencia,
que efectivamente existía,
ha empezado a perderse
en corrupciones, abjuraciones y neurosis.

Mientras tanto el subproletariado
que efectivamente existía,
ha acabado por convertirse
en una reserva de la pequeña burguesía.

Mientras tanto los sentimientos
que eran por su naturaleza oscuros
han sido atropellados
en la añoranza de las ocasiones perdidas.

Naturalmente, quien condenaba
no se dio cuenta de todo eso:
él continúa riéndose de la inocencia,
desinteresándose del subproletariado

y declarando los sentimientos reaccionarios.
Continúa yendo de casa
a la oficina de la oficina a casa,
o si no enseñando literatura:

es feliz por el progresismo
que le hace parecer sagrado
el deber enseñar a los domésticos
el alfabeto de las escuelas burguesas.

Es feliz por el laicismo
por lo que es más que natural
que los pobres tengan casa
coche y todo lo demás.

Es feliz por la racionalidad
que le hace practicar un antifascismo
gratificante y elegido,
y sobre todo muy popular.

Que todo esto sea banal
ni siquiera se le pasa por la cabeza:
en efecto, que sea así o que no sea así,
él nada se mete en el bolsillo.

Habla, aquí, un mísero e impotente Sócrates
que sabe pensar y no filosofar.
el cual tiene sin embargo el orgullo
no sólo de ser un entendido

(el más expuesto y descuidado)
en los cambios históricos, sino también
de estar directamente
y desesperadamente interesado en ellos. 
 
Pier Paolo Pasolini.

Pintura: "La lectura", Eduardo Úrculo.

"A ALGUNOS RADICALES", Pier Paolo Pasolini

El espíritu, la dignidad mundana,
el arribismo inteligente, la elegancia,
el traje a la inglesa y el chiste francés,
el juicio tanto más duro cuanto más liberal,
la sustitución de la razón por la piedad,
la vida como apuesta para perder como señores,
os han impedido saber quiénes sois:
conciencias siervas de la norma y del capital.

Pier Paolo Pasolini. 

Pintura: "Retrato del Dr. Boucard" (1929), Tamara de Lempicka.

"A LOS CRÍTICOS CATÓLICOS", Pier Paolo Pasolini

A menudo un poeta se acusa y se calumnia,
exagera, por amor, su propio desamor,
exagera, para castigarse, su propia ingenuidad,
es puritano y tierno, duro y alejandrino.
Es incluso demasiado agudo en los análisis de los signos
de las herencias, de las supervivencias:
tiene también un pudor excesivo en concederles
algo a la razón y a la esperanza.
Pues bien, ¡ay de él! ¡No hay un instante
de vacilación: basta con mencionarlo! 

Pier Paolo Pasolini.

Pintura: "Melancolía hermética" (1919), Giorgio de Chirico.

Mis poetas favoritos: PIER PAOLO PASOLINI

Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Roma, 1975). Poeta, escritor y director cinematográfico italiano. Empezó a escribir poemas a los siete años de edad, y publicó por primera vez a los 19, mientras se encontraba estudiando en la Universidad de Bolonia.

Fue reclutado durante la Segunda Guerra Mundial; capturado por los alemanes, logró escapar. Al finalizar la guerra, se unió al Partido Comunista Italiano en Ferrara, pero fue expulsado dos años después a causa de su homosexualidad.

Influenciado por A. Gramsci, intentó sistematizar el hermetismo con el marxismo. Personalidad compleja y provocativa, en su faceta de escritor fue crítico, narrador y poeta, e intentó revalorizar lo popular como vehículo de expresión de la realidad. Son notables los ensayos Sobre la poesía dialectal (1947) y La poesía popular italiana (1960); las antologías Poesía dialectal del siglo XX (1955) y Antología de la poesía popular (1955); sus obras poéticas La mejor juventud (1954), Las cenizas de Gramsci (1957), La religión de mi tiempo (1961) y Poesía en forma de rosa (1961-1964); sus novelas Muchachos de la calle (1955), Una vida violenta (1959) y Mujeres de Roma (1960), y los dramas Orgía (1969) y Calderón (1973).

En 1961 inició su carrera cinematográfica, en la que defendió el lenguaje popular y la investigación abierta y adogmática de la realidad. En sus películas inserta escenas líricas con el más descarnado realismo, lo que convierte su obra en una de las más originales de nuestro tiempo: Accatone (1961), Mamma Roma (1962), El evangelio según san Mateo (1964), Pajarracos y pajaritos (1966), Edipo rey (1967), Teorema (1968), Pocilga (1969), Medea (1970), la Trilogía de la vida (integrada por El Decamerón, 1971; Los cuentos de Canterbury, 1972; Las mil y una noches, 1974) y Salò o los 120 días de Sodoma (1975), que iniciaba una nueva fase de autocrítica que se vio truncada por su muerte tras ser asesinado en trágicas circunstancias, quizás como motivo de esa última película, donde criticaba, de forma metafórica, los poderes fácticos instaurados por el fascismo.