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sábado, 5 de marzo de 2011

"POEMA I", Yolanda Arroyo Pizarro.

Extrañas nuestras charlas
y si es eso lo único que extrañas
te conjuro a que te conviertas en viento
en humo
en sílabas que viajan con el polvo del desierto del Sahara.

Si eso es todo
fuimos nada
poco más que una ventisca
una lluvia de Orionídas de octubre
un caracol granulado
el cascarón de un cobito
con veintiún años de melancolías.

Si no maldices mi ausencia
entonces no quiero haber sido presencia
no quiero haber besado
sido besada
haber jugado a ser tu virgen
tu parto
tu princesa sin castillo
tus estrías con sabor a miel.

Sigo aquí y me entretengo
despeinando orquídeas, madreselvas
despintado marquesinas
descascarando el primer beso
deshojando las primicias de un apretón de pechos
arrancándome de adentro los dedos falotizados
marchitando tu lengua colonizadora
Y aborrezco cada sístole y diástole
porque cada bombeo de sangre
lleva marcado tu andrógeno nombre.

Extrañas nuestras charlas
y si no me sueñas
si no te duele
si no se te acongojan los ojos
si no salivas por mi memoria
ni se te hincha el anhelo de reclamarme
ni sacudes la cabeza para echar a un lado mi recuerdo
Y si no te muerdes los labios
ni te sangran
si no gimes con los puños
ni las manos se te acalambran
entonces no me extrañes.

Yolanda Arroyo Pizarro.

Pintura: "Mars and Venus", (Marte y Venus"), 2007, Virginia Derriberry.

"DEVORADO", Yolanda Arroyo Pizarro.

Soy un hombre Sagrado.
No hay quien me geste de nuevo,
quien se acoja a los pujos,
estertores de piel vomitada
de mi pecho enmarasmado
de mi vistazo frontal y recio
barba quemada
rasgada a filo de cuchilla.

Te froto y no conoces de este acto
de mis haberes que son piedra maciza
de mis flechas
ballestas lanzadas
puntas de dragón adormecido
hasta el ahora.

Soy Caín al desearte
más que la ofrenda de frutas
y Nemrod más que convertirte
en su penacho de plomo
Pieles con pieles que quieren tocarte,
hacerte niña
robarte la mejilla
abrirte toda
jugar con tus partes estrechas.
Soy el Gemelo que cambia su guisado por tu nombre
por saberte, y sorberte y granularte.

Te eyaculo despeinada y sobre el rostro,
Pruebo a qué me sabes.
Para que no te olvides
por las respiraciones del recinto
en donde se cuecen las habas
y se entonan los salmos,
por penetrarte los inciensos arenosos de mi promesa espermicida
Los dedos a la siniestra presionan,
aúllan,
exprimen.
Los dedos a la diestra cercenan,
inmolan,
extinguen tu orgasmo.

Junto a ellos mi médula se hace grande, se alarga, se viene
y soy arcángel
ya no más un nefelim devorado por el fuego,
ya no más un demonio caído
borrado de la faz de la tierra,
ni un ente que se traga las tinieblas mientras es eliminado.

Yolanda Arroyo Pizarro.

Pintura: "Angel", Matthew Stradling.

"POEMA III", Yolanda Arroyo Pizarro.

Desde esta prisión veo tus ojos
dibujo tu esfera de rostro
tu sonrisa transparente
tu ceño sin fruncir no está
y tampoco hace falta.

Desde aquí
escucho a los gorriones discutir
por tus espacios.
Los que no transitas y reclamas
aún sin presenciarlos
sin detenerte a abrazarme
me tocas
me acaricias la melena enmarañada
juegas con algún rizo.

Desde aquí no pesan las cadenas
no me faltan las porciones de alimento
o de aire
o de llantos.

No me inclino ante tus dioses
se recrudece nuestra historia
sueño que algún creador no me abandona
aún con mi fanfarria
con mi perfidia
con mi temeridad.

Esta cárcel sabe a caramelo mohoso
mis lenguas lamen conforme pasa el tiempo
los barrotes todos.

Mis lenguas se hacen viperinas
en el ejercicio de tu negación tres veces.
Se cruzan y se dividen cual medusa traidora
soy tu judas iscariote
sangro clavos
bebo espinas
sigo aquí
encerrada en esta herrumbre que se deforma
pero no se derrumba
y se pudre.

Yolanda Arroyo Pizarro.

Pintura de Claire Bridge.

martes, 1 de marzo de 2011

"POEMA V", Yolanda Arroyo Pizarro.

Anoche mi hombre amó a dios
y fui hecha suciedad
se me despreció por inicua
fui declarada prostituta de mares
me han desechado por pecadora

Orfeo reniega de Eurídice
y no hay camino al inframundo
no desea seguirme
que me pudra en los infiernos mundanales de la prosa
en el lodazal inmoral de los versos

yo fui dios, alguna vez
y alguna vez deidad adorada entre las piernas

creé vida dentro de mi caos interior
vomité una cabeza por la vulva
pero me llaman poca cosa

soy la inadecuada
la contaminante
la inmunda
me llaman heces
porque soy mucha monta
soy hembra altiva por mirar a los ojos de un hombre
el hombre que ya no es mío
que me repele
y me abandona

Yolanda Arroyo Pizarro.

Pintura de Renso Castaneda Zevallos.

"MIS POETAS FAVORITOS", Yolanda Arroyo Pizarro.

Yolanda Arroyo Pizarro nació el 29 de octubre de 1970 en la localidad puertorriqueña de Guaynabo aún se encontraba en etapa escolar cuando logró ganar diversos certámenes de dibujo y ensayo en el colegio San Vicente Ferrer del municipio de Cataño.

Por ese entonces, esta autora que en 1990 creó el guión y dirigió la obra teatral “¿A dónde va el amor?” solía ver algunos de sus textos en los periódicos y boletines escolares, un espacio amateur que le permitiría desarrollar su talento para la literatura, un arte que, sin duda, se ha visto enriquecido a partir de que Arroyo Pizarro decidió dedicarse a la escritura de forma profesional.

Su primer libro de cuentos, “Origami de letras”, apareció en 2004. Un año más tarde, quien fuera colaboradora de medios como “El Nuevo Día”, “La Expresión”, “El Vocero de Puerto Rico”, “Revista Púrpura”, “Preámbulos”, “Tonguas” e “Identidad” debutaría como novelista a través de “Los documentados”. Con el tiempo, la puertorriqueña ampliaría su producción literaria con “Ojos de Luna” e “Infusiones”, entre otros materiales que le permitieron triunfar a escala internacional.

Gracias a sus aptitudes y su originalidad a la hora de crear ensayos, cuentos y novelas, esta escritora que imparte talleres de Escritura Creativa en San Juan de Puerto Rico ha acumulado a lo largo de su trayectoria numerosos reconocimientos, de los cuales no se pueden dejar de mencionar al Premio PEN Club ni al Premio Nacional del Instituto de Literatura de Puerto Rico. Además, en 2007, en el marco de un evento convocado por la UNESCO, el Hay Festival y la Secretaría de Cultura de Bogotá, Yolanda Arroyo Pizarro fue elegida como una de las autoras latinoamericanas menores de 39 años de edad más sobresalientes.