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martes, 6 de septiembre de 2011

"MI SUEÑO", Paul Verlaine.

Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante
de una mujer ignota que adoro y que me adora,
que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora
y que las huellas sigue de mi existencia errante.

Se vuelve transparente mi corazón sangrante
para ella, que comprende lo que mi mente añora;
ella me enjuga el llanto del alma cuando llora
y lo perdona todo con su sonrisa amante.

¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro.
¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro,
el de virgen de aquellas que adorando murieron.

Como el de las estatuas es su mirar de suave
y tienen los acordes de su voz, lenta y grave,
un eco de las voces queridas que se fueron…
 
Paul Verlaine.
 
(Traducción de Nicolás Bayona Posada).
 
Pintura de Alberto Vargas, 1928.

sábado, 3 de septiembre de 2011

"PRIMAVERA", Paul Verlaine.

Tiernamente, la joven mujer de cabello rojizo,
conmovida ante tanta inocencia,
le dijo a la rubia muchacha
estas palabras en suave voz.

"Savia que se eleva; flores que se abren,
tu juventud es una glorieta,
permite a mis dedos vagar por la hierba
donde se estremece el capullo de la rosa.

Déjame, por entre el herbaje puro,
beber las gotas del rocío
que  humedece a  la tierna rosa.

De modo que el placer, mi cariño,
avive tu rostro
como el amanecer el azul del cielo.

Su adorado cuerpo bello, armonioso,
perfumado, blanco como el blanco
rosa, emblanquecido con pura leche, rosado
como un lirio bajo un cielo púrpura.

Bellos los muslos, enhiestos los pechos,
tu espalda, hombros, vientre, un banquete
para los ojos y para las curiosas manos,
para los labios y todos los sentidos.

Pequeña niña, deja ver si tu lecho
tiene aún debajo de la roja cortina,
la hermosa almohada que lleva
y las salvajes sábanas, oh, a tu lecho".

Paul Verlaine.

Pintura: "Pearls of Aphrodite", ("Las perlas de Afrodita"), 1907, Herbert Draper.

sábado, 26 de junio de 2010

"MUJER Y GATA", Paul Verlaine.

La sorprendí jugando con su gata,
y contemplar causóme maravilla
la mano blanca con la blanca pata,
de la tarde a la luz que apenas brilla.

¡Cómo supo esconder la mojigata,
del mitón tras la negra redecilla,
la punta de marfil que juega y mata,
con acerados tintes de cuchilla!

Melindrosa a la par por su compañera
ocultaba también la garra fiera;
y al rodar (abrazadas) por la alfombra,
un sonoro reír cruzó el ambiente
del salón… y brillaron de repente
¡cuatro puntos de fósforo en la sombra!

Paul Verlaine.

Traducción de Guillermo Valencia.

Pintura: "Sleeper", (Durmiente), Colette Calascione.

viernes, 18 de diciembre de 2009

"LAS CONCHAS", Paul Verlaine.




Cada concha incrustada
en la gruta donde nos amamos,
tiene su particularidad.

Una tiene la púrpura de nuestras almas,
hurtada a la sangre de nuestros corazones,
cuando yo ardo y tú te inflamas;

ésa otra simula tus languideces
  y tu palidez cuando, cansada,
me reprochas mis ojos burlones;

ésa de ahí imita la gracia
de tu oreja, y aquélla otra
tu rosada nuca, corta y gruesa;

pero una, entre todas, es la que me turba.


Paul Verlaine. 


Pintura: "L'Olympia", (1948), René Magritte, en paradero desconocido, al ser recientemente robado, a mano armada, del Museo Casa Magritte de Jette, Bruxelas

MIS POETAS FAVORITOS... Paul Verlaine.


(Metz, 1844-París, 1896) Poeta francés. Considerado el maestro del decadentismo y principal precursor del simbolismo, es, en realidad, el único poeta francés que merece el epíteto de «impresionista» y, junto con Victor Hugo, el mayor poeta lírico francés del s. XIX. En 1851 su familia se instaló en París, donde Verlaine trabajó como escribiente en el ayuntamiento (1864). En 1866 publicó su primer libro, Poemas saturnianos, que revela la influencia de Baudelaire, al que siguieron Fiestas galantes (1869), en el que describe un universo irreal a lo Watteau, y La buena canción (1870).
Después de una crisis producida por el amor no correspondido que le inspiró su prima Élise Moncomble, halló una efímera estabilidad en su matrimonio con Mathilde Mauté (1870), disuelto a raíz de sus relaciones, a partir de 1871, con Arthur Rimbaud, con quien viajó a Bélgica y a Gran Bretaña (1872-1873). El 10 de julio de 1873, en Bruselas, hirió de bala a Rimbaud, quien le había amenazado con abandonarle. Condenado a dos años de prisión, salió de la cárcel después de recobrar la fe.
Su etapa de madurez se inicia con la publicación de Romanzas sin palabras (1874), que revela una poética nueva, basada en la música del verso, y expresa su desgarramiento, dividido entre Rimbaud y Mathilde. Tras una última riña con Rimbaud en Stuttgart, regresó a Gran Bretaña (1875), donde se dedicó a la enseñanza hasta que regresó a Francia (1877). Después de una recaída en el alcoholismo, volvió a Gran Bretaña con su alumno favorito, Lucien Létinois (1879-1880).
En 1881 publicó Cordura, poemario de inspiración religiosa, y en 1883, tras la muerte de Létinois, llevó en Coulommes una vida escandalosa. De este período data la publicación de Los poetas malditos (1884), en que dio a conocer a Rimbaud, Tristan Corbière y Stéphane Mallarmé, y Antaño y ahora (1884). Tras una nueva estancia en la cárcel por haber intentado estrangular a su madre hallándose bajo los efectos del alcohol, pasó a residir definitivamente en París (1885), donde fue a menudo hospitalizado.
Aparte de obras en prosa, como Mis hospitales (1892), de su producción de esta última etapa destacan algunas obras poéticas de tema religioso (Amor, 1888; Liturgias íntimas, 1892) y de tema erótico (Paralelamente, 1889; Mujeres, 1890; Canciones para ella, 1891; Odas en su honor, 1893; Elegías, 1893; En los limbos, 1894). En sus últimos años gozó de gran prestigio literario (dio conferencias en Bélgica y Gran Bretaña, fue elegido «Príncipe de los poetas» en 1894), lo que contrasta con la miseria y el estado de degradación en que vivía.