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viernes, 2 de septiembre de 2011

"HAIKU DE LOS CEREZOS EN FLOR", Masaoka Shiki.

Cerezos en flor
y recuerdos de seres queridos.
Todos tan lejos de aquí.

Masaoka Shiki.

Pintura: "Aguas que me sostengan", (2011), Andrés Rueda.

Ésta y otras pinturas suyas en sus blogs: ANDRÉS RUEDA, PÁGINA PERSONAL

miércoles, 2 de marzo de 2011

"HAIKU DEL CAMINO CALUROSO", Masaoka Shiki.


Camino caluroso.
Sobre esa piedra
descansan todos.

Masaoka Shiki.

(Traducción de Justino Rodríguez).

EN EL ORIGINAL JAPONÉS:

Taezu jito.
Ikou natsu-no no
Ishi jitotsu.

Masaoka Shiki.

Pintura: "Girl in a white kimono", ("Niña con un kimono blanco"),  1894,  George Hendrik Breitner.

martes, 1 de marzo de 2011

"HAIKU DE PASA LA LLUVIA", Masaoka Shiki.


Pasa la lluvia.
Por todas partes
surgen sendas de hormigas.

Masaoka Shiki.

(Traducción de Justino Rodríguez).

EN EL ORIGINAL JAPONÉS:

Tsuiu-bare ya
Tokoro-dokoro ni
Ari no michi.

Masaoka Shiki.

Pintura de Robert K. Semans.

"MIS POETAS FAVORITOS", Masaoka Shiki.

Masaoka Shiki (正岡子規, Masaoka Shiki, 17 Septiembre 1867 –19 Septiembre 1902). Autor japones; era poeta, crítico literario y periodista en el periodo Meiji de Japón. Su verdadero nombre era Masaoka Tsunenori, pero cuando era un niño era llamado Noboru.

Masaoka Shiki nació en 1867, un año antes de la revolución Meiji. A los 22 años tuvo su primer vómito de sangre. El primer indicio de la tuberculosis que lo mataría trece años después. Shiki quiso tomar parte en la Guerra Chino-Japonesa aunque fuera como corresponsal de guerra, pero apenas había zarpado su barco, se firmó la paz. El viaje de regreso lo pasó vomitando sangre y desde 1895 se vería obligado a vivir en una habitación, que apenas abandonaría, y su vida giraría en torno a dos ejes: su deterioro físico y la literatura.

Shiki modernizó el haiku. Para él el haiku es un ejercicio de observación de la realidad, cuyo objeto último es la naturaleza, no el hombre. Como ejemplo de ello, casi todos sus haikus tienen a la naturaleza como protagonista, ese poco de naturaleza que alcanzaba a ver desde su ventana o cuyos ecos le llegaban por el aire.