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domingo, 27 de junio de 2010

"ODA A AFRODITA", Safo de Lesbos


¡Tú que te sientas en trono resplandeciente,
   inmortal Afrodita!
¡Hija de Zeus, sabia en las artes de amor, te suplico,
   augusta diosa, no consientas que, en el dolor,
   perezca mi alma!
Desciende a mis plegarias, como viniste otra vez,
   dejando el palacio paterno, en tu carro de áureos atalajes.
Tus lindos gorriones te bajaron desde el cielo,
   a través de los aires agitados por el precipitado batir de sus alas.
Una vez junto a mí, ¡oh diosa!, sonrientes tus labios inmortales,
   preguntaste por qué te llamaba, qué pena tenía,
   qué nuevo deseo agitaba mi pecho,
   y a quién pretendía sujetar con los lazos de mi amor.
Safo, me dijiste, ¿quién se atreve a injuriarte?
   Si te rehúye, pronto te ha de buscar;
   si rehúsa tus obsequios, pronto te los ofrecerá él mismo.
Si ahora no te ama, te amará hasta cuando no lo desees.
¡Ven a mí ahora también, líbrame de mis crueles tormentos!
¡Cumple los deseos de mi corazón, no me rehúses tu
   ayuda todopoderosa!
Lamento:
Dulce madre mía, no puedo trabajar,
el huso se me cae de entre los dedos
Afrodita ha llenado mi corazón
de amor a un bello adolescente
y yo sucumbo a ese amor.

(Safo de Lesbos)

Pintura: "Venus y Adonis" (1590), Paolo Cagliari, il Veronese, Museo del Prado, Madrid

miércoles, 26 de mayo de 2010

"ODA A LA AMADA", Safo de Lesbos


Igual parece a los eternos Dioses
quien logra verse frente a ti sentado.
¡Feliz si goza tu palabra suave, 
suave tu risa!

A mí en el pecho el corazón se oprime
sólo en mirarte; ni la voz acierta
de mi garganta a prorrumpir, y rota
calla la lengua.

Fuego sutil dentro de mi cuerpo todo
presto discurre; los inciertos ojos
vagan sin rumbo; los oídos hacen
ronco zumbido.

Cúbrome toda de sudor helado;
pálida quedo cual marchita yerba;
y ya sin fuerzas, sin aliento, inerte,
muerta parezco.

(Safo de Lesbos)

Pintura: "Sappho and Alcaeus" (Safo y Alceo), 1881, Lawrence Alma Tadema

lunes, 10 de mayo de 2010

"CUASI VENTUS", Safo de Lesbos


Amor ha agitado mis entrañas
como el huracán que sacude monte abajo las encinas. 
Viniste. 
Hiciste bien. 
Yo te estaba aguardando. 
Has prendido fuego a mi corazón, 
que se abrasa de deseo.

(Safo de Lesbos)

Pintura: "Sappho" (Safo), Auguste Charles Mengin (1853 - 1933). Colección pública

viernes, 30 de abril de 2010

MIS POETAS FAVORITOS: Safo de Lesbos

(Lesbos, actual Grecia, s. VII a.C.-id., s. VI a.C.) Poetisa griega. Pocos datos ciertos se tienen acerca de Safo, de quien tan sólo se conservaron 650 versos, extraídos de citas tardías y del moderno estudio de papiros. Vivió toda su vida en Lesbos, con la exepción de un corto exilio en Sicilia motivado por las luchas aristocráticas.

Supuestamente perteneciente a la aristocracia, llevó la vida propia de las mujeres de la clase alta, alejadas necesariamente del ambiente de luchas e intrigas políticas; según una tradición que parte de Anacreonte, era homosexual. Se la ha presentado siempre como profesora de una escuela de poesía fundada por ella, lo que es difícil de certificar, aunque sí es cierto que convivía con sus compañeras en un clima distendido y propicio a la contemplación y recreación en el arte y la belleza.

De su obra, que al parecer constaba de nueve libros de extensión variada, se han conservado algunos Epitalamios, cantos nupciales para los cuales creó un ritmo propio y un metro nuevo, que pasó a denominarse sáfico, y fragmentos de poemas dirigidos a algunas de las mujeres que convivían con ella.

En ellos se entrevé la expresión de una subjetividad que se recrea en sutiles oscilaciones de ánimo, en un intento de dar forma a la pasión. Presenta la pasión amorosa como una fuerza irracional, situada entre el bien y el mal, que se apodera del ser humano y se manifiesta en diversas formas, como los celos, el deseo o una intangible nostalgia, e incluso produce reacciones físicas, como las que describe detalladamente en uno de sus poemas, el más completo que se ha conservado de ella.

Su poesía tuvo un gran éxito ya en la Antigüedad, y sirvió de fuente de inspiración a grandes poetas, como Teócrito o Catulo ya a partir de la época alejandrina se puso de manifiesto el interés por conservar su obra e intentar descubrir nuevas partes. A pesar de lo fragmentario de su producción conservada, parece que Safo consiguió hacer realidad su deseo, acorde con la concepción helénica de la poesía, de hacer perdurable su amor a través de su creación poética.

Pocos datos ciertos se tienen acerca de Safo, de cuya obra se conservan apenas algunos poemas y fragmentos extraídos de citas tardías (tradición indirecta) y de papiros. Vivió toda su vida en Lesbos, isla griega cercana a la costa de Asia Menor, con la excepción de un corto exilio en Sicilia en el año 593 adC, motivado por luchas aristocráticas en las que se encontraba comprometida probablemente su familia perteneciente a la oligarquía local. El contenido amoroso de sus poemas propició toda clase de habladurías, rumores y noticias falsas sobre su vida. Sus poemas fueron acogidos con entusiasmo desde la antigüedad, se recitaban y se conocían en la Atenas del s. V a.C. Otro tanto sucedió mucho más tarde en Roma en donde los poetas latinos alaban sus poemas. Era una escritora famosa, por tanto, también en Roma en donde había bustos de la poetisa (cf. el discurso de Cicerón contra Verres, acusado de robar un busto de Safo). Ha sido probablemente la poetisa más traducida y más imitada de la antigüedad clásica.

La poetisa actuaba probablemente como maestra de jóvenes aristócratas, preparándolas para sus casamientos y sus maridos. El espacio en donde enseñaba se conocía como Thíasos. Allí aprendían a recitar poesía, a cantarla, a confeccionar coronas y colgantes de flores, etc. A partir de sus poemas frecuentemente se deduce que Safo se enamoraba de sus discípulas y mantenía probablemente relaciones con muchas de ellas. Todo esto la ha convertido en una abanderada del amor entre mujeres.

Cuenta la leyenda surgida a partir de algún fragmento de la propia poetisa en el que hace mención de Faón (un hombre bellísimo del que se enamoró la propia diosa Afrodita, según el mito) que se suicidó desde la roca de Léucade (roca desde la cual se suicidaban los enamorados) arrojándose al mar, cuando su amor por Faón no se vio correspondido. El tema fue retomado por el poeta latino Ovidio, quien lo popularizó. Fue especialmente querida por pintores del s. XIX que reflejan una visión completamente romántica de Safo con el pelo largo apoyada en la roca.

sábado, 10 de abril de 2010

"DE VERAS, QUISIERA ESTAR MUERTA", Safo de Lesbos


De veras, quisiera estar muerta.
Ella, al dejarme,
vertió muchas lágrimas

y decíame esto:
"¡Ay, qué pena tan grande!
Safo, créeme, dejarte me pesa".

Y yo, contestando, le dije:
"Ve en paz y recuérdame.
Pues sabes el ansia

con que te he mimado. Y por si no, quiero
recordarte...
...y cuanto gozamos.

A mi lado, muchas coronas
de violetas y rosas...
...te ceñiste al cuerpo...".

(Safo de Lesbos)

Traducción de Juan Ferraté

Pintura: “Desnudo reclinado” (1864), Jean Frédéric Bazille