Mostrando entradas con la etiqueta Robert Frost. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Robert Frost. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de diciembre de 2014

"REPARAR EL MURO", Robert Frost

Algo hay que no es amigo de los muros,
Que hincha la tierra helada a sus cimientos,
Que arroja al sol las piedras desde el borde
Y abre brechas por donde caben dos.
Lo que hace el cazador es otra cosa:
Lo he reparado tras seguirlo a donde
No ha dejado ni piedra sobre piedra
Persiguiendo al conejo a su guarida
Para animar al perro. Éstas son brechas
Que nadie ve formarse —no hay ni pista—
Pero en la primavera hay que enmendar.
Se lo anuncio al vecino tras la cuesta;
Luego, un día, en la línea divisoria,
Nos encontramos a rehacer el muro.
El muro nos separa mientras vamos.
A cada cual las piedras que le tocan.
Unas, óvalos, otras, casi esferas,
Las hechizamos para balancearlas:
“¡Quédense ahí hasta que nos demos vuelta!"
Nuestros dedos se agrietan al asirlas.
Cierto, es juego campestre, como tantos,
Uno contra otro. Para más no da:
Donde vivimos no hace falta muro:
Él es de pinos, yo de manzanares.
Mis manzanos no van a ir a comerse
Las piñas de tus pinos, le señalo.
Él responde, “Buen muro, buen vecino".
La primavera es travesura, y pienso
Que podría meterle en la cabeza:
"¿Por qué «buen muro, buen vecino»? ¿No es
Eso una pauta para donde hay vacas?
Pero aquí no tenemos ni una vaca.
Antes de repararlo hay que plantearse
A quién uno va a incluir, a quién excluir,
Y quién puede acabar con un disgusto.
Algo hay que no es amigo de los muros,
Que los derriba. Quiero decir “duendes”
Pero no son exactamente duendes,
Y prefiero que él sea quien lo diga.
Lo veo con una piedra en cada mano,
Como un salvaje troglodita armado.
La sombra en que se mueve me parece
Más que sombra de ramas o de selva.
No indaga el estribillo de su padre
Y tanto le complace recordarlo
Que repite, “Buen muro, buen vecino”.

Robert Frost

(Versión del inglés de Pedro Poitevin a partir de una versión de Rhina Espaillat)

Pintura:"El muro", Elisa Andrés

"EL PELIGRO DE LA ESPERANZA", Robert Frost

Es justo allí
a mitad de camino entre
el huerto desnudo
y el huerto verde,
cuando las ramas están a punto
de estallar en flor,
en rosa y blanco,
que tememos lo peor.

Pues no hay región
que a cualquier precio
no elija ese tiempo
para una noche de escarcha.

Robert Frost

(Versión de Carlos López Narváez)

Pintura: "Almendro en flor" (2010), Ribes Coll

"EL CAMINO NO ELEGIDO", Robert Frost

Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
Y apenado por no poder tomar los dos
Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie
Mirando uno de ellos tan lejos como pude,
Hasta donde se perdía en la espesura;

Entonces tomé el otro, imparcialmente,
Y habiendo tenido quizás la elección acertada,
Pues era tupido y requería uso;
Aunque en cuanto a lo que vi allí
Hubiera elegido cualquiera de los dos.

Y ambos esa mañana yacían igualmente,
¡Oh, había guardado aquel primero para otro día!
Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante,
Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos.

Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.

Robert Frost

(Versión de Agustí Bartra)

Pintura de John Atkinson Grimshaw

"ALTO EN EL BOSQUE EN UNA NOCHE DE INVIERNO", Robert Frost

Me imagino de quién son estos bosques.
Pero en el pueblo su casa se encuentra;
no me verá parada en este sitio,
ante sus bosques cubiertos de nieve.

Mi pequeño caballo encuentra insólito
parar aquí, sin ninguna alquería
entre el helado lago y estos bosques,
en la noche más lóbrega del año.

Las campanillas del arnés sacude
Como si presintiera que ocurre algo...
Sólo se oye otro son: el sigiloso
paso del viento entre los copos blandos.

¡Qué bellos son los bosques, y sombríos!
Pero tengo promesas que cumplir,
y andar mucho camino sin dormir,
y andar mucho camino sin dormir.

Robert Frost
(Versión de Agustí Bartra)

Pintura: "Bosque en invierno", Peder Mork Monsted

Mis poetas favoritos: ROBERT FROST

Robert Frost (Robert Lee Frost; San Francisco, 1874 - Boston, 1963) Poeta estadounidense. La inspiración en argumentos de la vida cotidiana, la sencillez estructural en la que subyace una notable pericia compositiva y el uso de un léxico simple y una expresión coloquial fueron las grandes premisas estéticas de la lírica de Robert Frost, sin duda uno de los más significativos exponentes de la poesía estadounidense del siglo XX.

Vivió durante su juventud en la región de Nueva Inglaterra, en el nordeste de los Estados Unidos, área cuyo paisaje influiría poderosamente en su estilo. Su primer poema fue aceptado por un editor cuando Frost contaba sólo catorce años, pero luego sus versos no alcanzaron éxito en los Estados Unidos. Después de probar sus fuerzas en el periodismo, en la enseñanza y aun en el modesto oficio de zapatero, en 1912 Robert Lee Frost decidió emigrar a Inglaterra, En 1912 se trasladó al Reino Unido, donde se publicó su primera colección poética, A Boy’s Will (1913; La voluntad de un joven). A continuación realizó North of Boston (1914; Al norte de Boston), con la que conseguiría un resonante éxito en los ambientes literarios de su país.

En 1915, tras el inicio de la I Guerra Mundial, Frost regresó a los Estados Unidos y trabajó a partir de entonces como profesor de literatura en el Amherst College, gozando ya de una reconocida reputación. Inspirada por la poesía pastoril y los poemas clásicos de Horacio y Virgilio, su poesía oculta tras su aparente simplicidad algunas inquietudes de carácter filosófico. Entre sus principales trabajos, por los que obtendría en cuatro ocasiones el Premio Pulitzer de literatura, se encuentran Mountain Interval (1916; Valle de montaña), un enfrentamiento entre el progreso tecnológico y la naturaleza; New Hampshire (1923), que supone su plena madurez artística; West-Running Brook (1928; Un arroyo que corre hacia el oeste); y dos dramas de inspiración religiosa compuestos en verso libre: A Masque of Reason (1945; Disfraz de razón) y A Masque of Mercy (1947; Disfraz de compasión). Fue galardonado con numerosos premios y distinciones honoríficas y, modernamente, continúa considerado como uno de los más importantes poetas estadounidenses del siglo XX.

La obra de Robert Frost se sitúa en la corriente renovadora que se produjo en Estados Unidos hacia 1912 y cuyo órgano fue la revista Poetry. Este movimiento juvenil puede considerarse como un nuevo romanticismo, tendente a volver a encauzar la poesía hacia la observación de la realidad y a abolir el uso del tradicional lenguaje poético. Se fija su nacimiento a raíz de la publicación de algunas colecciones de versos aparecidas casi simultáneamente, entre las que figuró La voluntad de un joven (A Boy's Will), de Frost (1913). La primera y más importante fuente inspiradora de Frost es la vida rural de Nueva Inglaterra, donde residió largo tiempo.

La simplicidad de su vocabulario, que a menudo cobra un carácter coloquial, y su puesto a la vanguardia de un movimiento reformista, le relacionan en cierto modo con el poeta inglés William Wordsworth. Pero en Frost, la ternura a veces dulzarrona de Wordsworth queda sustituida por una fuerza refrenada, donde el subjetivismo apenas goza de libertad. En esto precisamente difiere Frost de la mayoría de los restantes poetas del grupo "Nueva Poesía" ("New Poetry"). Algo muy genuino hay en su inspiración que nos capta inmediatamente.

Entre sus poemas más conocidos es preciso citar el diálogo "Entierro familiar" ("Home Burial"), que describe en un centenar de versos libres, con pinceladas amplias y seguras, la incomprensión que separa a un matrimonio de labradores después de la muerte del primer hijo que les nace. La madre no puede apartar la mirada de la tumba que divisa desde su ventana, como tampoco puede acercarse al marido después de haberle visto cavar con sus propias manos la pequeña fosa. El hombre es un ser bueno y sencillo; sufre, pero no sabe expresar su dolor y su cariño sino con frases rudas y cortantes, que a nada conducen, sino a herir cruelmente la exasperada sensibilidad de su mujer, que le juzga incapaz de sentir y comprender. La penetrante emoción que se desprende de esta situación está lograda con los medios más simples y por esto mismo los más eficaces.

En otras poesías, como "El miedo de la tempestad" ("Storm Fear") y "El árbol junto a mi ventana" ("Tree at my Window"), el poeta evoca los fenómenos naturales (una tormenta, un árbol, su jardín) como si se tratase de criaturas humanas. Nada puede ilustrar mejor el credo estético de Frost que sus propias palabras: "Una poesía comienza con un nudo en la garganta, un sentimiento de nostalgia, o una pena de amor. Consiste en una tentativa para encontrar una expresión y un esfuerzo para encontrar un apaciguamiento. Una poesía está acabada y completa cuando una emoción ha encontrado un pensamiento que la expresa, y el pensamiento una palabra".

Sus poemas reflejan la naturaleza ligada a las emociones de los hombres que la habitan, con un lenguaje sencillo que va tejiendo no obstante máximas o moralejas complejas. Su mundo es trágico pero a la vez, por efecto de una filosofía de la resignación o de una sabiduría elemental.Otra parte de su poesía es más personal e introspectiva, y en ella su mente se convierte en escenario de grandes batallas psicológicas, como si sus demonios lucharan contra el caos. También innovó en la métrica y los recursos prosódicos y melódicos, encontrando rimas tan sencillas como vigorosas: con un metro sencillo podía realizar variaciones infinitas.

En este sentido se distinguió de muchos de sus contemporáneos de principios del siglo XX, que utilizaban la experimentación indiscriminadamente. Innovó, además, en los diálogos dramáticos, unificando las formas poéticas con el habla coloquial. Recibió cuatro veces el premio Pulitzer y ha sido reconocido como uno de los poetas nacionales, además de gozar de una amplia popularidad en varias generaciones de lectores. Junto con Walt Whitman y Emily Dickinson, está considerado el mayor poeta de Estados Unidos.