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viernes, 13 de enero de 2012

"CAFÉ ATLÁNTICO", Martín López Vega.

Un viejo café colonial frente al puerto
de una ciudad a la que vuelves, mas no regresas
-no hay ningún recuerdo que haya permanecido
salvo la lluvia de una tarde por lo demás ya lejana.
Hay al lado un British Bar pero esto no es Lisboa
y las agujas de todos los relojes corren en la dirección cierta.
Hace un año escribiste aquí, bajo el volcán, versos
que hubieran podido ser los últimos.
Haces recuento: nada ha ocurrido desde entonces
que justifique el arrepentimiento. Hoy la has conocido
-y has abierto su bolso, buscando algo,
y has entrado descalzo en su cuarto,
habéis hecho el amor de esa forma mecánica aunque hermosa
que aún sirve de alivio del cuerpo, pero no ya del alma.
Dejas aquí su nombre, Laura, para cuando se haya borrado.
Ha vuelto el ejercicio del amor, pero no su fuego.
Al menos esta vez quedará algo en la memoria:
la curva minuciosa de sus pechos,
los sonidos del orgasmo
-los mismos que repetiremos, a solas, en la agonía.

Martín López Vega.

Pintura:"Cafe nocturno en la Plaza Lamartine de Arlés", Vincent van Gogh.

"ECUACIÓN, (11-M)", Martín López Vega.

Nos enseñan a resolver
pequeños problemas matemáticos:
el corazón partido por dos,
la melancolía que tiende a infinito,
las permutaciones de la tristeza y la alegría,
la raíz cuadrada del desasosiego.

También algún teorema
de apariencia extraña
pero fácilmente demostrable:
la felicidad = lo único que al compartirse
se multiplica.

Pero ¿cuál es la fórmula del sentido?
¿Cuál es el resultado de la operación
que incluye la vida perdida,
el viaje roto por la dinamita?

El Gran Calculador calla.

Y una pregunta más:
si digo que el mundo sigue siendo,
a pesar de todo, hermoso,
¿es que he hecho mal las cuentas?

Martín López Vega.

Pintura: "Compartment C, Car 193", ("Coche 193, compartimento C"), 1938, Edward Hopper.

"AJEDREZ", Martín López Vega.

Dice: -El ajedrez tiene sus normas.
El rey está atado de pies y manos,
es la reina quien hace y deshace a su antojo.
Yo prefiero la vida diagonal del peón.

En el ajedrez no muere el caballo por la rabia,
no hay una rebelión de peones
ni es posible la locura pasajera de un alfil
que mate a los suyos o a sí mismo por desesperación
o amor. Y así será mientras las piezas respondan
a un designio ajeno, a la mano que las dirige.
Sólo es humano el enroque, el esconderse
cuando huir no es ya posible.

¿Qué sería de las piezas, si libres?

Martín López Vega.

Pintura: "Las jugadoras de ajedrez", (1929), John Lavery.

miércoles, 11 de enero de 2012

"CABEZA DE NEFERTITI", Martín López Vega.

Da igual que seas tuerta,
que tengas una oreja rota:
has logrado enamorar al tiempo,
y orgullosa sonríes.

Martín López Vega, (Ars Antiqva).

Busto de la reina Neferú Atón  Nefertiti, (s. XIV a. n.e.),  Dyutymose. Neues Museum, Berlín.

Mis poetas favoritos: MARTÍN LÓPEZ VEGA.

Martín López-Vega, (1975, Po de Llanes, Asturias), es un poeta y traductor español nacido en Po de Llanes, que emplea tanto el asturiano como el castellano. Licenciado en Filología Española por la Universidad de Oviedo, estudió literatura portuguesa en la Universidade do Minho (Braga) y obtuvo la beca Valle-Inclán de la Academia de España en Roma en 1999. Ha sido redactor del suplemento El Cultural del diario El Mundo, librero en La Central de Madrid y Barcelona y director editorial de Vaso Roto ediciones. Ha escrito crítica literaria en diferentes suplementos culturales, entre ellos los de los diarios El País, El Mundo, ABC, La Vanguardia, La Nueva España o El Correo de Andalucía. En la actualidad es traductor.