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viernes, 24 de agosto de 2012

"PROPIEDAD PRIVADA", Raúl Rivero

Esta mujer es mía
mi instinto de animal
no me permite prestársela a un amigo.
No la comparto
ignoro si me presento ahora
como un monstruo ante ustedes
pero no cedo, no la doy
no le permito que entregue a nadie más
su corazón que a mí.

Esta mujer es mía
míos son sus afectos y sus lágrimas
su amor, su juventud
su carne, su tristeza
sus desesperaciones, sus manías
sus malas noches, sus dolores
sus amarguras y sus sufrimientos.

Esta mujer es mía
no la comparto
no la entrego
la defiendo de extraños
la resguardo de cataclismos y epidemias
la alimento y alimento a sus hijos
la abrigo y la poseo
le canto y la fecundo.

Ésta es la realidad.
Juzgadme con mesura
profundizando bien sobre estas cosas
y vamos todos a firmar este poema
en La Habana
en la década del 70
en medio de una lucha feroz por ser mejores
porque más nadie escriba nunca esta mujer es mía
como si fuera un libro o una lámpara.

Firmemos, ayúdenme a testimoniar este momento
queridos contemporáneos míos.

Raúl Rivero.

Pintura: "Portrait a woman", ("Retrato de una mujer"), Lawrence Alma Tadema (1836 - 1912).

"LLAMAD AL POETA", Raúl Rivero

El poeta sale alguna vez,
viaja a un planeta, visita rápido una estrella,
pernocta en un pueblo de provincia,
va a ver el mar, la guerra,
llega al fondo de las rosas y los ríos,
busca palabras en los bosques y los cementerios,
sale a hablar con los niños y los viejos,
pero nunca se va,
a lo más sueña;
a lo más se entretiene con un atardecer;
a lo más se entretiene con un arco iris,
pero nunca se va.

Así es que amigos, compañeros:
llamad al poeta.
Llamadlo en el momento del amor,
pedidle un verso que ayude comprender,
pedidle una canción sencilla
para enamorar a una muchacha;
llamadlo también en la tristeza,
en el instante de romper
papeles, fotos, relaciones;
reclamadle unos versos de paz y sosiego,
exigidle un canto de optimismo,
una palabra dulce para la sal del día.

Llamad al poeta si alguien se marcha,
porque él halló canciones en sus viajes
que sirven para aliviar distancias y fronteras.
Y llamadlo si vuelve,
porque el poeta encontró viejos vocablos
nuevos para las bienvenidas,
antiguas melodías para los reencuentros,
rimas especiales para la alegría.
Nunca se va.

Ante un imposible,
llamad urgente al poeta;
él descubrió suaves, nobles imágenes
contra los imposibles.

El poeta sabe fórmulas que apaciguan al tiempo,
tiene bálsamos, versos frescos
para curar de desesperación a sus hermanos.
Para la muerte también podéis llamarlo;
no la evita,
pero tiene elegías para las heridas,
décimas tristes para describirla,
grises palabras fúnebres
que bien repartidas con flores y con lágrimas
pueden ayudar.

Y, amigos, compañeros,
llamad al poeta a la hora del combate,
reclamadle sus canciones en el momento duro.
Él cinceló en las sombras violentas palabras
para el enemigo,
preparó emboscadas, trampas para el pasado,
tiene afilados adjetivos para los traidores.
Nunca se va.

Cuando haga falta, llamadlo;
sencillamente, vuélvete y di en voz baja
 hacia la multitud:
 compañeros, ¿hay algún poeta entre nosotros?
Pregunta. Él estará allí,
preparando palabras, trabajando canciones.
Allí estará.

Llamad compañeros, llamad al poeta.
Él tiene mucho que hacer aquí.

Raúl Rivero.

Pintura: "A Reading from Homer" ("Una lectura de Homero"), 1885, Lawrence Alma Tadema.

"POEMA DE MARZO", Raúl Rivero

Prométeme que irás
y que irás sola.
Prométeme que el sol
va a estar en la distancia
opaco por las nubes
y los árboles.
Júrame que estarás
muy cerca
confundida
entre un grupo de extraños
Sin levantar la vista
salvándome del íntimo
destino que me acoge.
Prométeme que al menos
al final
vas a estar
lo más cerca posible
de mis ojos cerrados.

Raúl Rivero.

Pintura:  "Aquiles y el cuerpo de Patroclo" (1986), David Ligare.

"POLVO DE ESTRELLA", Raúl Rivero


Julia Roberts se equivoca conmigo
resisto su mirada hora tras hora
y otras veces la pongo de castigo:
contra el piso su cara seductora.
Si va a decirme algo, no hago caso
si me guiña los ojos o algo de eso
la oculto con un gesto de mi brazo
y le dejo en la boca congelado un beso.
Julia mira las paredes a porfía
sofoca con silencio su reproche
y yo, con mi desdén, la mortifico.
Le ignoro normalmente por el día
aunque a decir verdad todas las noches
la uso con pasión como abanico.

Raúl Rivero.

Dibujo: "Perfil de Julia Roberts" (2005), Elia Verano.

Mis poetas favoritos: RAÚL RIVERO

Raúl Ramón Rivero Castañeda es un poeta y periodista cubano. Nació en 1945 en la localidad de Morón, perteneciente a la antigua provincia de Camagüey (actualmente corresponde a Ciego de Ávila), en el centro de Cuba. Ha publicado varios libros de poesía y ha trabajado en medios de comunicación cubanos.
   
Raúl Rivero perteneció a las primeras generaciones de periodistas que se graduaron en la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana tras el triunfo de la Revolución Cubana. En 1966, fue uno de los fundadores de la revista cultural El Caimán Barbudo. Posteriormente, fue corresponsal de la agencia Prensa Latina en Moscú entre 1973 y 1976, volviendo después a Cuba, donde se encargó de la dirección del servicio de ciencia y cultura de la agencia.