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domingo, 22 de abril de 2018

"EL AMOR", Eugénio de Andrade


Estoy amándote como el frío
corta los labios.

Arrancando la raíz
a lo más diminuto de tus ríos.

Inundándote de dagas
de saliva esperma lumbre.

Estoy rodeado de agujas
tu boca más vulnerable.

Marcando en tus costados
el itinerario de la espuma.

Así es el amor: mortal y navegable.

(Eugénio de Andrade)

Traducción de Alberto Ruy Sánchez

Pintura: "Deseo de caer" (2013), Azamat Kuliev

"LA PULSACIÓN DE LAS SÍLABAS", Eugénio de Andrade


Él amaba la pulsación de las sílabas,
algunos acentos. Cuarta, octava, décima.
Buscaba en ella lo que no sabía,
lo que nunca supo o sospechara:
un sentido, la señal de la gracia, el frágil
hilo que condujese a la vida,
tan acá del deseo de vivirla.
Cuánta melancolía, cuánta incertidumbre
fue siempre la suya en lo que hacía,
allá donde el cuerpo se hace alma
o el alma se hace cuerpo —¿cómo saberlo?
El tiempo casi nada le enseñó,
pero proseguía, insatisfecho
o inseguro, que ni eso sabía.
Entre impulsos, crispaciones, reticencias,
perseguía el ritmo de la música más suya
con el mismo empeño que lo que fuera antes
pura delicia, caricia breve. Sólo la mano
no había cambiado —siempre tan leve.

(Eugénio de Andrade)

Pintura: "El poeta pobre" (1839), Carl Spitzweg, Neue Pinakothek, Munich, Alemania

martes, 20 de febrero de 2018

"EN UN LUGAR AL SUR...", Eugénio de Andrade


Es un lugar al sur, un lugar donde
la cal
amotinada desafia el mirar.
Donde viviste. Donde a veces en sueños
vives aún. El nombre empapado de agua
te escurre de la boca.
Por caminos de cabras descendías
a la playa, el mar batía

en aquellas piedras, en estas sílabas.
Los ojos se perdían ahogados
en el fulgor
del último o del primer día.

Era la perfección.

(Traducción de Aníbal Núñez)

Eugénio de Andrade

Pintura: "Clotilde y Elena en las rocas de Javea" (1905), Joaquín Sorolla y Bastida

"BLANCO EN LO BLANCO", Eugénio de Andrade


Haz una llave, aunque sea pequeña,
entra en la casa.
Consiente en la dulzura, ten piedad
de la materia de los sueños y de las aves.

Invoca el fuego, la claridad, la música
de los flancos.
No digas piedra, di ventana.
No seas como la sombra.

Di hombre, di niño, di estrella.
Repite las sílabas
donde la luz es feliz y se demora,

vuelve a decir: hombre, mujer, niño.
Donde la belleza es más nueva.

(Traducción de Aníbal Núñez)

Eugénio de Andrade

Pintura de Eugeni Balakshin  

lunes, 19 de febrero de 2018

Mis poetas favoritos: EUGÉNIO DE ANDRADE

Eugénio Andrade o Eugénio de Andrade, seudónimo de José Fontinhas (Póvoa de Atalaia, Beira Baixa, 19 de enero de 1923 - Oporto, 13 de junio de 2005) fue un poeta, prosista y traductor portugués.

Nacido en el seno de una familia campesina, heredó de ésta el desprecio por el lujo y la degradación que producen sobre la persona. Soy hijo de campesinos —declaraba, a modo de consigna— y eso que le hizo aprender que pocas cosas había absolutamente necesarias. Acaso esas mismas cosas que sus versos amaron y exaltaron desde sus más tempranos poemarios. Tal vez por ello alzó su voz para renombrar la tierra, el agua, la luz, el viento... que se consustanciaron para dar cuerpo a buena parte de la carne de sus versos. 

Ex funcionario público, con influencias de la cultura griega y oriental, de una profunda cultura literaria y excelente conocedor de la poesía española, se dio a conocer como escritor en 1942 con su libro de versos Adolescente, y algunos años después alcanzó notoriedad con Las manos y los Frutos, de 1948, considerado uno de los libros más importantes de la literatura portuguesa actual. Defendió la exactitud del lenguaje y no le interesaron nunca el dinero y la fama.