jueves, 14 de octubre de 2021

"TE HACES QUERER", Mayte Llera, Dalianegra


A Adelina
Te haces querer
aunque no quieras,
porque naciste en un panal
que goteaba soles de oro,
porque al alzarse el día,
tu luz blanca y esponjosa
traspasa las calles desiertas
como el canto de los pájaros.

Te haces querer
con ímpetu de fuego,
porque elevas
tus alas de libélula
—tus vidrieras góticas—
sobre el agua de los ríos
en las tardes estivales,
y un arcoíris
refleja tus majestuosas formas.

Te haces querer
—y no lo sabes—,
porque una estirpe soberana
te legó su cetro de violetas.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Witness" (Testigo), Juan Medina 


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domingo, 10 de octubre de 2021

"AMOR Y SUPERVIVENCIA", Joan Margarit

 

Destruido ya el pasado, no cesamos
de intentar reconstruirlo, igual que un caserón.
Pero hoy allí no vive nadie.
No queda ni siquiera la liturgia
que hay de madrugada en la autopista.
Comprendo poco ya de aquellos días.
Quedan los resultados. Duros en ocasiones.
El afecto, una casa de muñecas,
llegaron a ocultar tu soledad.
Heridas feas bajo vendas blancas.
Camino bajo lunas impecables
de tu niñez y siento un orden
de cuentos para cuando te dormías.
Pienso en la dignidad de aquella niña
que dejaba a su hermana –la más débil
su lugar de princesa. No hay errores que puedan,
sin que nos demos cuenta, llegar hasta tan lejos
como los cometidos con la infancia.
Si no supiera qué amor eres
ni tú supieras qué amor soy,
habríamos perdido nuestra estrella.
Aunque ignoro desde hace muchos años
tus miedos y esperanzas cuando estás
sola en alguna habitación de hotel.
Aunque nunca sabré cuál de mis rostros
escogerás un día al recordarme,
he sentido de pronto que tú y yo, sin caricias,
hemos sobrevivido a un abandono.

(Joan Margarit)

Pintura: "El viajero" (1885), James Jacques-Joseph Tissot

sábado, 9 de octubre de 2021

“EL POEMA Y EL MURO”, Joan Margarit


Se alza un día de invierno detrás del horizonte.
Negras ramas del chopo. El sol frío y rosado 
ha iluminado el muro de piedra de la casa.
Una hora inocente y peligrosa:
debió serlo también para los que encendían
sus fuegos en las cuevas con olor a excrementos, humo, bestias descuartizadas.
Pienso en un día
–centenares de miles de años más atrás–
que tuviera una luz igual que la de hoy.
En la severidad de la caverna
surgía, desde el fondo de unos ojos,
esa suposición protectora del muro.
Alguien, entre las sombras,
miraba, iluminados por la hoguera,
dibujos o señales en la roca.
El pensamiento iba creciendo
como un gran árbol bajo las estrellas,
al tiempo que surgía este calor
lejano, aún confuso, de la casa.
Viendo nacer el día, agradecido,
pienso en la arquitectura
y en los primeros que escucharon
algún hexámetro de la Odisea.
He sido siempre fiel al poema y al muro.

(Joan Margarit)

Pintura: "La línea costera de Ravello" (1926), Peder Mørk Mønsted 

jueves, 7 de octubre de 2021

"SATURNO", Joan Margarit


Destrozaste mis libros de poemas.
Los lanzaste después por la ventana.
Las páginas, extrañas mariposas,
planeaban encima de la gente.
No sé si ahora nos entenderíamos,
viejos, exhaustos y decepcionados.
Seguramente no. Mejor dejarlo así.
Querías devorarme. Yo, matarte.
Yo, el hijo que tuviste en plena guerra.

(Joan Margarit)

Pintura: "Saturno devorando a su hijo" (1819-1823), Francisco de Goya. Museo del Prado, Madrid


"QUERRÁN QUE TE MUERAS", Joan Margarit

    

Oyes el mar tranquilo del crepúsculo,
que es mitad violoncelo y mitad órgano.
Oscurece. Como todos los viejos,
es tu propio final el que vigilas.
Mientras tanto, a lo largo de la playa,
el mar es una pieza de seda desplegándose.
Oyes las olas mientras van diciéndote
que querrán, los que te aman, que te mueras.
Y, si los amas, desearás morirte.
La lógica implacable del amor.
La lógica implacable de la muerte.
Alivio de saber que están tan juntos.

(Joan Margarit)

Pintura: "Ophelia" (1883), Alexandre Cabanel

Mis poetas favoritos: JOAN MARGARIT

 

Joan Margarit Consarnau (Sanahuja, Lérida, 11 de mayo de 1938-San Justo Desvern, 16 de febrero de 2021) fue un poeta y arquitecto español. Como arquitecto, fue catedrático de la Universidad Politécnica de Cataluña (Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona) y participó en la construcción de la Sagrada Familia. Como poeta, escribió en catalán y en castellano, y fue distinguido con el premio Cervantes (2019).

Joan Margarit nació en Sanahuja, en la comarca de la Segarra, durante la guerra civil española cuando el frente de Aragón ya estaba cerca de aquellas tierras, hijo de Joan Margarit i Serradell, arquitecto, de Barcelona y de Trinitat Consarnau i Sabaté, maestra de La Ametlla de Mar. 

Sus padres se casaron en julio de 1936 en Barcelona pero la guerra civil española les obligó a retirarse a Sanahuja, a casa de la abuela paterna, donde nació el poeta. Cuando tenía cinco años, en 1943, un señor uniformado le dio un "coscorrón" por "no hablar en cristiano", y ha señalado que "España me da miedo desde los Reyes Católicos".

Acabada la guerra y hasta 1948, la familia cambió varias veces de domicilio: Rubí, Figueras y Gerona. De vuelta a Barcelona, la familia vivió delante del Turó Park y Joan Margarit estudió bachillerato en el Instituto Ausiàs March, que entonces se encontraba en la calle de Muntaner. Por entonces empieza a escribir. 

En 1954 la familia se trasladó a vivir a Tenerife y, desde 1956, Margarit pasó los cursos académicos en Barcelona para estudiar arquitectura en el Colegio Mayor Sant Jordi, donde residiría hasta 1961. En 1964 se graduó como arquitecto en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona; alcanzando el grado de Doctor Arquitecto en 1968, con la calificación de excelente cum laude.

viernes, 1 de octubre de 2021

"ALHAMBRA", Mayte Llera (Dalianegra)

La brisa atrae allí el frescor del aire,
la brisa languidece, el aire sana,
el cielo de cristal allí muestra maravillas
que en la página de la belleza escritas quedan.

(Poema epigráfico labrado en los estucos de la Alhambra)

De atalaya en atalaya te diviso,
alcazaba roja,
encumbrada medina cortesana, 
yeserías que el viento labra
en filigrana con su soplo.

De atalaya en atalaya te diviso,
majestuosa Alhambra.

Una acequia sinuosa riega
tu fecunda almunia,
y los fragantes jazmines abrazan
los troncos de los granados persas.

Torre de la Vela, defiéndeme
de la belleza extrema.
Torre de Comares, hiéreme con la simetría
de tu patio de verdes arrayanes.

Jardín nazarí,
jardín velado
en polígono de fauces leoninas,
custodias de tu poder salomónico.

La sangre abencerraje
tiñe de rubíes deslumbrantes
la marmórea taza 
de uno de tus surtidores,
y un eco plañidero
pende del nido de golondrina de un mocárabe.

Ay, Torre de las Damas, que te miras
en el espejo 
de una alberca sosegada,
tú, que domeñaste las aguas
de una alfaguara insolente,
no permitas que olvide
tus aromas de azahares,
de melisa,
menta y cantueso,
ni las glicinias que cuelgan, voluptuosas, 
de tus recios muros de almagre.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Patio de Justicia de la Alhambra de Granada”, Joaquín Sorolla

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domingo, 5 de septiembre de 2021

"CARPE DIEM", Mayte Dalianegra


Disfruta del sol
posándose
como un jilguero locuaz
en tus ventanas.

Disfruta de la luna,
con su cerco
lamiendo el borde de tus espejos,
y sal a las calles
a abatir viandantes
con tus besos de azafrán.

Sal a proclamar la libertad
de las madreselvas.
¡Sal a las calles
y a las barricadas!
Y sangra con cada bala
de felicidad.

Glorifícate con el calor
de otros cuerpos
y levita con tus suspiros,
y esconde las dagas
que heredaste de tus cicatrices,
y esconde el manto desflecado
de tus miedos.

Permite
que la incandescencia de la lava
descienda tus laderas
y abrase tus bosques oscuros,
que te incendie
en un relámpago de zafiros,
sin importar que mañana
los glaciares
puedan cerrarte el paso,
porque no hay otra madera
que la del manglar voraz,

porque tras el breve amanecer
la noche será eterna,
eterno será el silencio.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "El abrazo de Pierrot", Guillaume Seignac

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viernes, 16 de julio de 2021

"NO ES LO MISMO", Mayte Llera (Dalianegra)


En algunas bocas
las palabras
son menta fresca
—hierbabuena—,
pero en otras,
se mancillan
con el regusto
a un sebo rancio.

En algunas bocas
la palabra amor
sabe a promesas
que esperan el futuro
para sustanciarse en presente,
pero en otras,
hiede a falsedad
por más que se embalsame
entre las flores.

Escuché esa palabra
de unas y otras bocas,
y libé de algunas
la misma poción almibarada
que llevó a la perdición
al rey Lear.

Los errores enmarañan las madejas
y —por más que Alejandro lo dijera—
no es lo mismo cortar un nudo
que desatarlo.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura:"Enrollando la madeja", Frederic Leighton

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viernes, 21 de mayo de 2021

"PIE PARA EL NIÑO DE VALLECAS", León Felipe


Bacía, Yelmo, Halo.
Este es el orden, Sancho.

De aquí no se va nadie.

Mientras esta cabeza rota
del Niño de Vallecas exista,
de aquí no se va nadie. Nadie.
Ni el místico ni el suicida.

Antes hay que deshacer este entuerto,
antes hay que resolver este enigma.
Y hay que resolverlo entre todos,
y hay que resolverlo sin cobardía,
sin huir
con unas alas de percalina
o haciendo un agujero
en la tarima.
De aquí no se va nadie. Nadie.
Ni el místico ni el suicida.

Y es inútil,
inútil toda huida
(ni por abajo
ni por arriba).
Se vuelve siempre. Siempre.
Hasta que un día (¡un buen día!)
el yelmo de Mambrino
—halo ya, no yelmo ni bacía—
se acomode a las sienes de Sancho
y a las tuyas y a las mías
como pintiparado,
como hecho a la medida.
Entonces nos iremos todos
por las bambalinas.
Tú, y yo, y Sancho, y el Niño de Vallecas,
y el místico, y el suicida.

(León Felipe)

Pintura: "Francisco Lezcano, el Niño de Vallecas" (1635), Diego Velázquez. Museo del Prado, Madrid

jueves, 20 de mayo de 2021

"SALINERO", Rafael Alberti



... Y ya estarán los esteros
rezumando azul de mar.
¡Dejadme ser, salineros,
granito del salinar!
¡Qué bien, a la madrugada,
correr en las vagonetas,
llenas de nieve salada,
hacia las blancas casetas!
¡Dejo de ser marinero,
madre, por ser salinero!

(Rafael Alberti)

Pintura: "Luna sobre salinas", Francisco García Vázquez

"EL BOSCO", Rafael Alberti


El diablo hocicudo,
ojipelambrudo,
cornicapricudo,
pernicolimbrudo
y rabudo,
zorrea,
pajarea,
mosquicojonea,
humea,
ventea,
peditrompetea
por un embudo.
 
Amar y danzar,
beber y saltar,
cantar y reír,
oler y tocar,
comer, fornicar,
dormir y dormir,
llorar y llorar.
 
Mandroque, mandroque,
diablo palitroque.
 
¡Pío, pío, pío!
Cabalgo y me río,
me monto en un gallo
y en un puercoespín,
un burro, en caballo,
en camello, en oso,
en rana, en raposo
y en un cornetín.
 
Verijo, verijo,
diablo garavijo.
 
¡Amor hortelano,
desnudo, oh verano!
Jardín del Amor.
En un pie el manzano
y en cuatro la flor.
(Y sus amadores,
céfiros y flores
y aves por el ano).
 
Virojo, pirojo,
diablo trampantojo.
 
El diablo liebre,
tiebre,
sítiebre
notiebre,
sipilitiebre,
y su comitiva
chiva,
estiva,
sipilipitriva,
cala,
empala,
desala,
traspala,
apuñala
con su lavativa.
 
Barrigas, narices,
lagartos, lombrices,
delfines volantes,
orejas rodantes,
ojos boquiabiertos,
escobas perdidas,
barcas aturdidas,
vómitos, heridas,
muertos.
 
Predica, predica,
diablo pilindrica.
 
Saltan escaleras,
corren tapaderas,
revientan calderas.
En los orinales
letales, mortales,
los más infernales
pingajos, zancajos,
tristes espantajos
finales.
 
Guadaña, guadaña,
diablo telaraña.
 
El beleño,
el sueño,
el impuro,
oscuro,
seguro,
botín,
el llanto,
el espanto
y el diente
crujiente
sin
fin.
 
Pintor en desvelo:
tu paleta vuela al cielo,
y en un cuerno,
tu pincel baja al infierno.

(Rafael Alberti)

Pintura: panel central del tríptico "El jardín de las delicias" (1500-1505), Hieronymus Bosch (el Bosco), Museo del Prado, Madrid

domingo, 28 de marzo de 2021

"LA GUERRA PERDIDA", Mayte Llera, Dalianegra


Naces
y tu primera bocanada de aire
inaugura la lista de las batallas ganadas.

Luego vendrán otros
que tejerán sus mimbres contigo,
aunque muchos embocen
sus rostros en la niebla
y se perciban irreconocibles,
difusos como las fibras leprosas del humo.

Cuántas escaramuzas
irán curtiendo tu cuero
entre la escoria
que dejarán las noches y los días.

Cuántas cicatrices,
esculpidas a hierro y fuego,
escindirán tus rocas
hasta desmoronarlas
y hacerlas discurrir en torrentes de arena,
para más tarde
amasar con ella el adobe
que fortificará tus muros.

Una tras otra
se te presentarán contiendas,
y no hallarás más refugio
que seguir blandiendo tu espada
contra el demonio del segundero.

Una tras otra
irás remolcando
tus victorias y derrotas
por caminos fatigados,
sacando fuerzas de los tuétanos
de tus huesos,
creyendo que el combate
garantiza los laureles.

No te disgustes si en un último momento
descubres que esta guerra solo la gana
la tierra.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Acrasia" (1888), John Melhuish Strudwick 

©: t0V9WG24G0J3xpX7

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"AMOR Y PSIQUE", Carmen Jodra Davó

Amor, hijo de Poros y Penía,
pobre como su madre la Pobreza,
cazador sin fortuna,
un solo pensamiento en la cabeza.
Lo que intenta alcanzar se desvanece
apenas alcanzado;
vuelve a buscar, y busca,
lanzando redes, flechas y añagazas,
infatigable, pobre desgraciado.
 
La diosa se está peinando
entre cortina y cortina;
los cabellos son de oro,
el peine de plata fina,
y entre pasada y pasada
toma néctar y ambrosía.
y la diosa está envidiando
a una pobre ninfa
que se debate perpleja, tan joven, tan joven,
tan joven y hermosa
como perdida.
 
¿Y bien?... Que se quemó el Amor los dedos
sobre su propia antorcha
por esa tan hermosa que ha irritado
a Afrodita la hermosa.
Porque tiene el encanto incomprensible
de lo indefenso y lo recién nacido,
porque mira con ojos muy abiertos,
porque no entiende a Dios ni entiende el mundo,
y porque se devana la cabeza
tratando de entenderlos, y no puede,
y porque su estupor le pide a gritos
el trozo que ella siente que le falta...
Y porque el joven dios ve de repente
que ella es el trozo que le falta a él,
y todo hace que Afrodita sea
—tan fuerte, tan segura—, casi fea...
 
Y así fue, y así ha sido.
El uno que sabiendo lo que quiere
no logra mantenerlo,
la otra ignorante tanto de qué busca
como del modo de llegar a ello,
al margen de Afrodita,
al margen de la incomprensible espita
por la que orina el mundo incomprensible,
al margen de la vida y de la muerte,
para siempre abrazados.
Ahora son ya dos pobres desgraciados.
Pero dos. Para siempre.

(Carmen Jodra Davó)

Pintura: "Eros y Psyche" (1805), Louis Jean François Lagrenée 

miércoles, 24 de marzo de 2021

"SACRIFICIO", Mayte Dalianegra



No sabe por qué está ahí,
solo escucha llorar y chillar
a otros como él,
a otros que tienen
su misma apariencia,
su misma voz.

Pero
no puede hablar;
no es que no pudiera haber aprendido,
es solo que su garganta
nunca se lo permitió.

Esa garganta
que nació para servir
a otros motivos,
a otros intereses;
esa garganta
que nació para el cuchillo

del mismo modo que él
—sublimado en su inocencia—
vino a este mundo
carente de redenciones
para llenar nuestros platos.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura de Franc Marc 

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"XXII", María Dolores Arana

 

Por la tarde la lluvia
me trae un aire
el aire de mi tierra
el de mis pinares.
Por la tarde la lluvia
me trae un aire
el de mis Peñas de Aya
y mis manzanares.

(María Dolores Arana, de “Árbol de sueños”)

Pintura: "Castillo de Gaillard en Andelys" (1924), Felix Vallotton

T

"TE REGALO MIS DÍAS...", María Dolores Arana


Te regalo mis días
y mis noches,
azul viento,
viento azul.
Que así te quiero,
con ese esmalte
de ojos, ese bogar
marinero y esas
ráfagas, antojos
de destrozar mi velero.

(María Dolores Arana, de "Canciones en azul")

Pintura: "La tormenta en el Mar de Galilea" (1633) Rembrandt

Mis poetas favoritos: MARÍA DOLORES ARANA

 


María Dolores Arana (Zumaya 1910 - Hermosillo, en México, 1999). De origen vasco, fue una de las primeras mujeres que ganó oposiciones al Cuerpo Auxiliar de Aduanas, al que también perteneció su padre. Realizó estudios de magisterio y piano y estuvo en relación con el Ateneo Guipuzcoano y el Grupo de Arte Gu. Parece que tuvo contactos con Madrid, Barcelona y Zaragoza, de los que apenas hay noticias. Sin embargo, fue en la capital de Aragón donde cimentó su vocación literaria. Así, publicó varios textos en la revista "Noreste" y en 1935 editó el poemario "Canciones en azul", número 2 de los "Cuadernos de Poesía de la Editorial Cierzo", con un retrato de Federico Comps y ornamentación de Gaspar Gracián, que saludó el propio Tomás Seral  y Casas en la revista citada. Serrano Asenjo en "Estrategias vanguardistas" dedica un extenso y útil comentario a este libro. Durante el siglo XX será el único autor español que se refiera a ella, aparte de la breve nota de Juan Manuel Bonet en su diccionario de vanguardias, en la que nos informa de sus colaboraciones juveniles en la barcelonesa "Hoja literaria".

 La primera de sus tres colaboraciones en "Noreste" corresponde al número 7, publicado en el verano de 1934 y es un curioso y muy breve poema trisílabo, que tituló “Resaca”. Volvió a publicar en los números 9 y 10, este último dedicado monográficamente a mujeres, poemas de su "Canciones en azul", un libro en que el afán de integración con la naturaleza junto a la hostilidad y el rechazo hacia el mundo incómodo de la realidad es el tema que adquiere mayor protagonismo.

Durante la guerra civil María Dolores fue secretaria de José Ruiz Borau, entonces en el Consejo de Aragón, y entabló una relación sentimental con el futuro novelista que dejaría a su familia y se exiliaría con ella en Francia, adonde había acudido enviado por el S.I.M. (Servicio de Información Militar) y, desde octubre de 1941, en Méjico. Como es sabido, Ruiz Borau, con el que tuvo dos hijos, adoptaría su apellido y, a partir de entonces, firmaría todos sus libros como José Ramón Arana. Tras unos años de convivencia, el matrimonio se separó, pero María Dolores Arana siguió con su actividad intelectual. Durante su exilio mejicano publicaría al menos tres libros más, "Árbol de sueños" (1953) –poesía-, "Arrio y su querella" (1966), acerca de las primeras herejías cristianas y Zombies, "El misterio de los muertos vivientes" (1987),  en el que aborda con rigor el fenómeno del vudú haitiano. 

"Árbol de sueños", con un prólogo en verso de Concha Méndez y muy breve (23 poemas), es un libro de insatisfacción y soledad, que parece encubrir un conflicto, probablemente de carácter amoroso. De tono medio y a menudo tópico, falta la chispa de originalidad que dé fuerza a su poesía.

María Dolores Arana ejerció la crítica de arte y fue amiga de Manuel Altolaguirre, Concha Méndez, Emilio Prados y Luis Cernuda, con el que tuvo una relación muy directa y sobre el que publicó numerosos artículos y llegó a alojar en su casa. Hay entre ambos un importante epistolario que ya ha sido publicado. Entre 1961 y 1976  "Papeles de Son Armadans", la revista de Camilo José Cela, a quien también le unió la amistad, publicó diecisiete colaboraciones debidas a su pluma. En diarios y revistas mejicanas como "Novedades", "El Heraldo", "El Nacional", "Excelsior", "Las Españas", "Ruedo Ibérico", "Nivel", "Literatura", "El rehilete", "El Gallo Ilustrado", "Kena", "Mujeres", "Revista Mexicana de Literatura"… se recogen, asimismo, muchos de sus artículos. 

(Biografía extraída del blog de Javier Barreiro)


martes, 23 de febrero de 2021

HÉCTOR Y ANDRÓMACA (23 F)


Fue en la tercera semana
de un febrero
que quiso girar los vientos.

Llovieron en nuestra orilla
lágrimas de barro y sal;
tu hombro,
mudo y mojado,
y mi boca,
balbuciente.

La libertad
fue vasija cuyo vino
encendía vapores de azufre,
y en una pira quemamos
los libros
y las consignas.

Los planetas
que orbitaban nuestras manos,
los faros
que guardaban nuestros puertos
fueron tolvanera
de humo y cenizas,
elevándose
como el vuelo del cuervo.

Aquella noche
oscilante
nos dormimos abrazados,
tú, con la coraza de Héctor,
yo, con la angustia de Andrómaca.

(Mayte Llera, "Dalianegra")

Pintura: "Ettore e Andromaca" (Héctor y Andrómaca), 1917, Giorgio de Chirico


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lunes, 22 de febrero de 2021

EL DÍA QUE ME QUIERAS, Amado Nervo


El día que me quieras tendrá más luz que junio;
la noche que me quieras será de plenilunio,
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus inefables cosas,
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo.

Las fuentes cristalinas
irán por las laderas
saltando cristalinas
el día que me quieras.

El día que me quieras, los sotos escondidos
resonarán arpegios nunca jamás oídos.
Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras
que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.

Cogidas de la mano cual rubias hermanitas,
luciendo golas cándidas, irán las margaritas
por montes y praderas,
delante de tus pasos, el día que me quieras...
Y si deshojas una, te dirá su inocente
postrer pétalo blanco: ¡Apasionadamente!

Al reventar el alba del día que me quieras,
tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,
y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,
florecerán las místicas corolas de los lotos.

El día que me quieras será cada celaje
ala maravillosa; cada arrebol, miraje
de "Las Mil y una Noches"; cada brisa un cantar,
cada árbol una lira, cada monte un altar.

El día que me quieras, para nosotros dos
cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.

(Amado Nervo)

Pintura: “Me ama, no me ama”, John William Godward

RIMA XXIV, Gustavo Adolfo Bécquer


Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan y, al besarse,
forman una sola llama.

Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan.

Dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa
y que al romper se coronan
con un penacho de plata.

Dos jirones de vapor
que del lago se levantan
y, al juntarse allá en el cielo,
forman una nube blanca.

Dos ideas que al par brotan;
dos besos que a un tiempo estallan,
dos ecos que se confunden;
eso son nuestras dos almas.

(Gustavo Adolfo Bécquer)

Pintura: "Almas entrelazadas", de Hari Lualhati

domingo, 18 de octubre de 2020

"PERMANENCIA", Mayte Dalianegra


Nada permanece en este mundo breve,
el mar es una boca engullendo ríos y rocas,
y la vida es yesca consumida
por un fuego voraz.

Pero si en alguna parte
—no sé si más allá de las estrellas—
la raíz de algo sobrevive,
será entonces lágrima,
fruto de la alegría
por su luz gestada entre las sombras,
por su destino de horas infinitas.

Si algo permanece —si no muere—,
será el amor por los que quisimos,
y quizá vuelva,
como vuelve el mar
rugiendo en una caracola.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "The shell" (La caracola), 1871, William Adolphe Bougereau


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PEGASOS, LINDOS PEGASOS


Pegasos, lindos pegasos,
caballitos de madera.

Yo conocí, siendo niño,
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel colorado,
en una noche de fiesta.

En el aire polvoriento
chispeaban las candelas,
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.

¡Alegrías infantiles
que cuestan una moneda
de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera!

(Antonio Machado)

Pintura de Bob Barker

jueves, 23 de julio de 2020

"DULCE ARREBATO", Mayte Dalianegra


Busco
en tus manos
las espigas doradas
que las mías sembraron,
en tus ojos,
un horizonte nevado de lirios,
en tus labios,
el sabor urente de las guindillas.

Encontrarás en mí
las rutas secretas
que extienden sus aromas
de frutas y cereales,
y la madera
que se rinde al hambre
de las llamas
cuando la luna de agosto
baila sus noches azules
sobre los cañaverales.

Ven a mí
y piérdete
en la médula
del capullo de rosa
y en la alquitara
que destila el arrebato.

Invócame
con sagrada devoción,
asómate al lustre
de mi carne húmeda
y sublima tu furia
en la dulzura de mi vientre
y en mi encendido pecho.

Deja que partan, nómadas,
nuestros gemidos.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "La corona del amor" (1875), John Everett Millais


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"MAREA", Vicente Luis Mora


Llegó a mis costas la marea negra
con las primeras olas de la noche

no distinguí su corazón de grasa
tiznando el rompeolas de la playa
la mar estaba alta al despertar
llegaba hasta mi casa la marea
no pude controlarla resistí
cuanto se puede ante el destino mismo

perdí como se pierde ante el destino

llegó a mis costas la marea negra
me arrebató el color pero dejó
la suficiente tierra para verla
el agua exacta para agonizar
el aire justo para no asfixiarse

bastante vida para amar la muerte

(Vicente Luis Mora)

Pintura: "Marea negra", José Torres Medina
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