martes, 5 de junio de 2018

"CAMINOS", Mayte Dalianegra


Nuestros pies desbrozan la maleza
que oculta los senderos:
hierbas orgullosas del peregrinaje de sus tallos,
juncos que cimbrean y golpean
y son látigos.

Haciéndonos al suelo,
a la aridez que resquebraja el barro
y hunde sus voraces dientes
en las grietas,
o a la arena que cabalga
los lomos murmurantes de las dunas,
abrimos los caminos.

Caminos hay
trazados a cartabón y escuadra
—rectos hasta en los ángulos—
y son insípidos como lluvia.

Otros se retuercen
—jugándose el concubinato con pericia—
y son dragones lascivos.

Caminos hay
bífidos como lengua de serpiente,
obligándonos a elegir
entre dos bornes.

Otros solo tienen un sentido
y son flechas volando hacia la muerte.


(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Les Alyscamps" (1888), Vincent van Gogh

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" Y ES AHORA Y NO NUNCA...", Rosana Acquaroni



Y es ahora y no nunca
        precisamente siempre,
cuando el náufrago desciende sin memoria
preguntando preguntándose
refrescando el olvido
            de esa herida reciente
que no sangra ni alumbra.
Manantiales de humo.
Pactemos la mentira amenazante
            que mana del recuerdo.
La verdad será siempre
una eterna mentira.

Aprendamos a ser más allá de nosotros.

(Rosana Acquaroni)

Pintura: "El náufrago" (1815), Asensio Julià, Museo Bellas Artes. Valencia

"MÁQUINA TEMERARIA", Rosana Acquaroni


Máquina temeraria.
Yo soy la que comienza a no existir.
Mientras ella
se preña
se atraganta
con mis escritos de la tarde.
Desordena
quiebra
despedaza
se adueña
sabe
que yo la escucho desde dentro.

(Rosana Acquaroni)

Pintura: "Celebes" (1921), Max Ernst. Tate Gallery, Londres

"EL NIÑO AMAESTRADO", Rosana Acquaroni


Miraba sus piececitos tapiados
como tallados litorales.
Huir de la tiranía de sus pasos
le haría bien.
Palabras
    Descalzándose
            Sin tiempo.

(Rosana Acquaroni)

Pintura: "Ilusiones" (1901), Henry Brown Fuller

viernes, 11 de mayo de 2018

"EXPOLIO", Mayte Dalianegra


Cantabas sobre la enramada
que me abría sus fulgores jugosos.
Cantabas y te creía un pájaro diminuto
de poderosa voz,
una avecilla dócil 
cuyo cuerpo se acomodaba felizmente 
en la palma de mi mano.

Creía entonces 
que tu canto pulía sus aristas para mí,
pero descubrí que poco a poco
ibas haciendo tuyos los pequeños tesoros
que guardaban mis cofres.
No había entre ellos diamantes
centelleando irisaciones,
ni rubíes incendiarios
ni esmeraldas resplandecientes
como selvas recónditas.
Contenían oropeles
que solo podían cobrarse las urracas,
e hiciste de esas bagatelas
un trino anhelante de loores.

Una lluvia fina llora
no tanto por lo expoliado
como por los embalajes rotos.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "La ladrona" (1900), Antonio Fabrés Costa. 
Museo Casa de los Tiros, Granada, España


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"EN ESA NOCHE PABLO...", Rosana Acquaroni


En esa noche Pablo
besó aquel cuerpo muerto muchas veces,
acarició sus muslos,
    los labios deshojados,
la ternura del sexo impracticable.

El vientre entumecido,
la gangrena incipiente apenas florecida,
el algodón del llanto,
la breve remembranza
de algún lunar dormido para siempre.

Sarcomadekaposi
precipita los cuencos enfermizos.

Tramos decrepitud,
rescoldos del amor,
    limaduras de frío.
Lámpara que entenebrece,
hurgando para siempre
en el desván de las heridas.

Las sienes astilladas
los párpados hinchados que enloquecen
después de la ceguera.

La sutura violácea que entraña el corazón a la deriva
—pequeñas incisiones—

La oscura luxación acaecida
                al final del dolor.

(Rosana Acquaroni)

De "Cartografía sin mundo", 1995

Pintura: "La muerte de Casagemas" (1901), Pablo Ruiz Picasso

Mis poetas favoritos: ROSANA ACQUARONI

Rosana Acquaroni Muñoz. Filóloga y poeta española, nacida en Madrid en 1964. Su temprana vocación literaria la llevó a cursar estudios de Filología Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid, donde posteriormente ejerció la docencia en calidad de profesora de lengua española para extranjeros. Al tiempo que desarrollaba esta formación académica se fue adiestrando en el cultivo de la poesía, hasta llegar a convertirse en una las jóvenes poetas mejor consideradas por los lectores y críticos especializados. Fruto de este temprano y unánime reconocimiento han sido el accésit del prestigioso premio "Adonais" (1987), así como el primer premio de poesía "Cáceres, Patrimonio de la Humanidad" (1994).

Iniciada en el mundo de la poesía bajo la influencia de autores clásicos como Góngora y Garcilaso de la Vega, y de poetas contemporáneos como Gerardo Diego y Luis Rosales—, Rosana Acquaroni es autora de una obra poética compuesta por los siguientes títulos: Del mar bajo los puentes (Madrid: Rialp, 1988), El jardín navegable (Madrid: Torremozas, 1990) y Cartografía sin mundo (Cáceres: Ayuntamiento, 1995). Todos estos poemarios están fuertemente influidos por la presencia del psicoanálisis, cuyo descubrimiento constituyó un hito decisivo en la experiencia vital de la autora y, por ende, en el desarrollo de su andadura poética. Así, por ejemplo, su participación en el Taller de Escritura promovido por la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, la acercó a la obra de poetas tan influyentes en la lírica actual como Huidobro, Baudelaire, Eliot, y Hölderlin.

Preocupada por la actual dicotomía entre poesía femenina y poesía masculina, Rosana Acquaroni se muestra interesada en indagar acerca de la existencia de voces poéticas de uno u otro género, con independencia del sexo del autor a quien correspondan. Pero en su creación lírica siempre asoma una visión del mundo señaladamente femenina, a veces matizada por un acento de acusado alcance erótico: "Desbroza con su báculo la zarza de mi vientre. / Le place entretenerse / excomulgar cinturas y escribirme los muslos / con su lengua vernácula" (de Cartografía sin mundo).

FUENTE: texto extraído de "www.mcnbiografias.com"

domingo, 22 de abril de 2018

"PENÉLOPE", Mayte Dalianegra


Horas antes, la risa,
el júbilo,
la alegría pueril
por cualquier nimia circunstancia.

Pero cuando los ojos
ciernen sus velos,
un telón descuelga las lindes.

Recuerdos turbios,
presagios de mal agüero. 

La luna
es una paciente Penélope
tejiendo su telaraña.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "The Nightmare" (La pesadilla), Johann Heinrich Füssli, 1781. Detroit Institute of Arts, Detroit, Estados Unidos

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"EL AMOR", Eugénio de Andrade


Estoy amándote como el frío
corta los labios.

Arrancando la raíz
a lo más diminuto de tus ríos.

Inundándote de dagas
de saliva esperma lumbre.

Estoy rodeado de agujas
tu boca más vulnerable.

Marcando en tus costados
el itinerario de la espuma.

Así es el amor: mortal y navegable.

(Eugénio de Andrade)

Traducción de Alberto Ruy Sánchez

Pintura: "Deseo de caer" (2013), Azamat Kuliev

"LA PULSACIÓN DE LAS SÍLABAS", Eugénio de Andrade


Él amaba la pulsación de las sílabas,
algunos acentos. Cuarta, octava, décima.
Buscaba en ella lo que no sabía,
lo que nunca supo o sospechara:
un sentido, la señal de la gracia, el frágil
hilo que condujese a la vida,
tan acá del deseo de vivirla.
Cuánta melancolía, cuánta incertidumbre
fue siempre la suya en lo que hacía,
allá donde el cuerpo se hace alma
o el alma se hace cuerpo —¿cómo saberlo?
El tiempo casi nada le enseñó,
pero proseguía, insatisfecho
o inseguro, que ni eso sabía.
Entre impulsos, crispaciones, reticencias,
perseguía el ritmo de la música más suya
con el mismo empeño que lo que fuera antes
pura delicia, caricia breve. Sólo la mano
no había cambiado —siempre tan leve.

(Eugénio de Andrade)

Pintura: "El poeta pobre" (1839), Carl Spitzweg, Neue Pinakothek, Munich, Alemania

sábado, 17 de marzo de 2018

"LA COPA DORADA", Mayte Dalianegra


El cielo
—de un azul tan profundo como el mar—,
la copa dorada del día,
la moneda tintineante de la risa son 
lo que a la postre 
nos queda;

la migaja cotidiana
que nos obliga 
a mendigar una jornada más.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “The golden bowl” (La copa dorada), 1956, Frank Cadogan Cowper 


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"CASTILLA", Manuel Machado


El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas;
llaga la luz los petos y espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.

El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
el destierro, con doce de los suyos
—polvo, sudor y hierro—, el Cid cabalga.

Cerrado está el mesón a piedra y lodo...
Nadie responde. Al pomo de la espada
y al cuento de las picas el postigo
va a ceder... ¡Quema el sol, el aire abrasa!

A los terribles golpes,
de eco ronco, una voz pura, de plata
y de cristal responde... Hay una niña

muy débil y muy blanca
en el umbral. Es toda
ojos azules, y en los ojos lágrimas.

Oro pálido nimba
su carita curiosa y asustada.
—“Buen Cid, pasad...! El rey nos dará muerte,
arruinará la casa,

y sembrará de sal el pobre campo
que mi padre trabaja...
Idos. El cielo os colme de venturas...
¡En nuestro mal, oh Cid, no ganáis nada!”

Calla la niña y llora sin gemido...
Un sollozo infantil cruza la escuadra
de feroces guerreros,
y una voz inflexible grita: “¡En marcha!”

El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
—polvo, sudor y hierro—, el Cid cabalga.

(Manuel Machado)

Ilustración: "El Cid" (grabado, aguafuerte) Salvador Dalí (1968)

martes, 20 de febrero de 2018

"EL RÍO DE LA VIDA", Mayte Dalianegra


Entre guijarros 
canta el río de la vida,
gorjea alegre 
y sus aguas despliegan alas de pájaro,
plumas líquidas 
entre el verdor agudo de la primavera.

Bisbisea en la canícula
con voz serena,
corean su salmodia
batracios y cigarras.

En el otoño
entona un aria, 
arrastrando en su boca la hojarasca seca.

Y en el invierno
el caudal desborda
su fría vena.
Ya no recuerda
las mañanas tibias, 
las tardes cálidas.
Ruge tembloroso
antes de encontrar la sal.

(Mayte Llera, "Dalianegra")

Pintura: "Violette de Toulouse", Constantin Font (1890 - 1954)

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"EN UN LUGAR AL SUR...", Eugénio de Andrade


Es un lugar al sur, un lugar donde
la cal
amotinada desafia el mirar.
Donde viviste. Donde a veces en sueños
vives aún. El nombre empapado de agua
te escurre de la boca.
Por caminos de cabras descendías
a la playa, el mar batía

en aquellas piedras, en estas sílabas.
Los ojos se perdían ahogados
en el fulgor
del último o del primer día.

Era la perfección.

(Traducción de Aníbal Núñez)

Eugénio de Andrade

Pintura: "Clotilde y Elena en las rocas de Javea" (1905), Joaquín Sorolla y Bastida

"BLANCO EN LO BLANCO", Eugénio de Andrade


Haz una llave, aunque sea pequeña,
entra en la casa.
Consiente en la dulzura, ten piedad
de la materia de los sueños y de las aves.

Invoca el fuego, la claridad, la música
de los flancos.
No digas piedra, di ventana.
No seas como la sombra.

Di hombre, di niño, di estrella.
Repite las sílabas
donde la luz es feliz y se demora,

vuelve a decir: hombre, mujer, niño.
Donde la belleza es más nueva.

(Traducción de Aníbal Núñez)

Eugénio de Andrade

Pintura de Eugeni Balakshin  

lunes, 19 de febrero de 2018

Mis poetas favoritos: EUGÉNIO DE ANDRADE

Eugénio Andrade o Eugénio de Andrade, seudónimo de José Fontinhas (Póvoa de Atalaia, Beira Baixa, 19 de enero de 1923 - Oporto, 13 de junio de 2005) fue un poeta, prosista y traductor portugués.

Nacido en el seno de una familia campesina, heredó de ésta el desprecio por el lujo y la degradación que producen sobre la persona. Soy hijo de campesinos —declaraba, a modo de consigna— y eso que le hizo aprender que pocas cosas había absolutamente necesarias. Acaso esas mismas cosas que sus versos amaron y exaltaron desde sus más tempranos poemarios. Tal vez por ello alzó su voz para renombrar la tierra, el agua, la luz, el viento... que se consustanciaron para dar cuerpo a buena parte de la carne de sus versos. 

Ex funcionario público, con influencias de la cultura griega y oriental, de una profunda cultura literaria y excelente conocedor de la poesía española, se dio a conocer como escritor en 1942 con su libro de versos Adolescente, y algunos años después alcanzó notoriedad con Las manos y los Frutos, de 1948, considerado uno de los libros más importantes de la literatura portuguesa actual. Defendió la exactitud del lenguaje y no le interesaron nunca el dinero y la fama.

miércoles, 10 de enero de 2018

"PAULINE BORGHESE BUONAPARTE", Mayte Dalianegra


Hay jaspes y mármoles 
ornando paredes, 
y frisos y grecas, 
pilastras, columnas, 
vetas verdes, ocres, 
azules, rojizas, 
y tú recostada, 
Venus victoriosa. 

Hay cuerpos desnudos 
en torno a tu lecho; 
son de helada piedra, 
son dioses sin alma. 

Tu piel y tu carne 
son nieve que enciende 
la hoguera de Eros. 
Con esa manzana 
sujeta tu mano 
el premio a tu fuego. 

(Mayte Llera, “Dalianegra”)

Fotografías de la estatua-retrato de Paulina Borghese Bonaparte como Venus Victrix, de Antonio Canova. Galería Borghese, Roma




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"LO SALVAJE EN CAUTIVIDAD", D. H. Lawrence



Cuando lo salvaje permanece en cautividad
mientras se mantiene en su propia pureza salvaje
no se reproducirá, se deprimirá, morirá.

Todos los hombres están cautivos,
cautivos de una actividad cautiva,
y los mejores no se reproducen, aunque no saben por qué.

La gran jaula de nuestra domesticidad
mata el sexo en el hombre, la simplicidad
del deseo está distorsionada y torcida.

Y así, con amarga perversidad,
rechinando contra la gran adversidad,
los jóvenes copulan, odian y quieren llorar.

El sexo es un estado de gracia.
En una jaula no puede tener lugar.
Rompe la jaula, comienza y prueba.

(D. H. Lawrence)

Pintura de Mary Jane Ansell

"PIEDAD DE SÍ MISMO", D. H. Lawrence


Nunca vi una cosa salvaje
tener piedad de sí misma.
Un pajarito puede caer congelado y muerto desde una rama
sin nunca haber sentido piedad de sí mismo.

(D. H. Lawrence)

Pintura de Gary Pruner

viernes, 5 de enero de 2018

"LAS ABARCAS DESIERTAS", Miguel Hernández



Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

(Miguel Hernández)

Ilustración: grabado del siglo XIX de una abarca menorquina 

jueves, 28 de diciembre de 2017

"URGENCIA", Mayte Dalianegra


Me palpita la urgencia
por esos besos de bienvenida que serán afluentes
de otros tan largos como el Nilo,
y por las caricias que establecerán
mi cuerpo como el eje de sus simetrías;
pero no creas que ignoro que tus labios y tus manos
son las consignas de mi última
revolución, las postreras balas
que me quedan en el tambor.

Y así, acecho el crujido
que me anuncia tu presencia
para precipitarme y ser caudal de agua
discurriendo hacia la cascada de tu abrazo.

Y así, bajo el dintel del tiempo compartido,
con los recuerdos
de nuestra adolescencia desbocados,
me niego a renunciar a este sueño.
No olvido que un soplo de aire
puede alimentar un fuego.


(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Der Kuss" ("El beso", detalle) 1908, Gustav Klimt. Österreichische Galerie Belvedere, Viena

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"ELEMENTAL", D. H. Lawrence


¿Por qué la gente no deja de ser atractiva
y de pensar que es atractiva, y de querer ser atractiva,
y comienza en cambio a ser más elemental?

Puesto que el hombre está hecho de los elementos
fuego, y lluvia, y aire, y tierra viva
y ninguno de éstos es atractivo
sino elemental,
está desequilibrado al lado de los ángeles.

Quisiera que los hombres recobraran su equilibrio
entre los elementos
y fueran un poco más ardientes, tan incapaces de mentir
como el fuego.
Quisiera que fueran fieles a su propio
movimiento, como el agua,
que pasa todas las etapas de vapor, y río, y hielo,
sin perder su naturaleza.

Estoy enfermo de las gentes atractivas;
de algún modo, son falsas.

(D. H. Lawrence)

Pintura de Troy Carney

"QUISIERA CONOCER A UNA MUJER", D. H. Lawrence



Quisiera conocer una mujer
que fuera como una llama roja en una chimenea
brillando después de las agitadas ráfagas del día,

para que pudiera acercarme a ella
en la dorada tranquilidad del atardecer
y deleitarme realmente a su lado
sin la obligación de esforzarme a amarla por cortesía,
ni la de conocerla mentalmente.
Sin tener que sufrir un escalofrío cuando le hablo.

(D. H. Lawrence)

Pintura de Bart Rouwenhorst 

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Mis poetas favoritos: D. H. LAWRENCE

David Herbert Lawrence, más conocido como D. H. Lawrence (Eastwood, Reino Unido, 1885-Vence, Francia, 1930) fue un escritor británico autor de novelas, cuentos, poemas, obras de teatro, ensayos, libros de viajes , traducciones y críticas literarias. También fue pintor e ilustrador.

Hijo de un minero y una maestra, se graduó en la Universidad de Nottingham en 1908 y tres años más tarde publicó su primera novela, "El pavo blanco". En 1912 apareció "El merodeador", que causó un gran escándalo por la minuciosa descripción de escenas de sexo, aspecto que caracterizaría sus obras y que le supondría numerosos problemas con la censura y la moral de la época.

Su primera novela de madurez, "Hijos y amantes" (1913), describe en gran medida su propia juventud, al tiempo que refleja su preocupación por los efectos de la naciente sociedad industrial. En 1915 publicó "El arco iris", prohibido por la censura de su país, con la que tuvo serias dificultades durante la Primera Guerra Mundial, lo cual le obligó a marcharse y a viajar de una parte a otra al término de ésta.

En Italia escribió "La vara de Aarón" (1922) y empezó la redacción de un volumen de crítica literaria, "Estudios sobre literatura clásica americana", que publicó en 1923. Antes de partir hacia Australia encontró editor para una serie de relatos agrupados bajo el título "Mujeres enamoradas", que había empezado a escribir en 1921.

En Australia escribió "Canguro" (1923) y más tarde se trasladó a México, que le inspiró "La serpiente emplumada" (1926), y por último regresó a Florencia para escribir "El amante de Lady Chatterley" (1928), su obra más celebrada y de mayor rigor literario, que influyó, entre otros, en Henry Miller. Murió de tuberculosis en Francia, pero fue inhumado por deseo expreso en Nuevo México.

Texto extraído de Biografías y vidas

"SER EL ESCLAVO QUE PERDIÓ SU CUERPO", Carmen Boullosa



El fuego,
otra vez fuego,
el fuego junto a la lumbre,
en el piso,
subiendo por los sillones,
cruzando las ventanas,
y tras él el fuego,
solamente el fuego.

El fuego otra vez,
¿No lo ven?
¡No lo ven! Es el fuego.
Les parezco una mujer sentada.

Quiero vestirme.
La ropa interior que yo traía puesta, abrió sus tejidos,
los venció el calor,
la blusa abrió sus tejidos,
vencida también,
la falda cedió sus hilos,
ardiendo los dejó caer...

Quiero vestirme.

El fuego. No tengo más que el fuego:
Soy la desnuda, la que no tiene encantos.

Quiero vestirme.

Quemo mis vestidos.
Mil cabellos están vencidos también por el calor,
mis pestañas, mis ojos;
mi saliva, un día intacta,
también te espera rendida, vencida, humillada,
doblada, hincada,
herida como el vapor,
como el vapor aislada,
ahogada en tu espera.

Quiero vestirme.
No hay animal con el que pueda compararme,
desnuda estoy como el ganso o el lirio,
no hay planta con la que pueda compararme,
quemada estoy, quemándome,
impaciente,
interminablemente.

¡Que me ayuden los asnos!
¡Que acudan a mi ayuda
los cerdos o las garzas,
los ruiseñores o las cañas de azúcar!
¡Nada puede ayudarme!
¡Vencida estoy por ti,
por ti fui por mí abandonada!

(Carmen Boullosa)

Pintura de Kazimierz Dzyga
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