lunes, 10 de abril de 2017

"ARCOÍRIS, (LA CONDICIÓN HUMANA)", Mayte Dalianegra


La claridad acomoda sus embriones
en el diamante pulido 
de las gotas,
con la esperanza 
de que tal sementera 
procure la eclosión de sus fulgurantes vástagos.

Después, la tibieza del aire los acuna 
con opulencia de seda,
con una melodía a contraluz,
y el rojo, hambriento de mundo, 
asoma sus labios de amapola trémula. 

Es el primogénito,
heredero de un linaje de sangre 
que suscita los celos del azul y del añil,
dos caínes embozados con vellones. 

El primero muestra su faz 
de presunto querubín
y despliega alas mientras sonríe
(a todos engaña con su impostura). El otro lo secunda
con no menos acierto, velando sus pupilas 
de abismo eléctrico.

El violeta, aunque dubitativo, 
se une a la conjura,
renegando de la mitad de sus genes
y blandiendo el incienso de sus lavandas
—como un flagelo místico—
sobre la fraterna combadura bermeja.

El verde también se vincula a la misma entente,
pues vive en la creencia mesiánica 
de que la salvación sólo es posible
aniquilando al opositor.

Mas los planes fratricidas
hallan resistencia en el amarillo, 
que no desea confrontaciones 
con el mayor de la camada,
con quien le une la alegría de las pavesas 
que parlotean con lenguas de fuego.

De igual manera, el naranja apoya
a estos dos hermanos
a los que en tanto se asemeja,
pues, como ellos, es risueño y jaranero
y, como ellos, se apasiona y goza
y, como ellos, lleva la riqueza en el corazón
y no en el bolsillo.

Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, 
añil, violeta… todos paridos por el mismo vientre
de azucena inmaculada. 

La noche, con sus ojos de pantera, acecha.


(Mayte Dalianegra)

Pintura: "La chica ciega" (1856), John Everett Millais. Birmingham Museum and Art Gallery

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"EL BAÑO DE LAS NINFAS", José-María de Heredia


Baña el Euxino un bosque de agrios arbustos lleno;
sobre la fuente un negro laurel la copa inclina,
y la Ninfa, sonriente, que a sus ramas se empina
huella, tímida, el agua del arroyo sereno.

Otras, de un salto, se hunden en loco desenfreno
al oir la llamada de una oculta bocina,
y en las aguas movibles a menudo germina
un torso, un claro bucle o la rosa de un seno.

Alborozo divino las florestas asombra.
Mas de pronto dos ojos iluminan la sombra.
¡El Sátiro! Y al eco de su gárrulo sistro

huyen todas. Asi, si un cuervo grazna airado,
en las ondas del río locamente nevado
se esparce la bandada de cisnes del Caístro.


(José-María de Heredia)

Traducción del francés de Otto de Greiff

Pintura: "Ninfas y sátiro" (1873), William-Adolphe Bouguereau. 
Instituto de Arte Clark, Williamstown (Massachusetts),Estados Unidos

"ANTONIO Y CLEOPATRA", José-María de Heredia


Contemplaban los dos cómo dormía
el claro Egipto bajo el cielo ardiente
y como hacía Bubastis, lentamente,
desembocaba el Nilo en la bahía.

En su coraza el adalid sentía
—como a través de un sueño transparente—
desfallecer sumiso y atrayente
el cuerpo voluptuoso que ceñía.

Volviendo ella su rostro enamorado,
tendía con pasión los labios rojos
y las claras pupilas agoreras.

Y el guerrero, sobre ellas inclinado,
contemplaba en el fondo de sus ojos
otro mar en que huían las galeras.

(José-María de Heredia)

Traducción del francés de Andrés Holguín

Pintura: "Antonio y Cleopatra" (1883), Lawrence Alma-Tadema

Mis poetas favoritos: JOSÉ-MARÍA DE HEREDIA

José-Maria de Heredia Girard (La Fortuna, cerca de Santiago de Cuba, 22 de noviembre de 1842 – castillo de Bourdonné, cerca de Houdan, Yvelines, 3 de octubre de 1905) fue un poeta y traductor francés de origen cubano, una de las principales figuras del parnasianismo. No debe ser confundido con el también poeta cubano José María Heredia (1803-1839).

Hijo de Domingo de Heredia Mieses Pimenetel Guridi, nativo de Santo Domingo, y de su segunda esposa, la francesa Louise Girard, el poeta nació en la plantación familiar, cerca de Santiago de Cuba. Se embarcó a Francia a los nueve años, en 1851, donde cursó el bachillerato hasta 1859. En Francia descubrió la obra de Leconte de Lisle, que le causó una honda impresión.

Tras su regreso en 1859 a Cuba, comenzó a estudiar la lengua española con vistas a licenciarse en Derecho. No logró su propósito, pues no se le reconoció la equivalencia del bachillerato cursado en Francia. Por lo tanto, en 1860 volvió a Francia con la intención de seguir allí los estudios de Derecho.
Entre 1862 y 1865 estudió en la prestigiosa École des chartes de París, y comenzó a escribir sus primeros poemas, muy influidos por la escuela parnasiana. En 1863 conoció a Leconte de Lisle, y a partir de 1866 colaboró en el Parnaso contemporáneo. Hizo amistad con autores como Sully Prudhomme y Catulle Mendès, y publicó sus poemas en revistas como Revue des Deux Mondes, Le Temps y Le Journal des Débats.

Dedicó diez años —entre 1877 y 1887— a traducir la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo. Tradujo también al francés la Historia de la monja alférez, memorias de Catalina de Erauso. Tradujo del latín, francés e inglés a Horacio, Lamartine, Ossian y Lord Byron.

En 1893 reunió todos sus sonetos en un libro, Los trofeos (Les Trophées), dedicado a Leconte de Lisle, una de las obras más importantes de la poesía parnasiana. En 1894 fue elegido miembro de la Academia francesa. Con ocasión de la visita de los zares rusos a París compuso su poema Salut à l'Empereur.

Es uno de los más destacados representantes del parnasianismo. Su obra más importante es el libro de sonetos Los trofeos (1893).

Casado desde 1867 con la también cubanofrancesa Louise-Cécile Despaigne, fue padre de tres hijas, una de las cuales, Marie-Louise Hérédia, sería la futura esposa de Henri de Régnier y la amante de Pierre Louÿs.

Heredia murió el 3 de octubre de 1905 en el castillo de Bourdonné, cerca de Houdan.

(Texto obtenido de Wikipedia).

lunes, 13 de marzo de 2017

"DORMIR", Mayte Dalianegra


Morir es dormir... y tal vez soñar
(“Hamlet”, William Shakespeare)

Cuando dormimos,
nuestra punta de iceberg muere,
aunque nadie le rece un réquiem,
pues, salvo excepciones,
resucita en cuanto despertamos
—y lo hace armada con filo de puñal—,
acuchillando entonces la parte sumergida;
si bien alguna vez un rayo de luz
—con vértigo de relámpago—
vierte una porción de ese pecio
sobre la refulgente masa retoñada,
y ese cristal de hielo
no es sino el espejo de Alicia.

Sólo en esos momentos
podemos arañar una mínima fracción
y con ella traspasar el plateado azogue,
sentir la vibración en nuestras nucas
de otro mundo
dentro de nuestro mundo,
sentir ese embrión de locura —esa borrachera
que nosotros mismos
y cuanto nos rodea hemos fraguado—
que nos guía a cada paso, a cada bocanada,
para que volemos como ángeles
pese a carecer de alas.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Flaming june" (Sol ardiente de junio), 1895, Frederic Leighton. Frick Collection de Nueva York (en cesión del Museo de Arte de Ponce, Puerto Rico)

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"EL EFECTO DE UN PAISAJE", Concha García


Es la una y treinta
medio cuerpo asomado
a la vida entera. Desapercibo
un raro calambreo que nace
en las piernas. Brilla lo que
queda de luna. Mis oquedades
buscan ritos, mis soledades
están sobre los zapatos
que he deshebillado
porque me ladeaba su presión.
Estoy entera como la vida que miro
como la vida que me deja
me deja medio cuerpo asomado
a ella.

(Concha García)

Pintura: "Pulpin", Kiéra Malone

"EL BELLO SECRETO DE LA MEMORIA", Concha García


Dispensa mis terraplenes. Ya no pueden
con el agua embarrizarse, han agrietado
su forma y entre algunas franjas
yerba seca asoma. Las lluvias
y los otoños no pueden penetrarme,
mi forma irregular se ha hecho compacta
y quien anda sobre mí, se cansa.

(Concha García)

Pintura: "Mujer con camisa blanca", Lucian Freud

viernes, 24 de febrero de 2017

"FELICIDAD", Mayte Dalianegra


Felicidad es una palabra
que se articula con la boca muy abierta,
transformando la garganta en un arroyo cristalino
y elevando comisuras y agudos
con pulmones de soprano.
No es fácil pronunciarla, no,
cuesta vocalizar cada una de sus sílabas,
porque cualquier repentino enfriamiento
paraliza la laringe con un carámbano
que termina por ser estalactita,
y ni siquiera el ruiseñor,
trinando indiferente a las lindes
cercadas con alambre de púas,
puede servir de ejemplo.
Resulta trabajoso incluso deletrear
signos tan escogidos,
pues se encasquillan en los labios
antes de que la lengua pueda percutirlos.

Pero
a veces la fortuna acecha,
y aletean insectos fluorescentes
en medio de la noche circular que forma la pupila,
destellos encendidos de luciérnaga
virando del rojo al verde,
del calor de la risa a la armonía,
y entonces las cejas
se levantan y alzan vuelo, y son garzas solemnes,
detrás van las mejillas, ahuecando sus lomos,
los dientes, que relucen su precioso marfil,
y la barbilla, que gira en la bisagra del cuello,
inclinándose hacia arriba y hacia atrás,
como abriendo la tapa del cofre de un tesoro.

A veces la fortuna acecha,
emboscada tras el matorral y los barrotes,
izando su bandera con la voz
de un vértigo lujurioso y transparente.

(Mayte Llera "Dalianegra")

Pintura: "Crepúsculo", Jared Joslin

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"CANSANCIO", Concha García


Sentada es como si bebiera largos tragos de playa,
pócimas de tonterías y me cortase las uñas,
sin compañía. Es un cuento más, una residencia
cara. Piso el suelo con bocados de ansiedad
y me lleno de reliquias el cuerpo, salgo
asustando. Repito en larguísimo silencio
abulias y taconeo deslizándome sin prisa
por las avenidas buscando un no sé qué, aquello
que no se nombra porque no se sabe y acapara
gran parte del día ponerme bajo una sombra.
La que sea, a estas alturas elijo la que sea.

(Concha García)

Pintura: "Moda amerindia" (2016), Kenton Nelson

"RETRATO FINGIDO", Concha García


Algo de gozo, nunca un latido constante
y la forma de cerrar las ventanas
en un corredor resentido. Parece liviana.
Cuando surge de broches y maquetas es aún
silenciosa, turulata y cambiante
en recorridos viscosos. Parece loable:
sacrifica partículas con un tenaz
balbuceo entre toallas y peines.
Es yerta y fría: poco tocable. Se siente
masticadora enervante y poco lucrativa
si le deja la lluvia panorama distinto.
Descorre camino muy punzón si salida
es tener hipo con asco o si mira,
con un deshilvanado interés, la espalda
de una gruesa mirada comedora
de ornamentados alfajores. Recorre su tez
con los dedos; es larga la costumbre
de poner intervalos. Perdona si sabe.
Dice que nunca se exalta y es brava
la forma de no acentuar en absoluto
las sílabas. Tampoco mora.
Ni habitaría.

(Concha García)

Pintura: "Ernesta" (1914), Cecilia Beaux, (1855 - 1942)

Mis poetas favoritos: CONCHA GARCÍA

Concha García, nacida en La Rambla (Córdoba, Andalucía) en 1956, es escritora y poeta española, residente en Barcelona, donde se trasladó de niña con su familia.

Parte de su obra ha sido traducida a otros idiomas. Ha colaborado como crítica literaria en diversas publicaciones. Es autora de las antologías "Antología de Poesía de la Patagonia", Cedma, Málaga (2006), "En el revés del cielo" (poesía española y argentina contemporánea), "Paradiso y CCEBA", Buenos Aires (2006), "Noreste, Extremo Sur" (antología de poesía catalana contemporánea), "Extremo Sur", Comodoro Rivadavia, Patagonia argentina. Es co-traductora de la obra poética de Ingeborg Bachmann, editada en 1999 y 2001 por la editorial Hiperión. Es co-realizadora del documental poético "Entre dos orillas", sobre poetas uruguayas y de la patagonia argentina. Viajera incansable, ha creado lazos poéticos en la Patagonia argentina que han hecho posible la publicación de poetas patagónicos en España.

Concha García llegó de niña a Barcelona, donde se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Ha colaborado en ABC Cultural y el diario Avui. Es miembro fundador del Aula de Poesía de Barcelona, así como de la Asociación Mujeres y Letras. Es también codirectora de la revista Ficciones. Ha publicado una larga lista de poemarios, además de narración. Ha ganado varios premios literarios, como el Premio Poesía Aula Negra, por su libro "Por mí no arderán los quicios ni se quemarán las teas" o el Gil de Biedma con "Ayer y calles". Recientemente ha sido finalista del premio Ausias March de la crítica por su poemario "Acontecimiento".

Ha formado parte del jurado de los Premios Ciudad de Barcelona y como gestora cultural coordina desde el año 2000 las Jornadas de Debate Poético.

Ha vivido en Buenos Aires y Montevideo donde ha impartido clases en la Universidad de la República y publicado artículos sobre poetas uruguayas como Selva Casal, Nancy Bacelo, y Silvia Guerra. Ha colaborado como profesora en la Escuela de Escritura del Ateneo de Barcelona, Laboratorio de Escritura, Escuela de Letras de Madrid. Asimismo en las Universidades de la República (Montevideo, Uruguay), Viedma (Patagonia argentina) y Comodoro Rivadavia (Patagonia argentina). Invitada en otras universidades como la de Wake Forest University (Carolina), Austin (Texas), Pomona (Los Ángeles), Columbia (Nueva York), Aston University (Inglaterra), Università degli Studi Firenze, impartiendo conferencias.

Concha García es autora de una poesía personal e innovadora. Con una perspectiva peculiar y fragmentaria de la existencia, la poeta nos propone en cada poemario un reto al lector: encontrar las pistas que va dejando en sus versos y entrar de lleno en toda su esencia e inquietudes. "Lo de ella", "Árboles que ya florecerán", "Cuántas llaves", "Ayer y calles", "Acontecimiento" y "Las proximidades" son algunos de sus poemarios.

jueves, 2 de febrero de 2017

"AL ARTE RUPESTRE (LA TORADA DE LA LOJA)", Mayte Dalianegra


Hay trazos misteriosos en la vida,
y vida hay en los trazos misteriosos
del rastro de galopes cadenciosos 
avanzando en veloz acometida. 

También esa enigmática partida 
de cuadrúpedos, cinco toros briosos 
y un caballo de cuartos poderosos, 
me deja la memoria desvalida. 

Imagino trazando aquellos uros   
al cazador, artista y hechicero, 
proyectando su luz sobre los muros 

sinuosos de la cueva, con austero 
gesto, y delineando los oscuros 
recovecos con filo de puntero. 

(Mayte Llera "Dalianegra")

Fotografía: detalle del caballo del panel rupestre llamado "La torada de la Loja", Cueva de la Loja, Asturias, España

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"LA AURORA", Torquato Tasso


He aquí murmurar las olas
y tremolar las frondas
al aura matutina y a los arbolitos,
y sobre las verdes ramas los suaves gorriones
cantar suavemente
y apuntar el oriente:
he aquí ya el alba aparece
y se refleja en el mar,
y serena el cielo
y en los campos brotar el dulce hielo
y los altos montes dorar.
Oh bonita y suave Aurora,
el aura es tu mensajera y tú del aura
que se muestra radiante.

(Torquato Tasso)

Pintura: "La aurora" (1881), William-Adolphe Bouguereau


"AL TIEMPO", Torquato Tasso


Viejo y alado dios, nacido con el sol
Con un parto universal y con las estrellas;
Que destruyes las cosas y las renuevas,
Mientras por torcidas calles vuelas y revuelas;

Mi corazón, que languideciendo y se duele,
Y de las heridas y su espinas y ansias,
Después de mil argumentos uno no desarraiga,
No tiene, si no eres tú, quién otro, el cónsul.

Tú de ello plasmas los pensamientos, y das alegre
Obligaciones, que esparces las llagas: y eres evanescente
La niebla de donde se llenan los regios claustros.

Y tú la verdad trágica del fondo,
Donde es sumergida: y sin velo o sombra,
Desnuda y bonita a los ojos ajenos se muestra.

(Torquato Tasso)

Pintura: "Alegoría de Venus, Cupido, la Locura y el Tiempo" (1550), Agnolo Bronzino. National Gallery, London

"A UN GRACIOSO JOVENCITO", Torquato Tasso


(No se conoce si era Ariosto u otro)

¿Cómo llamarte a ti, divinidad o mortal?
Tú que eres bendecido con ese hermoso semblante
divino, y es divino el amor hecho constante,
que, por anidar en mí, dispone el alma.

Amor cierto es, espíritu de amor, y tal,
que me convierto en amoroso amante,
y el corazón, que semejaba al rígido diamante,
languidecer me siento en cada pulso.

Actúa en mí, que puedo ser, flecha o saeta:
enlázame en cada nudo: y si me desafía,
tornarme puedo, en la audaz espada de Marte.

Yo cuestiono tu guerra, o tu otra paz:
reinaré sobre ella; pero la querida
tu Psiche en la lejanía me sonríe.

 (Torquato Tasso)

Pintura: "Venus y Adonis" (1554), Tiziano Vecellio. Museo del Prado, Madrid

"A LA QUE MÁS HE AMADO", Torquato Tasso


A la que más he amado y adorado
cortando flores vi por la ribera;
más de las que su mano recogiera
fueron las que su pie abrió en el prado.

Millar de lazos que el Amor ha armado,
flotaba el oro de su cabellera;
el aire de su voz alivio era
del fuego de sus ojos escapado.

El río se detuvo —tal vez quiso
de esa hermosura, vivo paraíso,
ser el espejo y de su crencha blonda.

Parecía decirle: Oh Tú, fulgente
faz, digna sólo de imperial corriente,
ven a radiar en mi tranquila onda.

(Torquato Tasso)

Pintura: "Flora", John William Waterhouse


Mis poetas favoritos: TORQUATO TASSO

Torquato o Torcuato Tasso (Sorrento, 1544 - Roma, 1595) Poeta italiano. Su obra marca la culminación de la poesía renacentista italiana y anuncia el desarrollo posterior de la misma, sobre la que ejerció una enorme influencia.

Hijo de Bernardo Tasso, su infancia se vio ensombrecida por el destierro de su padre a la caída de Ferrante Sanseverino, por la muerte de su madre y por constantes desplazamientos que lo llevaron a Urbino, Venecia, Padua y Bolonia. Entró al servicio del cardenal Luis de Este, a quien acompañó a París (1570-1571), y del duque Alfonso II (1572).

Su primera obra, el poema caballeresco Reinaldo (1562), marca el paso de la imitación de Ariosto a una concepción más original de la poesía. En 1573 montó para una fiesta cortesana una representación de Aminta, fábula pastoril que se publicó en 1580. La redacción de su obra maestra, el poema épico Jerusalén libertada, fue iniciada en 1559, y cuando creyó haberla finalizado, en 1575, el poema le pareció poco ortodoxo y lo envió a Escipión de Gonzaga para que lo examinase.

Empezó entonces una época crítica para el poeta, en la que trataba de salvar la libertad de su temperamento frente a las limitaciones que le imponían los críticos aristotélicos clásicos. Su vida fue desde ese momento una alternancia trágica de períodos de locura y momentos de lucidez: llegó incluso a rehacer el poema con el título de Jerusalén conquistada (1593), muy inferior al original.

Su situación se fue agravando, y sus violencias, injurias y extravagancias obligaron al duque Alfonso II a hacerlo encerrar en el asilo de Santa Ana, en el que permaneció durante siete años (1579-1586). Después de residir en Mantua, Roma y Nápoles, cuando iba a ser coronado poeta en el Capitolio, murió en el convento de Sant'Onofrio.

Es autor, además, de la canción A las princesas de Ferrara, escrita durante su reclusión en el asilo; de la tragedia El rey Turismundo (1587); de unos Discursos sobre el arte poética (1566) y Discursos del poema heroico (1595); y de una colección de Versos (1593), que representan el último gran momento de la poesía italiana del Renacimiento.

jueves, 27 de octubre de 2016

"VUELVO A TI", Mayte Dalianegra


Vuelvo a ti 
como el salitre vuelve a la matriz de las olas, 
como la sombra regresa a la luz que la concibe,
como la memoria retorna al eje del tiempo.

Vuelvo aterida,
con los pies heridos por espinas de cardo,
con amapolas clavadas en mis cuencas,
con el verbo de la noche calcinado en mis arterias.

Vuelvo ignorando
si más allá de la alambrada que cerca las esferas
existe algo que no sea un valle ceniciento.

Vuelvo devastada 
por los incendios y necesitada del calor de un beso
que no sepa a humo.

Vuelvo con la esperanza 
de que la clemencia emprenda un viaje 
al centro de tu pecho.

Vuelvo para respirar 
el oxígeno que no ha sido devorado por el fuego
y quedarme contigo en la trinchera 
que aún conserva la humedad 
de la tierra y las raíces.

(Mayte LLera "Dalianegra")

Pintura: "Lamia y el soldado" (1905), John William Waterhouse 

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"MUERTE", Pedro de Silva


Del peso del universo,
se ha escrito 
que nos libra,
mas no;
sólo del peso
del cuerpo
y de su carga:
la columna
 de aire
sobre la cabeza,
hasta arriba 
del todo.

Vivir,
oficio de cariátide.

(Pedro de Silva)

Pintura de Carlo Maria Mariani 

"ESCRITURA", Pedro de Silva


Página: bandada
de estorninos
muertos

Poesía: ruido
de su antiguo
vuelo

(Pedro de Silva)

Pintura de Vincent Bakkum

"DANZANTES", Pedro de Silva


Ángeles caídos;
moscas sin alas.

Nostalgia de una
ingravidez,
que el cuerpo no ha
olvidado,
igual que el muñón
recuerda el brazo.

(Pedro de Silva)

Pintura: "Cuatro bailarinas" (1889), Edgar Degas

Mis poetas favoritos: PEDRO DE SILVA

Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos (Gijón, Asturias, 18 de agosto de 1945) es un escritor, abogado y político socialista español. Fue presidente del Principado de Asturias entre 1983 y 1991.

En su juventud, estudió en el Colegio de la Inmaculada (promoción de 1962), de la Compañía de Jesús, y más tarde Derecho en la Universidad de Oviedo. Con la llegada de la democracia a España en 1975 funda el partido Democracia Socialista Asturiana (DSA), que más tarde se integraría en el PSP para acabar formando parte del PSOE en 1978. En las generales de 1982 fue cabeza de lista al Congreso de los Diputados por Asturias, resultando elegido diputado y renunciando al escaño, meses después, para encabezar la candidatura del PSOE a la Junta General del Principado de Asturias en las elecciones autonómicas de mayo de 1983.

El PSOE resultó vencedor en los comicios y Pedro de Silva fue investido Presidente del Principado de Asturias, cargo que revalidaría tras las elecciones de 1987. No repitió candidatura en las de 1991 y se retiró de la política activa.

Tras su retirada de la política, se ha centrado en la creación literaria. Prueba de ello son sus colaboraciones habituales con diversas publicaciones periódicas y revistas. Ha ganado el premio "La Sonrisa Vertical" por su libro de relatos "Kurt", en 1998.

Ha publicado varios poemarios: “La ciudad” , “La luna es un instrumento de trabajo”,  “Los gestos de la tarde” y “Las horas grises: tres miradas”. También novelas: “Proyecto Venus letal”,  “Kurt” (XX Premio La Sonrisa Vertical), “Dona y Deva”, “Una semana muy negra”, “El tranvía”,  “La mosca, una historia de amor” y “El rector”. Asimismo es autor de cinco ensayos.

Está divorciado de Asunción Marbán Miranda y tiene tres hijos.

jueves, 25 de agosto de 2016

"SOY LO QUE SOY", Mayte Dalianegra


Soy lo que soy,
nunca podría haber sido otra.
El pez nunca será gato
ni el gato, pez;
la puerta nunca será ventana
ni la ventana, puerta,
por más que sus marcos se parezcan.

No habrá brillos estelares
fulgurando tras el canto del cisne
ni hubo pétalos de margarita
entre mis ancestros;
tampoco nadie
ensalivará un sello
y lo adherirá a un sobre
que me contenga
tras mi muerte,
para que el tiempo oficie de cartero
con el abrazo concéntrico
de su viento, pues no hay destinatario
escrito y esa carta
nunca encontrará otro cuerpo.

Los granos de materia se conmueven,
en su plano arrugado y finito,
buscando el picaporte
que abra una pestaña de luz,
huyendo, aterrados, del misterio
oscuro,
ajenos, sin duda,
a su faz serena e inalterable,
a su faz sin antes y sin después.

(Mayte Dalianegra)
    
Pintura: "El lamento de la hija de Jefté" (1871), George Elgar Hicks 

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"DESNUDO EN SOMBRA", Almudena Guzmán


Volverse a enamorar.
Besar una piel que sabe distinto,
no encontrar puntos de referencia
que indiquen el momento justo,
la caricia perfecta,
la mano compañera.
Retornar a un cuerpo nuevo
sin los huecos del anterior,
no poder palpar una nuca excitada,
una espalda con escalofríos conocidos.
Qué pobre se queda el intento de amar igual a la primera vez.
Cómo pesa una boca tan sabida,
tan llena de humo compartido
ante la desconocida tan poco explorada, tan miedosa.
Cuánto cuesta abandonarte, lavarme de tu olor,
quitarme las huellas de tu peso,
desdoblarme en otra Almudena
y comenzar a hacer mía una figura
de la calle que me asusta y que ¿quiero?
poseer, pero... tú, ahí estás tú,
traspasando con tu desnudo mi sombra,
consolándome pesaroso de mi dolor al terminar,
tu sonrisa y tu cigarrillo,
ese brazo moreno rodeando mi cintura
y llevándome a un lecho desordenado...

y tus manos de violinista
volando y enredándose en mis senos.

(Almudena Guzmán)

Pintura: "El beso", Edvard Munch

"EN UN BANCO...", Almudena Guzmán


En un banco,
meneando aburrida mis zapatos de bruja,
yo veía al invierno entrar y salir,
flirtear con el aire y sentarse finalmente a mi lado.
(Otro —pensé— que tampoco tiene nada que hacer
esta tarde).

Ya me iba a levantar cuando descubrí su espalda
en la ventana de enfrente.
Usted hablaba con alguien.

Y en ese mismo momento
—los libros, cómo no, resbalaron patosos desde la falda
hasta el suelo—
se volvió a mirarme.

(Almudena Guzmán)

Pintura: "Sueño", Joanna Sierko-Filipowska
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