martes, 28 de mayo de 2024

TÚ Y TUS PERICOS

Dedicado a un par de supremacistas de género 
o a uno (pues probablemente ambos sean el mismo) 
y a una mujer estúpida e inconsciente
que es traidora al suyo 

Tú y tus pericos multicolores,
tus monos negros,
tus gatos igualmente negros,
la cervatilla asaeteada,
como un San Sebastián silvestre
entonando una elegía por sí misma
(por ti misma),
por el inmenso dolor que te laceraba
por dentro,
por fuera.

Tú y tus pericos tornasolados,
el yugo de tus cejas unciéndote los ojos,
tu bigotito ambiguo, andrógino,
tu pierna flaca de poliomielitis,
los largos vestidos
de tehuana y los pantalones para disimularla,
los corsés de escayola
—como aquel adornado con la hoz
y el martillo—,
a veces el otro con cinchas de acero,
las cicatrices,
el matrimonio
que te pintaba lágrimas
por otras que él amaba,
las lágrimas por otras y otros
que también amaste tú, 
y por los hijos perdidos
y por la cirugía
y por las amputaciones…

El corcel brioso
de la risa saltando una barrera
de tarde en tarde,
las caricias cómplices con Tina Modotti,
los besos clandestinos con León Trotski,
los viajes al norte,
la vuelta al jardín de tu Casa Azul,
a su pirámide de estuco,
a sus ídolos hieráticos de factura milenaria,
al cielo de espejo de tu cama,
al óleo que ya era sangre de tus venas,
a los pinceles que ya eran falanges de tus dedos,
a las ajorcas de jade que arrullaban tus muñecas,
a los collares huicholes de turquesas y corales,
al arcoíris de raso que enjaezaba tus trenzas,

al huipil que sería tu mortaja
mientras Diego te lloraba, a ti, Frida,
que en vida fuiste su sombra
y ahora, muerta, nos deslumbras. 

(Mayte Llera, Dalianegra)

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Música: La Llorona, Chavela Vargas


Imágenes de cuadros de Frida Kahlo ("Yo y mis pericos", 1941, "Autorretrato con monos", "Autorretrato con collar de espinas y colibrí", "La pequeña cervatilla", 1946), y mías posando en el jardín de la Casa Azul (casa natal de Frida Kahlo en Coyoacán, México D. F.)


lunes, 13 de mayo de 2024

"INTERPELACIONES SOBRE LA DAMA CON PERRITO DEL PONTORMO (O QUIZÁ DEL BRONZINO)", Mayte Dalianegra


¿Qué fue de aquella dama ungida de prebendas,
del rojo terciopelo que en bucles abrigaba 
el mármol de su abrazo? ¿Qué fue de su mirada,
perdida en la agonía de un tiempo que se escapa,
de un mundo que ya expira? ¿Y del lustre escarlata
que arrebolaba labios y encendía mejillas?

¿Qué fue de su bondad, del gesto mayestático
apresado en la urdimbre y en la trama del lino,
cautivo en los estratos de óleo y aguarrás?

¿Qué fue de su perrito, mascota diminuta
descansando en regazo de mimo, de ternura?
¿Qué fue de aquel pelaje de suave, dócil rizo?

El arte nos devuelve la imagen de una época
que nunca conocimos; trae la fina pátina
del color que persiste anclado a su estertor.
No ven nuestras pupilas el brillo de otros ojos,
no ven su alma serena, si acaso su apariencia
viviendo en la mirada de aquel que fue un espejo.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Retrato de dama de rojo con perrito” (1532 -33), Jacopo Carrucci (llamado El Pontormo) o tal vez de su discípulo Bronzino. Städelsches Kunstinstitut, Frankfurt

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Música: "Adoramus te", Giovanni Pierluigi da Palestrina

domingo, 12 de mayo de 2024

"CUANTO SUBE HASTA LA CIMA...", Abulbeca de Ronda

 
Cuanto sube hasta la cima
desciende pronto abatido
a lo profundo.
¡Ay de aquel que en algo estima
el bien caduco mentido
de este mundo!
En todo terreno ser
solo permanece y dura
el mudar.
Lo que hoy es dicha o placer
será mañana amargura
y pesar.
Es la vida transitoria
un caminar sin reposo
al olvido;
plazo breve a toda gloria
tiene el tiempo presuroso
concedido.

(Abulbeca de Ronda)

Pintura: "Oración de la tarde en Tánger" (1879), Jean Lecomte du Nouÿ

domingo, 11 de febrero de 2024

"ELLA", Mayte Llera (Dalianegra)

Con cierta frecuencia escribimos 
su nombre con saliva,
su nombre siempre cercano,
tan familiar 
como un latido
y a la vez 
tan ajeno 
como un confín remoto.

Sabemos de Ella
por propios y extraños,
sabemos, también, 
de su infame capacidad para la réplica.
Es mar y atmósfera,
la costa de nuestra isla.

Algunas veces
la notamos pegada a la piel
y nos lacera cuando 
quienes caen 
—bajo su siniestra y terca alquimia—
son aquellos que nos donaron el aliento
o aquellos a quienes aliento concedimos.

Pero en ningún caso,
nunca, nunca, creemos 
que se abrirá paso entre las multitudes
y nos señalará 
con su dedo huesudo y franco
—en un día en que la ceniza
nublará soles y reliquias—,
dispersando la tropa de marañones
que nos escuda,
hincándonos el agudo filo de su quijada
y cerniendo sobre nosotros
su plumaje totémico
negro como la noche
y, como la noche cósmica, 
eterno.

En ningún caso,
nunca, nunca, creemos 
que nos llegará Ella.

Ella, que es nuestra legítima
y única patria.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura de Aaron Nagel

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Música: Just because, Jane's Addiction

jueves, 21 de diciembre de 2023

"DOS DÍAS", Mayte Llera (Dalianegra)

Hay dos días,
los dos 
son días únicos, singulares;
uno abre la puerta
y el otro la cierra.

Hay dos días,
los dos 
son días de llanto;
sin embargo, uno 
es gorjeo de alondra,
mientras que el otro 
es graznido de cuervo.

Hay dos días,
los dos
son días supremos, trascendentales;
sin embargo
—como dos cuencas vacías, sin ojos—,
ninguno de los dos
retornará a nuestra memoria.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "El hallazgo de Moisés" (1656), Giovanni Francesco Romanelli

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Música: "Una furtiva lagrima", Luciano Pavarotti

martes, 19 de diciembre de 2023

"TUS OJOS", Mayte Llera (Dalianegra)

Tus ojos
son el mar callado
al que han venido los míos
a fondear,
luz y sombra,
arena de oro
y océano abisal.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Autorretrato" (1897), Félix Vallotton

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Música: "Open your eyes", Alter Bridge

domingo, 12 de noviembre de 2023

"LA HOGUERA", Mayte Llera (Dalianegra)


La hoguera vibra,
se mueve,
danzan sus llamas y pavesas
al compás de una música 
compuesta por el azar.

La hoguera arde
ebria de oxígeno,
se emborracha con el aire
mientras la leña alimenta sus pies,
perdurando hasta la agonía de sus rescoldos.

Después
—como en la vida—, 
solo quedan cenizas y humo.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "El gran incendio de Roma" (1785), Hubert Robert. Musee des Beaux-Arts Andre Malraux,  Le Havre, Francia

Música: Danza ritual del fuego (El Amor Brujo), de Manuel de Falla. Chicago Symphony Orchestra, dirigida por Daniel Barenboim


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"AUTOQUIROMANCIA", Miguel Ángel Asturias


Leo en la palma de mi mano, 
Patria, tu dulce geografía. 
Sube la línea de mi vida 
con trazo igual a tus volcanes 
y luego baja como línea 
de corazón hasta mis dedos. 
Mis manos son tu superficie, 
la estampa viva de tu tacto. 
Mapa con montes, montes, montes, 
los llamaré Cuchumatanes, 
como esas cumbres que el zafiro 
del Mar del Sur ve de turquesa. 
El Tacaná, dedo gigante, 
guarde la entrada del asombro 
donde el maíz se vuelve grano 
ya comestible para el hombre, 
cereal humano de tu carne. 
El monte claro de la luna 
es en tu mano lago abuelo 
con doce templos a la orilla. 
De allí partió tu pueblo niño 
—modela, pinta, esculpe, teje—
a la conquista de la aurora. 
Polvo de luz en la tiniebla, 
línea del sol en la canora 
carne del cuenco de mi mano, 
caracol hondo en que palpitan 
atlantes ríos acolchados 
y otros más rápidos, suicidas. 
Oigo pegando mis oídos 
al mapa vivo de tu suelo 
que llevo aquí, aquí en las manos, 
repicar todas tus campanas, 
parpadear todas tus estrellas. 
Al desposarme con mi tierra 
haced, amigos, mi sortija 
con la luciérnaga más sola. 

(Miguel Ángel Asturias)

Pintura: "Sangre valiente", Greg Overton

"HABLA EL GRAN LENGUA", Miguel Ángel Asturias


Ceñimos las diademas del fuego, 
las diademas del hombre, 
para defender nuestra heredad, 
el patrio elemento terrenal 
sin tráfago de dueños; 
tenemos las llaves del futuro 
donde comienza el tiempo 
y el cielo que atraviesa 
el caminante de las sandalias de oro. 

Vestimos nuestro plumaje, orlamos 
nuestros pechos de acolchado silencio 
con la flor heroica, candente, 
y empezamos a batallar en las montañas, 
en los campos, 
en la ordenación de los telares, 
de las palabras conjugadas con rocío, 
de las herramientas bañadas de sudor, 
de los candelarios de turquesa y jade, 
petrificados en las escalinatas de los vertederos 
de silencio lunar. 
Tuvimos la mañana en el pecho. 
Los ojos de las mujeres de senos en yunta 
vieron amanecer entre criaturas 
y amamantó a los hijos la leche tributaria 
del bien y la alegría. 
Tuvimos la mañana en las manos. 
Tuvimos la mañana en la frente. 
Y nadie avanzó allá de las pestañas del mar, 
espumosas, salobres, 
y nadie alteró el ritmo de su paso. 
Las cabezas movíanse en redor de los cuellos, 
al inclinarse para la reverencia, alzarse para andar 
erguidas o volverse de un lado a otro: ¿Cuántas cabezas? 

La selva las contaba. Cuantas cabezas firmes 
en los cuellos, en los hombros, el tórax, 
las piernas, las pantorrillas, los tobillos 
y el lenguaje de los dedos de los pies 
de la raza que sosegó caminos. 
Una gran asamblea. 
Agua nacida de las rocas, los ojos en las caras. 
Grandes o pequeñas gotas de agua, las pupilas, 
en las caras de piel lisa, fresca, 
pulida por el viento, húmedo lunar. 
Veían. Hablaban. Inexistentes y existentes. 
Su presencia era el hablar y el callar. 
Las manos en balanzas de antebrazos con brazaletes 
que pesaban el dicho del sabio, 
daban alas a la elocuencia del vidente 
y se abrían y cerraban, como hojas de adormidera 
en los antebrazos dolidos del extático, 
quietud que rompió el Gran Lengua, 
al que seguían las luciérnagas 
entre la luz y el sueño, las joyas, el colibrí, 
la pelambre graciosa de la mazorca de maíz verde, 
la cárcel de los tatuajes 
y las pieles de venadas que lo hacían distante.

(Miguel Ángel Asturias)

Pintura de Stevon Lucero 

jueves, 14 de septiembre de 2023

"DICEN DE TI", Mayte Llera (Dalianegra)


Dicen de ti 
que eres morada de ladrones, 
hogar de asesinos, 
que bajo tu capa 
escondes una guadaña.

También dicen 
que sobre tus palmas 
duermen los niños, 
que en tu oscuro atrio 
se cantan nanas. 

Siempre dicen 
que bajo tu luna, 
los poetas
escriben versos 
de enamorados.

También dicen de ti, 
noche azulada, 
que a los amantes velas 
mientras se aman 
entre las sábanas.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Un efecto de luna" (1897), óleo sobre lienzo de Guillermo Gómez Gil. Museo del Prado, Madrid

Música: "Into the night", Carlos Santana & Chad Kroeger 


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miércoles, 13 de septiembre de 2023

"FRUTO", Jean Cocteau


Un farol dominguero
madurado por el viento
puede incendiar las ramas.
Debe recogerse antes.

(Jean Cocteau)

Pintura: "L'Empire des lumières" (El imperio de las luces), óleo sobre lienzo de René Magritte (1954). Museo Guggenheim de Venecia 

"UN AMIGO DUERME", Jean Cocteau


Tus manos por las sábanas eran mis hojas muertas. Mi otoño era un amor por tu verano.
El viento del recuerdo resonaba en las puertas de lugares que nunca visitáramos.

Permití la mentira de tu sueño egoísta allá donde tus pasos borra el sueño. Crees estar donde estás.
Qué triste nos resulta estar donde no estamos, así siempre.

Tú vivías hundido dentro de otro tú mismo, abstraído a tal punto de tu cuerpo que eras como de piedra.
Duro para el que ama es tener un retrato solamente.

Inmóvil, desvelado, yo visitaba estancias a las que nunca ya retornaremos.
Corría como un loco sin remover los miembros: el mentón apoyado sobre el puño.

Y, cuando regresaba de esa carrera inerte, te encontraba aburrido, con los ojos cerrados,
con tu aliento y con tu enorme mano abiertos, y tu boca rebosante de noche...

(Jean Cocteau)

Pintura: "Il pensiero è silenzioso" (1984), óleo sobre lienzo de Carlo Maria Mariani (Roma 1931)

Mis poetas favoritos: JEAN COCTEAU

 


Jean Cocteau, nacido como Jean Maurice Eugène Clément Cocteau (5 de julio de 1889 - 11 de octubre de 1963) fue un poeta francés, dramaturgo, novelista, diseñador, cineasta, artista visual y crítico. Fue uno de los principales creadores de los movimientos surrealista, vanguardista y dadaísta; y una de las figuras más influyentes en el arte de principios del siglo XX en su conjunto.  El National Observer sugirió que, “de la generación artística cuya audacia dio origen al arte del siglo XX, Cocteau estuvo más cerca de ser un hombre del Renacimiento”.  

Es mejor conocido por sus novelas Le Grand Écart (1923), Le Livre blanc (1928) y Les Enfants Terribles (1929); las obras de teatro La voz humana (1930), La máquina infernal (1934), Los padres terribles (1938), La máquina de escribir (1941) y El águila bicéfala (1946); y las películas La sangre de un poeta (1930), Los padres terribles (1948), La bella y la bestia (1946), Orfeo (1950) y El testamento de Orfeo (1960), que junto a La sangre de un poeta y Orfeo, constituyen la llamada Trilogía Órfica . AllMovie lo describió como "uno de los cineastas más exitosos e influyentes de la vanguardia ".  Cocteau, según Annette Insdorf , “dejó atrás un cuerpo de trabajo sin igual por su variedad de expresión artística”.  

Aunque su obra abarcó muchos medios diferentes, Cocteau insistió en llamarse a sí mismo poeta, clasificando la gran variedad de sus obras (poemas, novelas, obras de teatro, ensayos, dibujos, películas) como "poésie", "poésie de roman", " poésie de thêatre", "poésie critique", "poésie graphique" y "poésie cinématographique". 

Cocteau nació en Maisons-Laffitte, Yvelines, una ciudad cerca de París, de Georges Cocteau y su esposa, Eugénie Lecomte; una familia parisina socialmente prominente. Su padre, abogado y pintor aficionado, se suicidó cuando Cocteau tenía nueve años. De 1900 a 1904, Cocteau asistió al Lycée Condorcet, donde conoció e inició una relación con su compañero de escuela Pierre Dargelos, quien reaparecería a lo largo de su obra. Se fue de casa a los quince años y publicó su primer volumen de poemas, La lámpara de Aladino, a los diecinueve. Jean Cocteau pronto se hizo conocido en los círculos artísticos bohemios  como "El príncipe frívolo", que fue el título de un volumen que publicó a los veintidós años. Edith Wharton lo describió como un hombre "para quien cada gran línea de poesía era un amanecer y cada puesta de sol, la fundación de la Ciudad Celestial".

A los veinte años, Cocteau se asoció con los escritores Marcel Proust, André Gide y Maurice Barrès. En 1912, colaboró con Léon Bakst en Le Dieu bleu para los Ballets Russes; los bailarines principales fueron Tamara Karsavina y Vaslav Nijinsky . Durante la Primera Guerra Mundial, Cocteau sirvió en la Cruz Roja como conductor de ambulancia. Este fue el período en el que conoció al poeta Guillaume Apollinaire, los artistas Pablo Picasso y Amedeo Modigliani, así como a muchos otros escritores y artistas con los que más tarde colaboró. El empresario ruso Sergei Diaghilev persuadió a Cocteau para que escribiera un escenario para un ballet, lo que resultó en Parade en 1917. Fue producido por Diaghilev, con escenografía de Picasso, libreto de Apollinaire y música de Erik Satie . "Si no hubiera sido por Apollinaire en uniforme", escribió Cocteau, "con el cráneo afeitado, la cicatriz en la sien y el vendaje alrededor de la cabeza, las mujeres nos habrían sacado los ojos con horquillas".

martes, 12 de septiembre de 2023

"PLENITUD", Victor Hugo


Puesto que apliqué mis labios a tu copa llena aún,
y puse entre tus manos mi pálida frente;
puesto que alguna vez pude respirar el dulce aliento
de tu alma, perfume escondido en la sombra.

Puesto que me fue concedido escuchar de ti
las palabras en que se derrama el corazón misterioso;
ya que he visto llorar, ya que he visto sonreír,
tu boca sobre mi boca, tus ojos en mis ojos.

Ya que he visto brillar sobre mi cabeza ilusionada
un rayo de tu estrella, ¡ay!, siempre velada.
Ya que he visto caer en las ondas de mi vida
un pétalo de rosa arrancado a tus días,

puedo decir ahora a los veloces años:
¡Pasad! ¡Seguid pasando! ¡Yo no envejeceré más!
Idos todos con todas nuestras flores marchitas,
tengo en mi álbum una flor que nadie puede cortar.

vuestras alas, al rozarlo, no podrán derramar
el vaso en que ahora bebo y que tengo bien lleno.
Mi alma tiene más fuego que vosotros ceniza.
Mi corazón tiene más amor que vosotros olvido.

(Victor Hugo)

Pintura: "Silver" (1886), óleo sobre lienzo de Albert Joseph Moore. Colección privada

domingo, 1 de enero de 2023

"ILUSIÓN Y ESPERANZA", Mayte Llera (Dalianegra)


No todas las palabras
suenan del mismo modo,
algunas como playa, ola, verano,
arena, palmeral, vergel, oasis,
son refrescante jugo de papaya
y tienen la dulzura de los dátiles.

Las hay con suavidad de terciopelo,
de ojos tiernos de niño descubriendo
entre las bagatelas maravillas.

Otras son redentoras como rosas,
clavando las espinas de sus tallos
para besar después la carne herida
con sus labios de pétalos fragantes.

Sin embargo, no todas las palabras
mantienen su brillante pulimento,
algunas se enmohecen con el tiempo
y padecen herrumbres permanentes;

si bien hay excepciones que florecen
y son lirios bebiendo la belleza
debajo de las costras oxidadas.

Ilusión y esperanza
son dos de esas palabras.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “La caja de Pandora”, John William Waterhouse

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martes, 27 de diciembre de 2022

"TIEMPO DE MAR", Ernestina de Champurcín


EL mar me pertenece
lo hago pasar entero
entre mis manos ávidas.
Lo acaricio le doy
la única mirada
sencilla que me queda
la que aún no han manchado
ni el miedo ni la muerte.

Mar limpio entre mis dedos
goteando esperanzas
porque sostiene aún
un velamen con brisa.

Mar de todos los mares
hoy contemplo en su espuma
otros mares antiguos:
aquel de mi primer
contacto con las playas
y el de aquellas lecturas
codiciosas e incómodas
bajo algún tamarindo.
Y aquel otro del trópico
sin huellas de turistas
con esa pulpa tierna
que ofrece el cocotero.

Quiero olvidar aquí
lo que sucedió anoche.
El mar no tiene culpa.
Es dócil, mío, puro,
es un lebrel que lame
mis plantas mansamente.

(Ernestina de Champurcín)

Pintura: "Girl fishing" (1913 ), John Singer Sargent

lunes, 26 de diciembre de 2022

"ENTREGA", Ernestina de Champurcín



Iré a tus manos, limpia, indemne, sin memoria,
renacida de ti y ajena a lo tuyo,
iré a tus manos casta,
desnuda de tus besos.

Sentirás al ceñirme que una rosa de nieve
insinúa en tus palmas su gélida caricia.
Seré para tu cuerpo el lino apaciguante
que sana y que perdona.

¡Deja que vaya en ti más allá de lo mío,
que abandone mi ser por la gloria del tuyo!
¡Aunque me huyas siempre,
iré a tus manos, muerta!

(Ernestina de Champurcín)

Pintura:  "Flor deshecha" (1906), de Antonio Fillol Granell

"AL FINAL DE LA TARDE", Ernestina de Champurcín



Al final de la tarde
dime tú ¿qué nos queda?
El zumo del recuerdo
y la sonrisa nueva
de algo que no fue
y hoy se nos entrega.

Al final de la tarde
las rosas siguen lentas
abriéndose y cerrándose
sin caer aún en tierra.

Al final de la tarde
no vale lo que queda
sino el impulso mágico
de la verdad completa.

(Ernestina de Champurcín)

Pintura: "Little girl holding rose blossom" (1986), Allan R. Banks

jueves, 22 de diciembre de 2022

"CARTA AL VACÍO", Ernestina de Champurcín


Es escribir a alguien
o lanzarse al silencio,
a nadar en lo oscuro,
a encender una llama
aunque ahoguen las dudas.
¿Carta a lo que no existe?
Hay buzones alados
que se disparan solos
y un correo sin pistas
ni trayecto seguro.

Eludir el camino
que todos conocemos.
Seguir hacia adelante
ruta de los que intentan
lo que nunca pensaron
y se sienten felices
porque hay algo distinto,
porque se desvanece
de pronto lo que sobra
y no existe el vacío
si queremos colmarlo.

(Ernestina de Champurcín)

Pintura de Francine Van Hove

Mis poetas favoritos: ERNESTINA DE CHAMPURCÍN


Ernestina de Champourcín
  (cuyo nombre completo es Ernestina Michels de Champourcín Morán de Loredo) fue una poeta española, nacida en 1905 en Vitoria, Álava, Euskalerría.  

Fue una de las miembros más destacadas de "Las Sinsombrero" y una de las escritoras de poemas españolas de mayor relevancia en el movimiento del modernismo. Ernestina también formó parte de un grupo famoso de escritores de la época, la Generación del 27, en donde se observó una mayor inclusión femenina en la literatura popular, algo que hasta la fecha aún no era común ni aceptado.

En su infancia, se ve rodeada por un entorno familiar severo, de costumbres católicas y fieles a la normativa social clásica. Ernestina recibe una peculiar herencia genética uruguaya y francesa. De niña, Ernestina es educada de forma estricta con docentes exclusivas para ella que se aseguraron de adiestrarla en múltiples idiomas, incluyendo el francés y el inglés, los cuales dominó, desde una temprana edad, tan bien como el castellano.

Durante su juventud, la familia de Champourcín se despide de la región de Vitoria, dirigiéndose a la capital española. A partir de este momento, Ernestina continuaría su educación en el instituto Sagrado Corazón de Madrid. Sus estudios de bachillerato, en la escuela Cardenal Cisneros, la hicieron conocerse como una alumna destacada e inteligente. A pesar de sus grandes deseos de continuar con su educación en niveles superiores, no acudió a la universidad por el rechazo de su padre ante la idea.

Aun así, Ernestina descubre su pasión por la literatura poética y con tan solo 21 años comparte su primera publicación, titulada En silencio, que fue recibida con aclamación. Los críticos aplaudieron el estilo de escritura modernista y revolucionario de Ernestina, comparándolo con la expresión de sentimientos de Juan Ramón Jiménez, importante figura literaria de la época. Por supuesto, muchos criticaron sus temáticas progresistas, en especial con respecto a un predominio de la sensualidad con su descripción del romance, haciéndola víctima de una gran polémica. Otro de los miembros de la generación del 27, a la que Ernestina pertenecía, el poeta Gerardo Diego, incluyó su trabajo para la gran obra recopilatoria que publicó en el año 1934. 

Ernestina participó, junto a otras figuras destacadas de la época (Concha Méndez y María de Maeztu), en tareas republicanas, tales como su aporte como secretaria para el Liceo Femenino. En su labor filantrópica también conoce al escritor Juan José Domenchina, con quien terminó casada. A raíz de la Guerra Civil, Ernestina se une al trabajo de su marido en una organización conocida como «Protección de menores», cuyo objetivo era resguardar a los niños que habían quedado abandonados en el conflicto.

Ernestina y Juan José se ven obligados a abandonar España, exiliándose en México, en donde ella continúa publicando su obra poética de la mano del diario Rueca. Allí publicó Presencia a oscuras (1952), Cárcel de los sentidos (1960) y El nombre que me diste (1960). 

Su marido, Juan José Domenchina, falleció en 1959. En los últimos años, Ernestina se acercó a la religiosidad de su infancia y se aproximó al Opus Dei. En 1972 regresó a España y se instaló en Madrid, donde murió a principios del año 1999.

El resto de su obra poética es: En silencio (1926), Ahora (1928),  La voz en el tiempo (1931), Cántico inútil (1936),  Poemas del ser y del estar (1972),  Huyeron todas las islas (1988), Del vacío y sus dones (1993),  Epistolario (1927-1995) (2007).

viernes, 13 de mayo de 2022

"AQUELLAS OSCURAS GOLONDRINAS", Mayte Llera, Dalianegra


El aleteo de abeja,
imperceptible como mano de crupier,
del diminuto colibrí;

el vuelo plácido de la alondra,
cuyo lirismo celestial
alabara Shelley;

el manso de la tórtola,
sempiterna enamorada del suelo
y de sus granos;

el planeo solemne del águila
de fiero ojo de tigre

o el vértigo de los picados del halcón y del azor,

solo eran la premonición aérea
del retorno de oscuras
golondrinas
 —de aquellas que aprendieron
nuestros nombres—
deseosas de anidar en mi balcón.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Golondrinas” (2009), Marina Milá Figueras

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Música:"A certain romance", Artic Monkeys

sábado, 16 de abril de 2022

"QUE NO LLORE EL VERDUGO", Mayte Llera (Dalianegra)

A Servilio
No, no fue la sangre
del verdugo
la que sacramentó
la paja del cadalso,
ni fue su cuello
el que segó como mies
el filo vengador,
ni su cabeza
la que rodó hacia el cesto
como un planeta
en pos de su órbita.

No, que no llore
el verdugo,
que no llore
por la herida
que no lacera su carne,
que no clame justicia,
que no engañe su boca
virando hacia antiguas leyendas.

No, que no llore
el verdugo,
que descubra su semblante
engastado en espinas
y su voz,
predadora de verbos,
sea llama temblorosa
por la falta de aire
y suplique clemencia.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "El sacrificio de Ifigenia", óleo sobre lienzo de Pieter Pietersz (1540–1603)


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viernes, 15 de abril de 2022

"LXI (El honor de sufrir y otros poemas)", Anna de Noailles


Mi juventud no está en mis intrépidos cantos
que se van hacia los extraños,
ella está en el segundo insensato y rápido
del día en que tu corazón se congeló.
No es en los ojos de un vivo donde reposa
mi orgulloso rostro intransigente,
guarda su orgullo y su redondez de rosa
bajo tu frente, que ya no es cambiante.
Mi sueño deslumbrante, incrédulo y dócil,
que no creía en la muerte,
ahora sabe que solo es cierta y fácil
tu muerte —¡Que no conoces!

(Anna de Noailles)

Pintura: "Retrato de Anna de Noailles" (1913), óleo sobre lienzo de Ignacio Zuloaga 

"UNA TARDE MORISTE", Anna de Noailles


Una tarde, a la hora en que el día termina,
moriste de repente. La pereza terrible
y dulce no te venció invadiéndote.
Nada te anticipó el letargo y la tumba.
Tú, el sueño tuviste, y yo peno y tropiezo;
y la muerte más muerta es el sobrevivirte.

(Anna de Noailles)

Pintura: "Electra en la tumba de Agamenón", óleo sobre lienzo de Frederic Leighton

"CI (El honor de sufrir y otros poemas)", Anna de Noailles


Estar pálido, mudo, inmóvil, ausente, muerto…
El azul de la noche tiene su estrella feliz,
el silencio murmurante anima la sombra hueca,
el amante sueña y gime sobre el labio que muerde.

La mano, aturdida, pero dispuesta y grácil,
llena la inmensidad de secretas carillones.
Los jardines están acostados bajo sus fáciles rosas,
el mediodía guiña los ojos con el oro de sus rayos.

El azar, los deseos construyen aventuras;
un juego placentero o duro enreda a los humanos;
en el soplo despreocupado de la fuerte Naturaleza
el buque activo del tiempo navega hacia el mañana.

¡Pero lejos de este ágil y fino encaje
que es la escandalosa vida de los husos giratorios,
conozco el lugar extraño, y si embargo familiar,
donde mi mirada terca viene a contemplar tus huesos!

(Anna de Noailles)

Pintura: "Nocturno veneciano", óleo sobre lienzo de Iván Aivazovsky