jueves, 2 de febrero de 2017

"AL ARTE RUPESTRE (LA TORADA DE LA LOJA)", Mayte Dalianegra


Hay trazos misteriosos en la vida,
y vida hay en los trazos misteriosos
del rastro de galopes cadenciosos 
avanzando en veloz acometida. 

También esa enigmática partida 
de cuadrúpedos, cinco toros briosos 
y un caballo de cuartos poderosos, 
me deja la memoria desvalida. 

Imagino trazando aquellos uros   
al cazador, artista y hechicero, 
proyectando su luz sobre los muros 

sinuosos de la cueva, con austero 
gesto, y delineando los oscuros 
recovecos con filo de puntero. 

(Mayte Llera "Dalianegra")

Fotografía: detalle del caballo del panel rupestre llamado "La torada de la Loja", Cueva de la Loja, Asturias, España

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"LA AURORA", Torquato Tasso


He aquí murmurar las olas
y tremolar las frondas
al aura matutina y a los arbolitos,
y sobre las verdes ramas los suaves gorriones
cantar suavemente
y apuntar el oriente:
he aquí ya el alba aparece
y se refleja en el mar,
y serena el cielo
y en los campos brotar el dulce hielo
y los altos montes dorar.
Oh bonita y suave Aurora,
el aura es tu mensajera y tú del aura
que se muestra radiante.

(Torquato Tasso)

Pintura: "La aurora" (1881), William-Adolphe Bouguereau


"AL TIEMPO", Torquato Tasso


Viejo y alado dios, nacido con el sol
Con un parto universal y con las estrellas;
Que destruyes las cosas y las renuevas,
Mientras por torcidas calles vuelas y revuelas;

Mi corazón, que languideciendo y se duele,
Y de las heridas y su espinas y ansias,
Después de mil argumentos uno no desarraiga,
No tiene, si no eres tú, quién otro, el cónsul.

Tú de ello plasmas los pensamientos, y das alegre
Obligaciones, que esparces las llagas: y eres evanescente
La niebla de donde se llenan los regios claustros.

Y tú la verdad trágica del fondo,
Donde es sumergida: y sin velo o sombra,
Desnuda y bonita a los ojos ajenos se muestra.

(Torquato Tasso)

Pintura: "Alegoría de Venus, Cupido, la Locura y el Tiempo" (1550), Agnolo Bronzino. National Gallery, London

"A UN GRACIOSO JOVENCITO", Torquato Tasso


(No se conoce si era Ariosto u otro)

¿Cómo llamarte a ti, divinidad o mortal?
Tú que eres bendecido con ese hermoso semblante
divino, y es divino el amor hecho constante,
que, por anidar en mí, dispone el alma.

Amor cierto es, espíritu de amor, y tal,
que me convierto en amoroso amante,
y el corazón, que semejaba al rígido diamante,
languidecer me siento en cada pulso.

Actúa en mí, que puedo ser, flecha o saeta:
enlázame en cada nudo: y si me desafía,
tornarme puedo, en la audaz espada de Marte.

Yo cuestiono tu guerra, o tu otra paz:
reinaré sobre ella; pero la querida
tu Psiche en la lejanía me sonríe.

 (Torquato Tasso)

Pintura: "Venus y Adonis" (1554), Tiziano Vecellio. Museo del Prado, Madrid

"A LA QUE MÁS HE AMADO", Torquato Tasso


A la que más he amado y adorado
cortando flores vi por la ribera;
más de las que su mano recogiera
fueron las que su pie abrió en el prado.

Millar de lazos que el Amor ha armado,
flotaba el oro de su cabellera;
el aire de su voz alivio era
del fuego de sus ojos escapado.

El río se detuvo —tal vez quiso
de esa hermosura, vivo paraíso,
ser el espejo y de su crencha blonda.

Parecía decirle: Oh Tú, fulgente
faz, digna sólo de imperial corriente,
ven a radiar en mi tranquila onda.

(Torquato Tasso)

Pintura: "Flora", John William Waterhouse


Mis poetas favoritos: TORQUATO TASSO

Torquato o Torcuato Tasso (Sorrento, 1544 - Roma, 1595) Poeta italiano. Su obra marca la culminación de la poesía renacentista italiana y anuncia el desarrollo posterior de la misma, sobre la que ejerció una enorme influencia.

Hijo de Bernardo Tasso, su infancia se vio ensombrecida por el destierro de su padre a la caída de Ferrante Sanseverino, por la muerte de su madre y por constantes desplazamientos que lo llevaron a Urbino, Venecia, Padua y Bolonia. Entró al servicio del cardenal Luis de Este, a quien acompañó a París (1570-1571), y del duque Alfonso II (1572).

Su primera obra, el poema caballeresco Reinaldo (1562), marca el paso de la imitación de Ariosto a una concepción más original de la poesía. En 1573 montó para una fiesta cortesana una representación de Aminta, fábula pastoril que se publicó en 1580. La redacción de su obra maestra, el poema épico Jerusalén libertada, fue iniciada en 1559, y cuando creyó haberla finalizado, en 1575, el poema le pareció poco ortodoxo y lo envió a Escipión de Gonzaga para que lo examinase.

Empezó entonces una época crítica para el poeta, en la que trataba de salvar la libertad de su temperamento frente a las limitaciones que le imponían los críticos aristotélicos clásicos. Su vida fue desde ese momento una alternancia trágica de períodos de locura y momentos de lucidez: llegó incluso a rehacer el poema con el título de Jerusalén conquistada (1593), muy inferior al original.

Su situación se fue agravando, y sus violencias, injurias y extravagancias obligaron al duque Alfonso II a hacerlo encerrar en el asilo de Santa Ana, en el que permaneció durante siete años (1579-1586). Después de residir en Mantua, Roma y Nápoles, cuando iba a ser coronado poeta en el Capitolio, murió en el convento de Sant'Onofrio.

Es autor, además, de la canción A las princesas de Ferrara, escrita durante su reclusión en el asilo; de la tragedia El rey Turismundo (1587); de unos Discursos sobre el arte poética (1566) y Discursos del poema heroico (1595); y de una colección de Versos (1593), que representan el último gran momento de la poesía italiana del Renacimiento.

jueves, 27 de octubre de 2016

"VUELVO A TI", Mayte Dalianegra


Vuelvo a ti 
como el salitre vuelve a la matriz de las olas, 
como la sombra regresa a la luz que la concibe,
como la memoria retorna al eje del tiempo.

Vuelvo aterida,
con los pies heridos por espinas de cardo,
con amapolas clavadas en mis cuencas,
con el verbo de la noche calcinado en mis arterias.

Vuelvo ignorando
si más allá de la alambrada que cerca las esferas
existe algo que no sea un valle ceniciento.

Vuelvo devastada 
por los incendios y necesitada del calor de un beso
que no sepa a humo.

Vuelvo con la esperanza 
de que la clemencia emprenda un viaje 
al centro de tu pecho.

Vuelvo para respirar 
el oxígeno que no ha sido devorado por el fuego
y quedarme contigo en la trinchera 
que aún conserva la humedad 
de la tierra y las raíces.

(Mayte LLera "Dalianegra")

Pintura: "Lamia y el soldado" (1905), John William Waterhouse 

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"MUERTE", Pedro de Silva


Del peso del universo,
se ha escrito 
que nos libra,
mas no;
sólo del peso
del cuerpo
y de su carga:
la columna
 de aire
sobre la cabeza,
hasta arriba 
del todo.

Vivir,
oficio de cariátide.

(Pedro de Silva)

Pintura de Carlo Maria Mariani 

"ESCRITURA", Pedro de Silva


Página: bandada
de estorninos
muertos

Poesía: ruido
de su antiguo
vuelo

(Pedro de Silva)

Pintura de Vincent Bakkum

"DANZANTES", Pedro de Silva


Ángeles caídos;
moscas sin alas.

Nostalgia de una
ingravidez,
que el cuerpo no ha
olvidado,
igual que el muñón
recuerda el brazo.

(Pedro de Silva)

Pintura: "Cuatro bailarinas" (1889), Edgar Degas

Mis poetas favoritos: PEDRO DE SILVA

Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos (Gijón, Asturias, 18 de agosto de 1945) es un escritor, abogado y político socialista español. Fue presidente del Principado de Asturias entre 1983 y 1991.

En su juventud, estudió en el Colegio de la Inmaculada (promoción de 1962), de la Compañía de Jesús, y más tarde Derecho en la Universidad de Oviedo. Con la llegada de la democracia a España en 1975 funda el partido Democracia Socialista Asturiana (DSA), que más tarde se integraría en el PSP para acabar formando parte del PSOE en 1978. En las generales de 1982 fue cabeza de lista al Congreso de los Diputados por Asturias, resultando elegido diputado y renunciando al escaño, meses después, para encabezar la candidatura del PSOE a la Junta General del Principado de Asturias en las elecciones autonómicas de mayo de 1983.

El PSOE resultó vencedor en los comicios y Pedro de Silva fue investido Presidente del Principado de Asturias, cargo que revalidaría tras las elecciones de 1987. No repitió candidatura en las de 1991 y se retiró de la política activa.

Tras su retirada de la política, se ha centrado en la creación literaria. Prueba de ello son sus colaboraciones habituales con diversas publicaciones periódicas y revistas. Ha ganado el premio "La Sonrisa Vertical" por su libro de relatos "Kurt", en 1998.

Ha publicado varios poemarios: “La ciudad” , “La luna es un instrumento de trabajo”,  “Los gestos de la tarde” y “Las horas grises: tres miradas”. También novelas: “Proyecto Venus letal”,  “Kurt” (XX Premio La Sonrisa Vertical), “Dona y Deva”, “Una semana muy negra”, “El tranvía”,  “La mosca, una historia de amor” y “El rector”. Asimismo es autor de cinco ensayos.

Está divorciado de Asunción Marbán Miranda y tiene tres hijos.

jueves, 25 de agosto de 2016

"SOY LO QUE SOY", Mayte Dalianegra


Soy lo que soy,
nunca podría haber sido otra.
El pez nunca será gato
ni el gato, pez;
la puerta nunca será ventana
ni la ventana, puerta,
por más que sus marcos se parezcan.

No habrá brillos estelares
fulgurando tras el canto del cisne
ni hubo pétalos de margarita
entre mis ancestros;
tampoco nadie
ensalivará un sello
y lo adherirá a un sobre
que me contenga
tras mi muerte,
para que el tiempo oficie de cartero
con el abrazo concéntrico
de su viento, pues no hay destinatario
escrito y esa carta
nunca encontrará otro cuerpo.

Los granos de materia se conmueven,
en su plano arrugado y finito,
buscando el picaporte
que abra una pestaña de luz,
huyendo, aterrados, del misterio
oscuro,
ajenos, sin duda,
a su faz serena e inalterable,
a su faz sin antes y sin después.

(Mayte Dalianegra)
    
Pintura: "El lamento de la hija de Jefté" (1871), George Elgar Hicks 

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"DESNUDO EN SOMBRA", Almudena Guzmán


Volverse a enamorar.
Besar una piel que sabe distinto,
no encontrar puntos de referencia
que indiquen el momento justo,
la caricia perfecta,
la mano compañera.
Retornar a un cuerpo nuevo
sin los huecos del anterior,
no poder palpar una nuca excitada,
una espalda con escalofríos conocidos.
Qué pobre se queda el intento de amar igual a la primera vez.
Cómo pesa una boca tan sabida,
tan llena de humo compartido
ante la desconocida tan poco explorada, tan miedosa.
Cuánto cuesta abandonarte, lavarme de tu olor,
quitarme las huellas de tu peso,
desdoblarme en otra Almudena
y comenzar a hacer mía una figura
de la calle que me asusta y que ¿quiero?
poseer, pero... tú, ahí estás tú,
traspasando con tu desnudo mi sombra,
consolándome pesaroso de mi dolor al terminar,
tu sonrisa y tu cigarrillo,
ese brazo moreno rodeando mi cintura
y llevándome a un lecho desordenado...

y tus manos de violinista
volando y enredándose en mis senos.

(Almudena Guzmán)

Pintura: "El beso", Edvard Munch

"EN UN BANCO...", Almudena Guzmán


En un banco,
meneando aburrida mis zapatos de bruja,
yo veía al invierno entrar y salir,
flirtear con el aire y sentarse finalmente a mi lado.
(Otro —pensé— que tampoco tiene nada que hacer
esta tarde).

Ya me iba a levantar cuando descubrí su espalda
en la ventana de enfrente.
Usted hablaba con alguien.

Y en ese mismo momento
—los libros, cómo no, resbalaron patosos desde la falda
hasta el suelo—
se volvió a mirarme.

(Almudena Guzmán)

Pintura: "Sueño", Joanna Sierko-Filipowska

"COGÍ EL VESTIDO QUE TANTO LE GUSTA...", Almudena Guzmán


Cogí el vestido que tanto le gusta 
a mi amigo,
cogí el vestido y volaron mariposas
y lo enredé en mi pecho
con tres deseos de hiedra.

(A las velas del barco blanco
que no me olviden,
al pájaro que no me cante en la rama
de la flor del dolor
y al agua que mi amigo me llame
cuando lo lave). 

(Almudena Guzmán)

Pintura: "Tarde cálida", Joanna Sierko-Filipowska

"ANOCHE...", Almudena Guzmán


Anoche,
al abrir los ojos para apartarme de la boca un cabello,
la mirada que luego alcé
por encima del hombro de mi amante
—inexplicable reflejo—
tuvo que detenerse cuando ya iba a salir al pasillo.

Usted,
apoyado en el quicio de la puerta,
se reía de mí.

(Y sus labios como girasoles inversos
rehuyeron la sudorosa
luz del cuarto).

(Almudena Guzmán)

Pintura de Ewelina Ladzinska 

Mis poetas favoritos: ALMUDENA GUZMÁN

Almudena Guzmán nació en  Navacerrada, Madrid, en 1964. Es una poeta y periodista española.
Licenciada en Filología Hispánica, obtuvo su Doctorado con una tesis sobre Francisco de Quevedo. Colabora habitualmente con artículos de opinión en el diario ABC y en el suplemento cultural del mismo.

Comenzó a escribir poesía cuando apenas tenía 15 años y ha obtenido una larga serie de premios y reconocimientos, entre los que cabe destacar el Premio Hiperión por su obra “Usted” (1986), el Premio Ciudad de Melilla, conseguido tres años después, con “El libro del Tamar”, que fue prologado por Claudio Rodríguez, y el Premio Internacional de Poesía Claudio Rodríguez por su obra “El príncipe rojo” (2006).

La poesía de Almudena Guzmán es de temática fundamentalmente amorosa y sensual. Hace suyos, dentro de las posibilidades expresivas de la poesía española contemporánea, el verso libre y el lenguaje coloquial con frecuentes imágenes surrealistas.

De su obra se destacan: “Poemas de Lida Sal”, Madrid, Libros Dante, 1981 . “La playa del olvido”, Madrid. Altair, 1984. “Usted”, Madrid. Hiperión, 1986. (Finalista del I Premio Hiperión de Poesía). “El libro de Tamar”, Melilla. Ciudad Autónoma de Melilla, 1989 (Premio Ciudad de Melilla) 2.ª ed., Granada, La General, 1991. “Poemas”,  Palma de Mallorca. Universidad de las Islas Baleares, 1999. “Calendario”,  Madrid. Hiperión, 2001. “El príncipe rojo”,  Madrid. Hiperión, 2005. (Premio Internacional de Poesía Claudio Rodríguez).

sábado, 2 de julio de 2016

"NUDA VERITAS", Mayte Dalianegra


Te yergues sosteniendo la carga del cielo
sobre la cruz de tus brazos,
poseída por tu propia naturaleza consecuente,
y viertes sobre nosotros el azogue del espejo,
para envenenar nuestro conformismo,
nuestra singladura más anodina.

Pero ¿acaso existes?, 
¿acaso no serás un mero reflejo proyectado 
por el mismo cristal?

Si existes,
lucha por tu aliento,
pelea hombro con hombro
con quien se atreva a cubrirse 
con una égida flecada de serpientes,
para protegerse del engaño 
y adivinarlo entre la saliva,
con quien se atreva a empuñar una lanza,
para desbrozar tu camino de fraudes,
con quien se atreva a hacer de su pecho
la guarida de la Gorgona,
para petrificar la mentira.

Lucha por tu desnudez sin embozo,
para que por tus grietas no se filtre el sofisma,
envuélvenos con tu piel inmaculada
y deja que las sombras 
se escurran lejos del alcance de las brújulas.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Palas Atenea" (1898), Gustav Klimt, 
Museo Histórico de la ciudad de Viena

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"AHORA, AY AHORA, POR ESTA TIERRA PARDA", James Joyce


Ahora, ay ahora, por esta tierra parda
Donde el amor compuso música tan melodiosa
Los dos deambularemos cogidos de la mano,
Tolerantes en honor de una antigua amistad
Sin afligirnos porque nuestro amor fuera alegre
Y ahora tenga así que terminar.

Un pícaro ataviado de rojo y amarillo
Golpea y golpea un árbol
Y en derredor de nuestra soledad
La brisa silba con jovialidad.
Las hojas... no suspiran lo más mínimo
Cuando el año las arrebata en Otoño.

¡Ahora, ay ahora, ya no escucharemos más
Ni el villancico ni el rondó!
No obstante nos besaremos, mi amor,
Antes del triste adiós al declinar el día.
No te aflijas, corazón, por nada...
El año, el año ya se acaba.

(James Joyce)

Traducción de José Antonio Álvarez Amorós

Pintura: "La despedida", James Jacques-Joseph Tissot

"UNA FLOR DONADA A MI HIJA", James Joyce


Frágil la blanca rosa es y frágiles son
Las manos que la dieron
Su alma está marchita y es más pálida
Que la difusa onda del tiempo.

Como la rosa frágil y hermosa: aún más frágil es
El silvestre prodigio
Que en tus ojos ocultas,
Mi pequeña de azuladas venas.

(James Joyce)

Traducción de José Antonio Álvarez Amorós

Pintura: "Rosa blanca", Karina Rodríguez

"TUTTO É SCIOLTO", James Joyce


Cielo sin pájaros, crepúsculo marino, una estrella solitaria
Horada el Occidente,
Como tú, corazón mío, recuerdas, tan vago, tan distante
El tiempo del amor.

La tierna mirada de los ojos claros y jóvenes, la cándida frente,
El fragante cabello,
Descendiendo como a través del silencio desciende ahora
El crepúsculo desde el aire.

¿Por qué pues, al recordar aquellas tímidas
Y dulces tentaciones, te afliges
Cuando el dulce amor que ella entregaba con un suspiro
Era casi tuyo?

(James Joyce)

Traducción de José Antonio Álvarez Amorós


Pintura: "El Canal de la Mancha Visto desde los acantilados Dorsetshire" (1871), John Brett

"ECCE PUER", James Joyce


Del oscuro pasado
Nace un niño;
De gozo y de pesar
Mi corazón se desgarra.

Tranquila en su cuna
La vida yace.
¡Que el amor y la piedad
Abran sus ojos!

(James Joyce)

Traducción de José Antonio Álvarez Amorós

Pintura: "Admiración maternal", William Adolphe Bouguereau

Mis poetas favoritos: JAMES JOYCE

James Joyce (Dublín, 1882 - Zurich, 1941). Escritor irlandés en lengua inglesa. Nacido en el seno de una familia de arraigada tradición católica, estudió en el colegio de jesuitas de Belvedere entre 1893 y 1898, año en que se matriculó en la National University de Dublín, en la que comenzó a aprender varias lenguas y a interesarse por la gramática comparada.

Su formación jesuítica, que siempre reivindicó, le inculcó un espíritu riguroso y metódico que se refleja incluso en sus composiciones literarias más innovadoras y experimentales. Manifestó cierto rechazo por la búsqueda nacionalista de los orígenes de la identidad irlandesa, y su voluntad de preservar su propia experiencia lingüística, que guiaría todo su trabajo literario, le condujo a reivindicar su lengua materna, el inglés, en detrimento de una lengua gaélica que estimaba readoptada y promovida artificialmente.

En 1902 se instaló en París, con la intención de estudiar literatura, pero en 1903 regresó a Irlanda, donde se dedicó a la enseñanza. En 1904 se casó y se trasladó a Zurich, donde vivió hasta 1906, año en que pasó a Trieste, donde dio clases de inglés en una academia de idiomas. En 1907 apareció su primer libro, el volumen de poemas "Música de cámara" (Chamber Music) y en 1912 volvió a su país con la intención de publicar una serie de quince relatos cortos dedicados a la gente de Dublín, "Dublineses" (Dubliners), que apareció finalmente en 1914.

jueves, 2 de junio de 2016

"LA CIUDAD", Mayte Dalianegra


La ciudad era un diamante
cuyas facetas centelleaban
con el tránsito de la luz
hasta herir los ojos.

Se componía de un sinfín
de panales formados por celdillas cristalinas
que, cuando las alas calurosas de la tarde
se cernían sobre ellas,
respiraban azogue
y reverberaban el plasma solar,
convirtiéndolo en purísimo oro.

La ciudad era una diáfana transparencia
emergiendo
de entre los cimientos plomizos
de su ancestro de argamasa,
era un bosque etéreo y translúcido
donde crecían los obeliscos
de acero y vidrio
que aguijoneaban el cielo.

Era un grandioso espejo de sí misma
donde nadie se reflejaba.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Chicas" (1930), Tamara de Lempicka

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"¡ARRE!", Arthur Cravan


¿Qué alma disputará mi cuerpo?
Oigo la música:
¿me arrastrará?
Me gusta tanto el baile
y las locuras físicas
que siento con evidencia
que, de haber sido jovencita,
habría acabado mal.
Pero desde que estoy sumergido
en la lectura de esta revista ilustrada
juraría no haber visto en mi vida
fotografías más asombrosas:
el océano perezoso meciendo las chimeneas.
Veo en el puerto, sobre el puente de los vapores,
entre mercancías imprecisas,
mezclarse los choferes con los marineros;
cuerpos pulidos como máquinas,
mil objetos de la China,
las modas y las invenciones;
luego, dispuestos a atravesar la ciudad,
en la suavidad de los automóviles,
los poetas y los boxeadores.
¿Cuál es esta noche mi error?
¿Que entre tanta tristeza
todo me parece bello?
El dinero que es real,
la paz, las vastas empresas,
los autobuses y las tumbas;
los campos, el deporte, las queridas,
hasta la vida inimitable de los hoteles.
Quisiera estar en Viena y en Calcuta.
Tomar todos los trenes y todos los navíos,
fornicar con todas las mujeres y engullir todos los platos.
Mundano, químico, puta, borracho, músico, obrero, pintor, acróbata, actor;
viejo, niño, estafador, granuja, ángel y juerguista; millonario, burgués, cactus, jirafa o cuervo;
cobarde, héroe, negro, mono, Don Juan, rufián, lord, campesino, cazador, industrial,
fauna y flora:
¡soy todas las cosas, todos los hombres y todos los animales!
¿Qué hacer?
Probaré con el aire libre,
¡quizás ahí podría prescindir
de mi funesta pluralidad!
Y mientras la luna,
más allá de los castaños,
unce sus lebreles
e, igual que un caleidoscopio,
mis abstracciones
elaboran las variaciones
de los acordes
de mi cuerpo,
que mis dedos pegados
a la delicia de mis llaves
absorben frescos síncopes,
bajo mociones inmortales
mis tirantes vibran;
y, peatón ideal
del Palais-Royal,
me embriago de candor
incluso con los malos olores.
Repleto de una mezcla
de elefante y de ángel,
lector mío, paseo bajo la luna
tu futuro infortunio,
armado con tanta álgebra
que, sin deseos sensuales,
entreveo, fumadero del beso,
coño, mamada, agua, África y descanso fúnebre,
detrás de las persianas tranquilas,
la calma de los burdeles.
Bálsamo, ¡oh mi razón!
Todo París es atroz y odio mi casa.
Los cafés ya están oscuros.
Sólo quedan ¡oh mis histerias!
los claros establos
de los orinales.
Ya no puedo seguir quedando fuera.
Ésta es tu cama; sé tonto y duerme.
Pero, último inquilino
que se rasca tristemente los pies,
y, aunque cayendo a medias,
si yo oyese sobre la tierra
retumbar las locomotoras,
¡cuán atentas podrían volverse mis almas!

(Arthur Cravan)

Pintura de Julie Comnick 
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