viernes, 21 de mayo de 2021

"PIE PARA EL NIÑO DE VALLECAS", León Felipe


Bacía, Yelmo, Halo.
Este es el orden, Sancho.

De aquí no se va nadie.

Mientras esta cabeza rota
del Niño de Vallecas exista,
de aquí no se va nadie. Nadie.
Ni el místico ni el suicida.

Antes hay que deshacer este entuerto,
antes hay que resolver este enigma.
Y hay que resolverlo entre todos,
y hay que resolverlo sin cobardía,
sin huir
con unas alas de percalina
o haciendo un agujero
en la tarima.
De aquí no se va nadie. Nadie.
Ni el místico ni el suicida.

Y es inútil,
inútil toda huida
(ni por abajo
ni por arriba).
Se vuelve siempre. Siempre.
Hasta que un día (¡un buen día!)
el yelmo de Mambrino
—halo ya, no yelmo ni bacía—
se acomode a las sienes de Sancho
y a las tuyas y a las mías
como pintiparado,
como hecho a la medida.
Entonces nos iremos todos
por las bambalinas.
Tú, y yo, y Sancho, y el Niño de Vallecas,
y el místico, y el suicida.

(León Felipe)

Pintura: "Francisco Lezcano, el Niño de Vallecas" (1635), Diego Velázquez. Museo del Prado, Madrid

jueves, 20 de mayo de 2021

"SALINERO", Rafael Alberti



... Y ya estarán los esteros
rezumando azul de mar.
¡Dejadme ser, salineros,
granito del salinar!
¡Qué bien, a la madrugada,
correr en las vagonetas,
llenas de nieve salada,
hacia las blancas casetas!
¡Dejo de ser marinero,
madre, por ser salinero!

(Rafael Alberti)

Pintura: "Luna sobre salinas", Francisco García Vázquez

"EL BOSCO", Rafael Alberti


El diablo hocicudo,
ojipelambrudo,
cornicapricudo,
pernicolimbrudo
y rabudo,
zorrea,
pajarea,
mosquicojonea,
humea,
ventea,
peditrompetea
por un embudo.
 
Amar y danzar,
beber y saltar,
cantar y reír,
oler y tocar,
comer, fornicar,
dormir y dormir,
llorar y llorar.
 
Mandroque, mandroque,
diablo palitroque.
 
¡Pío, pío, pío!
Cabalgo y me río,
me monto en un gallo
y en un puercoespín,
un burro, en caballo,
en camello, en oso,
en rana, en raposo
y en un cornetín.
 
Verijo, verijo,
diablo garavijo.
 
¡Amor hortelano,
desnudo, oh verano!
Jardín del Amor.
En un pie el manzano
y en cuatro la flor.
(Y sus amadores,
céfiros y flores
y aves por el ano).
 
Virojo, pirojo,
diablo trampantojo.
 
El diablo liebre,
tiebre,
sítiebre
notiebre,
sipilitiebre,
y su comitiva
chiva,
estiva,
sipilipitriva,
cala,
empala,
desala,
traspala,
apuñala
con su lavativa.
 
Barrigas, narices,
lagartos, lombrices,
delfines volantes,
orejas rodantes,
ojos boquiabiertos,
escobas perdidas,
barcas aturdidas,
vómitos, heridas,
muertos.
 
Predica, predica,
diablo pilindrica.
 
Saltan escaleras,
corren tapaderas,
revientan calderas.
En los orinales
letales, mortales,
los más infernales
pingajos, zancajos,
tristes espantajos
finales.
 
Guadaña, guadaña,
diablo telaraña.
 
El beleño,
el sueño,
el impuro,
oscuro,
seguro,
botín,
el llanto,
el espanto
y el diente
crujiente
sin
fin.
 
Pintor en desvelo:
tu paleta vuela al cielo,
y en un cuerno,
tu pincel baja al infierno.

(Rafael Alberti)

Pintura: panel central del tríptico "El jardín de las delicias" (1500-1505), Hieronymus Bosch (el Bosco), Museo del Prado, Madrid

domingo, 28 de marzo de 2021

"LA GUERRA PERDIDA", Mayte Llera, Dalianegra


Naces
y tu primera bocanada de aire
inaugura la lista de las batallas ganadas.

Luego vendrán otros
que tejerán sus mimbres contigo,
aunque muchos embocen
sus rostros en la niebla
y se perciban irreconocibles,
difusos como las fibras leprosas del humo.

Cuántas escaramuzas
irán curtiendo tu cuero
entre la escoria
que dejarán las noches y los días.

Cuántas cicatrices,
esculpidas a hierro y fuego,
escindirán tus rocas
hasta desmoronarlas
y hacerlas discurrir en torrentes de arena,
para más tarde
amasar con ella el adobe
que fortificará tus muros.

Una tras otra
se te presentarán contiendas,
y no hallarás más refugio
que seguir blandiendo tu espada
contra el demonio del segundero.

Una tras otra
irás remolcando
tus victorias y derrotas
por caminos fatigados,
sacando fuerzas de los tuétanos
de tus huesos,
creyendo que el combate
garantiza los laureles.

No te disgustes si en un último momento
descubres que esta guerra solo la gana
la tierra.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Acrasia" (1888), John Melhuish Strudwick 

©: t0V9WG24G0J3xpX7

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"AMOR Y PSIQUE", Carmen Jodra Davó

Amor, hijo de Poros y Penía,
pobre como su madre la Pobreza,
cazador sin fortuna,
un solo pensamiento en la cabeza.
Lo que intenta alcanzar se desvanece
apenas alcanzado;
vuelve a buscar, y busca,
lanzando redes, flechas y añagazas,
infatigable, pobre desgraciado.
 
La diosa se está peinando
entre cortina y cortina;
los cabellos son de oro,
el peine de plata fina,
y entre pasada y pasada
toma néctar y ambrosía.
y la diosa está envidiando
a una pobre ninfa
que se debate perpleja, tan joven, tan joven,
tan joven y hermosa
como perdida.
 
¿Y bien?... Que se quemó el Amor los dedos
sobre su propia antorcha
por esa tan hermosa que ha irritado
a Afrodita la hermosa.
Porque tiene el encanto incomprensible
de lo indefenso y lo recién nacido,
porque mira con ojos muy abiertos,
porque no entiende a Dios ni entiende el mundo,
y porque se devana la cabeza
tratando de entenderlos, y no puede,
y porque su estupor le pide a gritos
el trozo que ella siente que le falta...
Y porque el joven dios ve de repente
que ella es el trozo que le falta a él,
y todo hace que Afrodita sea
—tan fuerte, tan segura—, casi fea...
 
Y así fue, y así ha sido.
El uno que sabiendo lo que quiere
no logra mantenerlo,
la otra ignorante tanto de qué busca
como del modo de llegar a ello,
al margen de Afrodita,
al margen de la incomprensible espita
por la que orina el mundo incomprensible,
al margen de la vida y de la muerte,
para siempre abrazados.
Ahora son ya dos pobres desgraciados.
Pero dos. Para siempre.

(Carmen Jodra Davó)

Pintura: "Eros y Psyche" (1805), Louis Jean François Lagrenée 

miércoles, 24 de marzo de 2021

"SACRIFICIO", Mayte Dalianegra



No sabe por qué está ahí,
solo escucha llorar y chillar
a otros como él,
a otros que tienen
su misma apariencia,
su misma voz.

Pero
no puede hablar;
no es que no pudiera haber aprendido,
es solo que su garganta
nunca se lo permitió.

Esa garganta
que nació para servir
a otros motivos,
a otros intereses;
esa garganta
que nació para el cuchillo

del mismo modo que él
—sublimado en su inocencia—
vino a este mundo
carente de redenciones
para llenar nuestros platos.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura de Franc Marc 

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"XXII", María Dolores Arana

 

Por la tarde la lluvia
me trae un aire
el aire de mi tierra
el de mis pinares.
Por la tarde la lluvia
me trae un aire
el de mis Peñas de Aya
y mis manzanares.

(María Dolores Arana, de “Árbol de sueños”)

Pintura: "Castillo de Gaillard en Andelys" (1924), Felix Vallotton

T

"TE REGALO MIS DÍAS...", María Dolores Arana


Te regalo mis días
y mis noches,
azul viento,
viento azul.
Que así te quiero,
con ese esmalte
de ojos, ese bogar
marinero y esas
ráfagas, antojos
de destrozar mi velero.

(María Dolores Arana, de "Canciones en azul")

Pintura: "La tormenta en el Mar de Galilea" (1633) Rembrandt

Mis poetas favoritos: MARÍA DOLORES ARANA

 


María Dolores Arana (Zumaya 1910 - Hermosillo, en México, 1999). De origen vasco, fue una de las primeras mujeres que ganó oposiciones al Cuerpo Auxiliar de Aduanas, al que también perteneció su padre. Realizó estudios de magisterio y piano y estuvo en relación con el Ateneo Guipuzcoano y el Grupo de Arte Gu. Parece que tuvo contactos con Madrid, Barcelona y Zaragoza, de los que apenas hay noticias. Sin embargo, fue en la capital de Aragón donde cimentó su vocación literaria. Así, publicó varios textos en la revista "Noreste" y en 1935 editó el poemario "Canciones en azul", número 2 de los "Cuadernos de Poesía de la Editorial Cierzo", con un retrato de Federico Comps y ornamentación de Gaspar Gracián, que saludó el propio Tomás Seral  y Casas en la revista citada. Serrano Asenjo en "Estrategias vanguardistas" dedica un extenso y útil comentario a este libro. Durante el siglo XX será el único autor español que se refiera a ella, aparte de la breve nota de Juan Manuel Bonet en su diccionario de vanguardias, en la que nos informa de sus colaboraciones juveniles en la barcelonesa "Hoja literaria".

 La primera de sus tres colaboraciones en "Noreste" corresponde al número 7, publicado en el verano de 1934 y es un curioso y muy breve poema trisílabo, que tituló “Resaca”. Volvió a publicar en los números 9 y 10, este último dedicado monográficamente a mujeres, poemas de su "Canciones en azul", un libro en que el afán de integración con la naturaleza junto a la hostilidad y el rechazo hacia el mundo incómodo de la realidad es el tema que adquiere mayor protagonismo.

Durante la guerra civil María Dolores fue secretaria de José Ruiz Borau, entonces en el Consejo de Aragón, y entabló una relación sentimental con el futuro novelista que dejaría a su familia y se exiliaría con ella en Francia, adonde había acudido enviado por el S.I.M. (Servicio de Información Militar) y, desde octubre de 1941, en Méjico. Como es sabido, Ruiz Borau, con el que tuvo dos hijos, adoptaría su apellido y, a partir de entonces, firmaría todos sus libros como José Ramón Arana. Tras unos años de convivencia, el matrimonio se separó, pero María Dolores Arana siguió con su actividad intelectual. Durante su exilio mejicano publicaría al menos tres libros más, "Árbol de sueños" (1953) –poesía-, "Arrio y su querella" (1966), acerca de las primeras herejías cristianas y Zombies, "El misterio de los muertos vivientes" (1987),  en el que aborda con rigor el fenómeno del vudú haitiano. 

"Árbol de sueños", con un prólogo en verso de Concha Méndez y muy breve (23 poemas), es un libro de insatisfacción y soledad, que parece encubrir un conflicto, probablemente de carácter amoroso. De tono medio y a menudo tópico, falta la chispa de originalidad que dé fuerza a su poesía.

María Dolores Arana ejerció la crítica de arte y fue amiga de Manuel Altolaguirre, Concha Méndez, Emilio Prados y Luis Cernuda, con el que tuvo una relación muy directa y sobre el que publicó numerosos artículos y llegó a alojar en su casa. Hay entre ambos un importante epistolario que ya ha sido publicado. Entre 1961 y 1976  "Papeles de Son Armadans", la revista de Camilo José Cela, a quien también le unió la amistad, publicó diecisiete colaboraciones debidas a su pluma. En diarios y revistas mejicanas como "Novedades", "El Heraldo", "El Nacional", "Excelsior", "Las Españas", "Ruedo Ibérico", "Nivel", "Literatura", "El rehilete", "El Gallo Ilustrado", "Kena", "Mujeres", "Revista Mexicana de Literatura"… se recogen, asimismo, muchos de sus artículos. 

(Biografía extraída del blog de Javier Barreiro)


martes, 23 de febrero de 2021

HÉCTOR Y ANDRÓMACA (23 F)


Fue en la tercera semana
de un febrero
que quiso girar los vientos.

Llovieron en nuestra orilla
lágrimas de barro y sal;
tu hombro,
mudo y mojado,
y mi boca,
balbuciente.

La libertad
fue vasija cuyo vino
encendía vapores de azufre,
y en una pira quemamos
los libros
y las consignas.

Los planetas
que orbitaban nuestras manos,
los faros
que guardaban nuestros puertos
fueron tolvanera
de humo y cenizas,
elevándose
como el vuelo del cuervo.

Aquella noche
oscilante
nos dormimos abrazados,
tú, con la coraza de Héctor,
yo, con la angustia de Andrómaca.

(Mayte Llera, "Dalianegra")

Pintura: "Ettore e Andromaca" (Héctor y Andrómaca), 1917, Giorgio de Chirico


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lunes, 22 de febrero de 2021

EL DÍA QUE ME QUIERAS, Amado Nervo


El día que me quieras tendrá más luz que junio;
la noche que me quieras será de plenilunio,
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus inefables cosas,
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo.

Las fuentes cristalinas
irán por las laderas
saltando cristalinas
el día que me quieras.

El día que me quieras, los sotos escondidos
resonarán arpegios nunca jamás oídos.
Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras
que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.

Cogidas de la mano cual rubias hermanitas,
luciendo golas cándidas, irán las margaritas
por montes y praderas,
delante de tus pasos, el día que me quieras...
Y si deshojas una, te dirá su inocente
postrer pétalo blanco: ¡Apasionadamente!

Al reventar el alba del día que me quieras,
tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,
y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,
florecerán las místicas corolas de los lotos.

El día que me quieras será cada celaje
ala maravillosa; cada arrebol, miraje
de "Las Mil y una Noches"; cada brisa un cantar,
cada árbol una lira, cada monte un altar.

El día que me quieras, para nosotros dos
cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.

(Amado Nervo)

Pintura: “Me ama, no me ama”, John William Godward

RIMA XXIV, Gustavo Adolfo Bécquer


Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan y, al besarse,
forman una sola llama.

Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan.

Dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa
y que al romper se coronan
con un penacho de plata.

Dos jirones de vapor
que del lago se levantan
y, al juntarse allá en el cielo,
forman una nube blanca.

Dos ideas que al par brotan;
dos besos que a un tiempo estallan,
dos ecos que se confunden;
eso son nuestras dos almas.

(Gustavo Adolfo Bécquer)

Pintura: "Almas entrelazadas", de Hari Lualhati

domingo, 18 de octubre de 2020

"PERMANENCIA", Mayte Dalianegra


Nada permanece en este mundo breve,
el mar es una boca engullendo ríos y rocas,
y la vida es yesca consumida
por un fuego voraz.

Pero si en alguna parte
—no sé si más allá de las estrellas—
la raíz de algo sobrevive,
será entonces lágrima,
fruto de la alegría
por su luz gestada entre las sombras,
por su destino de horas infinitas.

Si algo permanece —si no muere—,
será el amor por los que quisimos,
y quizá vuelva,
como vuelve el mar
rugiendo en una caracola.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "The shell" (La caracola), 1871, William Adolphe Bougereau


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PEGASOS, LINDOS PEGASOS


Pegasos, lindos pegasos,
caballitos de madera.

Yo conocí, siendo niño,
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel colorado,
en una noche de fiesta.

En el aire polvoriento
chispeaban las candelas,
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.

¡Alegrías infantiles
que cuestan una moneda
de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera!

(Antonio Machado)

Pintura de Bob Barker

jueves, 23 de julio de 2020

"DULCE ARREBATO", Mayte Dalianegra


Busco
en tus manos
las espigas doradas
que las mías sembraron,
en tus ojos,
un horizonte nevado de lirios,
en tus labios,
el sabor urente de las guindillas.

Encontrarás en mí
las rutas secretas
que extienden sus aromas
de frutas y cereales,
y la madera
que se rinde al hambre
de las llamas
cuando la luna de agosto
baila sus noches azules
sobre los cañaverales.

Ven a mí
y piérdete
en la médula
del capullo de rosa
y en la alquitara
que destila el arrebato.

Invócame
con sagrada devoción,
asómate al lustre
de mi carne húmeda
y sublima tu furia
en la dulzura de mi vientre
y en mi encendido pecho.

Deja que partan, nómadas,
nuestros gemidos.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "La corona del amor" (1875), John Everett Millais


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"MAREA", Vicente Luis Mora


Llegó a mis costas la marea negra
con las primeras olas de la noche

no distinguí su corazón de grasa
tiznando el rompeolas de la playa
la mar estaba alta al despertar
llegaba hasta mi casa la marea
no pude controlarla resistí
cuanto se puede ante el destino mismo

perdí como se pierde ante el destino

llegó a mis costas la marea negra
me arrebató el color pero dejó
la suficiente tierra para verla
el agua exacta para agonizar
el aire justo para no asfixiarse

bastante vida para amar la muerte

(Vicente Luis Mora)

Pintura: "Marea negra", José Torres Medina

" PARA UNA NUEVA ESTÉTICA", Vicente Luis Mora


La fresa es más exacta que la rosa
la puedes disfrutar en tu interior

la rosa es un retrato un bodegón
naturaleza muerta si se corta

la fresa es un paisaje con sus puntos
de líquido amarillo sobre rojo

como conchas de soles caracoles
en arcilla esponjosa y sonrosada

o débiles estrellas despuntando
en el solar del cielo que atardece

 la rosa es gusto extático tan frío

la fresa se hace forma entre tus dientes
desenvolviendo a lágrimas su gusto

y su belleza sabe a hielo dulce

la fresa es más exacta que la rosa

(Vicente Luis Mora)

Pintura: "Infinity", Ernesto Arisueño

"ANALEPSIS", Vicente Luis Mora


Estoy a oscuras en la misma cama
que dos meses atrás nos contenía

aproximadamente por mi brazo
de ahora estaba entonces tu cabeza
mirándome serena tras la lucha
aproximadamente por el hombro
contrario mi temor a que te fueras

me siento raro a solas en las sábanas
sabiendo que fui yo quien finalmente
huyó y que sin embargo estoy aquí

me siento raro uno y somos tres
escritos sobre el folio de la cama

por un extraño azar soy como el tiempo
que escapa sin moverse del lugar

(Vicente Luis Mora)

Pintura: "Desbordamiento" (1969), Andrew Wyeth 

"A LA PREGUNTA DE POR QUÉ TE QUIERO", Vicente Luis Mora


Porque la tesis va después del casus
porque la lluvia llega del oeste
el sol del este y éste del ocaso
te quiero porque baja la marea
y sube porque el cielo no es azul
te quiero porque el mar rompe en la costa
porque el amor la gravedad la muerte
hacen caer los cuerpos a la tierra
porque las nubes son en movimiento
y mueren como peces si se paran
porque la niebla es agua en suspensión
porque las cosas pasan y el reloj
no acierta nunca con la hora exacta
porque la rosa ya cortada muere
te quiero porque el átomo de cesio
es firme y el genoma variable
te quiero porque el sol calienta el aire
te quiero porque el cero es absoluto
porque mañana volarán las aves
porque hoy se acaba y esta noche es triste 

casas vacías camas anchas frío 

preguntas insensatas por teléfono 

(Vicente Luis Mora)

Ilustración de Alexei Kurbatov

Mis poetas favoritos: VICENTE LUIS MORA

Vicente Luis Mora Suárez-Varela (Córdoba, 26 de septiembre de 1970) es un escritor, poeta, ensayista, aforista1 y crítico literario español.

Licenciado en Derecho por la Universidad de Córdoba, es doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Córdoba con la tesis titulada El yo penúltimo. Subjetividad y espejo en la literatura española de la postmodernidad (1978-2008), leída en junio de 2009 y dirigida por el profesor Pedro Ruiz Pérez.

Ha recibido diversos galardones por sus obras literarias. Aparte de colaborar con revistas y suplementos culturales (como Ínsula, Animal sospechoso, Clarín, El invisible anillo, Mercurio o Quimera o Cuadernos del Sur del Diario Córdoba) mantiene un prestigioso3 blog de crítica literaria y cultural titulado Diario de lecturas. La obra de Mora está incluida en varias antologías de poesía y narrativa. 
Entre 2007 y 2010 fue director del Instituto Cervantes de Albuquerque (Estados Unidos) y entre 2010 y 2014 lo fue del de Marrakech (Marruecos). 
En septiembre de 2010 redactó íntegramente el n.º 322 de la revista Quimera, dedicado al tema «Literatura y falsificación». Para ello, suplantó (con el consentimiento de los autores) a firmas habituales de la publicación como Germán Sierra, Damián Tabarovsky, Manuel Vilas o Agustín Fernández Mallo; e inventó otros supuestos colaboradores (como Berta Herthaussen o José Jardiel Duque). La revista se publicó sin ninguna indicación de que se trataba de un juego literario y fue la propia dirección de la revista quien lo reveló posteriormente; después, el propio autor lo reconoció en su blog.
En 2016 ganó el Premio Torrente Ballester de novela con su obra Fred Cabeza de Vaca.5 Se trata de la biografía ficticia del artista que da título al libro, un artista español del siglo XXI que también ejerce de comisario, promotor cultural y activista, y se caracteriza por su arribismo.

viernes, 22 de mayo de 2020

"DISTANCIA", Mayte Dalianegra


Los amores
que se fraguan a distancia
son los Campos Elíseos
con el Arco de Triunfo al fondo.
Radiantes quimeras,
puestas de sol
cultivando rosas
sobre las espaldas de las nubes.

Por ellos
el corazón ejecuta piruetas
de espadachín
y no teme perder lo conocido
y no teme perder lo antes amado.

¡Cuántas Troyas devastadas
por el caballo de la soledad!

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Ariadna” (1886), John Lavery

© Código de registro: 2m5q0Bv4yiC1Dr7E

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"EL VESTIDO AZUL", Marie de Heredia (Marie de Régnier)


A veces llevabas un vestido muy azul
en satén oriental bordado con volantes de oro;
todo un golfo de Asia ondeaba en su cola
y mis sueños de infancia todavía están ahí.
Estabas fumando ... y el olor a humo pálido
viene a mezclar con tus diversos perfumes
y te respiré, oh madre mía embalsamada
con la frente escondida en tu pesado cabello castaño.
¡Qué bien te sentiste, oh madre mía!
Eras oscura y llena de claridad
como una ola oscura y lenta
que refleja oscuramente las estrellas del verano.

(Extracto del poema de Marie de Heredia o Marie de Régnier)

Pintura: "Retrato de Amélie Du Bois con un vestido de muselina azul" (1821), Jean Dubois-Drahonet

"LA SOLEDAD DE LAS MUJERES", Marie de Heredia (Marie de Régnier)


¿Tienes miedo? Aquí estás sola con el silencio...
sin aliento ... sin paso ... sin voz y sin ruido ...
sola como una flor que no hace viento,
sola con tu perfume y tu sueño y la noche.
¿Tienes miedo? Aquí estás sola con la oscuridad.
Sola como una mujer muerta en el fondo de su tumba;
todo es pesado y negro, taciturno y funerario,
a pesar del amor tan cercano y la felicidad tan hermosa.
¿Tienes miedo? Aquí estás sola con la sombra,
sola como una estrella a la hora de la mañana;
como una mariposa dorada en el fondo de un jardín oscuro.
Muere, palpitante por su sol lejano…

(Extracto del poema de Marie de Heredia o Marie de Régnier)

Pintura de Francisco Trigueros

jueves, 21 de mayo de 2020

Mis poetas favoritos: MARIE DE HEREDIA (MARIE DE RÉGNIER)

Marie de Heredia (20 de diciembre de 1875, París - 6 de febrero de 1963, Suresnes), también conocida por su apellido de casada Marie de Régnier o su pseudónimo Gérard d'Houville (también, Gerardine), con el que firmaba alguna de sus obras, fue una novelista, poetisa y dramaturga francesa, estrechamente involucrada en los círculos artísticos de principios del siglo XX en París. 
Marie de Heredia nació el 20 de diciembre de 1875 en París y fue la segunda de las tres hijas del poeta francés (nacido en Cuba) José-María de Heredia.

Cuando era niña, Marie Louise Antoinette de Heredia, más bien conocida por Marie de Heredia, ya recibía en su casa a poetas y artistas cercanos a su padre, por lo que desde niña ya se mezclaba en estos entornos. Alguno de los intelectuales eran Leconte de Lisle, Anna de Noailles, Paul Valéry ou Pierre Louÿs.

Su vida sentimental y familiar fue bastante agitada. Se casó con el poeta Henri de Régnier, pero se convirtió en la amante de Pierre Louÿs más tarde. Este último fue, probablemente, el padre de su hijo Pierre de Régnier (1898-1943), futuro periodista. Sin embargo, Marie de Heredia tuvo a otros amantes, entre los que se encuentran Edmond Jaloux y su amigo Jean-Louis Vaudoyer, el poeta Grabriele d'Annunzio (exiliado en París entre 1910 y 1914), y el dramaturgo Henri Bernstein. Además, también se le atribuye una relación sáfica con Georgie Raoul-Duval.

Su pseudónimo "Gérard d'Houville" proviene del apellido de soltera de su abuela paterna, Louise Gérard d'Houville o Girard d'Ouville. Bajo este pseudónimo, en 1918 recibió el primer premio de literatura de la Academia Francesa por todo su trabajo y fue la primera mujer en obtener este premio.

Aunque a veces es más conocida por sus enlaces con otros artistas, Marie de Heredia fue una poeta y novelista muy consumada por derecho propio, llegando a considerarse una de las escritoras más talentosas de su época. Sus primeros intentos de poesía fueron escritos en la Bibliothèque de l'Arsenal, donde su padre era editor. Él y sus amigos alentaron sus talentos desde una edad muy temprana, y ella finalmente comenzó a publicar bajo su nombre de casada y, más tarde, tomando el pseudónimo masculino Gérard d'Houville. Más tarde, dijo que el uso del pseudónimo era una forma de distanciarse de su esposo y de su padre, los cuales eran más famosos, pero no era un intento serio de disfrazar su sexo.

Su trabajo apareció notablemente en la Revue des deux Mondes desde 1914 y fue ampliamente admirado; algunos críticos la compararon favorablemente con Mallarmé. Muchos de estos poemas aún no se han recopilado en una edición moderna. 

sábado, 21 de diciembre de 2019

"ERES LO QUE TENGO", Mayte Dalianegra


Te lo digo ahora
—durante este tiempo de vendimia dulce—,
por si un día
las palabras se me agolpan
sobre las paredes de mis sentimientos.

Te lo digo ahora,
que aún respiro sueños sin que mi semblante
mude a desconcierto: “Eres lo que tengo”.

Lo único que tengo
fuera de mi piel,
fuera de mi orilla.
Lo único que tengo.

Te lo digo ahora,
por si un día
un viento azota mis párpados
con la sal del mar,
por si un día
una tormenta devasta mis labios
arrebatándoles su cosecha de besos.

Te lo digo
y sé que entonces
levantarás diques
con la longitud de tu abrazo.

Te lo digo
y sé que entonces
tu verde mirada
de vidrio líquido,
tus ojos de océano,
tus ojos de gavillas
de algas,
de medusas translúcidas,
llegarán a mí
como llega la miel
a endulzar los panales;
porque eres lo que tengo,
lo único que tengo.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “La propuesta” (1892), Lawrence Alma-Tadema

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