martes, 14 de noviembre de 2017

"AMPARO", Mayte Dalianegra


El peso de tu abrazo
me vuelve invertebrada
bajo la vela que arría el crepúsculo,
cuando los sueños
se arremolinan
y vierten su hélice rugiente
entre mis párpados.

Te aprietas contra mi espalda,
y tu pecho es el postigo
que cierra mi pasado,
el aparcero que abona mi tierra
con los despojos de Orfeo
y recolecta la miel que el ruiseñor
lleva en el pico.

Ya en la mañana hueles a aire blanco,
y en tu mirada
la clorofila halla su síntesis.

Tú me salvas
de la luz que es señuelo de celada.

(Mayte Dalianegra)

Pintura de Alberto Pancorbo



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"AITANA, NIÑA NUEVA", Rafael Alberti


Aitana, niña Aitana, baja la primavera
para ti quince flores pequeñas y graciosas.
Sigues siendo de aire, siguen todas tus cosas
siendo como encantadas por una luz ligera.

Aitana, niña Aitana, fuera yo quien moviera
para ti eternamente las auras más dichosas,
quien peinara más luces y alisara más rosas
en tus pequeñas alas de brisa mensajera.

Aitana, niña Aitana, ya que eres aire y eres
como el aire y remontas en el aire que quieres
feliz, callada y ciega y sola en tu alegría,
aunque para tu luz yo te abriera más cielo,
no olvides que hasta puede deshojarse en un vuelo
el aire, niña Aitana, Aitana, niña mía.

(Rafael Alberti)

Pintura: "Comunicado", Allan Banks

miércoles, 1 de noviembre de 2017

"PÁJAROS", Mayte Dalianegra


Hay pájaros 
verdes
como la bruma 
de las montañas de Guatemala,
aves de plumas tan largas y sedosas
que sólo pueden alzar el vuelo
en esos paraísos de selvas brillantes 
como esmeraldas.

Hay pájaros 
que levantan sus voces
y alcanzan los cielos,
que cortan el aire
con los afilados cuchillos
de sus gargantas, y pájaros 
que sólo pían
y saltan graciosos entre las ramas.

Pájaros hay 
de todo tipo:
amarillos, pardos, azules,
con pecheras rojas 
o de crestas coronados.

Pájaros hay 
también de guerra,
que llevan la fiereza en el tajo de la pupila
y tambores bajo las alas.

Y los hay 
que sobrevuelan el nido ajeno
deslizando 
sus siniestros planeos entre las sombras,
deslizando 
el silencio entre sus picos.

Son aves de rapiña 
aguzando instintos, con el botín 
en el punto de mira.

Urracas y azores cenicientos
afanados en el hurto del reluciente 
metal de la palabra.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Pareja de quetzales en Tikal", Carlos Alberto González da Silva

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"AMOR", Pablo Neruda


Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado, y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa —limpio de todo mal—.

¡Cómo sabría amarte, mujer cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más.

(Pablo Neruda)

Pintura: "Maternidad" (1962), Pierre-Yves Trémois

jueves, 19 de octubre de 2017

"NADA (CÉSAR BORGIA)", Mayte Dalianegra


Príncipe,
tu espada 
—templada en la línea del horizonte
donde el cielo y el infierno
se acoplan lujuriosos—
es un rayo homicida 
que grita su vértigo,
el eje de una tempestad
que arrasa vergeles,
una fértil materia
que gesta el dolor.
Su metal sediento
te mantiene a horcajadas,
Gran Confaloniero, Duque Valentino.

Los idus de marzo
galopan veloces
hasta La Barranca Salada. Aventajan tres días. 
Tu máscara de cuero cae,
entonces, un destello en el acero muestra: 
“O César o nada”.

(Mayte Llera, "Dalianegra")

Pintura: "Retrato de César Borgia" (s. XVI), Altobello Melone. Academia Carrara, Bérgamo, Italia

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"LAS PIEDRAS DOMÉSTICAS", Jean Arp



las piedras son entrañas
bravo bravo
las piedras son troncos de aire
las piedras son ramas de agua
sobre la piedra que ocupa el lugar de la boca
brota una espina
bravo
una voz de piedra
está frente a frente
y codo a codo
con una mirada de piedra
las piedras sufren los tormentos de la carne
las piedras son nubes
pues su segunda naturaleza
baila sobre su tercera nariz
bravo bravo
cuando las piedras se rascan
las uñas brotan en las raíces
las piedras tienen orejas
para comer la hora exacta.

De "Le siège de l'air"
Versión de Aldo Pellegrini

(Jean Arp)

Traducción de Aldo Pellegrini

Pintura de Victor Safonkin

"DE CARNE Y HUESO", Jean Arp


Un péndulo de carne y hueso
toca el abecedario.
Las nubes respiran en los cajones.
Una escalera de mano sube por una escalera
de mano y lleva a la espalda
a la mujer escalera.

El espacio está sobre aviso.
Ya no duerme como la leche.
Se columpia en la lengua
de un recuerdo piadoso.
El espacio está bien lavado.
La desnudez de una cruz
la descripción de una lágrima
la descripción de una gota de sangre
en una gruta de carne y hueso.

En el plano ruidoso de nuestro siglo
un cordelito perdido
se pone a contarnos
que sirvió para hacer bailar
pirámides de carne y hueso
sobre sus vértices
como peonzas.

Dame de tus montes,
tienes más de mil.
Yo te daré a cambio
viento y porcelana de viento.
Te daré árboles mutilados
con manos de puntillas.

Te daré una corona de carne y hueso
y un gran sombrero lleno de miel.
Te daré además
uno de mis jardineros
que me riega de día y de noche.

(Jean Arp)

Traducción de Jesús Munárriz

Pintura de Angela Fraleigh

Mis poetas favoritos: JEAN ARP

Hans (Jean) Arp (16 de septiembre de 1887- 7 de junio de 1966) fue un escultor, poeta y pintor francoalemán. Fue uno de los fundadores del movimiento conocido como Dadaísmo.

Nació en Estrasburgo, durante el breve período siguiente a la guerra franco-prusiana, cuando la zona era conocida como Alsacia-Lorena, después de haber sido devuelta a Alemania por parte de Francia. Luego de que el territorio fuera reincorporado a Francia nuevamente, al término de la Primera Guerra Mundial, las leyes francesas determinaron que su nombre sería Jean y no Hans.

En 1904, después de asistir a la Escuela de Artes y Oficios en Estrasburgo, fue a París, en donde publicó por primera vez sus poesías. Desde 1905 hasta 1907 estudió en la Kunstschule (Escuela de Arte) de Weimar, Alemania y en 1908 regresó a París en donde asistió a la Académie Julian.

En 1915 se mudó a Suiza, para aprovechar la neutralidad suiza. Arp más tarde contó la historia de cómo, cuando le notificaron que debía presentarse a la embajada alemana, evitó ser reclutado para el ejército: tomó el papeleo que le dieron y, en el primer espacio, escribió la fecha. Después puso la fecha en todo el resto de espacios en blanco, luego trazó una línea por debajo y cuidadosamente las sumó. Entonces se quitó toda la ropa y marchó con los papeles en la mano. Le dijeron que se marchara a casa.

sábado, 7 de octubre de 2017

"AÑOS 30", Mayte Dalianegra


Vamps estilizadas 
—terrones de azúcar 
caramelizados bajo los focos 
de los musicales de la RKO—
cimbrean dibujando 
caleidoscópicas geometrías,
ostentando el fasto de la seda, 
las lentejuelas y el lamé,
mientras el vértigo de un picado
captura la apoteosis del instante.

Galanes de nuca rasurada y mechones 
blindados con brillantina
—que combaten su insurgencia sobre la almohada 
con redecilla— profetizan un futuro 
halagüeño en las bolas de cristal de las burbujas.
El champán y el jazz son las ruedas 
del carro de la noche,
y, como trenes de vapor,
boquillas interminables expelen 
hilachas de humo azul
que asciende y se trenza.

A la sombra del oropel 
de esa luz de tulipa art déco,
un río de desempleados se arremansa 
ante la promesa 
de un plato caliente,
y los vagones de los mercancías transportan 
polizones a la deriva.

En París,
Henry Miller almuerza con frugalidad
merced a la compasión de sus amigos.
En España,
Caín levanta una quijada de asno 
y, tras una noche de noviembre,
Alemania
amanece con la fría escarcha de los cristales rotos.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "La chica dorada" (1933), Rolf Armstrong

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"ESTA MUCHACHA Y SU HERMOSURA ANTIGUA...", José García Nieto



Esta muchacha y su hermosura antigua
y su ademán de enamorada calle
que va con las ventanas de sus ojos
hacia los arcos del amor triunfante,

¿de qué lugar del suelo se ha escapado?,
¿de qué reino en que estuve hace un instante?
Hace mil años ya, pero conozco
de su piel encendida las señales.

Pasa con sus navíos por el agua;
abre sus velas; sabe de cien mares:
quieren dejarse hundir por su madera
y hacer brillar cien veces sus metales.

En la penumbra, un arenal sombrío
intenta recordar los cuerpos ágiles.
Aquí estaban un día, pero el viento
borró la oscura huella de la sangre.

La letra se refugia en la costumbre...
¡Adelante los nombres; adelante!
¿Quiénes sois? ¿Dónde estáis, sílabas muertas?
Es memoria falaz la de la carne.

Esos cabellos sueltos, esos brazos,
esos pies que se hunden, leves, graves,
esa pierna que avanza irrepetible,
ese velado pecho inalcanzable,

¿qué tejados tendrán?, ¿qué fina lluvia
harán caer en un pinar sin nadie
donde algún corazón sienta sus pasos
y estremezca los nidos al mojarse?

Señor, Tú eres el agua que ha anegado
los caminos de oro en esta tarde.
Conocían mi huella entre los pinos
que confunde la noche al acercarse.

Tenía la belleza por fortuna;
tenía un cielo azul por hospedaje,
una plaza cuadrada con palomas
y un palomar donde habitaba el aire.

Arriba estabas Tú con la mañana
llena de sol. Tu mano, dulce y grande,
se apoyaba en los hombros de la tierra,
bajaba a mis balcones a tocarme.

Hoy se han oscurecido de repente
los troncos dibujados de los árboles
donde a tientas persigo inútilmente
el testimonio de las iniciales.

(José García Nieto)

Pintura: "Azotada por el viento", John William Waterhouse 

"LASTRES", José García Nieto


Canta el mar a mis pies, canta y resuena,
y dice su mensaje apresurado
hasta escalar la soledad del prado
donde otra playa de verdor se estrena.

Se ve en la hondura el oro de la arena,
la sangre de la ola, en el tejado,
ya allá, el azul del cielo, traspasado
por la niebla que al monte se encadena.

Amor del que nací, vuelve y empieza
de nuevo donde surge la belleza
y hace jugoso todo cuanto toca.

Corazón enredado, sal si puedes,
o besa entre los hilos de estas redes
la misma sal de aquella antigua boca.

(José García Nieto)

Pintura: "Lastres, Asturias", acuarela de Rubén de Luis

"EN LA DISTANCIA", José García Nieto


Perlora, en la distancia, recordarte
es dar al sueño una verdad lejana;
es como oír de nuevo la campana
de aquel mar que florece al golpearte.

Qué fábula, qué magia pudo darte
entre el verdor la gracia ciudadana:
una distinta luz cada ventana,
una lanza el maíz por cualquier parte?

Te pienso aquí y te sé en la tierra mía.
Era una vez... Y nadie me creía.
Pero yo te he tenido, y he tocado

tu piel que bajo el cielo se serena:
aquí, Carranques, dos labios de arena,
allí, Candás, como un navío anclado.

(José García Nieto)

Pintura: "Playa de Carranques en Perlora, Asturias", Rosa María Noval

"BARRO DE LA PALABRA",José García Nieto


Hoy he tomado el barro de la palabra en frío;
su piel ya me conoce; poco a poco, temblada
por mi caricia, vibra, responde a la llamada
de la costumbre. Toco. Me adueño de lo mío.

Penetro en la palabra. Las orillas del río
me acogen, me conducen, y se siente creada
la mano creadora... ¿Vive la enamorada
mi amor, o me amenazan su ocaso y su extravío...?

¡Qué torpe es el amante, qué ciega su porfía!
No dice la palabra lo que ayer le decía.
O sí: dice lo mismo, miente lo mismo, inventa

lo mismo...  «¡Calla, calla...!», le increpa. Y luego llora
su soledad. Y vuelve. Y, arrastrándose, implora:
«Quiero morir tocando tu barro, aunque me mienta».

(José García Nieto)

Pintura: "El final de la búsqueda" (1921), Frank Dicksee

Mis poetas favoritos: JOSÉ GARCÍA NIETO

José García Nieto nació en Oviedo el 6 de julio de 1914. Su infancia, que transcurrió entre Soria y Toledo, estuvo marcada por la pérdida de su padre a los seis años. Empezó la carrera de Ciencias Exactas, pero la abandonó para cursar Periodismo, en Madrid, ciudad en la que se instaló en 1929. Desde sus primeros años en la capital contactó con el círculo literario Café Gijón. Su poética se inscribió dentro de la corriente de los llamados garcilasistas. Su intensa actividad intelectual se concretó en proyectos como la fundación de la revista Garcilaso que dirigió.

Junto a Pedro Lorenzo, lideró el grupo literario «Juventud Creadora». También dirigió las revistas Acanto —del Consejo Superior de Investigaciones Científicas—, Poesía Española y Mundo Hispánico —del Instituto de Cultura Hispánica de Madrid—.

Durante la guerra civil española pasó un periodo en la cárcel y al concluir la contienda quedó en libertad. En esos años publicó su primer poemario Víspera hacia ti (1940). Su obra abarca una treintena de libros, entre los podemos mencionar: Versos de un huésped de Luisa Esteban, Tú y yo sobre la tierra (1944); Retablo del ángel, el hombre y la pastora, Toledo (1945); Del campo y soledad (1946); Sonetos por mi hija, (1953); Corpus Christi y seis sonetos, (1962); Circunstancia de la muerte, La hora undécima (1963); Memorias y compromisos (1966); Facultad de volver, (1970); Taller de arte menor y cincuenta sonetos, (1973); Sonetos y revelaciones de Madrid (1976); Los cristales fingidos (1984), y Galiana (1986).

jueves, 14 de septiembre de 2017

"EL AMOR QUE SIENTO POR TI", Mayte Dalianegra


El amor que siento por ti
nació del áleph
cuya minúscula cifra
progresó en caracolas de fuego.
Fue un cigoto invisible
germinando en una vaina de crisálida
y, luego, una madeja de alas batiéndose
con suavidad de terciopelo.

Ofuscado, se enquistó en mi pecho,
y ahí se enconó su llama, afiebrándome.
Se enredó también en mis brazos y en mis piernas,
y su viento ululaba con el vértigo de la alondra,
y se mecía en mis venas como un pez sedoso
de agallas abiertas.

Pero ahora tiembla en mis mejillas
el pozo sobre el que se balancea y chapotea
una luna descolgada, y me turban las nubes
con bordes de acero.

No quiero que ningún arcángel
me expulse de tu carne sagrada.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "El beso" (1859), Francesco Hayez, Pinacoteca di Brera, Milán

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"AHORA QUE ESTAMOS JUNTOS", Luis Rosales


Ahora que estamos juntos
y siento la saliva clavándome alfileres en la boca,
ahora que estamos juntos
quiero deciros algo,
quiero deciros que el dolor es un largo viaje,
es un largo viaje que nos acerca siempre vayas adonde vayas,
es un largo viaje, con estaciones de regreso,
con estaciones que no volverás nunca a visitar,
donde nos encontramos con personas, improvisadas y casuales, que no han sufrido todavía.
Las personas que no conocen el dolor son como iglesias sin bendecir,
y yo quisiera recordarte, padre mío, que hace unos años he visitado Italia,
yo quisiera decirte que Pompeya es una ciudad exacta, invariable y calcinada,
una ciudad que está en ruinas igual que una mujer está desnuda;
cuando la visité, sólo quedaba vivo en ella
lo más efímero y transitorio:
las rodadas que hicieron los carros sobre las losas del pavimento,
así ocurre en la vida;
y ahora debo decirte
que Pompeya está quemada por el Vesubio como hay personas que están quemadas por el placer,
pero el dolor es la ley de gravedad del alma,
llega a nosotros iluminándonos,
deletreándonos los huesos,
y nos da la insatisfacción que es la fuerza con que el hombre se origina a sí mismo,
y deja en nuestra carne la certidumbre de vivir
como han quedado las rodadas sobre las calles de Pompeya.

(Luis Rosales)

Pintura: "Un altar de la calle" (1883), Lawrence Alma-Tadema

"BAJO EL LIMPIO ESPLENDOR DE LA MAÑANA", Luis Rosales


Bajo el limpio esplendor de la mañana
en tu adorado asombro estremecido,
busco los juncos del abril perdido;
nieve herida eras tú, nieve temprana

tu enamorada soledad humana,
y ahora, Señor, que por la nieve herido
con la risa en el labio me has vencido,
bien sé que la tristeza no es cristiana.

¿No era la voz del trigo mi locura?
Ya estoy sólo, Señor —nieve en la cumbre— ,
nieve aromada en el temblor de verte,

hombre de llanto y de tiniebla oscura,
que busca en el dolor la mansedumbre,
y esta locura exacta de la muerte.

(Luis Rosales)

Pintura: "Retrato de Edouard Vuillard" (1893), Felix Vallotton

Mis poetas favoritos: LUIS ROSALES

Luis Rosales (Granada, 1910 - Madrid, 1992) fue un poeta español. Por la fecha en que empezó a publicar, se le ubica en la Generación del 36. Estudió en Granada las carreras de Derecho y Letras, y Filología Románica, en Madrid. Allí publicó sus primeros poemas en la revista Los cuatro vientos (1933). Junto con otros poetas de su generación, como Luis Felipe Vivanco, Leopoldo Panero y José García Nieto, con los que colaboró en la revista de la Falange Jerarquía, alentó un retorno a las formas clásicas, y su primer libro, "Abril" (1935), con una serie de poemas de amor, tiene influencia de los poetas del Siglo de Oro (Garcilasismo).

Los asesinatos, llevados a cabo por ambos bandos (durante la Guerra Civil), de sus amigos, el poeta y dramaturgo Federico García Lorca (refugiado en su casa paterna) y el catedrático de filosofía Joaquín Amigo, marcarán profundamente su creación literaria.

En la inmediata posguerra fue secretario de la revista Escorial, dirigida por Dionisio Ridruejo. Su poética derivó en esos años hacia un barroquismo del lenguaje que incorporó elementos surrealistas y simbolistas, adaptados a una temática de cariz religioso ("Retablo sacro del Nacimiento del Señor", 1940). Aunque Rosales nunca abandonó del todo su poesía de afirmación religiosa, la suya fue una obra en constante evolución, un fecundo legado que fue creciendo en vigor y originalidad.

En 1949 publicó su libro más importante, "La casa encendida", largo poema narrativo y autobiográfico, ampliado en la reedición de 1967. El poeta llega de noche a su casa y ve cómo en ella se iluminan las distintas estancias que le evocan sucesivos ámbitos de su vida emocional —la niñez y los padres, el amigo muerto, la esposa— constituyendo un mundo, si bien mínimo, protegido y suficiente.

martes, 22 de agosto de 2017

"TODAVÍA FLOREZCO", Mayte Dalianegra


Pese a todo,
pese a tanto,
todavía florezco
en primavera,
cuando los ranúnculos, 
con su piel charolada, 
motean los prados como copos de sol;
los mismos prados que en otro tiempo 
acogieron nuestros cuerpos ansiosos
y fueron madres tibias e indulgentes,
y fueron esponjosos lechos.

Todavía reconozco las mismas estrellas
que engarzaban sus auras irisadas
en el agua de nuestros ojos,
fundiendo en ellos la reluciente esfera de la noche 
y propiciando el sabor lento de los besos.

Pienso entonces en cómo serían ahora mis días
de no haber tenido conmigo
la firmeza de tus manos,
la determinación de su pulso,
que me sostuvo, con su cable de acero,
para impedir
que una última hebra de humo 
perdiera el cabo que me ataba a la hoguera.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Una visión de Fiammetta (musa de Boccaccio)" (1878), Dante Gabriel Rossetti. Colección de Andrew Lloyd Webber

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jueves, 17 de agosto de 2017

"Y ESCRIBIR TU SILENCIO SOBRE EL AGUA", Luis Rosales


Sólo florece el agua que está queda
(Miguel de Unamuno)

No sé si es sombra en el cristal, si es sólo
calor que empaña un brillo; nadie sabe
si es de vuelo este pájaro o de llanto;
nadie le oprime con su mano, nunca
le he sentido latir, y está cayendo
como sombra de lluvia, dentro y dulce,
del bosque de la sangre, hasta dejarla
casi acuñada y vegetal, tranquila.
No sé, siempre es así, tu voz me llega
como el aire de Marzo en un espejo,
como el paso que mueve una cortina
detrás de la mirada; ya me siento
oscuro y casi andado; no sé cómo
voy a llegar, buscándote, hasta el centro
de nuestro corazón, y allí decirte,
madre, que yo he de hacer en tanto viva,
que no te quedes huérfana de hijo,
que no te quedes sola allá en tu cielo,
que no te falte yo como me faltas.

(Luis Rosales)

Pintura. "Madre e hijo con pañuelo", Pablo Picasso 

miércoles, 16 de agosto de 2017

"LA FERIA DE LOS PÁJAROS", Luis Rosales


Sentí que se desgajaba
tu corazón lentamente
como la rama que al peso
de la nevada se vence,

y vi un instante en tus ojos
aquella locura alegre
de los pájaros que viven
su feria sobre la nieve.

(Luis Rosales)

Pintura de David Caesar

martes, 11 de julio de 2017

"CANCIÓN", Edith Sitwell


Lo turbio somos en el ardor del día,
desenraizadas flores en el aire, frialdad; somos el agua
que cubre los adioses previos a la muerte, sol nuestro,
cuyo intenso calor nos ha embriagado... Hijas de la belleza,
corazón de la rosa: eso somos.

Criaturas somos del verano, soplo del crepúsculo, los días
en que todo se espera (somos la sonrisa
del ausente vislumbrada en las hojas estivales)
que desdeña ese sol y sus luces falaces.

(traducción de Sergio Pitol)

Edith Sitwell

Pintura de Albert Herter

jueves, 1 de junio de 2017

"JANE GREY", Mayte Dalianegra


Suya es la mano
que empuña el hacha,
que amuela su filo
con un esmeril hambriento,
para balancearla después
y sopesar su gravedad
y su parábola,
el arco triunfal bajo el que desfilarán
potros empenachados con lutos.

Suya es la mano embozada
en el sigilo lacio de los sicarios,
consagrada a estimar los ejes precisos,
la oportuna alineación
entre el acero y tu cuello,

y va a talar en él un brote tierno,
una yema temprana,

pero no es el verdugo.


(Mayte Dalianegra)

Pintura: "La ejecución de Lady Jane Grey" (1834), Paul Delaroche. National Gallery, Londres

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"CANCIÓN DE VERANO", William Carlos Williams


Luna vagabunda,
sonriéndole con
apenas ironía
a esta
mañana de verano
brillante, húmeda de rocío
—una sonrisa
distante, de indiferencia
somnolienta,
una sonrisa de vagabunda—,
si me comprara
una camisa
de tu color y 
me pusiera corbata
azul-cielo,
¿adónde me llevarían?

(William Carlos Williams)

Pintura: "Infinity", Ernesto Arrisueño

"PAISAJE CON LA CAÍDA DE ÍCARO", William Carlos Williams


Según Brueghel
cuando Ícaro cayó
era primavera

un granjero araba
su tierra
y toda la pompa

del año
se despertaba
cosquilleando cerca

de la orilla del mar
ocupada
en sí misma

sudando bajo el sol
que derretía
la cera de las alas

insignificante
más allá de la costa
hubo

un chapoteo casi imperceptible
eso era
Ícaro, que se ahogaba.

(William Carlos Williams)

Pintura: "Paisaje con la caída de Ícaro" (1554-55), Pieter Brueghel el Viejo,
Museos reales de Bellas Artes, Bruselas, Bélgica 

jueves, 11 de mayo de 2017

"TORMENTA", Mayte Dalianegra


Algunos días
el cielo sufre un viraje repentino,
y el brocado que forman las nubes
sobre el satén cerúleo
se enturbia de grises.
La voz blanda de la brisa
no hace presagiar el aguacero,
hasta que se desboca como un garañón
y muda en vendaval.

Cuando eso suceda, mi amor,
y la tormenta nos alcance
con su guirnalda de látigos,
emprendamos carrera en pos de cobijo,
busquemos la guarida
que haya resistido los embates del barro,
la que conserve en su lecho
rescoldos y humo.

Y si el cielo horada
nuestro asilo con flechas de vidrio,
y un mar embravecido nos espera,
que un golpe de timón nos salve del naufragio,
y que tus ojos enarbolen alas de paloma.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "La despedida" (1892), Alfred Guillou

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"LA CALLE SOLITARIA", William Carlos Williams


La escuela ha terminado. Hace excesivo
calor para vagabundear. Yerran
en claros vestidos por las calles
para matar el tiempo.
Han crecido. Llevan
llamas rosadas en la mano derecha.
De blanco de la cabeza a los pies,
con oblicuas, perezosas miradas;
en amarillas, sueltas telas,
cinturones y medias negras;
acariciando sus ávidas bocas
con palillos envueltos en azúcar rosado
—cada una lo sostiene en la mano como un clavel—
suben por la calle solitaria.

 (William Carlos Williams)

Pintura: "The first grail" (1962),  Margaret Keane 

"LA ACACIA EN FLOR", William Carlos Williams


Entre
la verde
rígida
vieja
brillante
quebrada
rama
llega
el blanco
suave
mayo
nuevamente. 

(William Carlos Williams)

Pintura: "Ramas de acacia en flor" (1890), Vincent van Gogh


"LA CARRETILLA ROJA", William Carlos Williams


Cuánto depende
de una
carretilla
roja
bruñida por el agua
de la lluvia
junto a los blancos
polluelos.

(William Carlos Williams)

Pintura: "Los polluelos", Darío de Regoyos (1857-1913)

Mis poetas favoritos: WILLIAM CARLOS WILLIAMS

William Carlos Williams (Rutherford, Nueva Jersey, 17 de septiembre de 1883 – ibídem, 4 de marzo de 1963) fue un escritor estadounidense, de ascendencia portorriqueña por vía materna, vinculado al modernismo y al imagismo. Es especialmente conocido por su obra poética.

Cursó estudios en las universidades de Pennsylvania y Leipzig (Alemania).

Además de ejercer como médico pediatra y obstetra en Rutheford,  su ciudad natal, y en la cercana Paterson, y de escribir dramas y prosa variada, Williams es uno de los poetas modernistas más innovadores y admirados. Fue condiscípulo de los poetas Hilda Doolittle y Ezra Pound, y en los primeros poemas acusó la influencia del imagismo, rechazando el sentimentalismo y la artificialidad.

Más tarde se convirtió en impulsor del uso literario del habla coloquial. Su buen oído para los ritmos naturales del inglés hablado le ayudó a liberar a la poesía de la métrica que imperaba en la versificación en inglés desde el Renacimiento. Superada la tendencia imagista, es un poeta de gran sencillez expresiva y de fácil comprensión, con cierto gusto por la adivinanza, interesado en la constante experimentación y en la intimidad lírica. Como otros modernistas, procura diluir la figura del poeta, dejando que hable el poema por sí mismo. No busca los símbolos en las cosas sino más bien las propias cosas, que expresa imitando la fluidez del habla.

jueves, 27 de abril de 2017

"SOMOS TÚ Y YO", Mayte Dalianegra


Ungiste mis párpados
con la untura oleosa que el sol emplea
para acariciar la sombra
cuando, como un pájaro de oro, 
eleva su vuelo 
sobre el dosel de la madrugada.
Obraste así tras el declive
de una noche desguarnecida
de estrellas y de luna,
de faroles y de bombillas,
aliviando mi ceguera
con tu luz de crisantemo.

Y ahí, 
en tus palmas imbricadas de clemencia,
sangró el estigma que redimió mi condena,
que cercenó los eslabones
y suturó las heridas
para que ninguna corriente 
me remolcase a través de ellas,
para que ninguna alimaña las vulnerase 
y le sirviese nuevamente de alimento.

Y ahora 
que la vida me transita en espirales,
que me impulsa a girar como un derviche,
retoña en mí la madera del manglar
con su piel salada y húmeda.

Y ahora 
que tú y yo 
nos recorremos 
por caminos dibujados 
con saliva, 
que tú y yo 
encendemos teas 
con jirones desgarrados en los labios, 
que rodamos por laderas de volcanes 
con los besos labrados en la carne,
que azotamos furiosos los abismos 
con espuma de mareas fragorosas,
ahora que tú y yo
nos reencontramos,
somos tú y yo, 
solos tú y yo en el horizonte.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Le Baiser" (1868), Carolus-Duran. Palais des beaux-arts de Lille, France

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"JASÓN Y MEDEA", José-María de Heredia


   A Gustave Moreau

Ambos, en los boscajes que sintieron el son
de contiendas remotas; mágica paz nacía,
y alba de milagrosas lágrimas los ceñía
bañándolos en fértil y extraña floración.

Por los aires flotaba letal emanación.
Su palabra el poder del encanto decía;
el héroe, tras ella, de sus armas vertía
relámpagos radiantes del ilustre Toisón.

Sobre lagos de plata llovía luz del cielo.
Aves maravillosas pasaban, y su vuelo
en el bosque regaba pedrería luciente.

Amor les sonreia. Mas la fatal esposa
llevábase consigo, colérica y celosa,
con su padre y los dioses, los filtros del oriente.

(José-María de Heredia)

Traducción del francés de Otto de Greiff

Pintura: “Jasón y Medea” (1865), Gustave Moreau. Museo de Orsay, París

"FUGA DE CENTAUROS", José-María de Heredia


Huyen, ebrios de asalto, matanza y rebelión
a su guarida, encima de la cúspide enhiesta;
tienen miedo a la muerte que implacable se apresta
y husmean en las sombras un olor a león.

Arrasando la hidra y el ágil estelión
cruzan valles, torrentes; y su marcha funesta
nada impide; pues saben que ya escalan la cuesta
del Ossa, del Olimpo y el lóbrego Pelión.

A veces un centauro brusco yérguese, y listo
al rebaño fraterno con presteza instantánea
vuelve de un salto, lleno de pavor, porque ha visto

a la luz de la luna, blanca y rútila gema,
prolongarse a sus ojos, con angustia suprema,
el horror gigantesco de la sombra herculánea.

(José-María de Heredia)

Traducción del francés de Otto de Greiff

Pintura: “Le delizie infrante”, Roberto Ferri

lunes, 10 de abril de 2017

"ARCOÍRIS, (LA CONDICIÓN HUMANA)", Mayte Dalianegra


La claridad acomoda sus embriones
en el diamante pulido 
de las gotas,
con la esperanza 
de que tal sementera 
procure la eclosión de sus fulgurantes vástagos.

Después, la tibieza del aire los acuna 
con opulencia de seda,
con una melodía a contraluz,
y el rojo, hambriento de mundo, 
asoma sus labios de amapola trémula. 

Es el primogénito,
heredero de un linaje de sangre 
que suscita los celos del azul y del añil,
dos caínes embozados con vellones. 

El primero muestra su faz 
de presunto querubín
y despliega alas mientras sonríe
(a todos engaña con su impostura). El otro lo secunda
con no menos acierto, velando sus pupilas 
de abismo eléctrico.

El violeta, aunque dubitativo, 
se une a la conjura,
renegando de la mitad de sus genes
y blandiendo el incienso de sus lavandas
—como un flagelo místico—
sobre la fraterna combadura bermeja.

El verde también se vincula a la misma entente,
pues vive en la creencia mesiánica 
de que la salvación sólo es posible
aniquilando al opositor.

Mas los planes fratricidas
hallan resistencia en el amarillo, 
que no desea confrontaciones 
con el mayor de la camada,
con quien le une la alegría de las pavesas 
que parlotean con lenguas de fuego.

De igual manera, el naranja apoya
a estos dos hermanos
a los que en tanto se asemeja,
pues, como ellos, es risueño y jaranero
y, como ellos, se apasiona y goza
y, como ellos, lleva la riqueza en el corazón
y no en el bolsillo.

Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, 
añil, violeta… todos paridos por el mismo vientre
de azucena inmaculada. 

La noche, con sus ojos de pantera, acecha.


(Mayte Dalianegra)

Pintura: "La chica ciega" (1856), John Everett Millais. Birmingham Museum and Art Gallery

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"EL BAÑO DE LAS NINFAS", José-María de Heredia


Baña el Euxino un bosque de agrios arbustos lleno;
sobre la fuente un negro laurel la copa inclina,
y la Ninfa, sonriente, que a sus ramas se empina
huella, tímida, el agua del arroyo sereno.

Otras, de un salto, se hunden en loco desenfreno
al oir la llamada de una oculta bocina,
y en las aguas movibles a menudo germina
un torso, un claro bucle o la rosa de un seno.

Alborozo divino las florestas asombra.
Mas de pronto dos ojos iluminan la sombra.
¡El Sátiro! Y al eco de su gárrulo sistro

huyen todas. Asi, si un cuervo grazna airado,
en las ondas del río locamente nevado
se esparce la bandada de cisnes del Caístro.


(José-María de Heredia)

Traducción del francés de Otto de Greiff

Pintura: "Ninfas y sátiro" (1873), William-Adolphe Bouguereau. 
Instituto de Arte Clark, Williamstown (Massachusetts),Estados Unidos

"ANTONIO Y CLEOPATRA", José-María de Heredia


Contemplaban los dos cómo dormía
el claro Egipto bajo el cielo ardiente
y como hacía Bubastis, lentamente,
desembocaba el Nilo en la bahía.

En su coraza el adalid sentía
—como a través de un sueño transparente—
desfallecer sumiso y atrayente
el cuerpo voluptuoso que ceñía.

Volviendo ella su rostro enamorado,
tendía con pasión los labios rojos
y las claras pupilas agoreras.

Y el guerrero, sobre ellas inclinado,
contemplaba en el fondo de sus ojos
otro mar en que huían las galeras.

(José-María de Heredia)

Traducción del francés de Andrés Holguín

Pintura: "Antonio y Cleopatra" (1883), Lawrence Alma-Tadema

Mis poetas favoritos: JOSÉ-MARÍA DE HEREDIA

José-Maria de Heredia Girard (La Fortuna, cerca de Santiago de Cuba, 22 de noviembre de 1842 – castillo de Bourdonné, cerca de Houdan, Yvelines, 3 de octubre de 1905) fue un poeta y traductor francés de origen cubano, una de las principales figuras del parnasianismo. No debe ser confundido con el también poeta cubano José María Heredia (1803-1839).

Hijo de Domingo de Heredia Mieses Pimenetel Guridi, nativo de Santo Domingo, y de su segunda esposa, la francesa Louise Girard, el poeta nació en la plantación familiar, cerca de Santiago de Cuba. Se embarcó a Francia a los nueve años, en 1851, donde cursó el bachillerato hasta 1859. En Francia descubrió la obra de Leconte de Lisle, que le causó una honda impresión.

Tras su regreso en 1859 a Cuba, comenzó a estudiar la lengua española con vistas a licenciarse en Derecho. No logró su propósito, pues no se le reconoció la equivalencia del bachillerato cursado en Francia. Por lo tanto, en 1860 volvió a Francia con la intención de seguir allí los estudios de Derecho.
Entre 1862 y 1865 estudió en la prestigiosa École des chartes de París, y comenzó a escribir sus primeros poemas, muy influidos por la escuela parnasiana. En 1863 conoció a Leconte de Lisle, y a partir de 1866 colaboró en el Parnaso contemporáneo. Hizo amistad con autores como Sully Prudhomme y Catulle Mendès, y publicó sus poemas en revistas como Revue des Deux Mondes, Le Temps y Le Journal des Débats.

Dedicó diez años —entre 1877 y 1887— a traducir la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo. Tradujo también al francés la Historia de la monja alférez, memorias de Catalina de Erauso. Tradujo del latín, francés e inglés a Horacio, Lamartine, Ossian y Lord Byron.

En 1893 reunió todos sus sonetos en un libro, Los trofeos (Les Trophées), dedicado a Leconte de Lisle, una de las obras más importantes de la poesía parnasiana. En 1894 fue elegido miembro de la Academia francesa. Con ocasión de la visita de los zares rusos a París compuso su poema Salut à l'Empereur.

Es uno de los más destacados representantes del parnasianismo. Su obra más importante es el libro de sonetos Los trofeos (1893).

Casado desde 1867 con la también cubanofrancesa Louise-Cécile Despaigne, fue padre de tres hijas, una de las cuales, Marie-Louise Hérédia, sería la futura esposa de Henri de Régnier y la amante de Pierre Louÿs.

Heredia murió el 3 de octubre de 1905 en el castillo de Bourdonné, cerca de Houdan.

(Texto obtenido de Wikipedia).

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