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domingo, 13 de marzo de 2011

"POBREZA 2", Gaspar García Laviana


En la paz de mi noche sin fronteras
pensaba
en la negra soledad del oprimido,
en la noche del obrero
cuando le dan el despido
y pensaba en la quimera
que es la libertad del hombre.

La dignidad del pobre
es la miseria,
el devorar en silencio
el pan de la tristeza,
el dormir su negra 
noche en el olvido,
el vivir y morir
sin hacer ruido.

En la paz de una noche verdadera
sentí, pobre,
que era mía tu pobreza.

Gaspar García Laviana

Pintura: "Cave canem" (Cuidado con el perro), 1881, Jean León Gérôme


domingo, 20 de febrero de 2011

"SOLEDAD", Gaspar García Laviana


Me siento solitario
aunque esté contigo
o aunque me acompañen
montañudos rascacielos
preñados de gente.

Estamos tan cerca
como los días
que se suceden encadenados
y tan lejos
como los amaneceres
que nunca se encuentran.

Así tú y yo
nosotros y aquellos,
vivimos hilvanando ideas,
y tejiendo vidas
con hebras diferentes,
tejiendo el tapiz de las eras
en la máquina de la historia.

Gaspar García Laviana

Pintura: "Solitude" (Soledad), 1890, Frederick Leighton, Maryhill Museum of Art, Washington, USA

sábado, 19 de febrero de 2011

"NO ME CLASIFIQUEN", Gaspar García Laviana


-¡¿Es de izquierda o de derecha?!
-Tenga calma.
Yo soy como las estrellas
con propia luz en el alma.

Gaspar García Laviana

Pintura: “Retrato en la frontera”, 1932, Frida Kahlo

viernes, 18 de febrero de 2011

"OJOS HUMILLADOS", Gaspar García Laviana


Miraba dos perros flacos
caminar bajo la lluvia
y en sus ojos humillados,
se notaba que sufrían.

Unos ojos parecidos
los tienen los labradores,
cuando los bajan vencidos
al mirarlos sus señores.

Gaspar García Laviana

Pintura: "Los espigadores" (1880), Julien Dupré

"LO LLEVAMOS DENTRO", Gaspar García Laviana


Siento mugidos rojos
corriendo por las venas.
Estampidas de manadas, manadas.
Astados a millares.
Bravuras ibéricas
como invasión de sangre al rojo vivo.
Sangre y sangre cada vez más viva
cada vez más roja.

Ríos de acero fundido.
Bosques de patas recias
al compás de la locura.
Trueno inacabable
de moles a mares
despeñándose en cascadas infinitas.

Embestidas implacables
de cuernos y cuernos
en la plaza de toros del mundo.

Así, los que nacimos en el toro,
lo llevamos dentro.

Gaspar García Laviana

Pintura: "Corrida", 1934, Pablo Ruiz Picasso

"MIS POETAS FAVORITOS", Gaspar García Laviana.

Gaspar García Laviana, (Les Roces, Asturias, España, 1941 - Nicaragua 1978), conocido como Comandante Martín, fue un sacerdote misionero, carpintero, guerrillero y poeta español que luchó junto a los sandinistas nicaragüenses.

Nació en 1941 en Les Roces, La Hueria de Carrocera (San Martín del Rey Aurelio), pueblo situado en la región española del Principado de Asturias, emigrando posteriormente al pueblo minero langreano de Tuilla, donde su padre trabajó en una mina de carbón. Estudió bachillerato en Valladolid, Filosofía y Teología en Logroño, donde se ordenó sacerdote en la orden del Sagrado Corazón. Celebra su primera misa en el año 1966 en la parroquia de su pueblo natal. Posteriormente, se traslada a Madrid donde terminó un cursillo de sociología. Aquí mismo hizo compatible su sacerdocio, en la parroquia de San Federico, con el trabajo de obrero en una carpintería del barrio. Durante los tres años que permaneció en Madrid trabajó mucho con la juventud y con grupos de sacerdotes obreros, en un afán de implicarse cristianamente en la marcha social y política del país.

En 1969 se fue a Nicaragua para trabajar como misionero en Tola. Allí trabajó con los campesinos locales tomando contacto intensamente con las dificultades que afrontaban día a día. Con frecuencia visitaba a los enfermos, siendo llamado muchas veces ante la falta de medios médicos a disposición de los campesinos. Criticó duramente la práctica del secuestro de las jóvenes que posteriormente eran obligadas a ejercer la prostitución, secuestros que eran amparados por el ejército del dictador Somoza.

García Laviana expresó su desacuerdo en la opresión de los campesinos pobres y su marginación en la sociedad en varios poemas que fueron publicados como una colección en 1979, son las "Canciones de amor y guerra"; siendo éste el primer libro publicado por el Ministerio de Cultura del gobierno sandinista. Otra de sus obras literarias, publicada a título póstumo en el año 2007,  es "A corazón abierto, poesías en Nicaragua".

Como resultado de todas sus críticas y sus denuncias ante la corrupción y la injusticia del régimen somocista, fue acusado de ser simpatizante comunista. En 1977 García Laviana recibía amenazas telefónicas y era seguido por agentes de Somoza para comprobar sus actividades. Actividades que consistían en ayudar a los sandinistas actuando como correo, transportando gente y, principalmente, educando a los campesinos para que fueran capaces de comprender la situación en la que se encontraban por sí mismos.

Este sacerdote asturiano estaba muy influenciado por el espíritu de la Teología de la Liberación que ponía en lugar preferencial la acción pastoral a los pobres. Finalmente acabó tomando las armas al entender que un cambio político pacífico no ayudaría a paliar las terribles necesidades que veía todos los días en Nicaragua. Estaba decepcionado con la jerarquía nicaragüense, que falló en su discurso a favor de los pobres y oprimidos. Aunque nunca perdonó la violencia, vio en ella el único medio para que los pobres de Nicaragua fueran liberados de su opresión.

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, reconoció la importancia de la participación de García Laviana en la lucha revolucionaria. La participación de García Laviana en la Revolución nicaragüense animó a los católicos a apoyar al FSLN, dando al movimiento revolucionario legitimidad moral. Muchas de las preocupaciones de García Laviana se convirtieron prioridades para los sandinistas cuando asumieron el poder. El gobierno revolucionario instauró la asistencia médica como una prioridad principal, puso en práctica las iniciativas de reforma agrarias que redistribuyeron la tierra a muchos campesinos individualmente y en cooperativas, y denunciaron la prostitución.

Gaspar García Laviana murió en Nicaragua, el 11 de diciembre de 1978, en combate, dirigiendo la columna “Benjamín Zeledón”. De él se decía que era “el primero en entrar en combate y el último en retirarse”.

En Nicaragua existen hospitales, escuelas y bibliotecas que recuerdan su nombre. Una importante avenida de Gijón, (Asturias),  también lleva su nombre. En el pueblo de Tuilla, (Langreo, Asturias), se descubrió en 2008 un monumento a Gaspar García Laviana.