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viernes, 2 de septiembre de 2011

"LA MUERTE, EL AMOR, LA VIDA", Paul Éluard.

Creí que me rompería lo inmenso lo profundo.
Con mi pena desnuda, sin contacto, sin eco,
me tendí en mi prisión de puertas vírgenes
como un muerto sensato que había sabido morir.
Un muerto coronado sólo de su nada …
Me tendí sobre las olas absurdas del verano
absorbido por amor a la ceniza.
La soledad me pareció más viva que la sangre.

Quería desunir la vida,
quería compartir la muerte con la muerte,
entregar mi corazón vacío a la vida
borrarlo todo, que no hubiera ni vidrio ni vaho…
Nada delante, nada detrás, nada entero.
Había eliminado el hielo de las manos juntas,
había eliminado la osamenta invernal
del voto de vivir que se anula.
Tú viniste y se reanimó el fuego,
cedió la sombra el frío,
aquí abajo se llenó de estrellas
y se cubrió la tierra.
De tu carne clara me sentí ligero…
Viniste, la soledad fue vencida,
tuve una guía sobre la tierra y supe
dirigirme, me sabía sin medida,
adelantaba ganaba tierra y espacio

Iba sin fin hacia la luz …
La vida tenía un cuerpo, la esperanza tendía sus velas
promisoria de miradas confiadas para el alba.
De la noche surgía una cascada se sueños.

Los rayos de tus brazos entreabrían la niebla.
El primer rocío humedecía tu boca
deslumbrando reposo remplazaba el cansancio.
Yo amaba el amor como en mis primeros días.

Los campos están labrados las fábricas resplandecen
y el trigo hace su nido en una enorme marea,
las mieses, la vendimia, tienen muchos testigos,
nada es singular ni simple,
el mar está en los ojos del cielo o de la noche,
el bosque da a los árboles seguridad
y los muros de las casas tienen una piel común,
los caminos siempre se encuentran.

Los hombres están hechos para entenderse
para comprenderse, para amarse,
tienen hijos que serán padres de los hombres,
tienen hijos sin fuego ni lugar
que inventarán de nuevo a los hombres,
y la naturaleza y su patria
la de todos los hombres
la de todos los tiempos.

Paul Éluard.

Traducción de Andrés Holguín.

Pintura: "Ettore e Andoromaca", ("Héctor y Andrómaca"), 1924, Giorgio de Chirico.

"BELLA Y SEMEJANTE", Paul Éluard.

Un rostro al fin del día.
Una cuna entre las hojas muertas del día.
Un ramo de lluvia desnuda.
Todo Sol oculto.
Toda fuente de los espejos en el fondo del agua.
Todo espejo de los espejos rotos.
Un rostro en las balanzas del silencio.
Un guijarro entre otros guijarros.
Por las frondas de los últimos resplandores del día.
Un rostro semejante a todos los rostros olvidados.

Paul Éluard.

Versión de Rosamel del Valle.

Pintura de Ken Hamilton.

"EL ESPEJO DE UN MOMENTO", Paul Éluard.

Disipa el día,
muestra a los hombres las imágenes desligadas de la apariencia,
quita a los hombres la posibilidad de distraerse,
es duro como la piedra,
la piedra informe,
la piedra del movimiento y de la vista,
y tiene tal resplandor que todas las armaduras y todas las máscaras
quedan falseadas.
Lo que la mano ha tomado ni siquiera se digna tomar la forma
de la mano,
lo que ha sido comprendido ya no existe,
el pájaro se ha confundido con el viento,
el cielo con su verdad,
el hombre con su realidad.

Paul Éluard, (“Capitale de la douleur”).

Traducción de Aldo Pellegrini.

Pintura de Anastasia Vostrezova.

miércoles, 7 de julio de 2010

"YO TE NOMBRO, LIBERTAD", Paul Éluard.

Por el pájaro enjaulado,
por el pez en la pecera,
por mi amigo que esta preso,
porque ha dicho lo que piensa.

Por las flores arrancadas,
por la hierba pisoteada,
por los árboles podados,
por los cuerpos torturados,
yo te nombro, Libertad.

Por los dientes apretados,
por la rabia contenida,
por el nudo en la garganta,
por las bocas que no cantan.
Por el beso clandestino,
por el verso censurado,
por el joven exilado,
por los nombres prohibidos,
yo te nombro, Libertad.

Te nombro en nombre de todos
por tu nombre verdadero.
Te nombro, y cuando oscurece,
cuando nadie me ve,
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Tu nombre verdadero,
tu nombre y otros nombres,
que no nombro por temor.

Por la idea perseguida,
por los golpes recibidos,
por aquel que no resiste,
por aquellos que se esconden.
Por el miedo que te tienen,
por tus pasos que vigilan,
por la forma en que te atacan,
por los hijos que te matan,
yo te nombro, Libertad.

Por las tierras invadidas,
por los pueblos conquistados,
por la gente sometida,
por los hombres explotados.
Por los muertos en la hoguera,
por el justo ajusticiado,
por el héroe asesinado,
por los fuegos apagados,
yo te nombro, Libertad.

Te nombro en nombre de todos
por tu nombre verdadero.
Te nombro cuando oscurece,
y cuando nadie me ve,
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.


Tu nombre verdadero,
tu nombre y otros nombres,
que no nombro por temor.
Yo te nombro, Libertad.

Paul Éluard.

Pintura: “Slave Ship - Slavers throwing overboard the dead and dying, typhoon coming on”, (Barco de esclavos - Negreros echando por la borda a los muertos y moribundos, viene un tifón), 1840,  Joseph Mallord William Turner. Museo de Bellas Artes de Boston.

"YO TE NOMBRO, LIBERTAD", Isabel Aldunate.

Isabel Aldunate, emblemática representante del "Canto Nuevo" chileno, interpreta en este vídeo la canción basada en el célebre poema "Yo te nombro, Libertad", del poeta surrealista por excelencia, Paul Éluard.




jueves, 1 de julio de 2010

MIS POETAS FAVORITOS... Paul Éluard.

Paul Éluard, (seudónimo de Eugène Grindel; Saint-Denis, 1895 - Charenton-le-Pont, 1952).  Poeta francés, considerado el maestro de la poesía surrealista. Hijo de un agente inmobiliario, su familia perteneció a la pequeña burguesía y estudió en el Liceo Colbert. Después de pasar una temporada en Suiza, a causa de una grave enfermedad, volvió a París en 1913 y comenzó a escribir sus primeros poemas. En 1914 fue llamado a filas pero abandonó las armas afectado por una gangrena pulmonar.

Una vez acabada la guerra publicó su primera obra poética El deber y la inquietud (1917). En 1918 continuó con Poemas para la paz, y entró en contacto con Aragon, Breton, Soupault, Paulhan y Picabia, con quienes en París participó en todas las manifestaciones del movimiento dadaísta. Con ellos inauguró poco después el surrealismo. En 1921 publicó un pequeño libro titulado Les nécessités de la vie et les conséquences des rêves.

Éluard es el poeta del surrealismo por excelencia y uno de los miembros más destacados del movimiento; su perfil se distinguía del de sus contemporáneos y destacaba con personalidad propia. Utilizó un lirismo muy personal y el fin de su poesía fue descubrir y revelar lo real. Tanto lo onírico como la acción llevan al poeta hacia el amor, a una comunicación fraterna. En 1924 partió sin rumbo fijo, sin dar jamás una explicación del por qué de esa huida que duró siete meses. De regreso a París fue uno de los primeros en hacer una distinción entre textos surrealistas, relatos de sueños y poemas, al igual que también marcó la diferencia entre poesía involuntaria y poesía intencional.

Por entonces publicó Morir por no morir (1924), Capital del dolor (1926), El amor, la poesía (1929), La vie inmediate (1932), La rose publique (1934), Les yeux fertiles (1936), Les hommes et leurs animaux, les animaux et leurs hommes (1937), Chanson complète (1939), Donner à voir (1939), Choix de poèmes (1941) y La Inmaculada Concepción (1930), ésta última escrita en colaboración con A. Breton. Realizó un viaje por España, poco antes del estallido de la Guerra Civil, y a partir de ahí adoptó una postura comprometida con la política, aunque sin perder su estilo y temática personales.
Pasó en París la ocupación alemana, en 1942 se afilió al partido comunista y publicó varios textos de carácter poético en colaboración con la resistencia, uno de los cuales se convirtió en canto nacional. Poésie et vérité (1942), Dignes de vivre (1944) y Au rendez-vous allemand (1944) son obras que se fundamentarán en esas poesías clandestinas. Una vez acabada la guerra, abundó en la temática social: de esta época son Poèmes politiques (1948) y Une leçon de morale (1949); esta evolución respondía al deseo del autor de que el hombre se encuentre en armonía con la sociedad que le rodea.

A pesar de que el surrealismo deja en el poeta un lenguaje conciso y oscuro, idóneo para despertar cierta violencia, se puede decir de él que es un lírico excepcional que encuentra el equilibrio perfecto en la expresión de emociones contradictorias, donde el amor se opone a la desesperación y le sirve de contrapeso. Por ello, además de ser el máximo exponente de la poesía surrealista, Éluard ha pasado a la historia como uno de los grandes maestros de la lírica francesa. De manera póstuma se publicaron Lettres de jeunesse, avec poèmes inédits (1962) y Le poète et son ombre (1964).

Pintura: "Retrato de Paul Éluard, 1929, Salvador Dalí Domènech. Colección particular.