viernes, 31 de enero de 2014

"SOY TU CASA", Mayte Dalianegra


De cimientos a techumbre
soy tu casa,
solar donde los espejos abren postigos
de luna.

De techumbre a cimientos
me habitas.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Casa en Rueil" (1882),  Édouard Manet
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Música:"Roman", Housse de Racket

"CONVERSACIÓN GALANTE", T.S. Eliot

Digo: “¡Nuestra romántica amiga la Luna!
o tal vez (en el plano fantástico, lo admito)
sea el globo del preste Juan
o un farol de abollada chatarra suspendido en el cielo
para alumbrar pobres viajeros en su miseria.”
 Ella comenta: “¡Cómo divagas!”

Prosigo: “Alguien compone en el teclado
este exquisito nocturno con que nos explicamos
la noche, el claro de luna ...; acordes que hacemos nuestros
para representamos la propia nada.”
Ella: “¿Eso se refiere a mí?”
 “Oh, no: soy yo el fatuo.”

“Usted, señora, es la eterna humorista,
la eterna enemiga de lo absoluto
que da a nuestro inestable numen un leve sesgo,
y borra así, de un trazo, nuestra loca poética!...”
Y: “¡Pues qué serios estamos!”

T.S. Eliot.
(Traducción: José Luis Rivas).

Pintura: "Brita al piano" (1908), Carl Larsson.

jueves, 30 de enero de 2014

"EXILIO", Mayte Dalianegra

Antes de sufrir la diáspora
de tus brazos,
sufrí el azufre.

Para quedarme:
una sola de tus palabras
habría alcanzado.

Mayte Dalianegra.

Pintura de Daniel Ludwig.
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Música: "Exile", Enya

"BOLERO", Julio Cortázar

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.

Y este fragmento:

La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos

y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.

Julio Cortázar.

Pintura de Joan Cardona Llados (1877-1957).

miércoles, 29 de enero de 2014

"EL EGO", Mayte Dalianegra

El ego es un obelisco
monolítico elevando
la plegaria del yo
hasta aguijonear los cuerpos celestes,
un zigurat
en cuyo culmen
arden las preces por el ser
amado: aquél cuya imagen
nos devuelve el espejo.

El ego se nutre de halagos,
engorda cual pompa de jabón
dispuesta a dejarse arrastrar
por el viento de la lisonja,
y puede explosionar de tanto y tanto exceso,
así como estalla
el sapo hinchado de humo.

El ego nos invade,
se adueña de nosotros,
nos provoca cloqueo de gallina ahuecada.

El ego nos controla,
nos lleva de la mano,
asidos a sus dedos somos las marionetas
de nuestro propio afecto.

Qué cosa es el ego, y cuánto nos atañe…
Nos jactamos de tanto… son tantas
vanaglorias las que al cabo del día
cargamos en los lomos
de cuantos nos abordan…

Mas la verdadera magnificencia,
no la hallamos en el abanico soberbio
que luce el pavo real con cromático
destello, sino en la transparencia límpida,
despoblada de vanidades,
de la humildad.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Los dos pavos reales", Jean-Jorges Vuiberre.

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sábado, 25 de enero de 2014

"VIVIR", Mayte Dalianegra

Vivir no dispone
a la comodidad, a la simplicidad,
a la sencillez.
Vivir es un acto de rebeldía
contra los agujeros negros
hambrientos de materia.

Nada se nos regala,
nada se nos concede, ni se nos gratifica.

Nacemos entre heces
de parturienta, y entre heces
solemos enfilar el rumbo.
Esta vida no es sueño
- aunque los sueños, sueños sean -,
afirmo negando a Calderón,
ni tampoco es muy larga,
ahí T.S. Eliot, también se equivocó.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Las tres edades de la mujer” (1905), Gustav Klimt.
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Música: "Shot at the night", The Killers.

"LOS HOMBRES VANOS", T.S. Eliot

UN PENIQUE PARA EL VIEJO GUY

I

Somos los hombres vanos
Somos los atestados
Que yacen juntos.
Cabezal henchido de paja. ¡Ay!
Nuestras voces secas, cuando
Susurramos juntos,
Son calladas y sin sentido
Como viento en yerba seca
O patas de rata sobre vidrio roto
En nuestro sótano seco.

Horma sin forma, sombra sin color,
Fuerza paralizada, ademán sin movimiento.

Los que han cruzado
Con ojos directos, al otro reino de la muerte
Nos recuerdan -si acaso- no como extraviadas
Almas violentas, sino sólo
Como los hombres vanos
Los atestados.

II

Ojos que no me atrevo a ver soñar
En el reino de sueño de la muerte
Ellos no aparecen:
Allá, los ojos son
Sol sobre una columna rota
Allá, un árbol hay que oscila
Y hay voces
Que cantan en el viento
Más distantes y solemnes
Que una estrella fugaz.

Dejadme estar no más cerca
En el reino de sueño de la muerte
Dejadme así vestir
Tan adredes disfraces
Abrigo de rata, cuero de cuervo, desfondos cruzados
En un campo
Obrando como el aire obra
No más cerca
­ No ese final encuentro
En el reino sombrío.

III

Esta es la tierra muerta
Esta es tierra de cactus
Aquí las imágenes de la piedra
Son alzadas, aquí reciben
La súplica en la mano del cadáver
Debajo de los guiños de una estrega fugaz.

Es así como esto
En el otro reino de la muerte
Solos caminamos
A la hora en la que somos
Temblando con ternura
Labios que besarían
Desde plegarias hasta piedras rotas.

IV

Los ojos no están aquí
No hay ojos aquí
En este valle de estrellas que mueren
En este valle hueco
Esta rota mane mandíbula de nuestros reinos perdidos

En este último lugar de las reuniones
Nos congregamos
Y nos callamos
Plegados en la margen del crecido río

Ciegos, aunque
los ojos reaparezcan
Como perpetua estrella
Rosa multifoliada
Del reino sombrío de la muerte
La sola esperanza
De hombres vanos.

V

Vamos rodeando la tuna
Una tuna, una tuna
Vamos rodeando la tuna
A las cinco de la madrugada.

Entre la idea
Y la realidad
Entre los actos
Y el ademán
Cae la sombra

Porque Tuyo es el reino

Entre el concepto
Y la creación
Entre la emoción
Y la respuesta
Cae la sombra

La vida es muy larga

Entre el deseo
Y el espasmo
Entre la potencia
Y la existencia
Entre la esencia
Y el descenso
Cae la sombra

Porque Tuyo es el reino

Porque Tuya es
La vida es
Porque Tuyo es el

Y así se acaba el mundo
Y así se acaba el mundo
Y así se acaba el mundo
No con un estallar, con un sollozo.

T. S. Eliot.

(Traducción de Julio Hubard).

Pintura: “Resurrection blanc titane” Itsván (Ettienne) Sándorfi.

Mis poetas favoritos: T.S. ELIOT

T.S. Eliot (Thomas Stearns Eliot, conocido como T.S. Eliot; Saint Louis, 1888 - Londres, 1965). Poeta, dramaturgo y crítico inglés. Cuando pasó a estudiar a la Universidad de Harvard, Eliot realizó numerosas lecturas típicas, más de lo que vulgarmente se cree, de la Boston culta de los años anteriores a la primera Guerra Mundial: Henry James, Donne y los metafísicos, Browning, Dante y el teatro isabelino. A ellas se añadió en 1908 el libro de Arthur Symons, The symbolist Movement in Literature, que le llevó al conocimiento de los "poètes maudits", en particular de Laforgue y Corbière.

Tales lecturas ejercieron una influencia formativa en la técnica de Eliot. Aprendió de James la precisión en el léxico, así como la seguridad de que la poesía debe escribirse con idéntico cuidado que la mejor prosa; de Browning recibió la forma del monólogo dramático, y de Laforgue los rápidos tránsitos de una a otra idea mediante las asociaciones y la mezcla de vocablos insólitos con una ordenación simple del discurso; el estudio de la poesía metafísica le proporcionó una versión moderna del "concepto" metafísico, el vínculo entre pensamientos y objetos dispares, y la costumbre del estilo directo y del lenguaje hablado; en los isabelinos del último período se inspiró para la forma del verso, flexible y con frecuentes encabalgamientos. Dante le enseñó la naturaleza exacta, escueta y evidente de las imágenes.

miércoles, 22 de enero de 2014

"APARECISTE", Mayte Dalianegra

Bebía del cáliz
de la tristeza,
de ese grial sacralizado
en altares solitarios.

Libaba la niebla de las tardes grises,
la lluvia fría y fina
que la rueca del invierno
con mano paciente hilaba,
y elevaba mis palmas abiertas
hacia el cielo,
en infructuosa espera
de alguna divina providencia.

Entonces.
en un instante tan fortuito como súbito,
apareciste.
No vislumbré en aquel momento
- ni siquiera hasta bastante después –
el alcance
de nuestro encuentro, pero apareciste.
No portaban tus manos
el disco solar de Atón,
ni irradiaba tu testa aura alguna.
Eras un hombre
en apariencia como tantos otros,
mas no lo eras, mas no lo eres,
pues contigo,
los inclementes hielos
se trocaron
en gualdos campos de ranúnculos.
Se instaló en mí la colorida primavera.


Mayte Dalianegra.

Pintura: "Flora" (1894), Evelyn de Morgan.
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Música: "Come a little closer", Cage the elephant.  


"NO QUIERO ESTAR PODRIDA DE NEUTRALIDAD", Mayte Dalianegra

No quiero estar podrida
de neutralidad
y cerrar los ojos, y cerrar la boca,
cuando entonen
el salmo de la injusticia.

No quiero,
por más que mi espalda
reciba del flagelo cortesía,
por más que el precio se pague
en amigos que encuentren otro rumbo.
Por más que giren las llaves
blindando cerrojos.

No quiero estar podrida
de neutralidad.
No quiero. 

Mayte Dalianegra:

Pintura: "Zenobia", Herbert Schmalz (1856 - 1935).
Safe Creative #1202281214599

"LÍMITES", Jorge Luis Borges

De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido

a quien prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.

Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?

Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.

Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.

Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifronte, Jano*.

Hay, entre todas tus memorias, una
que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.

No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.

¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino*.

Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son lo que me ha querido y olvidado;
espacio, tiempo y Borges ya me dejan.

Jorge Luis Borges.

Pintura:"La puerta", Alberto Pancorbo.

"PALOMO ESQUIVO", Mayte Dalianegra

A tu arrullo acudo,
palomo, palomo esquivo,
a tu galanteo, que se alza
en vuelo en cuanto aparezco, negando a la tierra
el fértil sustento, sumiendo los suelos
en tentáculos áridos de crueles desiertos.

A tu arrullo acudo,
aun cuando mis alas se hallen
recortadas,
aun cuando mis fuerzas conozcan derrota.

Ay, palomo esquivo,
nunca supe de otro de tan regio vuelo,
nunca supe de otro volando
tan lejos.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “El regreso de la paloma del Arca” (1851), John Everett Millais.
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"TE DABA CUANTO TENÍA", Mayte Dalianegra

Te daba cuanto tenía
y nada querías tú,
y nada me dabas tú,
mientras yo todo quería.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Joven griega", John William Godward.
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"ESTOS BRAZOS", Mayte Dalianegra


Estos brazos que antes fueron
abanico de esperanza,
que a las horas,
esperándote, se abrían,
ya son remos de un navío
que se aleja de tu piélago.

Y estos ojos
que tu risa reflejaron,
hoy agonizan llorándote.


(Mayte Dalianegra)

Pintura de Aleksandra K. Nowak
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sábado, 18 de enero de 2014

"TU MIRADA ERAN LOS MARES", Mayte Dalianegra

Tu mirada eran los mares
por los que yo navegaba,
mas naufragaron mis barcos,
toda yo quedé encallada
en el roquedal siniestro
de esa playa mercenaria
del desconsuelo y la angustia.

Varada en la sinrazón
que me separó de ti,
ya se quemaron mis naves,
ya nunca podré volver
a surcar tus oleajes.

Mayte Dalianegra.

Pintura: La mujer en las olas (1868), Gustave Courbet.
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"A VECES QUISIERA", Mayte Dalianegra

A veces 
quisiera no quererte tanto,
ni morir como el sol cuando llega
el ocaso,
al cerrar la cancela del jardín prohibido.

Quisiera también
ser como las flechas veloces y audaces
que lanza Cupido,
y llegar tan presta a beber tu boca,
como llega el día tras la oscura noche.

A veces quisiera no quererte
¡tanto!
pero nace en mí el oculto deseo
de ser satélite 
orbitándote.

Quisiera, a veces, olvidar tus rasgos,
cegar el espejo donde veo tus ojos.
Mas ya no hay remedio,
por más que implore a dioses y a santos.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Tristán e Isolda” (1912), John McKirdy Duncan.

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"LA HORA", Juana de Ibarbourou

Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.
Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.

Ahora , que tengo la carne olorosa,
y los ojos limpios y la piel de rosa.
Ahora que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera

Ahora que en mis labios repica la risa
como una campana sacudida a prisa.
Después...¡oh, yo sé
que nada de eso más tarde tendré!

Que entonces inútil será tu deseo
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.
¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!

Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.
hoy, y no mañana. Oh amante, ¿no ves
que la enredadera crecerá ciprés?

Juana de Ibarbourou.

Pintura: “Una niña flor Oriental", Eisman Semenowsky.

viernes, 17 de enero de 2014

"SÍRVEME", Mayte Dalianegra

Sírveme en cáliz lúbrico
la dulzura untuosa
que fluye de tu núcleo, furioso
hontanar de lava
candente,
locura proscrita de simiente ígnea
reclamando el arrebato de la hoguera,
y reventando en aguaceros.

Que no vean mis ojos germinar la aurora,
que no me percate del clarear del cielo,
prefiero morirme en la noche oscura
y perderme entonces
en las arboledas de tu piel morena,
de tus manos ciegas, de tu torso húmedo.

Y quemar las naves, que no han de surcar
ya nunca más mares
que ése que circunda al cabo
que emerge en tu hemisferio austral.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Desnudo con un samovar”, 2001, Hans Laagland
Safe Creative #1107119659149

"EPITAFIO", Juan Gelman

Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.

Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.

¡Digo que el hombre debe serlo!

Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín.

Juan Gelman.

Pintura de Bernard Scholl.

"ORACIÓN DE UN DESOCUPADO", Juan Gelman

Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,!
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello.

Juan Gelman.

Pintura: "Madre proletaria" (1929), David Alfaro Siqueiros.

jueves, 16 de enero de 2014

"AUSENCIA DE AMOR", Juan Gelman

Cómo será pregunto.
    Cómo será tocarte a mi costado.
    Ando de loco por el aire
    que ando que no ando.

    Cómo será acostarme
    en tu país de pechos tan lejano.
    Ando de pobre cristo a tu recuerdo
    clavado, reclavado.

    Será ya como sea.
    Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.
    Me comerás entonces dulcemente
    pedazo por pedazo.

    Seré lo que debiera.
    Tu pie. Tu mano.

Juan Gelman.

Pintura: "Natural", Soledad Fernández.

"EL PACTO", Juan Gelman

Cuando nadaba en dulce oscuridad, nada sabía del pacto de nacer. La
vida es, ciertamente, una de sus cláusulas. También la muerte y el dolor,
el amor, la alegría, el mero padecer, y el daño que hacemos, el
daño que nos hacen, el espejo celeste donde miramos nuestro estar
sobre la tierra. A ella nos ata la cadena que se balancea sobre todos los
abismos del mismo abismo: ser.
¿Cuándo es delicia este yugo? ¿O deleite, dejamiento de sí, profunda
sangre? ¿Cuándo es cosmos mi pedacito de papel, tan escrito y tachado
por todos y por mí? ¿Qué dice el libro humano? ¿En qué balanza
pesan esas tintas? ¿Las palabras del puro comenzar?
La vida es acto que conoce y cada acto, introducción al otro no saber.
La inteligencia y el instinto encienden fuegos en la noche. Pero es
del infinito que estamos exiliados.
Así, en tu secreto, crece el árbol que sueña el sueño donde un gallo,
una piedra y la tristeza miran al mundo entero y lo ponen en la boca
de un niño para que el sol beba.

Juan Gelman.

Pintura de Carolina Cleere.

Mis poetas favoritos: JUAN GELMAN

Juan Gelman Burichson (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 - México DF, 14 de enero de 2014). Poeta, traductor y periodista argentino, está considerado como el poeta más importante de su generación. 

Hijo de emigrantes judíos ucranios, ejerció diversos oficios antes de dedicarse al periodismo. Por su actividad periodística y política vivió en el exilio entre 1975 y 1988, residiendo alternativamente en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México. Durante su ausencia de Argentina llega a estar condenado a muerte por la dictadura argentina; sufre muy de cerca el drama de los "desaparecidos" cuando su hijo y su nuera pasan a formar parte de esta dolorosa lista.

En su juventud colabora en el periódico Rojo y negro. Es uno de los fundadores del grupo de poetas "El pan duro" y es también secretario de redacción de Crisis, director del suplemento cultural de La Opinión y jefe de redacción de Noticias. También ejerce como traductor en la UNESCO. Desde 2007 colabora con el periódico de Buenos Aires, Página 1/2.

Poeta adscrito al realismo crítico, consigue un estilo particular partiendo de un realismo crítico y del intimismo. Son constantes en su poesía la presencia de la cotidianeidad, el tono político, la denuncia y la indignación ante la injusticia.

De su producción poética conviene destacar Violín y otras cuestiones, El juego en que andamos, Velorio del solo, Gotán, Sefiní o Cólera Buey, así como Los poemas de Sidney West, Traducciones, Fábulas, Relaciones, Hechos y relaciones o Si tan dulcemente. Escribe Exilio en colaboración con el periodista argentino Osvaldo Bayer; otras de sus obras son Citas y comentarios, Hacia el sur, Composiciones, Carta a mi madre y País que fue será.

La antología Pesar todo es galardonada con el premio de poesía José Lezama Lima, que concede la Casa de las Américas cubana. En 2005 publica una nueva antología, Oficio ardiente, que reúne poemas publicados a lo largo de casi cincuenta años y algunos otros inéditos.

En el ámbito musical escribe dos óperas, La trampera general y La bicicleta de la muerte, dos cantatas, El gallo cantor y Suertes, y varios LP.

A lo largo de su vida recibe numerosos galardones, entre los que destacan el Premio Nacional de Poesía en 1997 y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2005; además tiene el título de ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires.

En 2007 obtiene el Premio Cervantes, considerado el galardón más importante de las letras hispánicas, y dos años después la Asociación de Poetas Chinos le otorga el Premio Antílope Tibetano.

El 14 de enero de 2014 muere rodeado de su familia en su domicilio de la capital mexicana, donde residía desde 1988.

domingo, 12 de enero de 2014

"GEOGRAFÍA", Mayte Dalianegra


Mis ojos son idólatras de ese piélago verde y distante,
de esa vastedad oceánica de tus pupilas,
y mi piel es suave velamen del bajel
que me conduce a ti,
zozobrando y encallando
en la playa de tu pecho.

Acudo rauda
a la llamada de tu sangre,
al grito de tus humores de macho,
a ese magma que la lascivia enciende,
y ahí viajan mis labios,
caracolas dulces
embriagadas de espuma,
arrullándote al vaivén de tus olas.

Acude también la punta de tu lengua
 —ese cabo térreo—
a franquear el salitre de mi mar,
y es remolino,
voluta jónica,
hélice impía girando en espirales
que te abisman al misterio de mi sima
profunda y húmeda.

(Mayte Dalianegra)

Pintura de Shahrzad Hazrati
Safe Creative #1202281214599

"PRIMERA FOTOGRAFÍA DE HITLER", Wislawa Szymborska

¿Y quién es este niño con su camisita?
Pero ¡si es Adolfito, el hijo de los Hitler!
¿Tal vez llegue a ser un doctor en leyes?
¿O quizá tenor en la ópera de Viena?
¿De quién es esta manita, de quién la orejita, el ojito, la naricita?
¿De quién la barriguita llena de leche? ¿No se sabe todavía?
¿De un impresor, de un médico, de un comerciante, de un cura?  
¿A dónde irán estos graciosos piecitos, a dónde?
¿A la huerta, a la escuela, a la oficina, a la boda
tal vez con la hija del alcalde?

Cielito, angelito, corazoncito, amorcito,
cuando hace un año vino al mundo,
no faltaron señales en cielo y en la tierra:
un sol de primavera, geranios en las ventanas,
música de organillo en el patio,
un presagio favorable envuelto en un fino papel de color rosa.
Antes del parto, su madre tuvo un sueño profético:
ver una paloma en sueños, será una buena noticia;
capturadla, llegará un visitante largamente esperado.
Toc, toc, quién es, así late el corazón de Adolfito.

Chupete, pañal, babero, sonaja,
el niño, gracias a Dios, está sano, toquemos madera,
se parece a los padres, al gatito en el cesto,
a los niños de todos los demás álbumes de familia.
Ah, no nos pondremos a llorar ahora, ¿verdad?,
mira, mira, el pajarito, ahora mismo lo suelta el fotógrafo.

Atelier Klinger, Grabenstrasse, Braunen,
y Braunen no es una muy grande, pero es una digna ciudad,
sólidas empresas, amistosos vecinos,
olor a pastel de levadura y a jabón de lavar.

No se oye el aullido de los perros, ni los pasos del destino.
El maestro de la historia se afloja el cuello
y bosteza encima de los cuadernos.

Wislawa Szymborska.

(Versión de Gerardo Beltrán).

Pintura: "El enigma de Hitler" (1939), Salvador Dalí. Museo Nacional Reina Sofía. Madrid.

"LAS TRES PALABRAS MÁS EXTRAÑAS", Wislawa Szymborska

Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.


Wislawa Szymborska.

(Traducción de Gerardo Beltrán).

Pintura: "La desintegración de la persistencia de la memoria", Salvador Dalí. Museo Salvador Dalí, San Petersburgo, Florida.

sábado, 11 de enero de 2014

"AMOR A PRIMERA VISTA", Wislawa Szymborska

Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.

Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?

Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.

Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,

una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,

que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.

Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?

Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.

Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.

Todo principio
no es mas que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.

Wislawa Szymborska.

(Versión de Abel A. Murcia).

Pintura: "Idilio" (1931), Tamara de Lempicka.

"AGRADECIMIENTO", Wislawa Szymborska

Debo mucho
a quienes no amo.

El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.

La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.

Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
y eso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.

No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.

Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.

Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.

Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.

Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.

"No les debo nada",
diría el amor
sobre este tema abierto.

Wislawa Szymborska.

(Versión de Abel A. Murcia).

Pintura:"Interior veneciano" (1882), John Singer Sargent.

Mis poetas favoritos: WISLAWA SZYMBORSKA

Wislawa Szymborska (Kórnik, Poznan, 1923 - Cracovia, 2012). Poetisa polaca, considerada una de las más singulares de su país, que recibió el premio Nobel de Literatura en 1996. Hija de un funcionario, en 1931 se trasladó con su familia a Cracovia, ciudad en la que se asentó de forma definitiva. Estudió filología y sociología después de la Segunda Guerra Mundial en la Universidad Jagellónica, tras lo cual inició su andadura literaria, consagrada esencialmente a la poesía, aunque también a la crítica y al ensayo en diversas publicaciones periódicas, en particular en Vida Literaria.

Ahí aparecieron desde 1968 sus "folletines literarios", a modo de poco convencionales críticas, que serían publicados en forma de libro en dos volúmenes, "Lecturas facultativas" (1973 y 1981). Su primer poema publicado, "Busco la palabra", apareció en 1945 en el Diario Polaco, y fue a partir del poemario "Por eso vivimos" (1952), cuando obtuvo reconocimiento público.

jueves, 9 de enero de 2014

"CONTIGO", Mayte Dalianegra

La luna
- espejo solar -,
a voluntad del astro rey
se somete,
no bien las sombras
velan el áureo fulgor;
vedados su voz
y su albedrío.

Ella
- emperatriz de la noche -
no puede obedecer
otro designio,
ni puede elegir
otro destino.

Ella
no puede reemplazar
a su tiránico señor,
ni renunciar al vasallaje
de su brillo,
anclada eternamente
a su futuro.

Mas entre los mortales,
que bajo el níveo manto
de su luz,
yacen abandonados
al reposo nocturno,
nada ni nadie resulta
indispensable,
todo y todos
somos prescindibles,
como peones de ajedrez
que cuando uno cae,
otro le sustituye.

Así también
el objeto de mi amor
podría mutar
de nombre y apellido,
pero me quedo aquí,
contigo.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Diana como personificación de la Noche”, Anton Raphael Mengs.
Safe Creative #1202281214599

lunes, 6 de enero de 2014

"AUNQUE TÚ NO LO SEPAS", Quique González y Enrique Urquijo

Inspirado en el poema "Aunque tú no lo sepas" de Luis García Montero, de su libro "Habitaciones separadas" (1994), Quique González compuso una canción homónima para Enrique Urquijo (1998), que fue ampliamente versioneada y hasta dio lugar a una película con el mismo título de Juan Vicente Córdoba (2000).


sábado, 4 de enero de 2014

"TÚ", Mayte Dalianegra

Tú, desde la cima
de tus pupilas verdemar,
arribas a mi orilla el buque
de la esperanza.

Con un leve parpadeo
ciñes mis sueños ensogándome
a tu aliento, al vigoroso hálito
de tus suspiros marinos.

Tú, poderoso dueño de tritones
y nereidas,
qué bien te has guarecido
bajo el salobre océano de los besos;
llegas desplegando el velaje
de mi risa y devolviéndome
la alegría cantarina de las cítaras.

En el crisol de tu abrazo
se funde mi pecho.

Mayte Dalianegra

Pintura: "La sirena" (1888),  Edward Armitage, Galería de Arte de la Ciudad de Leeds

Safe Creative #1202281214599

"MAREA", Vicente Luis Mora

Llegó a mis costas la marea negra
con las primeras olas de la noche

no distinguí su corazón de grasa
tiznando el rompeolas de la playa
la mar estaba alta al despertar
llegaba hasta mi casa la marea
no pude controlarla resistí
cuanto se puede ante el destino mismo

perdí como se pierde ante el destino

llegó a mis costas la marea negra
me arrebató el color pero dejó
la suficiente tierra para verla
el agua exacta para agonizar
el aire justo para no asfixiarse 
bastante vida para amar la muerte 
 
 Vicente Luis Mora.
 
Pintura de Gigino Falconi.
 
 
 

"ANALEPSIS", Vicente Luis Mora

Estoy a oscuras en la misma cama
que dos meses atrás nos contenía

aproximadamente por mi brazo
de ahora estaba entonces tu cabeza
mirándome serena tras la lucha
aproximadamente por el hombro
contrario mi temor a que te fueras

me siento raro a solas en las sábanas
sabiendo que fui yo quien finalmente
huyó y que sin embargo estoy aquí

me siento raro uno y somos tres
escritos sobre el folio de la cama

por un extraño azar soy como el tiempo
que escapa sin moverse del lugar

Vicente Luis Mora.

Pintura: "Leigh Bowery en el sofá verde" (1993), Lucian Freud.

"A LA PREGUNTA DE POR QUÉ TE QUIERO", Vicente Luis Mora

Porque la tesis va después del casus
porque la lluvia llega del oeste
el sol del este y éste del ocaso
te quiero porque baja la marea
y sube porque el cielo no es azul
te quiero porque el mar rompe en la costa
porque el amor la gravedad la muerte
hacen caer los cuerpos a la tierra
porque las nubes son en movimiento
y mueren como peces si se paran
porque la niebla es agua en suspensión
porque las cosas pasan y el reloj
no acierta nunca con la hora exacta
porque la rosa ya cortada muere
te quiero porque el átomo de cesio
es firme y el genoma variable
te quiero porque el sol calienta el aire
te quiero porque el cero es absoluto
porque mañana volarán las aves
porque hoy se acaba y esta noche es triste

casas vacías camas anchas frío

preguntas insensatas por teléfono
 
 Vicente Luis Mora.
 
Pintura de Arthur Hughes (1909).


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