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viernes, 29 de julio de 2011

"EN LA ISLA A VECES HABITADA", José Saramago.

En la isla a veces habitada de lo que
somos, hay noches, mañanas y
madrugadas en que no necesitamos
morir.
En ese momento sabemos todo lo que
fue y será.
El mundo se nos aparece explicado
definitivamente y entra en nosotros
una gran serenidad, y se dicen las
palabras que la significan.
Levantamos un puñado de tierra y la
apretamos en las manos. Con dulzura.
Allí está toda la verdad soportable: el
contorno, la voluntad y los límites.
Podemos en ese momento decir que
somos libres, con la paz y con la
sonrisa de quien se reconoce y viajó
alrededor del mundo infatigable,
porque mordió el alma hasta sus
huesos.
Liberemos sin apuro la tierra donde
ocurren milagros como el agua, la
piedra y la raíz.
Cada uno de nosotros es en este
momento la vida.
Que eso nos baste.

EN EL ORIGINAL EN PORTUGUÉS:

"NHA ILHA POR VEZES HABITADA"

Na ilha por vezes habitada do que
somos, há noites, manhãs e
madrugadas em que não precisamos
de morrer.
Então sabemos tudo do que foi e será.
O mundo aparece explicado
definitivamente e entra em nós
uma grande serenidade, e dizem-se as
palavras que a significam.
Levantamos um punhado de terra e
apertamo-la nas mãos. Com doçura.
Aí se contém toda a verdade
suportável: o contorno, a vontade e os
limites.
Podemos então dizer que somos livres,
com a paz e o sorriso de quem se
reconhece e viajou à roda do mundo
infatigável, porque mordeu a alma até
aos ossos dela.
Libertemos devagar a terra onde
acontecem milagres como a água, a
pedra e a raiz.
Cada um de nós é por enquanto a vida.
Isso nos baste.

José Saramago.(Probablemente alegria, 1985).

Pintura: "Die toteninsel", ("La isla de la muerte"), 1880, Arnold Böcklin.

viernes, 15 de octubre de 2010

"EN BOCA CERRADA", (" Á boca fechada"), José Saramago.

No diré:
que el silencio me sofoca y me amordaza.
Callado estoy, callado quedaré,
ya que la lengua que hablo es de otra raza.

Las palabras consumidas se acumulan,
se contienen, cisterna de aguas extinguidas,
penas ácidas en limos transformadas,
fondo vaciado con raíces torcidas.

No diré:
que ni siquiera el esfuerzo de decirlas merecen,
palabras que no digan lo que sé
en este retiro en que no me conocen.

Ni sólo lodos se arrastran, ni sólo limos,
ni sólo animales flotan, muertos, miedos,
turgentes frutos en racimos entretejidos,
en el negro pozo desde donde suben dedos.

Sólo diré,
crispadamente recogido y mudo,
que el que se calla cuando me callé
no podrá morir sin decirlo todo.

José Saramago.
"Os poemas possíveis", 1981.

Pintura: "Quo Vadis", Sándorfi Itsván, (Etienne Sándorfi).

viernes, 2 de julio de 2010

"RETRATO DEL POETA CUANDO ES JOVEN", José Saramago.

Hay en la memoria un río donde navegan
los barcos de la infancia, por arcadas
de ramas inquietas que despegan
sobre las aguas las hojas curvadas.

Hay un golpear de remos acompasado
en el silencio de la tersa madrugada,
olas blancas se hacen a un lado
con el rumor de la seda arrugada.

Hay un nacer del sol en el sitio exacto,
en el momento que más cuenta de una vida,
un despertar de los ojos y del tacto,
un ansiar de sed no abolida.

Hay un retrato de agua y de quebranto
que irrumpe del fondo de esta memoria,
y todo lo que es río abre en el canto
que cuenta del retrato una vieja historia.

José Saramago, (Os poemas possíveis).

Traducción de Seikilos, obtenida por gentileza suya en su  BLOG DE SEIKILOS, clica en este enlace.


RETRATO DO POETA QUANDO JOVEM.

Há na memória um rio onde navegam
os barcos da infância, em arcadas
de ramos inquietos que despregam
sobre as águas as folhas recurvadas.

Há um bater de remos compassado
no silêncio da lisa madrugada,
ondas brancas se afastam para o lado
com o rumor da seda amarrotada.

Há um nascer do sol no sítio exacto,
a hora que mais conta duma vida,
um acordar dos olhos e do tacto,
um ansiar de sede inextinguida.

Há um retrato de água e de quebranto
que do fundo rompeu desta memória,
e tudo quanto é rio abre no canto
que conta do retrato a velha história.

José Saramago.

Pintura: Regata en Argenteuil, 1872, Claude Oscar Monet, Museo de Orsay, Francia.

viernes, 18 de junio de 2010

MIS POETAS FAVORITOS... José Saramago.

José Saramago, (Azinhaga, Portugal, 1922, Lanzarote, 2010). Antes de responder a la llamada de la literatura trabajó en diversos oficios, desde cerrajero o mecánico, hasta editor. En 1947 publicó su primera novela, "Tierra de pecado", reeditada en Portugal, coincidiendo con los cincuenta años de su aparición. Pese a las críticas estimulantes que entonces recibió, el autor decidió permanecer sin publicar más de veinte años porque, como más tarde afirmó «quizá no tenía nada que decir». Sin embargo, a finales de los sesenta se presentó con dos libros de poemas: "Os poemas possiveis" y "Provavelmente alegría" (parte de un ciclo que completaría en 1975 con "O ano de 1993"). 

Puede que la demorada publicación de sus textos sea el motivo por el que numerosos críticos lo consideran un «autor tardío». Y quizá sea cierto, aunque ello en modo alguno vaya en contra de una cuestión mucho más importante: Saramago era dueño de un mundo propio, minuciosamente creado, libro a  libro, y su obra lleva muchos años situándolo en el primer plano literario de su país. Ya sus primeras publicaciones en prosa -"Manual de pintura y caligrafía" (1977) y "Alzado del suelo" (1980),- lo acreditan como un autor de indiscutible originalidad, por su controvertida visión de la historia y de la cultura. 

 No obstante, la celebridad y el reconocimiento a escala internacional le llegan con la aparición en 1982 de su ya legendaria novela "Memorial del convento", a la que siguió "El año de la muerte de Ricardo Reis". En esta última, su precisa y sentimental indagación del universo de Fernando Pessoa -a través de uno de sus heterónimos- se convierte casi de inmediato en una obra «de culto», que cruza todas las fronteras. El trabajo narrativo de José Saramago goza desde entonces de una admiración sin límites, que cada nuevo título va confirmando: "La balsa de piedra" (1986), "Historia del cerco de Lisboa" (1989), "El evangelio según Jesucristo" (1991), "Casi un objeto" (1994), "Viaje a Portugal" (1995) o "Ensayo sobre la ceguera" (1996). Todos estos textos -que suscitan tantos elogios como reñidos debates- consagran a José Saramago como una de las principales figuras de la literatura de este siglo. 

Distinguido por su labor con numerosos galardones y doctorados honoris causa (por las Universidades de Turín, Sevilla, Manchester, Castilla-La Mancha y Brasilia), José Saramago logró compaginar sus viajes y su labor literaria con su amor a Lisboa y sus estancias en Lanzarote, lugares en los que residió alternativamente y donde llevó adelante su búsqueda artística de todo aquello que la historia no recoge, sustrayéndolo al conocimiento del hombre. Algo que señaló con justificada reiteración en "Cuadernos de Lanzarote", verdadera autobiografía espiritual donde Saramago subrayó las líneas maestras que guíaban su escritura.  

Ha recibido el Premio Camoes, equivalente al Premio Cervantes en los países de lengua portuguesa.  

Una de sus novelas, "Todos los nombres", ha figurado en las listas de los libros más vendidos desde su publicación en enero de 1998. Tras ella vendrían "El viaje del elefante", (2008)  y "Caín", (2009).

El gran literato luso falleció en su casa de Lanzarote, a los 87 años de edad, el 18 de junio del 2010. Sus restos descansan ahora en Lisboa, pero su  legado literario evocará su memoria a través del tiempo.