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lunes, 17 de junio de 2013

"PALABRAS DE HENRY MATISSE", Louis Aragon

Mil manos entreabren todas las cabelleras,
de mis manos recoge sus colores el día;
un suspiro es la brisa de mis barcas veleras;
del sueño que perdura parte mi lejanía.

Toda flor por desnuda parece una cautiva
que hace temblar el tacto con su esplendor celeste;
escucho, miro y pienso, y el cielo a la deriva
es para mi sencillo como quitada veste.

Explico mis palabras al paso de la ronda;
aplico el pie desnudo por el viento borrado;
desvelo para el mundo lo que el instante ahonda,
y el sol que se levanta del hombro deseado.

Explico la silueta que enmarca la ventana;
doy la clave de árboles, pájaros y estaciones,
la del sellado júbilo de la planta lozana,
la del sigilo extraño que habita los rincones.

Explico en infinitos negrura y transparencia;
descifro el destellante roce de las mujeres,
y en la cósmica cifra la individual presencia,
y la razón que aúna las cosas y los seres.

Me entregan su perfume las formas pasajeras,
y la página en blanco su musical acento;
y explico lo que hace las hojas más ligeras,
y de la rama un brazo levemente más lento.

Innoble en la tormenta de la época gris;
avasalla mi norma la lumbre justiciera;
yo pinto la esperanza... Yo soy Henri Matisse
que le anticipa al mundo lo que del tiempo espera.

Louis Aragon.

(Traducción de Carlos López Narváez).

Pintura: "Figura decorativa sobre un fondo ornamental" (1926), Henry Matisse.

"NO HAY NINGÚN AMOR FELIZ", Louis Aragon

El hombre nada adquiere jamás  Ni su ternura
Ni su amor ni su fuerza  Y cuando abre los brazos
La sombra que proyecta es una cruz oscura
Y si abraza su dicha la destroza en pedazos
Su vida es una extraña y espantable locura
No hay ningún amor feliz

Su vida se parece a un inerme soldado
Que para otra estrategia ha sido preparado
Que madruga y de noche sufre de hambre y de sed
Y que en la tarde tiembla deshecho y desarmado
Decid «mi pobre vida» y el llanto contened
No hay ningún amor feliz

Mi bello amor mi dulce amor mi amor perdido
Dentro de mí te llevo como un pájaro yerto
Y aquellos que de lejos nos vieron no han sabido
Que mis propios poemas tras de mí han repetido
Y que ya por tus ojos varias veces han muerto
No hay ningún amor feliz

El tiempo de aprender a vivir ya ha pasado
Que lloren en la noche nuestros dos corazones
Por el dolor que esconde cada recuerdo amado
Las tragedias que nutren el éxtasis soñado
Los sollozos que impregnan las menores canciones
No hay ningún amor feliz

No hay amor que no aflija al par que desespera
No hay amor que no se halle mezclado a su dolor
No hay amor que no espante No hay amor que no hiera
No hay amor que no viva de lágrimas y espera
Y el amor de la patria lo mismo que tu amor
No hay ningún amor feliz
Pero éste es nuestro amor

Louis Aragon.

(Traducción de Andrés Holguín).

Pintura: "Doña Juana la Loca” (1877), Francisco Pradilla Ortíz. Madrid, Museo del Prado, Casón del Buen Retiro.

"DEL POETA A SU ESTRELLA", Louis Aragon

Dirá alguien que un hombre
no debe exponer su amor
en la plaza pública.

Yo responderé que un hombre
no tiene nada mejor,
más puro y más digno
de ser perpetuado, que su amor...

Louis Aragon.

(Traducción de María Dolores Sartorio).

Pintura: "Shy" ("Tímido"), Lawrence Alma-Tadema.

"LA ROSA Y LA RESEDA", Louis Aragon

El que en el Cielo creía,
el que no creía en él,
los dos con idolatría
amaban a la rehén.
Uno a mirarla subía,
otro tendíase al pie:
el que en el Cielo creía,
el que no creía en él.

Nada importa cuál sería
la luz que alumbrando fue;
uno del templo salía,
otro esquivó su dintel:
el que en el Cielo creía,
el que no creía en él.

Mis poetas favoritos: LOUIS ARAGON

Louis Aragon (París, 1897-1982). Escritor francés. Terminados sus estudios medios, comenzó a estudiar Medicina, que interrumpió para alistarse voluntario en 1917 para la Gran Guerra. Durante el período de instrucción, conoció a André Breton y a Philippe Soupault, con los que volvió a encontrarse en París en 1919 y con los que fundó la revista Littérature, órgano del dadaísmo parisiense que recoge las ideas que algunos años antes había expresado Tristan Tzara en Zúrich, quien, por otra parte, también colaboró en la revista junto con Éluard y otros jóvenes.

En este grupo, además de la aspiración a la tierra quemada, se manifiesta el interés por la escritura automática y por "el empleo apasionado y desenfrenado de imágenes estupefacientes". En 1923 el grupo, reforzado con nuevas aportaciones, funda la revista La révolution surréaliste, que después se convertiría en Le surréalisme au service de la révolution. Es el período en el que a Louis Aragon le influyen más Apollinaire y Lautréamont, como se advierte en sus antologías poéticas como Feu de joie (1920), Le mouvement perpétuel (1925) y La grande gaité (1929), en antologías en prosa como El libertinaje (1924), y en los escritos de ocasión para las revistas del surrealismo militante.