sábado, 13 de octubre de 2012

"CUANDO VAYAN MAL LAS COSAS", Rudyard Kipling


Cuando vayan mal las cosas,
como a veces suelen ir;
cuando ofrezca tu camino 
sólo cuestas que subir;
cuando tengas poco haber 
pero mucho que pagar;
y precises sonreír 
aun teniendo que llorar,
cuando el dolor te agobie 
y no puedas ya sufrir…
descansar, acaso debes,
¡pero nunca desistir!

Tras las sombras de la duda,
ya plateadas, ya sombrías,
puede bien surgir el triunfo,
no el fracaso que temías,
y no es dable a tu ignorancia,
figurarte cuán cercano
puede estar el bien que anhelas
y que juzgas tan lejano.

Lucha, pues por más que tengas
en la brega que sufrir...
¡Cuando esté peor todo,
más debemos insistir!

(Rudyard Kipling)

Pintura: "Shells" (Conchas), 1874, Albert Joseph Moore

martes, 9 de octubre de 2012

"ÉXODO", Mayte Dalianegra

A la génesis mexica
Aztlán.

Un anillo lacustre la abraza,
es un blanco embrión palpitante,
epicentro de útero acuático,
una garza de albura vibrando
en el eco amniótico de la luna,
un paraíso idílico 
donde no clama aún el ritual 
del sacrificio.

Ténoch

guía pies con cascabeles de ayoyote,
caminan sin descanso,
caminan sin volverse.
Su Arcadia perdura
en la memoria de la serpiente,
en la memoria del puma.

Lejos,

en el horizonte inabarcable,
espera el águila sobre el nopal.

(Mayte Llera,  Dalianegra)

Pintura: detalle del mural “La gran Tenochtitlán” (1945), Diego Rivera. Palacio Nacional, Ciudad de México

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"SI", Rudyard Kipling


Si puedes mantener la cabeza cuando todo a tu alrededor
pierde la suya y por ello te culpan,
si puedes confiar en ti cuando de ti todos dudan,
pero admites también sus dudas;
si puedes esperar sin cansarte en la espera,
o ser mentido, no pagues con mentiras,
o ser odiado, no des lugar al odio,
y —aun— no parezcas demasiado bueno, ni demasiado sabio.

Si puedes soñar —y no hacer de los sueños tu maestro,
si puedes pensar —y no hacer de las ideas tu objetivo,
si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre
y tratar de la misma manera a los dos farsantes;
si puedes admitir la verdad que has dicho
engañado por bribones que hacen trampas para tontos.
O mirar las cosas que en tu vida has puesto, rotas,
y agacharte y reconstruirlas con herramientas viejas.

Si puedes arrinconar todas tus victorias
y arriesgarlas por un golpe de suerte,
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir nada de lo que has perdido;
si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones
para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado.
Y así resistir cuando no te quede nada
excepto la Voluntad que les dice: «Resistid».

Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud,
o pasear con reyes y no perder el sentido común,
si los enemigos y los amigos no pueden herirte,
si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
si puedes llenar el minuto inolvidable
con los sesenta segundos que lo recorren.
Tuya es la Tierra y todo lo que en ella habita,
y —lo que es más—, serás Hombre, hijo.

(Rudyard Kipling)

Traducción de Luis Cremades

Pintura: "In the time of Constantine" ("En el tiempo de Constantino") 1878, Lawrence Alma-Tadema

"LAS MUJERES", Rudyard Kipling

De donde la he encontrado mi diversión he tomado;
granuja he sido y en mis tiempos he arrasado,
he tenido mi botín de dulces corazones,
y cuatro entre ellos de primera clase.
Una era una viuda casi casta,
otra, una mujer en Prome,
otra, la mujer de un jefe de cuadras
y es otra una muchacha en donde vivo.

Nada tengo ahora que ver con las mujeres,
pues, llevándolas contigo,
nada puedes decir hasta que las pruebas,
y es, por tanto, muy posible que te equivoques.
Veces hay en que creerás que no hubieses podido,
veces hay en que sabrás que hubieses podido;
pero aquello que aprenderás de la Amarilla y de la Morena
habrá de ayudarte mucho con la Blanca.

Yo era un jovencito en Hoogli,
tímido como una niña al comenzar;
Aggie de Castrer me tomó,
Aggie, lista como el pecado;
mayor que yo, pero la primera-
más parecía una madre-
me enseñó el camino del ascenso y de la paga
y de ella aprendí sobre mujeres.

Me destinaron entonces a Burma,
interino encargado del Bazar,
y me conseguí una nativa pequeña y vivaracha
comprándole a su padre provisiones.
Divertida, amarilla y fiel-
una muñeca en una taza de té-
con honra vivimos, como un matrimonio de verdad,
y de ella aprendí sobre mujeres.

Nos enviaron entonces a Neemuch
(si no hasta hoy la hubiese conservado),
y me junté con una deslumbradora diablesa,
la mujer de un negro en Mhow;
me enseñó la jerga de los gitanos;
era como un volcán,
me apuñaló una noche por haber deseado que fuese blanca,
y de ella aprendí sobre mujeres.

Regresé entonces en barco a casa,
me acompañaba una niña de dieciséis-
una chica de un convento en Meerut,
a ninguna tan recta he visto.
Su problema: el amor a primera vista,
yo no hubiese hecho nada, pues me gustaba demasiado,
pero de ella aprendí sobre mujeres.

De donde la he encontrado mi diversión he tomado,
y debo ahora pagar mi diversión,
pues cuanto de otras mujeres más conoces,
menos sientas con una cabeza;
y el final de todo, sentado y pensando,
y soñando con ver los Fuegos del Infierno;
así que daos por avisados (sé que no lo haréis)
y de mí aprended sobre mujeres.

¿Qué pensó la esposa del Coronel?
Nadie lo supo nunca.
Alguien preguntó a la mujer del Sargento,
y ella les dijo la verdad.
Cuando llegan delante de un hombre.
iguales se hacen como una fila de alfileres-
pues Judy O'Grady y la esposa del Coronel
hermanas son debajo de su piel.

 Rudyard Kipling.

(Versión de Luis Cremades).

Pintura de Subrata Gangopadhyay.

Mis poetas favoritos: RUDYARD KIPLING

Rudyard Kipling (Bombay, 1865 - Londres, 1936). Narrador y poeta inglés, controvertido por sus ideas imperialistas y uno de los más grandes cuentistas de la lengua inglesa. Pertenecía a una familia de origen inglés (su padre, John Lockwood Kipling, era pintor y superintendente del Museo de Lahore), y pasó en la India los primeros tiempos de su infancia. A los seis años fue enviado a Inglaterra, donde estudió en el United Services College de Westward Ho, en Devonshire, ambiente que luego describió en la novela Stalky C.

Vuelto en 1882 a la India, se dedicó al periodismo en calidad de subdirector de The Lahore Civil and Military Gazette y, después, entre 1887 y 1889, de The Pioneer. A los veintiún años publicó su primer libro, Departmental Ditties (1866), colección de versos de circunstancias, y a los veintidós el primer volumen de narraciones, Cuentos simples de las colinas (1887), al que siguieron, en 1888-89, otros seis: Tres soldados, Bajo los cedros deodaras, El rickshaw fantasma, La historia de los Gadsby, En blanco y negro y El pequeño Guillermo Winkie.

miércoles, 3 de octubre de 2012

"EL VIOLÍN DE LA TARDE", Mayte Dalianegra


Recuérdame
cuando blancas, negras y corcheas
expiren
bajo el arco de un violín
que gima con cada nota.

Hazlo también
cuando tus dedos se hundan
en el diáfano fluir
de un manantial
dispuesto a calmar la sed
de una tierra agostada
por falta de compasión,
cuando tus yemas dibujen ondas
quebrando el fresco espejo del agua,
y cuando tus ojos
se queden prendidos
en el terciopelo púrpura
de unos pétalos
que tremolen al viento
como banderas del país del verano,
como promesas de labios
que esperen reconfortarte con sus besos.

Recuérdame en la calma de la tarde,
con la brisa templándote las sienes,
y enjúgate las lágrimas,
ahógalas en la vergüenza
del desamparo,
o bébelas a sorbos pequeños,
muy pequeños,
menudos,
como mis pasos alejándose.

Mayte Dalianegra

Fotografía: "Le violon d'Ingres" ("El violín de Ingres"), 1924, Man Ray
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"IDUS DE MARZO", Constatin Kavafis

Las grandezas teme, oh alma.
Y si vencer tus ambiciones
no puedes, con cautela y reservas
síguelas. Y cuanto más adelante vayas,
sé más observador, más cuidadoso.
Y cuando a tu apogeo llegues, César ya;
cuando tomes figura de hombre famoso,
entonces cuida especialmente al salir a la calle,
dominador insigne de séquito acompañado,
si acierta a acercarse, desde la multitud
algún Artemidoro, que lleva una carta,
y dice apresurado "Lee esto inmediatamente,
son cosas importantes que te interesan",
no dejes de detenerte; no dejes de postergar
cualquier conversación o tarea; no dejes de apartar
a las variadas personas que te saludan y se prosternan ante ti
(las puedes ver más tarde); que espere incluso
el Senado mismo, y conoce al instante
los graves escritos de Artemidoro.

Constantin Kavafis.

Pintura: "La muerte de César" (1865), Karl Theodor von Piloty.

"QUE EL DIOS ABANDONABA A ANTONIO", Constantin Kavafis

Cuando de repente, a medianoche, se escuche
pasar una comparsa invisible
con músicas maravillosas, con vocerío -
tu suerte que ya declina, tus obras
que fracasaron, los planes de tu vida
que resultaron todos ilusiones, no llores inútilmente.
Como preparado desde tiempo atrás, como valiente,
di adiós a Alejandría que se aleja.
Sobre todo no te engañes, no digas que fue un
sueño, que se engañó tu oído:
no aceptes tales vanas esperanzas.
Como preparado desde tiempo atrás, como valiente,
como te corresponde a ti que de tal ciudad fuiste digno,
acércate resueltamente a la ventana,
y escucha con emoción, mas no
con los ruegos y lamentos de los cobardes,
como último placer los sones,
los maravillosos instrumentos del cortejo misterioso,
y dile adiós, a la Alejandría que pierdes.

Constantin Kavafis.

Pintura: "Antonio y Cleopatra", Lawrence Alma-Tadema.

sábado, 29 de septiembre de 2012

"EARTH AMAZING SIGHTS"

“Earth Amazing Sights” es una compilación de imágenes aéreas procedentes de documentales de la cadena BBC, acompañado de la excelente música celta de Loreena McKennitt. Un vídeo con calidad de HD para el disfrute de quienes gustarían de ser pájaros.

lunes, 24 de septiembre de 2012

"LA CIUDAD", Constantin Kavafis

Dijiste: "Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón —como un cadáver— sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí".

Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar —no esperes—
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.

Constantin Kavafis

Pintura: "Praga", Andrew Chernish

"LOS CABALLOS DE AQUILES", Constantin Kavafis

Cuando vieron muerto a Patroclo,
que era tan valeroso, y fuerte, y joven,
los caballos de Aquiles comenzaron a llorar;
sus naturalezas inmortales se indignaban
por esta obra de la muerte que contemplaban.
Sacudían sus cabezas y agitaban sus largas crines,
golpeaban la tierra con las patas, y lloraban a Patroclo
al que sentían inanimado, destruido
una carne ahora mísera, su espíritu desaparecido,
indefenso, sin aliento devuelto desde la vida a la gran Nada.
Las lágrimas vio Zeus de los inmortales caballos y apenóse.

"En las bodas de Peleo"
dijo "no debí así irreflexivamente actuar;
¡mejor que no os hubiéramos dado caballos míos
desdichados! Qué buscabais allí abajo
entre la mísera humanidad que es juego del destino.
A vosotros que no la muerte acecha, ni la vejez
efímeras desgracias os atormentan. En sus padecimientos
os mezclaron los humanos". Pero sus lágrimas
seguían derramando los dos nobles animales
por la desgracia sin fin de la muerte.

Constantin Kavafis.

Pintura: "Aquiles se lamenta por la muerte de Patroclo", Gavin Hamilton (1760-1763).

jueves, 20 de septiembre de 2012

"HOY ABRO", Mayte Dalianegra


Hoy abro mi vida a un viento nuevo,
a un sol de luminosidad extrema,
a la albura de esperanzas
que son tersura primaveral
en el umbral del verano.

Hoy abro mis brazos
—extiendo huesos, músculos,
cartílagos y nervios,
venas, arterias, piel,
y un leve vello que se eriza
a tu contacto—
y te cerco.
Son férreos barrotes,
cárcel donde confinar tu calor,
celda carnal donde alojar tu cautiverio.
Tu captora soy, tu señora,
también tu sierva, y me abro a ti
como se abren los capullos de las flores
cuando el día despierta, ofrendando
el corazón en altares de promesas.

Hoy abro mi ventana
al trino de la golondrina,
a su cola ahorquillada y su pecho salino,
a su alegría innata y su vuelo veloz.
Que cuelgue su nido bajo mi balcón,
que pasen las horas, los días, los años,
que vengan libélulas
para alimentarla.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “A sprig of white blossom” (Una rama de flores blancas), Francisco Lacom

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Mis poetas favoritos: CONSTANTIN KAVAFIS

Constantin Kavafis (Konstantínos o Constantin Pétrou Kaváfis o Cavafis; Alejandría, 1863 - 1933) Poeta griego. Fue el menor de una familia de nueve hermanos. Su padre, Juan Cavafis, fue comerciante y su madre, Jariclea Fotiadis, procedía de una familia noble de Constantinopla.

Después de la muerte de su padre, acaecida el 10 de agosto de 1870, se trasladó a Inglaterra, donde permaneció en Liverpool y Londres desde 1872 a 1878. Inició sus estudios y aprendió con total perfección la lengua inglesa. Después, regresó a Alejandría y completó sus estudios.

En 1882, debido a los disturbios políticos que acabaron con la ocupación de Egipto por los ingleses, abandonó de nuevo su ciudad natal. La familia se trasladó a Constantinopla y permaneció allí hasta el mes de octubre de 1885. Después, regresó a Alejandría y el poeta sólo abandonó la ciudad con motivo de unos viajes que realizó a París en 1897, a Londres en 1901 y a Atenas en 1903.

jueves, 13 de septiembre de 2012

"LA PRIMERA PIEDRA", Mayte Dalianegra


Soy como la primera piedra
formada con la sal
que rezumaba un corazón herido.

Fue un grano
de arena que después acrecentó
su morfología confinada entre aristas.
Fue roca menuda y luego montaña,

y eso soy,
no ya promontorio o colina,
no ya cerro,
montaña soy.

Aquí me elevo y, desde mi cumbre
nimbada por los vientos,
ya solo diviso el sol.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Valle del molino, Amalfi" (1871), William Stanley Haseltine
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"ELLA", Miguel D'Ors

Es misteriosa como el tiempo y el mercurio,
delirante y exacta, álgebra y fuego.
Cuando nadie la espera, coronada de escarcha
baja tarareando con pies maravillosos
por entre los helechos. Muchos enamorados
consagraron su vida a llamarla, elevaron
laboriosos palacios para ella
y no condescendió ni a una mirada.
No sirve para nada y son millones
los que viven por ella. Cuando piensas
que prefiere los locos y vagabundos, pasa
del brazo de un ministro o Mr. Eliot.
Es papeles manchados de tinta y es el mundo
con hogueras y robles, despedidas, los Andes,
la luna azul y Concha Valladares. Su rostro
constantemente cambia, inconstante. Y no cambia.
Bécquer la confundió con el Amor
y es una forma de no ser feliz.

Miguel D'Ors.

Pintura: "La musa Erato", Cosme Tura (1430 - 1495).

"COMO EL AGUA", Miguel D'Ors

Como el agua
se afana
callada
bajo el trigo,

como la tierra,
humilde,
elabora
metales
y eleva
hasta la rosa
la hermosura,

así, de esa manera,
escribirás
tus versos:
sólo en hondo
silencio
germinan
las palabras
luminosas.

Miguel D'Ors.

Pintura de Igor Semenikhin.

"CALENDARIO PERPETUO", Miguel D'Ors

El lunes es el nombre de la lluvia
cuando la vida viene tan malintencionada
que parece la vida.

El martes es que lejos pasan trenes
en los que nunca vamos.

El miércoles es jueves, viernes, nada.

El sábado promete, el domingo no cumple
y aquí llega otra vez -o ni siquiera otra:
la misma vez- la lluvia de los lunes.

Miguel D'Ors.

Pintura: "Paraigües", Pere Ventura Juliá.

"CABALLOS EN LA NIEVE", Miguel D'Ors

Que esta página salve aquel momento:
la senda de hojarasca
que sonaba encharcada a nuestro paso
bajo la rumorosa cúpula del hayedo
{ahora aspiro ese aroma fecundo del otoño),
y el remoto fulgor de la nieve temprana:
Okolín y Sayoa. Arriba campas frías
-aquel áspero viento que llegaba de Francia-
con bordas en ruinas. Bajo el gris invernizo,
por un alto helechal con nieve polvorosa
-todo como una foto en blanco y negro-,
repentino, al trote,
unos caballos de greñudas crines.
Símbolo de otra cosa lejana (y de muy dentro)
que yo desconocía, y desconozco,
los dejo en estos versos. Aunque nunca consiga
saber qué significa un trote de caballos
sacudiendo la nieve de unos helechos negros.

Miguel D'Ors.

Pintura: "Carro tirado por caballos en la nieve", Charles Henri Joseph Leickert (1816 - 1907).

Mis poetas favoritos: MIGUEL D'ORS

Miguel d'Ors es un profesor y poeta español, nacido en Santiago de Compostela en 1946. Su poesía es elogiada por la conjunción de un perfecto dominio técnico de las formas poéticas con la renovación de una temática (biográfica, religiosa, política, elegíaca) en principio calificada de 'tradicional'.

Su obra ha influido en numerosos poetas jóvenes. Se le ha incluido en diversas antologías. Ha sido traducido al inglés, francés, portugués, alemán, ruso, armenio y polaco. Obtuvo el doctorado en Filosofía y Letras en la Universidad de Navarra, donde trabajó como profesor entre 1969 y 1979. Desde 1979 fue profesor de Literatura Española en la Universidad de Granada, donde se jubiló en 2009.

Ha publicado trabajos de investigación en Literatura Española, especialmente sobre Manuel Machado y poesía española actual. Es autor de dos volúmenes misceláneos "Virutas de taller" y "Más virutas de taller", con reflexiones ensayísticas. Su obra está contenida en los siguientes títulos: «Del amor, del olvido» en 1972, «Ciego en Granada» en 1975, «Códex» 3 en 1981, «Chronica» en 1982, «Es cielo y es azul» en 1984, «Poemas» en 1988, «La música extremada» en 1991,«Cosas que no soporto en un poema» en 1991, «Punto y aparte 1966-1990» en  1992, «La imagen de su cara» en 1994, «Variación sobre una variación de Juan Garzón» en 1996, «Hacia una luz más pura» en 1999 y «Poesías escogidas» en el año 2001.

De los galardones obtenidos se destaca el Premio Nacional de la Crítica en 1987, por «Curso superior de ignorancia».

jueves, 6 de septiembre de 2012

"SÉ DEL DOLOR", Mayte Dalianegra


Sé del dolor,
sé de la pérdida.

Un día,
un día ceniciento,
un día de hollines,
el afilado aguijón de un dardo
alcanzó mi corazón.

Pero hoy es otro corazón
el que acusa los desgarros,
el que se emponzoña
con el veneno del venablo.

Pero hoy es otra garganta
la que grita su dolor.

En la mía ya no reverbera ese eco.
Muda, taciturna,
impasible,
así está, así estoy.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura de Dylan Lisle

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"MONTAÑAS EN LA NOCHE", Hermann Hesse

El lago se ha extinguido,
oscuro duerme el cañaveral
murmurando en el sueño.
Sobre el campo extendidas
alargadas montañas amenazan.
No reposan.
Hondamente respiran, se mantienen
unidas unas contra otras.
Respirando hondamente,
llenas de oscuras fuerzas, irredentas
en su pasión devoradora.

Hermann Hesse.

(Versión de Jesús Ruiz).

Pintura: "Sunset in the Yosemite Valley" ("Puesta de sol en el Valle de Yosemite"), 1868, Albert Bierstadt.

"LOBO ESTEPARIO", Hermann Hesse

Yo, lobo estepario, troto y troto,
la nieve cubre el mundo,
el cuervo aletea desde el abedul,
pero nunca una liebre, nunca un ciervo.

¡Amo tanto a los ciervos!
¡Ah, si encontrase alguno!
Lo apresaría entre mis dientes y mis patas,
eso es lo más hermoso que imagino.
Para los afectivos tendría buen corazón,
devoraría hasta el fondo de sus tiernos perniles,
bebería hasta hartarme de su sangre rojiza,
y luego aullaría toda la noche, solitario.

Hasta con una liebre me conformaría.
El sabor de su cálida carne es tan dulce de noche.
¿Acaso todo, todo lo que pueda alegrar
una pizca la vida está lejos de mí?
El pelo de mi cola tiene ya un color gris,
apenas puedo ver con cierta claridad,
y hace años que murió mi compañera.

Ahora troto y sueño con ciervos,
troto y sueño con liebres,
oigo soplar el viento en noches invernales,
calmo con nieve mi garganta ardiente,
llevo al diablo hasta mi pobre alma.

Hermann Hesse.

(Versión de Andrés Holguín).

Pintura: "Lobo", Carl Brenders.

"HUIDA DE LA JUVENTUD", Hermann Hesse

El estío, cansado, inclina la cabeza
para verse surgir, amarillo, del lago.
Hago mi camino cansado y polvoriento
por las alamedas en penumbra.
El viento titubea y corre entre los álamos.
A mis espaldas, el cielo empieza a enrojecer.
Delante de mí tengo el miedo de la noche.
Y crepúsculo. Y muerte.
Hago mi camino cansado y polvoriento,
y detenida y dudosa queda tras de mí
la juventud, que baja su hermosa cabeza
y se niega a acompañarme.

Hermann Hesse.

(Versión de Andrés Holguín).

Pintura: "Lengthening shadows" ("Alargando las sombras"), 1897, Julian Alden Weir.

"ESBOZOS", Hermann Hesse

El viento del Otoño crepita frío entre los juncos secos,
envejecidos por el anochecer;
aleteando, las cornejas vuelan desde el sauce, tierra adentro.

Un viejo solitario se detiene un instante en una orilla,
siente el viento en sus cabellos, la noche y la nieve que se acercan,
desde la orilla en sombras mira la luz enfrente
donde entre nubes y lago la línea de la costa más lejana
todavía refulge en la cálida luz:
aúreo más allá, dichoso como el sueño y la poesía.

La mirada sostiene con firmeza en la fulgurante imagen,
piensa en la patria, recuerda sus buenos años,
ve palidecer el oro, lo ve extinguirse,
se vuelve y, lentamente, se dirige
tierra adentro desde aquel sauce.

Hermann Hesse.

(Versión de Andrés Holguín).

Pintura: "Juncos", Guillermo Pena.

Mis poetas favoritos: HERMANN HESSE

Hermann Hesse (Calw, 1877 - Montagnola, 1962) Novelista alemán que en ocasiones utilizó el seudónimo de Emil Sinclair; obtuvo el premio Nobel en 1946. Vástago de una familia de misioneros pietistas, fue destinado al estudio de la teología y enviado en 1891 al seminario de Maulbronn.

De allí se fugó en 1894 e hizo el aprendizaje de relojero en Calw. En 1895 fue aprendiz de librero en Tubinga y trabajó como tal en Basilea a partir de 1899. Después del éxito de Peter Camenzind (1904) se instaló a orillas del lago de Constanza dedicado a la literatura. En 1911 viajó a la India, más tarde se fue a vivir a Berna y finalmente a Montagnola, cerca de Lugano.

Peter Camenzind (1904) puede ser considerada un arquetipo del género conocido como "novela de formación", de escritura reflexiva y melancólica, sobre un joven que llega del campo a la ciudad para acabar huyendo de la cultura urbana y regresar a la naturaleza y la vida sencilla. En esa misma línea, Bajo la rueda (1906) expresa la rebelión contra la autoridad.