viernes, 18 de febrero de 2011

"LO LLEVAMOS DENTRO", Gaspar García Laviana


Siento mugidos rojos
corriendo por las venas.
Estampidas de manadas, manadas.
Astados a millares.
Bravuras ibéricas
como invasión de sangre al rojo vivo.
Sangre y sangre cada vez más viva
cada vez más roja.

Ríos de acero fundido.
Bosques de patas recias
al compás de la locura.
Trueno inacabable
de moles a mares
despeñándose en cascadas infinitas.

Embestidas implacables
de cuernos y cuernos
en la plaza de toros del mundo.

Así, los que nacimos en el toro,
lo llevamos dentro.

Gaspar García Laviana

Pintura: "Corrida", 1934, Pablo Ruiz Picasso

"MIS POETAS FAVORITOS", Gaspar García Laviana.

Gaspar García Laviana, (Les Roces, Asturias, España, 1941 - Nicaragua 1978), conocido como Comandante Martín, fue un sacerdote misionero, carpintero, guerrillero y poeta español que luchó junto a los sandinistas nicaragüenses.

Nació en 1941 en Les Roces, La Hueria de Carrocera (San Martín del Rey Aurelio), pueblo situado en la región española del Principado de Asturias, emigrando posteriormente al pueblo minero langreano de Tuilla, donde su padre trabajó en una mina de carbón. Estudió bachillerato en Valladolid, Filosofía y Teología en Logroño, donde se ordenó sacerdote en la orden del Sagrado Corazón. Celebra su primera misa en el año 1966 en la parroquia de su pueblo natal. Posteriormente, se traslada a Madrid donde terminó un cursillo de sociología. Aquí mismo hizo compatible su sacerdocio, en la parroquia de San Federico, con el trabajo de obrero en una carpintería del barrio. Durante los tres años que permaneció en Madrid trabajó mucho con la juventud y con grupos de sacerdotes obreros, en un afán de implicarse cristianamente en la marcha social y política del país.

En 1969 se fue a Nicaragua para trabajar como misionero en Tola. Allí trabajó con los campesinos locales tomando contacto intensamente con las dificultades que afrontaban día a día. Con frecuencia visitaba a los enfermos, siendo llamado muchas veces ante la falta de medios médicos a disposición de los campesinos. Criticó duramente la práctica del secuestro de las jóvenes que posteriormente eran obligadas a ejercer la prostitución, secuestros que eran amparados por el ejército del dictador Somoza.

García Laviana expresó su desacuerdo en la opresión de los campesinos pobres y su marginación en la sociedad en varios poemas que fueron publicados como una colección en 1979, son las "Canciones de amor y guerra"; siendo éste el primer libro publicado por el Ministerio de Cultura del gobierno sandinista. Otra de sus obras literarias, publicada a título póstumo en el año 2007,  es "A corazón abierto, poesías en Nicaragua".

Como resultado de todas sus críticas y sus denuncias ante la corrupción y la injusticia del régimen somocista, fue acusado de ser simpatizante comunista. En 1977 García Laviana recibía amenazas telefónicas y era seguido por agentes de Somoza para comprobar sus actividades. Actividades que consistían en ayudar a los sandinistas actuando como correo, transportando gente y, principalmente, educando a los campesinos para que fueran capaces de comprender la situación en la que se encontraban por sí mismos.

Este sacerdote asturiano estaba muy influenciado por el espíritu de la Teología de la Liberación que ponía en lugar preferencial la acción pastoral a los pobres. Finalmente acabó tomando las armas al entender que un cambio político pacífico no ayudaría a paliar las terribles necesidades que veía todos los días en Nicaragua. Estaba decepcionado con la jerarquía nicaragüense, que falló en su discurso a favor de los pobres y oprimidos. Aunque nunca perdonó la violencia, vio en ella el único medio para que los pobres de Nicaragua fueran liberados de su opresión.

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, reconoció la importancia de la participación de García Laviana en la lucha revolucionaria. La participación de García Laviana en la Revolución nicaragüense animó a los católicos a apoyar al FSLN, dando al movimiento revolucionario legitimidad moral. Muchas de las preocupaciones de García Laviana se convirtieron prioridades para los sandinistas cuando asumieron el poder. El gobierno revolucionario instauró la asistencia médica como una prioridad principal, puso en práctica las iniciativas de reforma agrarias que redistribuyeron la tierra a muchos campesinos individualmente y en cooperativas, y denunciaron la prostitución.

Gaspar García Laviana murió en Nicaragua, el 11 de diciembre de 1978, en combate, dirigiendo la columna “Benjamín Zeledón”. De él se decía que era “el primero en entrar en combate y el último en retirarse”.

En Nicaragua existen hospitales, escuelas y bibliotecas que recuerdan su nombre. Una importante avenida de Gijón, (Asturias),  también lleva su nombre. En el pueblo de Tuilla, (Langreo, Asturias), se descubrió en 2008 un monumento a Gaspar García Laviana.

martes, 15 de febrero de 2011

"SIRENA", Mayte Dalianegra


Sirena 
de verdes mares, 
de las luces facetadas
de tus ojos 
esmeralda, beben sueños los poetas,
y ebrios de tu cintura 
y de tus pechos 
de nácar,
buscan ansiosos 
la valva 
que se oculta en el metal
de tus escamas 
de plata.

Sirena 
siempre añorada, te desean 
los marinos
cuando en sus redes 
te enganchan
y sus pupilas rebrillan de libidinosa rabia.

Ya no encantas 
con tu lira 
sus atormentadas almas,
que ahora 
ellos anhelan, 
del yodo de ese molusco
y de su concha 
irisada, 
arrancar la fina perla 
de algas engalanada.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “The captured mermaid” (La sirena capturada), Herbert James Draper (1863 - 1920)

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"CRIN HIRSUTA", José Martí


¿Que como crin hirsuta de espantado
caballo que en los troncos secos mira
garras y dientes de tremendo lobo,
mi destrozado verso se levanta...?
Sí; ¡pero se levanta! ¿A la manera
como cuando el puñal se hunde en el cuello
de la res, sube al cielo hilo de sangre?
Sólo el amor engendra melodías.

(José Martí)

Pintura: "Tormenta de Plata", Inna Tsukahina

"EN PAZ", Amado Nervo


Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

(Amado Nervo)

Pintura: "Tarde de verano nórdico" (1899 - 1900), Richard Bergh

lunes, 14 de febrero de 2011

"A MI HIJA TERESA", José Luis Cano.

Aún no sabes hablar, mas ya tu vida
para mi alma canta un hondo son:
diariamente se empapa el corazón
de tu palabra torpe, tan querida.

Se llena el alma de tu beso, erguida
para alzarte y tenerte. Una pasión
diariamente la enciende, una canción
que nace de la vena más herida.

Y un dulce frenesí. Tu carne siento
trémula arder, rosada, tierna, pura,
mientras la mía sueña enajenada.

Oh tierra, oh desamparo, oh ciego viento
que va perdido por la noche oscura
y encuentra al fin la luz, la paz, la nada.

José Luis Cano.

Pintura: "Mother and child", 1865, (Madre e hija), Frederick Leighton.

"ME QUEDO CONTIGO", Los Chunguitos.

En 1981, el realizador Carlos Saura se llevó el Oso de Oro de la Berlinale por "Deprisa Deprisa",  una película cuya trama giraba en torno a la delincuencia juvenil durante la época de la transición española. Para darle mayor verosimilitud a la historia, contrató a verdaderos delincuentes para interpretar algunos de los papeles protagonistas, inicando así una saga de filmes que versaban sobre la misma temática, interpretados por algunos convictos que llegaron a alcanzar cierta notoriedad. 

El tema central  de la banda sonora de esta cinta,  "Me quedo contigo", corría a cargo de "Los Chunguitos", un grupo rumbero extremeño, de etnia gitana, que era muy célebre en aquellos tiempos.

sábado, 12 de febrero de 2011

"SEVILLA", Mayte Dalianegra


Sevilla, Torre del oro
que resplandece con el embrujo 
de una danzarina mora.

Sevilla, patio mudéjar
pertrechado en los Alcázares,
acicalado de flores,
de filigranas de estuco, 
de mocárabes y atauriques 
cincelados en su piel 
de odalisca sarracena.

Sevilla, colorado minarete 
erigido de ladrillos 
por alarifes orfebres,
atalaya almohade
coronada por el cielo.

Sevilla, Giraldillo que enreda los vientos 
y enaltecido los vuelca.

Sevilla, ojos de puente sobre el barrio de Triana.

Sevilla, cigarrera que cantara su desgracia de gitana
del amor enamorada.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "El Alcázar de Sevilla", Joaquín Sorolla y Bastida

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"HABANERA DE CARMEN, (L'AMOUR EST UN OISEAU REBELLE)", George Bizet.

El compositor francés George Bizet compuso, en 1875, su célebre ópera "Carmen". El libreto corrió a cargo de Ludovic Halévy y de Henry Meilhac, basado en la novela homónima de Prosper Mérimée.

Esta ópera consta de cuatro actos y se desarrolla en la Sevilla de principios del s. XIX. Duante el primer acto tiene lugar el encuentro entre Carmen la cigarrera, gitana de rompe y rasga conocida por su belleza y sus múltiples amoríos, y Don José, quien, como todos, cae rendido a sus pies. La  habanera, que constituye el tema más famoso de la ópera,"L'amour est un oiseau rebelle", fluye de la boca de Carmen cuando ésta conoce al hombre que, por desamor, habrá de darle muerte tiempo más tarde.

En el vídeo que se adjunta esta habanera está interpretada por la afamada soprano rumana Angela Gheorghiu.

"NECESITO DE TI", Rafael de León.

Necesito de ti, de tu presencia,
de tu alegre locura enamorada.
No soporto que agobie mi morada
la penumbra sin labios de tu ausencia.

Necesito de ti, de tu clemencia,
de la furia de luz de tu mirada;
esa roja y tremenda llamarada
que me impones, amor, de penitencia.

Necesito tus riendas de cordura
y aunque a veces tu orgullo me tortura
de mi puesto de amante no dimito.

Necesito la miel de tu ternura,
el metal de tu voz, tu calentura.
Necesito de ti, te necesito.

Rafael de León.

Pintura de Andrew Atroshenko.

"FALL TO PIECES", Velvet Revolver.

En el año 2004, la banda de hard rock "Velvet Revolver", grababa su primer álbum de estudio, "Contraband", cuyo tercer single fue esta balada, "Fall to pieces", (Caída a pedazos), escrita y compuesta por el vocalista de la formación, Scott Weiland, antiguo cantante de "Stone Temple Pilots", basándose en su propio declive debido a su adicción a la heroína. El tema fue todo un éxito y catapultó a la fama a este grupo rockero, donde habían aterrizado varios componentes de la legendaria "Guns N' Roses", entre ellos el sin par guitarrista Slash.

"EL BUSTO DE NIEVE", Ramón de Campoamor.


De amor tentado un penitente un día
con nieve un busto de mujer formaba,
y el cuerpo al busto con furor juntaba,
templando el fuego que en su pecho ardía.

Cuanto más con el busto el cuerpo unía,
más la nieve con fuego se mezclaba,
y de aquel santo el corazón se helaba,
y el busto de mujer se deshacía.

En tus luchas ¡oh amor de quien reniego!
siempre se une el invierno y el estío,
y si uno ama sin fe, quiere otro ciego.

Así te pasa a ti, corazón mío,
que uniendo ella su nieve con tu fuego,
por matar de calor, mueres de frío.

Ramón de Campoamor.

Pintura: "The toilet of Esther", (El aseo de Esther), 1841, Theodore Chasseriau.

"A UNOS OJOS", Ramón de Campoamor.

Más dulces habéis de ser,
si me volvéis a mirar,
porque es malicia, a mi ver,
siendo fuente de placer,
causarme tanto pesar.

De seso me tiene ajeno
el que en suerte tan crüel
sea ese mirar sereno
sólo para mí veneno,
siendo para otros miel.

Si crüeles os mostráis,
porque no queréis que os quiera,
fieros por demás estáis,
pues si amándoos, me matáis,
si no os amara, muriera.

Si amando os puedo ofender,
venganza podéis tomar,
porque es fuerza os haga ver
que o no os dejo de querer,
o me acabáis de matar.

Si es la venganza medida
por mi amor, a tal rigor
el alma siento rendida,
porque es muy poco una vida
para vengar tanto amor.

Porque con él igualdad
guardar ningún otro puede;
es tanta su intensidad,
que pienso ¡ay de mí! que excede
vuestra misma crüeldad.

¡Son, por Dios, crudos azares
que me dén vuestros desdenes
ciento a ciento los pesares,
pudiendo darme a millares,
sin los pesares, los bienes!

Y me es doblado tormento
y el dolor más importuno,
el ver que mostráis contento
en ser crudos para uno,
siendo blandos para ciento.

Y es injusto por demás
que tengáis, ojos serenos,
a los que, de amor ajenos,
os aman menos, en mas,
y a mí que amo más, en menos.

Y es, a la par que mortal,
vuestro lánguido desdén
¡tan dulce... tan celestial!...
que siempre reviste el mal
con las lisonjas del bien.

¡Oh, si vuestra luz querida
para alivio de mi suerte
fuese mi bella homicida!
¡Quién no cambiara su vida
por tan dulcísima muerte!

Y sólo de angustias lleno,
me es más que todo crüel,
el que ese mirar sereno,
sea para mí veneno,
siendo para todos miel.

Ramón de Campoamor.
 
Pintura: "Retrato de dama", William Adolphe Bouguereau, (1825-1905).

jueves, 10 de febrero de 2011

"LA PROMESA DEL ALBA", Mayte Dalianegra


La promesa del alba
vaticinó una aurora marchita
de esperanzas.

Llegó el tiempo del desencuentro,
malográndose los pétalos de las dalias
y desmembrando el abrazo de los amantes,
que en su delirio no atinan a encontrarse los labios.

Desterrada la luz de su hornacina solar,
no queda sino la sarmentosa osamenta
del un  pasado apenas esbozado,
reclinada sobre el infranqueable muro del desdén.

La oscuridad se cierne sobre un inmundo lecho de agonías y pesares,
cuando mis párpados vierten, en el cáliz de tu pecho,
la sinfonía maldita, el errático tintineo
de las lágrimas caídas por los amores que han muerto.

(Mayte Dalianegra)

Pintura:"El funeral de Atala" (1808), Anne-Louis Girodet de Roussy-Trioson
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"CIBELES ANTE LA OFRENDA ANUAL DE TULIPANES", Ana Rossetti.

Desprendida su funda, el capullo,
tulipán sonrosado, apretado turbante,
enfureció mi sangre con brusca primavera.
Inoculado el sensual delirio,
lubrica mi saliva tu pedúnculo;
el tersísimo tallo que mi mano entroniza.
Alta flor tuya erguida en los oscuros parques;
oh, lacérame tú, vulnerada derríbame
con la boca repleta de tu húmeda seda.
Como anillo se cierran en tu redor mis pechos,
los junto, te me incrustas, mis labios se entreabren
y una gota aparece en tu cúspide malva.

 Ana Rossetti.

Pintura: "Fleurs des champs", (Fores de los campos), Jules Joseph Lefebvre, (1836 - 1911).

"TE ADORARÉ", Manuel Bandera.

En 1992 Eduardo Campoy dirigió la película "Demasiado Corazón", en la que Victoria Abril hacía doblete interpretando a dos hermanas gemelas y Manuel Bandera cantaba este inolvidable tema al final de la cinta, en una boda al aire libre, en Cádiz,  donde Clara, la superviviente de una de las gemelas a las que daba vida Víctoria Abril,  se perdía por mor de unas bolitas hechas con miga de pan...

Vaya por quienes se aman de corazón...

miércoles, 9 de febrero de 2011

"QASÎDAH" (ELEGÍA, QUÉ ES DE VALENCIA Y SUS HUERTOS), Abulbeca de Ronda

¿Qué es de Valencia y sus huertos?
¿Y Murcia y Játiva hermosas?
¿Y Jaén?

¿Qué es de Córdoba en el día,
donde las ciencias hallaban
noble asiento,
do las artes a porfía
por su gloria se afanaban?

¿Y Sevilla? ¿Y la ribera
que el Betis fecundo baña
tan florida?

(Abulbeca de Ronda)

Pintura: "Pisando fuera el grano, en Egipto" (1859), Jean León Gérôme

"SORTILEGIOS", Alejandra Pizarnik.

Y las damas vestidas de rojo para mi dolor
y con mi dolor insumidas en mi soplo,
agazapadas como fetos de escorpiones
en el lado más interno de mi nuca,
las madres de rojo que me aspiran
el único calor que me doy con mi corazón
que apenas pudo nunca latir,
a mí que siempre tuve que aprender sola
cómo se hace para beber y comer y respirar
y a mí que nadie me enseño a llorar
y nadie me enseñará ni siquiera las grandes damas
adheridas a la entretela de mi respiración
con babas rojizas y velos flotantes de sangre,
mi sangre, la mía sola, la que yo me procuré
y ahora vienen a beber de mí
luego de haber matado al rey que flota en el río
y mueve los ojos y sonríe pero está muerto
y cuando alguien está muerto, muerto
está por más que sonría y las grandes,
las trágicas damas de rojo han matado
al que se va río abajo y yo me quedo
como rehén en perpetua posesión.

Alejandra Pizarnik.

Pintura: "Jasón y Medea" (1907), John William Waterhouse.

"CANTORA NOCTURNA", Alejandra Pizarnik.

La que murió de su vestido azul está cantando.
Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad.
Adentro de su canción hay un vestido azul,
hay un caballo blanco, hay un corazón verde
tatuado con los ecos de los latidos de su corazón muerto.
Expuesta a todas las perdiciones,
ella canta junto a una niña extraviada
que es ella: su amuleto de la buena suerte.
Y a pesar de la niebla verde en los labios
y del frío gris en los ojos,
su voz corroe la distancia que se abre
entre la sed y la mano que busca el vaso.
Ella canta.

Alejandra Pizarnik.

Pintura: "Medee" (Medea), 1898, cartel para una obra de  teatro protagonizada por Sarah Bernardt. Alphonse Maria Mucha.

viernes, 4 de febrero de 2011

"SUEÑO DEL MARINERO", Rafael Alberti


Yo, marinero, en la ribera mía,
posada sobre un cano y dulce río
que da su brazo a un mar de Andalucía,

sueño en ser almirante de navío,
para partir el lomo de los mares,
al sol ardiente y a la luna fría.

¡Oh los yelos del sur! ¡Oh las polares
 islas del norte! ¡Blanca primavera,
desnuda y yerta sobre los glaciares,

cuerpo de roca y alma de vidriera!
¡Oh estío tropical, rojo, abrasado,
bajo el plumero azul de la palmera!

Mi sueño, por el mar condecorado,
va sobre su bajel, firme, seguro,
de una verde sirena enamorado,

concha del agua allá en su seno oscuro.
 ¡Arrójame a las ondas, marinero—
—Sirenita del mar, yo te conjuro!

¡Sal de tu gruta, que adorarte quiero,
sal de tu gruta, virgen sembradora,
a sembrarme en el pecho tu lucero!

Ya está flotando el cuerpo de la aurora
en la bandeja azul del océano
y la cara del cielo se colora

de carmín. Deja el vidrio de tu mano
disuelto en la alba urna de mi frente,
alga de nácar y cantadora en vano

bajo el vergel azul de la corriente.
¡Gélidos desposorios submarinos
con el ángel barquero del  relente

y la luna del agua por padrinos!
El mar, la tierra, el aire, mi sirena,
surcaré atado a los cabellos finos

y verdes de tu álgida melena.
Mis gallardetes blancos enarbola,
¡Oh marinero! ante la aurora llena

¡y ruede por el mar tu caracola!

(Rafael Alberti)

Pintura: "The siren" (La sirena), 1900, John William Waterhouse

"EL MAR", Rafael Alberti


El mar. La mar.
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?
En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste
acá? 

(Rafael Alberti)

Pintura: "Nordisches meer" (Mar nórdico), Kiefer Michael Mathias (1902 - 1980)

"LA MER", Charles Trenet.

En 1943, el genial compositor y cantante galo Charles Trenet, (1913 - 2001),  escribió la letra de su más célebre canción: "La mer". Curiosamente,  sólo le llevó 10 minutos  hacerlo y  la anotó sobre papel higiénico, durante un viaje en tren de regreso de París a Narbona que transcurría por la Costa Azul o Riviera Francesa, (costa mediterránea).

El tema fue grabado en 1946, convirtiéndose en un éxito que lo ha llevado a perdurar en el tiempo y a ser versioneado por más de 400 artistas en varios idiomas, así como a figurar en bandas sonoras de películas, series de televisión y hasta en vídeo juegos.

jueves, 3 de febrero de 2011

"PERCIBO LO SECRETO", Nezahualcóyotl

Percibo lo secreto, lo oculto:
¡Oh vosotros señores!
Así somos, somos mortales,
de cuatro en cuatro nosotros los hombres,
todos habremos de irnos,
todos habremos de morir en la tierra…

Nadie en jade,
nadie en oro se convertirá:
en la tierra quedará guardado
todos nos iremos
allá, de igual modo.
Nadie quedará,
conjuntamente habrá que perecer,
nosotros iremos así a su casa.

Como una pintura
nos iremos borrando.
Como una flor,
nos iremos secando
aquí sobre la tierra.
Como vestidura de plumaje de ave zacuán,
de la preciosa ave de cuello de hule,
nos iremos acabando
nos vamos a su casa.

Se acercó aquí
hace giros la tristeza
de los que en su interior viven…
Meditadlo, señores,
águilas y tigres,
aunque fuerais de jade,
aunque allá iréis,
al lugar de los descarnados…
Tendremos que desaparecer
nadie habrá de quedar.

(Nezahualcóyotl)

Pintura: "El abrazo del Amor del Universo, la Tierra, Diego, yo, el Sr. Xolotl", 1949, Frida Kahlo

"LO PREGUNTO", Nezahualcóyotl


Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
aunque sea de oro se rompe,
aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aquí.

NIQUITOA (original en nahuatl)

Niqitoa ni Nezahualcoyotl:
¿Cuix oc nelli nemohua in tlalticpac?
An nochipa tlalticpac:
zan achica ya nican.
Tel ca chalchihuitl no xamani,
no teocuitlatl in tlapani,
no quetzalli poztequi.
An nochipa tlalticpac:
zan achica ye nican. 

(Nezahualcóyotl)

Pintura: "Koncert Bériota Zofia",  1923,  Zofia Stryjeńska

"MIS POETAS FAVORITOS", Nezahualcóyotl

Nezahualcóyotl (o Netzahualcóyotl; Texcoco, México, 1402 - 1472). Soberano chichimeca de Texcoco. Nezahualcóyotl era hijo del sexto señor de los chichimecas Ixtlilxóchitlo "flor de pita", señor de la ciudad de Texcoco, y de la princesa mexica Matlalcihuatzin, hija del rey azteca Huitzilíhuitl, segundo señor de Tenochtitlán. Al nacer, le fue impuesto el nombre de Acolmiztli o "puma fuerte", pero las tristes circunstancias que rodearon su adolescencia hicieron que se cambiara el nombre por el de Nezahualcóyotl que significa "coyote hambriento".

En el siglo XV, la ribera del lago Texcoco se hallaba densamente poblada, a causa de la facilidad de comunicaciones que permitía este lago. Por contra, tan alta densidad poblacional comportaba la escasez y el agotamiento de las tierras aptas para el cultivo, por lo cual algunas tribus iniciaron una política de expansión territorial hacia zonas con mayor rentabilidad agrícola. Dicha política desató un sinfín de guerras y hostilidades entre las tribus del lago, destacando la llevada a cabo contra la ciudad tepaneca de Azcapotzalco. Esta ciudad, situada en la ribera noroccidental del lago Texcoco, había agotado sus tierras comunales y, ante la imposibilidad de alimentar a sus gentes, ocupó el territorio perteneciente a la vecina Texcoco.

Cuando contaba dieciséis años de edad, el príncipe texcocano Nezahualcoyótl tuvo que hacer frente a la invasión tepaneca, encabezada por Tezozómoc, señor de Azcapotzalco, cuya intención era asesinar a su padre, el rey Ixtlilxóchitl, y a toda su familia para apoderarse del trono. El heredero del trono quiso luchar y repeler el ataque, pero su padre, que conocía la superioridad de los atacantes, prefirió huir y mantenerse oculto hasta conseguir la ayuda de otros pueblos. Así, mientras las huestes de Tezozómoc rastreaban los alrededores de la ciudad para encontrar al rey y al príncipe texcocanos, éstos se refugiaron en las cuevas de Cualhyacac y Tzinacanoztoc. No pudiendo ocultarse allí por mucho tiempo, Ixtlilxóchitl ordenó a su hijo que se adentrara en el bosque, mientras él y unos pocos hombres leales trataban de detener sin éxito el avance de sus captores.

Nezahualcóyotl logró escapar y se encaminó a Tlaxcala, ordenando a algunos de sus partidarios que abandonaran la resistencia mientras él veía la manera de liberarlos de la tiranía. Tezozómoc ofreció recompensas por su captura, pero, con su innegable astucia, consiguió burlar a sus perseguidores hasta que, en 1420, las esposas de los señores de México y Tlatelolco convencieron a Tezozómoc de que lo perdonara.

Maxtla, que había sucedido a Tezozómoc a la muerte de éste (1427), le tendió varias emboscadas, de las que consiguió zafarse. Con gran habilidad diplomática, consiguió atraerse los favores de otras ciudades descontentas con la tiranía tepaneca y organizó un frente común, cuyo peso principal recayó en los tlaxcaltecas y los huejotzincas. El ejército aliado de más de cien mil hombres logró la conquista de Otumba y de Acolman y tomó Texcoco. Pero ante el sitio de México y Tlatelolco por los tepanecas, liberó ambas ciudades y, en una cruenta batalla, destruyó Azcapotzalco después de un sitio de ciento catorce días. Maxtla murió a manos de Nezahualcóyotl, quien, dispuesto a inaugurar una época de esplendor en el valle de México, selló un pacto confederal, la Triple Alianza, con Itzcóatl, de Tenochtitlán, y Totoquiyauhtzin, señor de Tacuba.

Poco después de finalizada la contienda, Tacuba desapareció de la escena, pero la cooperación perduró a lo largo del siglo XV entre las dos restantes ciudades aliadas. Nezahualcóyotl, que había perdido el trono a manos de los acolhuas sublevados y se había refugiado en los bosques de Chapultepec, lo recuperó en 1429, aunque cedió su anterior posición dominante en el lago en favor de Tenochtitlán, ciudad que se convirtió en estado independiente.

Cuando en 1472 falleció Nezahualcóyotl, subió al trono su hijo Nezahualpilli, quien gobernó la ciudad hasta el año 1516, continuando la política expansiva emprendida por su antecesor.

Antes de que su padre fuera expulsado de Texcoco, este príncipe recibió una educación muy completa, dirigida a permitirle gobernar a su pueblo con valentía y sabiduría; una vez que hubo recuperado el trono, demostró toda su sapiencia en el campo de las ciencias, las artes y la literatura. Así, su amplia formación intelectual se traducía en una elevada sensibilidad estética y en un gran amor por la naturaleza, que quedaron reflejados no sólo en la arquitectura de la ciudad, sino también en sus manifestaciones poéticas y filosóficas.
Conseguida la paz, Nezahualcóyotl emprendió una magna obra constructiva en Texcoco, donde edificó diversos palacios, monumentos, acueductos, y jardines, siendo su creación más esplendorosa un soberbio palacio que disponía, entre otras numerosas dependencias, de baños tallados en la roca, así como el acueducto que construyó en el Bosque de Chapultepec para abastecer de agua potable a Tenochtitlán.

Respecto a la obra literaria de Nezahualcóyotl, se conservan alrededor de treinta composiciones poéticas suyas en numerosas colecciones de manuscritos de cantares prehispánicos. Su poesía no sólo aprovecha la belleza de la lengua náhuatl, sino que posee una profundidad filosófica que ya en su tiempo le valió el epíteto de "sabio". Las poesías de Nezahualcóyotl tocan temas esenciales para la lírica de todos los tiempos; no están exenta de referencias históricas y elementos autobiográficos que hablan de su trayectoria como guerrero, consciente de su desamparo en un mundo cuya comprensión lo supera. Canta a la primavera, celebra el nacimiento de las flores y la llegada de la temporada de lluvias, pero al mismo tiempo se aflige por el carácter transitorio de lo mundano. Anhela la persistencia más allá de la muerte, y ruega porque las criaturas vivas no se marchiten. Por momentos parece dirigirse al dios de una religión monoteísta. La delicadeza del lenguaje empleado tiene la facultad de conservar un enorme peso lírico y simbólico, incluso en otros idiomas.