sábado, 2 de julio de 2016

"NUDA VERITAS", Mayte Dalianegra


Te yergues sosteniendo la carga del cielo
sobre la cruz de tus brazos,
poseída por tu propia naturaleza consecuente,
y viertes sobre nosotros el azogue del espejo,
para envenenar nuestro conformismo,
nuestra singladura más anodina.

Pero ¿acaso existes?, 
¿acaso no serás un mero reflejo proyectado 
por el mismo cristal?

Si existes,
lucha por tu aliento,
pelea hombro con hombro
con quien se atreva a cubrirse 
con una égida flecada de serpientes,
para protegerse del engaño 
y adivinarlo entre la saliva,
con quien se atreva a empuñar una lanza,
para desbrozar tu camino de fraudes,
con quien se atreva a hacer de su pecho
la guarida de la Gorgona,
para petrificar la mentira.

Lucha por tu desnudez sin embozo,
para que por tus grietas no se filtre el sofisma,
envuélvenos con tu piel inmaculada
y deja que las sombras 
se escurran lejos del alcance de las brújulas.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Palas Atenea" (1898), Gustav Klimt, 
Museo Histórico de la ciudad de Viena

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"AHORA, AY AHORA, POR ESTA TIERRA PARDA", James Joyce


Ahora, ay ahora, por esta tierra parda
Donde el amor compuso música tan melodiosa
Los dos deambularemos cogidos de la mano,
Tolerantes en honor de una antigua amistad
Sin afligirnos porque nuestro amor fuera alegre
Y ahora tenga así que terminar.

Un pícaro ataviado de rojo y amarillo
Golpea y golpea un árbol
Y en derredor de nuestra soledad
La brisa silba con jovialidad.
Las hojas... no suspiran lo más mínimo
Cuando el año las arrebata en Otoño.

¡Ahora, ay ahora, ya no escucharemos más
Ni el villancico ni el rondó!
No obstante nos besaremos, mi amor,
Antes del triste adiós al declinar el día.
No te aflijas, corazón, por nada...
El año, el año ya se acaba.

(James Joyce)

Traducción de José Antonio Álvarez Amorós

Pintura: "La despedida", James Jacques-Joseph Tissot

"UNA FLOR DONADA A MI HIJA", James Joyce


Frágil la blanca rosa es y frágiles son
Las manos que la dieron
Su alma está marchita y es más pálida
Que la difusa onda del tiempo.

Como la rosa frágil y hermosa: aún más frágil es
El silvestre prodigio
Que en tus ojos ocultas,
Mi pequeña de azuladas venas.

(James Joyce)

Traducción de José Antonio Álvarez Amorós

Pintura: "Rosa blanca", Karina Rodríguez

"TUTTO É SCIOLTO", James Joyce


Cielo sin pájaros, crepúsculo marino, una estrella solitaria
Horada el Occidente,
Como tú, corazón mío, recuerdas, tan vago, tan distante
El tiempo del amor.

La tierna mirada de los ojos claros y jóvenes, la cándida frente,
El fragante cabello,
Descendiendo como a través del silencio desciende ahora
El crepúsculo desde el aire.

¿Por qué pues, al recordar aquellas tímidas
Y dulces tentaciones, te afliges
Cuando el dulce amor que ella entregaba con un suspiro
Era casi tuyo?

(James Joyce)

Traducción de José Antonio Álvarez Amorós


Pintura: "El Canal de la Mancha Visto desde los acantilados Dorsetshire" (1871), John Brett

"ECCE PUER", James Joyce


Del oscuro pasado
Nace un niño;
De gozo y de pesar
Mi corazón se desgarra.

Tranquila en su cuna
La vida yace.
¡Que el amor y la piedad
Abran sus ojos!

(James Joyce)

Traducción de José Antonio Álvarez Amorós

Pintura: "Admiración maternal", William Adolphe Bouguereau

Mis poetas favoritos: JAMES JOYCE

James Joyce (Dublín, 1882 - Zurich, 1941). Escritor irlandés en lengua inglesa. Nacido en el seno de una familia de arraigada tradición católica, estudió en el colegio de jesuitas de Belvedere entre 1893 y 1898, año en que se matriculó en la National University de Dublín, en la que comenzó a aprender varias lenguas y a interesarse por la gramática comparada.

Su formación jesuítica, que siempre reivindicó, le inculcó un espíritu riguroso y metódico que se refleja incluso en sus composiciones literarias más innovadoras y experimentales. Manifestó cierto rechazo por la búsqueda nacionalista de los orígenes de la identidad irlandesa, y su voluntad de preservar su propia experiencia lingüística, que guiaría todo su trabajo literario, le condujo a reivindicar su lengua materna, el inglés, en detrimento de una lengua gaélica que estimaba readoptada y promovida artificialmente.

En 1902 se instaló en París, con la intención de estudiar literatura, pero en 1903 regresó a Irlanda, donde se dedicó a la enseñanza. En 1904 se casó y se trasladó a Zurich, donde vivió hasta 1906, año en que pasó a Trieste, donde dio clases de inglés en una academia de idiomas. En 1907 apareció su primer libro, el volumen de poemas "Música de cámara" (Chamber Music) y en 1912 volvió a su país con la intención de publicar una serie de quince relatos cortos dedicados a la gente de Dublín, "Dublineses" (Dubliners), que apareció finalmente en 1914.

jueves, 2 de junio de 2016

"LA CIUDAD", Mayte Dalianegra


La ciudad era un diamante
cuyas facetas centelleaban
con el tránsito de la luz
hasta herir los ojos.

Se componía de un sinfín
de panales formados por celdillas cristalinas
que, cuando las alas calurosas de la tarde
se cernían sobre ellas,
respiraban azogue
y reverberaban el plasma solar,
convirtiéndolo en purísimo oro.

La ciudad era una diáfana transparencia
emergiendo
de entre los cimientos plomizos
de su ancestro de argamasa,
era un bosque etéreo y translúcido
donde crecían los obeliscos
de acero y vidrio
que aguijoneaban el cielo.

Era un grandioso espejo de sí misma
donde nadie se reflejaba.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Chicas" (1930), Tamara de Lempicka

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"¡ARRE!", Arthur Cravan


¿Qué alma disputará mi cuerpo?
Oigo la música:
¿me arrastrará?
Me gusta tanto el baile
y las locuras físicas
que siento con evidencia
que, de haber sido jovencita,
habría acabado mal.
Pero desde que estoy sumergido
en la lectura de esta revista ilustrada
juraría no haber visto en mi vida
fotografías más asombrosas:
el océano perezoso meciendo las chimeneas.
Veo en el puerto, sobre el puente de los vapores,
entre mercancías imprecisas,
mezclarse los choferes con los marineros;
cuerpos pulidos como máquinas,
mil objetos de la China,
las modas y las invenciones;
luego, dispuestos a atravesar la ciudad,
en la suavidad de los automóviles,
los poetas y los boxeadores.
¿Cuál es esta noche mi error?
¿Que entre tanta tristeza
todo me parece bello?
El dinero que es real,
la paz, las vastas empresas,
los autobuses y las tumbas;
los campos, el deporte, las queridas,
hasta la vida inimitable de los hoteles.
Quisiera estar en Viena y en Calcuta.
Tomar todos los trenes y todos los navíos,
fornicar con todas las mujeres y engullir todos los platos.
Mundano, químico, puta, borracho, músico, obrero, pintor, acróbata, actor;
viejo, niño, estafador, granuja, ángel y juerguista; millonario, burgués, cactus, jirafa o cuervo;
cobarde, héroe, negro, mono, Don Juan, rufián, lord, campesino, cazador, industrial,
fauna y flora:
¡soy todas las cosas, todos los hombres y todos los animales!
¿Qué hacer?
Probaré con el aire libre,
¡quizás ahí podría prescindir
de mi funesta pluralidad!
Y mientras la luna,
más allá de los castaños,
unce sus lebreles
e, igual que un caleidoscopio,
mis abstracciones
elaboran las variaciones
de los acordes
de mi cuerpo,
que mis dedos pegados
a la delicia de mis llaves
absorben frescos síncopes,
bajo mociones inmortales
mis tirantes vibran;
y, peatón ideal
del Palais-Royal,
me embriago de candor
incluso con los malos olores.
Repleto de una mezcla
de elefante y de ángel,
lector mío, paseo bajo la luna
tu futuro infortunio,
armado con tanta álgebra
que, sin deseos sensuales,
entreveo, fumadero del beso,
coño, mamada, agua, África y descanso fúnebre,
detrás de las persianas tranquilas,
la calma de los burdeles.
Bálsamo, ¡oh mi razón!
Todo París es atroz y odio mi casa.
Los cafés ya están oscuros.
Sólo quedan ¡oh mis histerias!
los claros establos
de los orinales.
Ya no puedo seguir quedando fuera.
Ésta es tu cama; sé tonto y duerme.
Pero, último inquilino
que se rasca tristemente los pies,
y, aunque cayendo a medias,
si yo oyese sobre la tierra
retumbar las locomotoras,
¡cuán atentas podrían volverse mis almas!

(Arthur Cravan)

Pintura de Julie Comnick 

Mis poetas favoritos: ARTHUR CRAVAN

Arthur Cravan (seudónimo de Fabien Avenarius Lloyd) nació el 22 de mayo de 1887 en Lausana, Suiza. Era hijo de Otho Holland Lloyd y sobrino de Oscar Wilde, que se había casado en 1884 con Constance Mary Lloyd, hermana de Otho.

Durante su corta vida, se dedicó al boxeo, la literatura y la poesía, y llevó una vida de bohemio.

Los motivos de la elección del seudónimo de Arthur Cravan son desconocidos.

Entre 1912 y 1915, en París, fue el editor y único redactor de la revista Maintenant, de la que produjo cinco números. En ella se unían a las críticas literarias y artísticas excentricidades y provocaciones de todo tipo, prefigurando la aparición inminente de lo que sería el movimiento Dadá. El autor "muestra una concepción enteramente nueva de la literatura del arte que corresponde a la que podría ser, en el terreno del gran espectáculo, la del luchador ambulante o el domador. Llevado de su odio a las librerías enrarecidas donde todo se confunde y, aunque nuevo, está lleno de polvo, Cravan empuja delante de sí el stock de ejemplares de Maintenant en un carrito sin toldo: ¡Veinticinco céntimos el ejemplar! La cortísima y limitadísima experiencia en cuestión parece, a distancia, haber ejercido una virtud descongestionante de primer orden. Es imposible no encontrar en ella los signos precursores del Dada, pese a que la solución buscada allí al malestar intelectual escape por un lado completamente diverso.

En cierta ocasión anunció que se suicidaría en público, lo cual concentró un gran número de curiosos a los que, después de acusarlos de voyeuristas, ofreció una conferencia excepcionalmente detallada sobre la entropía.

En 1915, huyendo de la Primera Guerra Mundial, abandonó Francia y se refugió en Barcelona, en donde volvió a ejercer de boxeador. Con sus casi dos metros de altura y algo más de cien kilos de peso, organizó un combate con el campeón del mundo de semipesados Jack Johnson, que le dejó KO en el sexto asalto, si bien lo tuvo a merced desde el primer instante, Johnson había cobrado dinero por la filmación del combate, estipulando una duración mínima del mismo, por lo que tuvo que esperar al sexto asalto para hacerlo. Según Bertrand Lacarelle, este combate es el primer « happening» de la historia del arte.

A continuación se embarcó para Nueva York, donde estableció relaciones con diversas personalidades, entre ellas la poetisa Mina Loy, con la que vivió una intensa pero breve pasión. Tomándolo por modelo, ella comenzó una novela titulada Colossus, que dejó inacabada. Se conocieron en 1917 y se casaron en Ciudad de México donde vivieron un tiempo, siempre acuciados por las estrecheces económicas. Al quedar Loy embarazada, la pareja decidió abandonar México en busca de una nueva vida en Argentina. Arthur Cravan desapareció en 1918,3 en algún lugar del Golfo de México, durante su travesía por el Atlántico rumbo a la Argentina. Su cuerpo nunca fue encontrado. Se cree que dicho barco naufragó por una tormenta y Cravan murió por ahogo. Loy volvió a Europa para tener a la hija de ambos, que nació en abril de 1919.

Extraído de Wikipedia.

jueves, 19 de mayo de 2016

"EUROPA", Mayte Dalianegra

En una de las márgenes del Bósforo  
germinó la semilla de su nombre; 
se sembró al escupirla alguna boca 
desde la orilla opuesta, mientras el discurrir 
serpentino del agua la humectaba.

¿Qué se sabía entonces de occidente 
y oriente? Los humanos trasegaban sus rumbos 
persiguiendo la luz de las estrellas.

Nadie profetizaba su destino, 
no la consideraban más que un trozo de tierra, 
una insignificante región que las sibilas 
despreciaban altivas, sumidas en las sombras 
oscuras que provee la ignorancia. 

Todo nace minúsculo, creciendo 
con el soplo del tiempo, y así llegó a titán 
el embrión de esa tierra y de ese nombre. 

Sabemos que nació, sabemos que está aquí, 
y debemos saber que todo cuanto existe 
—incluso el brillo ardiente de las constelaciones— 
permutará colores y figuras
como pasan del blanco al gris las nubes, 
como cambia el vapor de forma al incidir 
el viento con su fuero.

(Mayte Dalianegra)

Ilustración: "El rapto de Europa", Alexander Nedzvetskaya  



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"OLIVO", Paloma Palao


Mansedumbre crecida
que su fruto confiere
al impulso
fugaz que se acerca
y demanda, insaciable añoranza
de paciencia
y esfuerzo, vano intento de ser
que insistente reclama
del vano oficio
su mesura alada
y ofreciendo
cruel
ensalmo en su luz vencida
hiere del tiempo
su esbeltez negada, quimera altiva
que afligido acata. 

(Paloma Palao)

Pintura: "Tronco de olivo", Marina Caycedo

"SON IMPORTANTES TANTAS COSAS...", Paloma Palao

Son importantes tantas cosas
—madre—. El olor
de naftalina, los baúles
en los que vamos destripando
sueños, años pasados
bajo la misma sombra. Sin embargo,
preparo con prisa mis maletas, vacío
los cajones rencorosa
de una alegría que no pudiste
darme, y es todo tuyo
—madre—. Las maderas
que rechinan vengativas, los cuadros
de dudosa
firma, las bandejas de plata que transportaron
turrones navidades
pasadas y nunca perseguidas.
Hago el inventario
—cruel siempre— que me anuncia
tu presente
concepción de silencios. Hago
y olvido, varias
docenas
de bordadas enaguas y colchas
con mi nombre. Las mantas
—madre— quedan con su olor a naftalina
enmohecida, quedan
dos pares de zapatos viejos, mi primer
par de medias, el bolso
que estrené una mañana, cuando tuve
que esconder mi pañuelo
demasiado grande para una sola
lágrima. Mi estatura
se parte —frente a ti— y sólo
queda un murmullo
de alas vencidas por la vida. Me olvido
de las cosas importantes. Del vaso
de mis fiebres, de las horas
pasadas sobre mí como en la muerte. Me llevo
todo —madre—. Hasta esa lágrima
dormida entre mis ojos. Dejo
a cambio el inventario —firmado y rubricado—
de mis sueños. Abres la puerta, salgo
cierras. Vuelves
por el largo pasillo de la casa. Enderezas
ese cuadro
torcido, que yo moví al pasar y quizá
pienses en pintar las paredes
de mi cuarto, en cambiar las cortinas,
en recoger pisadas que aún
nos viven,
que nos pueblan de adioses
presurosos, como alargados trenes
que no paran. Que no te importe
nada, madre, madre. Que no te importe
la sangre —madre mía— que en río
de silencios nos separa. Que no te importen
las llaves que perdiste
para impedir mi marcha.

(Paloma Palao)

Pintura: "New York", Eduardo Úrculo



"VIVIR EN TU VOZ", Paloma Palao

Vivir en tu voz,
doblarme
bajo tu párpado, sería necesario
para compensar
el beso
de nieve, la luciérnaga
de esta resurrección imposible. Pero nada
han hueco como el agua,
donde el pozo
no es medida, sino acumulación
culpable del vacío, inexistencia
proclamada,
fondo desposeído por su transparencia,
recompensa de mirar
hacia la oscuridad
y hacia dentro.

(Paloma Palao)

Pintura: "La playa de los deseos", Alberto Pancorbo

"ESA PUERTA DE MÁRMOL", Paloma Palao


Esa puerta de mármol, esa losa
que cae sobre mi alma
si ando, donde me voy dejando
nudillos, nudos, manos...
He de tirarla abajo.
Esa madera joven, en la que me he
clavado, con ranuras
estrechas, con bisagras gigantes,
que envuelta de recuerdos
me sale siempre al paso...
He de tirarla abajo.
Esa puerta que llama cuando sigo
adelante, esa puerta que avanza
cuando yo me he parado. Esa puerta
que escucha cuando yo estoy
llamando...
Esa puerta —que es mía—
he de tirarla abajo.

(Paloma Palao)

Pintura: "La puerta", Alberto Pancorbo

Mis poetas favoritos: PALOMA PALAO

Paloma Palao Herrero (Madrid 1944 - Palma de Mallorca 1986). Nacida en Madrid en 1944, en el seno de una familia de clase alta, se licenció en Derecho por la Universidad de Madrid, abandonando después la abogacía para dedicarse únicamente a la poesía.

Fue profesora de Lengua Española en el Instituto de Cultura y colaboró con sus escritos en medios periodísticos y revistas tales como La Estafeta Literaria, Litoral, Mundo Hispánico, Bellas Artes e Ínsula.

Su obra está contenida en los siguientes títulos: "El gato junto al agua", 1971 (Accésit al Premio Adonais 1970); Resurrección de la memoria", 1978 (finalista del Premio Boscán en el año 1977);  "Contemplación del destierro", 1982; "Retablo profano", 1985; "Hortus conclusus", 1986, y "Música o nieve", 1986. "Hiel", 1997, fue publicado póstumamente.

Ganó el accésit del Premio Adonáis en el año 1970, con el libro “El gato junto al agua”.

Falleció en Mallorca en 1986, en un accidente de tráfico.

martes, 17 de mayo de 2016

"MUNDO ANTIGUO", Mayte Dalianegra


Ánfora, hidria,
olpe, crátera,
enócoe, kílix…

cuando el tiempo pesa más que el polvo
de los huesos,
los objetos son la voz de la memoria.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Adriano visitando una alfarería británico romana" (1884), Lawrence Alma-Tadema

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sábado, 7 de mayo de 2016

"BIENVENIDA, DALIA", Mayte Dalianegra


Bienvenida,
Perséfone vegetal que resurges
bajo la urdimbre dorada
cuando la primavera
tarda y llega en la canícula.

De entre hojas y tallos ajenos
emerge el recordatorio estacional
de los tuyos,
y cuando riego el jardín
veo tu mata
semejando grutescos caprichosos
de acanto corintio,
pero no, tu reino
no fue de este mundo,
sagrada acocoxóchitl.

Bienvenida,
dalia de pétalos afilados como lanzas
ensangrentadas de verano,
llevas en tu corola estrellada
la sonrisa rubicunda de un aleluya,
la misma alegría
que enmaraña las melenas leoninas
de los cometas.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Dalias", Pío Collivadino (1869 – 1945)


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La "musa" inspiradora de este poema, en mi jardín

"FINAL", Álvaro Cunqueiro

Era era.

Sus manos nacían al lado de cada cosa
y de cada flor.

Temíase siempre su rotura
y a ella parecían converger los números y las estrellas.

El amanecer encontraba sus cabellos perdidos
y sus ojos depositados en sus propias orillas.

La noche la sorprendía siempre entregada a
sus oficios más antiguos
acompasándose de un corazón nuevo y silencioso.

Era solícita y tempestuosa
y no se parecía en nada a la luna.

(Álvaro Cunqueiro)

Ilustración de Vincent Bakkum

"RETORNO DE ULISES", Álvaro Cunqueiro


Pendiente y pensativa Penélope
pierdo ovillo nueve nuevamente canto.

Ese rostro que a las aguas envidiando
cómo sonríe tejiendo cuando el viento:
a las aguas cómo sonríe envidia que tejiendo
ese rostro en que pende que amanezca.
Cuando el viento el ovillo ovilloviento lleva,
—los largos dedos que nacieron flautas
en la boca de Ulises, cuando estaba enamorado.
Digo que los largos dedos no resisten
el polvo del viento que en los olivares,
los largos dedos que sorprendidos dicen
ovillo viento, ovillo nueve pido,
mi corazón tejiendo mar y sueño
bajo ese puente de ríos ignorados.

¡Oh Venus! ¿Adónde va el hilo revoloteando
que mis blancas piernas amorosas,
adónde los molinos, donde el viento gira,
cauces por donde el viento pasa, pisa?
¡Te digo Venus por arbustos, vallados,
rocas, caminos, puentes, silbidos,
ese hilo es un rostro que sonríe tejido:
acordándome ahora estoy que en el ovillo
nueve los labios cuando se pliegan habla.
¡Solamente dicen cuándo llega la sed
por los celestes puentes de esas islas?

(Álvaro Cunqueiro)

Pintura: "Ulises y Penélope" (1545) Francesco Primaticcio, The Toledo Museum of Art. Toledo. Ohio

"YO SOY DÁNAE", Álvaro Cunqueiro


Yo soy Dánae. Desnuda caía en el lecho come
bianca neve scende senza vento.
Y llegó secreto con el fulgor
convertido en monedas de oro que cayeron
sobre mí, alrededor, en el suelo.
Díjose a sí mismo una voz y aquel oro de ceca
se arremolinó en un amén y se hizo el varón.
Me encontró virgen, me surcó y me sembró.
Me bebió, como quien se echa con sed sobre un río.
Pero lo pasado pasado está.
Ahora soy vieja, y en un reino de columnas derrumbadas
voy y vengo por entre los cipreses y las palomas.
Me tienen por loca, y piensan que miento
cuando digo que fui desvirgada por Zeus.
Para burlarse de mí baten una moneda en el mármol
y yo pienso que él vuelve, y me quito la ropa
y me dejo caer desnuda en la hierba come
bianca neve scende senza vento.
Ni escucho sus risas. Ya soy vieja
pero nunca pude salir de aquel sueño de antaño.

(Álvaro Cunqueiro)

Pintura: "Dánae" (1527) Jan Gossaert 

"ELEGÍA", Álvaro Cunqueiro


Yo temía por su sonrisa.
Ella era aquella profundamente meditativa
a la que todo le nacía de los ojos
a la que nada le nacía de los ojos.

Sabía su sino por experiencia
y esto le había dado una melancolía graciosa de
ángel herido.

Ella era aquella que quería que yo le guardase
el secreto
de como todo le nacía de los ojos
de como nada le nacía de los ojos.

(Álvaro Cunqueiro)

Traducción de Vicente Araguas

Pintura de Rolf Armstrong

Mis poetas favoritos: ÁLVARO CUNQUEIRO

Álvaro Cunqueiro Mora. (Mondoñedo, Galicia, 22 de diciembre de 1911- Vigo, 28 de febrero de 1981). Escritor y cronista, gran conocedor de la gastronomía española.

Estudia Filosofía y Letras en la Universidad de Santiago de Compostela entre 1927 y 1934. En 1929 colabora en varias revistas, como Vallibria y Galiza. Publica su primer libro de poemas, Mar ao Norde, en 1932, seguido por Poemas do sí e non en 1933. Compagina esta actividad con sus colaboraciones (poemas y artículos) en otras revistas y diarios como Céltiga, Descobrimento, y El Compostelano.

Durante la Guerra Civil, y vinculado al nacionalismo conservador del Partido Galeguista, se refugia en Ortigueira, donde trabaja como profesor en el colegio Santa Marta y colabora asiduamente en el semanario de la institución. En 1938 se da de alta en el Registro General de Periodistas y comienza a ser conocido por su trabajo en castellano en las publicaciones Pueblo gallego de Vigo, La voz de España de San Sebastián, y el ABC de Madrid.

Esta actividad como periodista no supone un abandono de la poesía, ya que publica Elegías y canciones en 1940 y también sus conocidas obras de teatro Rogelia en Finisterre (1941), El caballero, la muerte y el diablo y otras dos o tres historias (1945), La balada de las damas del tiempo pasado (1945), y San Gonzalo (1945).

Desde Madrid colabora esporádicamente en revistas literarias como Finisterre y Posío y finalmente decide volver en 1946 a Galicia, donde continúa su labor intelectual y su colaboración con los principales periódicos gallegos.

En 1964 ingresa en la Real Academia Gallega con su discurso Tesouros novos e vellos, una pieza clásica de la literatura gallega contemporánea.

Como escritor gana numerosos premios, entre los que destacan el Premio Nacional de la Crítica y el Premio Nadal, y como periodista, el afamado Premio Conde de Godó.

El día 17 de mayo de 1991 tiene lugar la celebración en su honor de las Letras Galegas. En la actualidad varios premios llevan su nombre, como el Premio Nacional de Periodismo Gastronómico y el Premio Álvaro Cunqueiro para Textos Teatrais.

(Extraído de la página del Instituto Cervantes).

domingo, 17 de abril de 2016

"LETRAS BLANCAS SOBRE FONDO NEGRO", Mayte Dalianegra


Las emes 
de Martin y de Malcom
quisieron ser gomas de borrar
y atacaron a otra eme, la de miedo,
que se había escrito
tras la ese de secuestro,
melliza inseparable
de la de siglos.

La eme de Martin optó por desangrarse
antes que derramar eses de sangre ajena,
mientras que la eme de Malcom
derramó eses de sangre ajena y propia,
en un fuego cruzado de emes de muertes.

La be de barco había partido 
varias centurias atrás,
y había hecho buenas migas 
con la o de océano 
y la te de travesía.
La be de barco brindaba con ron antillano
después de la hora del té,
sus ojos de buey 
habían visto pasar, entre las olas,
la ruda e de los españoles
y la tosca pe de los portugueses,
por eso se embelesaban
ante el conspicuo lustre de la i inglesa.

A la be de barco le importaba poco
la ce de confort para con otra ce, 
la de cargamento.
Alineados como bultos, 
piernas, brazos y cabezas, sólo eran eso. 

La a de aire fresco,
aun cuando era un potro indómito
en la cubierta, 
en las bodegas era un tesoro 
pirata enterrado sin mapa,
no llegando 
a los pulmones de los encadenados, 
que recibían en su lugar el fétido soplo
de la e de enfermedad.

Nada mejor que soltar la ele de lastre
para acelerar la velocidad, ¡los tiburones 
están hambrientos!

Y pasamos otra vez por la pe,
ahora de puerto, y por la eme,
esta vez de mercado, 
retornando, indefectiblemente, a la pe de puja.

¡Qué buena compra han hecho algunos!
Uno con hache, de hercúleo,
con la carne de bronce pulido
estallando la piel,
y otra, de nuevo con la be,
en esta ocasión de belleza,
para satisfacer los instintos 
más bajos de la clase más alta,
y si defrauda: ele de látigo
y a recoger a de algodón.

Si no pueden soportarlo
no se les ocurra la efe de fuga,
pues hay ces de cepos, pes de perros 
y haches de horcas;
no se les ocurra esa efe,
pues no existe la i de adónde ir,
ni la jota de justicia.

Tampoco esperen que la te de tiempo
les ayude gran cosa, 
porque esa te es perpetua aliada 
de la pe de poder.

Les costará hacer oír sus voces,
les costará que les dejen 
siquiera acercarse a una urna,
y cuando por fin lo hayan logrado,
llenarán sus vidas 
con la uve de vacuidad
y atestarán los míseros barrios 
que habitan con otras uves, 
las de vicios proscritos que les conducirán 
hacia las ces de las cárceles.

Esto está escrito 
con letras blancas sobre fondo negro,
con letras en negativo.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Danza de los Himbas", Scott Burdick

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"EN EL NADIR HISTÓRICO DE ESPAÑA", Ángel Ganivet


En el nadir histórico de España,
Entre la humillación y el desaliento,
Como un profeta alzó la voz al viento,
Voz salida del fondo de su entraña.
Combate secular en tierra extraña
Malgastó la energía y el talento
Que hubieran impulsado el movimiento
Fecundo y creador de otra campaña.
Replegados detrás de la frontera,
Dibujemos la nueva perspectiva
Con espíritu firme y poderoso.
Un nuevo Siglo de Oro está a la espera,
Mas sólo ha de llegar si el alma activa
Su potencial castizo y luminoso. 

(Ángel Ganivet)

Pintura: "La fragua de Vulcano" (1630), Diego Velázquez. Museo del Prado, Madrid

"VIVIR", Ángel Ganivet


Lleva el placer al dolor
y el dolor lleva al placer;
¡vivir no es más que correr
eternamente alrededor
de la esfinge del amor!

Esfinge de forma rara
que no deja ver la cara...;
más yo la he visto en secreto,
y es la esfinge un esqueleto
y el amor en muerte para.

(Ángel Ganivet)

Pintura: "Edipo y la Esfinge" (1864), Gustave Moreau. Museo Metropolitano, Nueva York
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