lunes, 4 de enero de 2010

"GRAN VALS BRILLANTE en La Bemol Mayor, Op. 34, nº 1", Frédéric Chopin.


El genial pianista Arthur Rubinstein dijo del no menos genial Frédéric Chopin, que éste tenía un alma que sabía hacerse entender. No en vano, el gran compositor y pianista polaco fue un patriota romántico y un sempiterno soñador, enamorado de mujeres inteligentes y sensibles como Aurore Dupin, la escritora que firmaba con su pseudónimo masculino, George Sand, y con quien vivió una apasionada, aunque breve historia de amor en la mallorquina Cartuja de Valldemosa. Sin duda, el vals más famoso del célebre compositor decimonónico es este “Gran Vals Brillante en La Bemol Mayor, Op. 34, nº 1”. Chopín empleó la tonalidad de la bemol más que ninguna otra, pues se halla presente en 24 de sus obras para piano, ya que es una tonalidad que infunde calma y serenidad. Justo lo que deseo infundirle a la persona que más quiero, para él, para el dueño de mi corazón, va dedicado este humilde presente para la noche mágica de Reyes.

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