sábado, 2 de enero de 2010

MIS POETAS FAVORITOS... Justo Sierra Méndez.


Justo Sierra Méndez nació en Campeche, México, el 26 de enero de 1848. Comenzó sus estudios en su ciudad natal, posteriormente ingresó en el Colegio Clerical de San Miguel Estrada para después partir a Mérida donde se inscribe en el Liceo Científico y Comercial, sin embargo, es la biblioteca de su padre la que daría mayor solidez a su preparación intelectual inicial.
En 1871 se licenció como abogado. Varias veces diputado al Congreso de la Unión y magistrado de la Suprema Corte de Justicia, se da a conocer en 1868 con "Playera" y las "Conversaciones del domingo" que aparecen en El Monitor Republicano. Lanzó un proyecto que sería aprobado en 1881 y que daba a la educación primaria el carácter de obligatoria. En ese mismo año fue aprobado el proyecto de Justo Sierra Méndez para fundar la Universidad Nacional de México. Tardaría sin embargo 30 años para verlo hecho realidad. Desde 1892, expuso su teoría política sobre la “ dictadura ilustrada”, pugnando por un Estado que habría de progresar por medio de una sistematización científica de la administración pública del país; con esas ideas, redactó un manifiesto constitutivo y fundó la Primera Convención Nacional Liberal. Durante los dos siguientes años, 1893 y 1894, defendió esos principios ante el Congreso y con su claridad oratoria se ganó el aprecio y el aplauso unánimes. Siendo diputado pronunció en 1893 aquella célebre frase: "el pueblo mexicano tiene hambre y sed de justicia".
A él se debió el establecimiento del primer sistema de educación pública en México, y la reorganización de la
Universidad Nacional (1910). Presidió la Academia Mexicana correspondiente de la Española desde 1919. Murió en Madrid el 13 de septiembre de 1912. Su cadáver fue llevado a México y sepultado con grandes honores públicos.
En el primer centenario de su nacimiento la Universidad le declaró Maestro de América y sus restos fueron trasladados a la Rotonda de los Hombres Ilustres.
Comenzó a escribir poesía desde 1868, ésta, el teatro y la prosa narrativa, son obras de su juventud; la historia y la educación de su madurez; el periodismo político y la prosa literaria, ejercicio constante a lo largo de toda su vida.
La obra de Justo Sierra es una de las más ricas y caudalosas de su tiempo. Registra las manifestaciones espirituales y culturales más significativas de la época de grandes cambios que le tocó vivir. Narraciones, poesías, discursos, doctrinas políticas y educativas, viajes, ensayos críticos e historia, forman el valioso material de la obra de Sierra. 
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