sábado, 16 de abril de 2011

"TÚ ME INSPIRAS...", Mayte Dalianegra


Tú me inspiras como una hiedra 
que abraza mi pecho
para hacerme respirar el arrullo de una aurora
impenitente de miedos y de emociones.

Tú me inspiras como una vida 
que late en la profundidad de una caverna
y se acomoda a la oscuridad de su refugio 
de desbordada protección.

Tú me inspiras como unas llamas
forjadas en una hoguera de manos
y en un crisol de proclamas.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “Mater Triumphalis”, 1892, Annie Louisa Robinson Swynnerton, Museo de Orsay, Pa

miércoles, 13 de abril de 2011

"SI NO FUERA POR TI...", Mayte Dalianegra


Si no fuera por ti,
qué tristeza habitaría en mi corazón,
qué desconsuelo.

Si no fuera por ti,
las arañas de cristal de esos salones
donde danza la brisa de la nostalgia,
se desplomarían al unísono
sobre mi cabeza.

Si no fuera por ti
y por tu sonrisa franca,
moriría cada noche sin ver despuntar el alba,
reventándome las sienes
torturadas por mi sangre.

Si no fuera por ti,
me ahogaría en mares de salivas apretadas,
y en el salar de mi rostro
se desecaría mi alma.

Si no fuera por ti,
esperanza de mi vida,
ya no sería este mundo un lugar para mis días.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “Cena inconclusa en invierno”, Joanna Sierko Filipowska
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sábado, 9 de abril de 2011

"SU MANO EN LA DISTANCIA", Mayte Dalianegra


Tomó ella su mano en la distancia
y la condujo al centro de su pecho,
latía en él un corazón tierno,
un abismo recóndito de mansedumbres,
una sed implacable de amores
insondables perdiéndose en la gravedad
inescrutable y breve del ser,
en ese barranco infinito donde se despeñan los sueños
que no han tenido ni tendrán nunca un lugar.

Tomó ella su mano en la distancia,
para nunca más a ella renunciar.

(Mayte Dalianegra)


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Pintura: “Cupid and Psyche in the nupcial bower” (“Cupido y Psique en el tálamo nupcial”), 1793, Hugh Douglas Hamilton
 

"CON MARFISA EN LA ESTACADA", Luis de Góngora.

A un caballero que, estando
con una dama, no pudo cumplir
sus deseos (1624).

Con Marfisa en la estacada
entrasteis tan mal guarnido
que su escudo, aunque hendido,
no lo rajó vuestra espada.

¿Qué mucho?, si levantada
no se vio en trance tan crudo,

ni vuestra vergüenza pudo
cuatro lágrimas llorar,
siquiera para dejar
de orín tomado el escudo.

Luis de Góngora.

Pintura: "Marfisa y Pinabellos" (1852), Eugene Delacroix.

"OH CLARO HONOR DEL LÍQUIDO ELEMENTO", Luis de Góngora.

¡Oh claro honor del líquido elemento,
dulce arroyuelo de corriente plata,
cuya agua entre la hierba se dilata
con regalado son, con paso lento!,

pues la por quien helar y arder me siento,
mientras en ti se mira, Amor retrata
de su rostro la nieve y la escarlata
en tu tranquilo y blando movimiento,

vete como te vas, no dejes floja
la undosa rienda al cristalino freno
con que gobiernas tu veloz corriente,

que no es bien que confusamente acoja
tanta belleza en su profundo seno
el gran señor del húmido tridente.

Luis de Góngora.

Pintura: "la ninfa acuática", Herbert James Draper, (1863 - 1920).

"AL TRAMONTAR EL SOL, LA NINFA MÍA", Luis de Góngora.

Al tramontar del sol, la ninfa mía,
de flores despojando el verde llano,
cuantas troncaba la hermosa mano,
tantas el blanco pie crecer hacía.

Ondeábale el viento que corría
el oro fino con error galano,
cual verde hoja de álamo lozano
se mueve al rojo despuntar del día;

mas luego que ciñó sus sienes bellas
de los varios despojos de su falda
-término puesto al oro y a la nieve-,

juraré que lució más su guirnalda
con ser de flores, la otra ser de estrellas,
que la que ilustra el cielo en luces nueve.

Luis de Góngora.

Pintura: "Ninfa", Gillaume Seignac, (1870 - 1924).

"MIS POETAS FAVORITOS", Luis de Góngora.

Luis de Góngora y Argote, (Córdoba, España, 1561-id., 1627). Poeta español. Nacido en el seno de una familia acomodada, estudió en la Universidad de Salamanca. Nombrado racionero en la catedral de Córdoba, desempeñó varias funciones que le brindaron la posibilidad de viajar por España. Su vida disipada y sus composiciones profanas le valieron pronto una amonestación del obispo (1588).

En 1603 se hallaba en la corte, que había sido trasladada a Valladolid, buscando con afán alguna mejora de su situación económica. En esa época escribió algunas de sus más ingeniosas letrillas, trabó una fecunda amistad con Pedro Espinosa y se enfrentó en terrible y célebre enemistad con su gran rival, Francisco de Quevedo. Instalado definitivamente en la corte a partir de 1617, fue nombrado capellán de Felipe III, lo cual, como revela su correspondencia, no alivió sus dificultades económicas, que lo acosarían hasta la muerte.

martes, 5 de abril de 2011

"POETA", Mayte Dalianegra


De ti hablan los siglos, poeta,
y los vientos traen la voz de tus rimas,
el murmullo austero 
de letras que caen,
del gotear de tinta, 
del escandir sílabas, 
de ese silabeo que mueve los labios
y contornea el velo del paladar
vetando el aire,
dilatando la memoria,
impidiendo al corazón latir 
hasta que los versos fluyan 
como torrentes,
a raudales,
desgarrando la tierra 
y las raíces de los árboles 
que a ella se aferran,
rasgando las nubes,
originando tormentas y huracanes 
o, simplemente acariciando,
con las manos suaves,
la brisa de un oído presto a escuchar,
de unos ojos dispuestos a la lectura, 
de una boca que articula, 
pausada o apremiada, 
la indefinible música 
que tu inspiración alumbra.

(Mayte Llera, Dalianegra)

       Pintura: “Erato muse of poetry" ("Erato musa de la poesía"), 1870, Edward John Pointer

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"SONETO ENAMORADO", Francisco Luis Bernárdez.

Dulce como el arroyo soñoliento,
mansa como la lluvia distraída,
pura como la rosa florecida
y próxima y lejana como el viento.

Esta mujer que siente lo que siente
y está sangrando por mi propia herida
tiene la forma justa de mi vida
y la medida de mi pensamiento.

Cuando me quejo, es ella mi querella,
y cuando callo, mi silencio es ella,
y cuando canto, es ella mi canción.

Cuando confío, es ella la confianza,
y cuando espero, es ella la esperanza,
y cuando vivo, es ella el corazón.

Francisco Luis Bernárdez.

Pintura: " Jeune femme ux roses", (" Joven mujer con rosas), 1913, Emile Vernon.

"AMOR ANTIGUO", Francisco Luis Bernárdez.

Amor antiguo, cuya sombra empaña
mi cariñosa propensión de ahora,
eres como una sombra de montaña
sobre el encendimiento de la aurora.

Amor antiguo, cuya pesadumbre
traba la agilidad de mi alegría,
eres la tiranía de la cumbre
contra la libertad del mediodía.

Amor antiguo, cuya voz sofoca
la nueva vocecita del cariño,
eres palabra de proyecta boca
en una boca inédita de niño.

Amor antiguo, cuyo sentimiento
hace caber el mundo en nuestro llanto,
eres el alma convertida en viento
y eres el viento convertido en canto.

Amor antiguo, cuya remembranza
cada amorosa perspectiva cierra,
eres esa emoción que sólo alcanza
quien se acuerda del mar desde la tierra.

Francisco Luis Bernárdez.

Pintura: "La Ola", 1896, William Adolphe Bouguereau.

domingo, 3 de abril de 2011

"NO SABRÁN", Mayte Dalianegra


No sabrán ni tu nombre 
ni el mío,
no dirán de nosotros 
ni palabra,
hasta el tiempo danzará 
en nuestras exequias
para honrarnos con el laurel 
del olvido.

No sabrán de mi nombre 
más que fui
la que un día te juró 
amor eterno,
y en los brazos de la aurora, 
adormecida,
musité el sonido 
de tus besos.

No sabrán, 
vida mía, 
que te amé
como ama el rocío 
la alborada,
no sabrán que mi boca 
se fundió
con la espuma 
de tu Río de la Plata.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “Andrómeda”, 1869, Edward James Poynter

"YA NO QUIERO MÁS BIEN QUE SÓLO AMAROS", Lope de Vega.

Ya no quiero más bien que sólo amaros
ni más vida, Lucinda, que ofreceros
la que me dais, cuando merezco veros,
ni ver más luz que vuestros ojos claros.

Para vivir me basta desearos,
para ser venturoso conoceros,
para admirar el mundo engrandeceros
y para ser Eróstrato abrasaros.

 La pluma y lengua respondiendo a coros
quieren al cielo espléndido subiros
donde están los espíritus más puros.

Que entre tales riquezas y tesoros
mis lágrimas, mis versos, mis suspiros
de olvido y tiempo vivirán seguros.

Lope de Vega.

Pintura: "Retrato de joven", Anne-Louis Girodet de Roussy, (1767-1824).

"PASÉ LA MAR CUANDO CREYÓ MI ENGAÑO", Lope de Vega.

Pasé la mar cuando creyó mi engaño
que en él mi antiguo fuego se templara;
mudé mi natural porque mudara
naturaleza el uso, y curso el daño.

En otro cielo, en otro reino extraño,
mis trabajos se vieron en mi cara,
hallando, aunque otra edad tanta pasara,
incierto el bien y cierto el desengaño:

el mismo amor me abrasa y atormenta
y de razón y libertad me priva.
¿Por qué os quejáis del alma que le cuenta?

¿Que no escriba, decís, o que no viva?
Haced vos con mi amor que yo no sienta
que yo haré con mi pluma que no escriba. 

Lope de Vega.

Pintura: "La Infanta Isabel Clara Eugenia con Magdalena Ruiz", Alonso Coello, s. XVI

"UN SONETO ME MANDA HACER VIOLANTE", Lope de Vega.

Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tal aprieto;
catorce versos dicen que es soneto:
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aún sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho. 

Lope de Vega.

Pintura: "Dante y su poema" o "Dante y la Divina Comedia", (1465), Domenico di Michelino. Catedral de Santa Maria del Fiore, Florencia.

"SONETO XIV, PASTOR QUE CON TUS SILBOS AMOROSOS", Lope de Vega.

Pastor que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño;
Tú, que hiciste cayado de ese leño
en que tiendes los brazos poderosos,

vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño
y la palabra de seguirte empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, pastor, pues por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres.

Espera, pues, y escucha mis cuidados;
¿pero cómo te digo que me esperes,
si estás, para esperar, los pies clavados?


Lope de Vega.

Pintura: "Diana y Endymion", Louis Jean François Lagrénée, (1724 - 1805).

"MIS POETAS FAVORITOS", Lope de Vega.

Félix Lope de Vega y Carpio, (Madrid, 1562- id., 1635) Escritor español. Lope de Vega procedía de una familia humilde y su vida fue sumamente agitada y llena de lances amorosos. Estudió en los jesuitas de Madrid (1574) y cursó estudios universitarios en Alcalá (1576), aunque no consiguió el grado de bachiller.

Debido a la composición de unos libelos difamatorios contra la comedianta Elena Osorio (Filis) y su familia, por desengaños amorosos, Lope de Vega fue desterrado de la corte (1588-1595). No fue éste el único proceso en el que se vio envuelto: en 1596, después de ser indultado en 1595 del destierro, fue procesado por amancebamiento con Antonia de Trillo.

jueves, 31 de marzo de 2011

"SONETO DEL AMOR INTUITIVO", Francisco Luis Bernárdez.

Tan unidas están nuestras cabezas
y tan atados nuestros corazones,
ya concertadas las inclinaciones
y confundidas las naturalezas,

que nuestros argumentos y razones
y nuestras alegrías y tristezas
están jugando al ajedrez con piezas
iguales en color y proporciones.

En el tablero de la vida vemos
empeñados a dos que conocemos,
a pesar de que no diferenciamos,

en un juego amoroso que sabemos
sin ganador, porque los dos perdemos,
sin perdedor, porque los dos ganamos.

Francisco Luis Bernárdez.

Pintura: "The chess game", ("El juego del ajedrez"), 1907, John Singer Sargent.

"SONETO", Francisco Luis Bernárdez.

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.

Francisco Luis Bernárdez.

Pintura:  "The glow worm", ("El gusano brillante" o "La luciérnaga"), Annie Louisa Swynnerton, (1844 - 1933).

miércoles, 30 de marzo de 2011

"MIS POETAS FAVORITOS", Francisco Luis Bernárdez.

Francisco Luis Bernárdez, (Buenos Aires, 1900-1978) Poeta argentino de inspiración cristiana, vinculado inicialmente a las vanguardias españolas, viajero incansable y portaestandarte lírico de la catolicidad. Vivió en España y Portugal de 1920 a 1925, y sufrió el contagio del ultraísmo, del que se fue librando en rápida evolución hacia formas místicas de fondo clásico. En su primer libro, Orto (1922), prevalece el tono modernista; el ultraísmo campea en Bazar (1922) y Kindergarten (1924) para comenzar a diluirse en Alcándara (1925), donde surge ya con vigor el poeta católico de un barroquismo conceptuoso y original.

Ya en esta trayectoria, publica en 1935 El buque, galardonado con el Premio Municipal de Poesía de Buenos Aires; sigue con Cielo de tierra (1937) y con La ciudad sin Laura (1938), de temas de amor y métrica formal. Y alcanza su plenitud lírica con sus libros Poemas elementales (1942) y Poemas de carne y hueso (1943), obras por las que se le concedió el Premio Nacional de Poesía en 1944.

"GESTO", Gerardo Diego.


A la brisa, a la abeja, a la hermosa
el rosal puede dedicar la rosa.

Al poeta, al grumete, a la doncella
la noche puede dedicar la estrella.
Si eres tú misma el rosal y las rosas,
la noche de mi verso y sus estrellas,
¿a quién dedicaré este breve cielo,
este arbusto, esta fuente, este desvelo?

Gerardo Diego.

Pintura de Anthony J. Ryder.

lunes, 28 de marzo de 2011

"¡NO PUEDO!", Mayte Dalianegra


Cuando te enfadas conmigo
y tu enojo alcanza las ramas de los árboles cercanos,
también las de los plátanos, nudosos y desnudos,
que jalonan un sendero
allá por la Conchinchina,
y encrespa mares con olas como volutas jónicas;
cuando todo eso sucede
y quiero odiarte con  el odio que profesara Ulises al cíclope Polifemo,
¡no puedo!

Cuando me miras sin verme,
porque tu mirada se halla perdida dentro de tus pensamientos
y atisbo el vacío de mi soledad en ellos,
y te hablo y ni me escuchas
y te ruego y me respondes con el silencio;
cuando todo eso sucede
y quiero odiarte con el odio que profesara Medea al argonauta Jasón,
¡no puedo!

Las raíces de mi odio se han atrofiado en la planta
y sólo germina en ella un amor tan abisal,
que en filamentos se escinde
como selváticas lianas
y enmarañadas se enredan en tu corazón, amado.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Medea", 1868 , Frederick Sandys

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"DESOLACIÓN ABSURDA", Julio Herrera y Reissig.



A Paul Minelly, francesamente.

Je serai ton cercueil,
aimable pestilence!...


Noche de tenues suspiros
platónicamente ilesos:
vuelan bandadas de besos
y parejas de suspiros;
ebrios de amor los céfiros
hinchan su leve plumón,
y los sauces en montón
obseden los camalotes
como torvos hugonotes
de una muda emigración.

Es la divina hora azul
en que cruza el meteoro,
como metáfora de oro
por un gran cerebro azul.
Una encantada Estambul
surge de tu guardapelo,
y llevan su desconsuelo
hacia vagos ostracismos
floridos sonambulismos
y adioses de terciopelo.

En este instante de esplín,
mi cerebro es como un piano
donde un aire wagneriano
toca el loco del esplín.
En el lírico festín
de la ontológica altura,
muestra la luna su dura
calavera torva y seca,
y hace una rígida mueca
con su mandíbula oscura.

El mar, como gran anciano,
lleno de arrugas y canas,
junto a las playas lejanas
tiene rezongos de anciano.
Hay en acecho una mano
dentro del tembladeral;
y la súper sustancial
Vía Láctea se me finge
la osamenta de una Esfinge
dispersada en un erial.

Cantando la tartamuda
frase de oro de una flauta,
recorre el eco su pauta
de música tartamuda.
El entrecejo de Buda
hinca el barranco sombrío,
abre un bostezo de hastío
la perezosa campaña,
y el molino es una araña
que se agita en el vacío.

¡Deja que incline mi frente
en tu frente subjetiva,
en la enferma, sensitiva
media luna de tu frente,
que en la copa decadente
de tu pupila profunda,
beba el alma vagabunda
que me da ciencias astrales
en las horas espectrales
de mi vida moribunda!

¡Deja que rime unos sueños
en tu rostro de gardenia,
Hada de la neurastenia,
trágica luz de mis sueños!
Mercadera de beleños
llévame al mundo que encanta;
¡soy el genio de Atalanta
que en sus delirios evoca
el ecuador de tu boca
y el polo de tu garganta!

Con el alma hecha pedazos,
tengo un Calvario en el mundo;
amo y soy un moribundo,
tengo el alma hecha pedazos:
¡cruz me deparan tus brazos;
hiel tus lágrimas salinas;
tus diestras uñas, espinas
y dos clavos luminosos
los aleonados y briosos
ojos con que me fascinas!

¡Oh mariposa nocturna
de mi lámpara suicida,
alma caduca y torcida,
evanescencia nocturna;
linfática taciturna
de mi Nirvana opioso,
en tu mirar sigiloso
me espeluzna tu erotismo,
que es la pasión del abismo
por el Ángel Tenebroso!

(Es medianoche). Las ranas
torturan en su acordeón
un «piano» de Mendelssohn
que es un gemido de ranas;
habla de cosas lejanas,
un clamoreo sutil;
y con aire acrobatil
bajo la inquieta laguna,
hace piruetas la luna
sobre una red de marfil.

Juega el viento perfumado
con los pétalos que arranca,
una partida muy blanca
de un ajedrez perfumado;
pliega el arroyo en el prado
su abanico de cristal,
y genialmente anormal
finge el monte a la distancia
una gran protuberancia
del cerebro universal.

¡Vengo a ti, serpiente de ojos
que hunden crímenes amenos,
la de los siete venenos
en el iris de sus ojos;
beberán tus llantos rojos
mis estertores acerbos,
mientras los fúnebres cuervos,
reyes de las sepulturas,
velan como almas oscuras
de atormentados protervos!

¡Tú eres póstuma y marchita,
misteriosa flor erótica,
miliunanochesca, hipnótica,
flor de Estigia acre y marchita;
tú eres absurda y maldita,
desterrada del Placer,
la paradoja del ser
en el borrón de la Nada,
una hurí desesperada
del harem de Baudelaire!

¡Ven, declina tu cabeza
de honda noche delincuente
sobre mi tétrica frente,
sobre mi aciaga cabeza;
deje su indócil rareza
tu numen desolador,
que en el drama inmolador
de nuestros mudos abrazos
yo te abriré con mis brazos
un paréntesis de amor!

Julio Herrera y Reissig.

Pintura de Francisco Trigueros.

"GLOSA", Gerardo Diego.

Déjame vivir verdades:
la verdad de tus miradas,
la de tus apasionadas
promesas de eternidades,
y entre tus sinceridades,
la doble verdad querida
con que llaman a la vida
tus dos palmas amorosas
cuando estrechan, perezosas,
mi mano desfallecida.

Gerardo Diego.

Pintura: "Tristan and Isolde", ("Tristán e Isolda"), John Duncan, (1866 - 1945).

domingo, 27 de marzo de 2011

"LA DESPEDIDA", Gerardo Diego.

Aquel día  -estoy seguro-
me amaste con toda el alma.
Yo no sé por qué sería.
Tal vez porque me marchaba...

-Me vas a olvidar  -dijiste- .
Ay, tu ausencia será larga,
y ojos que no ven... Presente
Has de estar siempre en mi alma.

Ya lo verás cuando vuelva.
Te escribiré muchas cartas.
Adiós, adiós...  -Me entregaste
tu mano suave y rosada,

y, entre mis dedos, tu mano,
fría de emoción, temblaba.
...Sentí el roce de un anillo
como una promesa vaga...

Yo no me atreví a mirarte,
pero sin verte, notaba
que los ojos dulcemente
se te empañaban las lágrimas.

Me lo decía tu mano
en la mía abandonada,
y aquel estremecimiento
y aquel temblor de tu alma.

Ya nunca más me quisiste
como entonces, muda y pálida.
...Hacía apenas tres días
que eran novias nuestras almas.

Gerardo Diego.

"El caballero danés moribundo y su dama, en Linden", 1906, Agnes Rambusch Slott-Møller (1862 - 1937).

"MIS POETAS FAVORITOS", Gerardo Diego.

Gerardo Diego, (Santander, 1896 - Madrid, 1987). Poeta español considerado una de las figuras más representativas de la Generación del 27, a la que agrupó por primera vez en una célebre antología y que encabezó el redescubrimiento de Góngora.

Profesor de literatura y de música, inició su andadura poética con El romancero de la novia (1920), que denotaba cierta influencia de Juan Ramón Jiménez y su aprecio por las formas tradicionales. Después de una breve estancia en París, donde hizo amistad con Vicente Huidobro y conoció la pintura cubista, reveló su permeabilidad a las corrientes vanguardistas, como el creacionismo, en versos de gran musicalidad.