sábado, 3 de noviembre de 2012

"TRISTES GUERRAS", Miguel Hernández

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.

Miguel Hernández.

Pintura:"Apoteosis de los soldados franceses caídos en la guerra de liberación". Girodet-Trioson. Musée National de Malmaison. París.

"ETERNIDAD", William Blake


Quien a sí encadenare una alegría
malogrará la vida alada.
Pero quien la alegría besare en su aleteo
vive en el alba de la eternidad

William Blake

(Versión de Màrie Montand)

Pintura: "El anciano de los días", William Blake

"LA PRIMAVERA", William Blake

¡Que resuene el flautín
que ahora está callado!
Delicia de las aves
de día y de noche;
el ruiseñor
en la quebrada,
la alondra en el cielo,
festivamente,
festivamente, festivamente,
para darle la bienvenida al año.

El muchachito,
repleto de gozo;
la muchachita,
dulce y diminuta;
el gallo canta
como tú lo haces;
voz alborozada,
barullo infantil,
jubilosamente,
jubilosamente,
para darle la bienvenida al año.

Corderito,
aquí estoy;
acércate y lame
mi blanco cuello;
deja que tironee
tu lanilla suave;
déjame besar
tu suave rostro:
jubilosamente,
jubilosamente,
para darle la bienvenida al año.

William Blake

(Versión de Antonio Restrepo)

Pintura: "La primavera", Alphonse Mucha

"EL PASTOR", William Blake


¡Qué dulce es la dulce fortuna del Pastor!
Deambula desde el alba hasta el atardecer;
debe seguir a su rebaño el día entero,
y su lengua se embeberá con alabanzas.

Pues oye el inocente llamado del borrego,
y escucha la tierna respuesta de la oveja;
vigila mientras permanecen en calma
pues saben cuándo está próximo su Pastor.

William Blake

(Versión de Antonio Restrepo)

Pintura: "El pastorcillo"(1860), Franz von Lenbach

"EL TIGRE", William Blake


Tigre, tigre, que te enciendes en luz
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
pudo idear tu terrible simetría?

¿En qué profundidades distantes,
en qué cielos ardió el fuego de tus ojos?
¿Con qué alas osó elevarse?
¿Qué mano osó tomar ese fuego?

¿Y qué hombro, y qué arte
pudo tejer la nervadura de tu corazón?
Y al comenzar los latidos de tu corazón,
¿qué mano terrible? ¿Qué terribles pies?

¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En qué horno se templó tu cerebro?
¿En qué yunque?
¿Qué tremendas garras osaron
sus mortales terrores dominar?

Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas
y bañaron los cielos con sus lágrimas
¿sonrió al ver su obra?
¿Quien hizo al cordero fue quien te hizo?

Tigre, tigre, que te enciendes en luz,
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
osó idear tu terrible simetría?

William Blake

(Versión de Antonio Restrepo)

Pintura de Valeria Kulikova Vladimirovna

"ALEGRÍA", William Blake


"No poseo nombre:
pero nací hace dos días."
¿Cómo te llamaré?
"Soy feliz.
Me llamo alegría."
¡Que el dulce júbilo sea contigo!

¡Bonita alegría!
Dulce alegría, de apenas dos días,
te llamo dulce alegría:
así tú sonríes,
mientras yo canto.
¡Que el dulce júbilo sea contigo!

William Blake

(Versión de Antonio Restrepo)

Pintura: "En la siesta", Guillaume Seignac

Mis poetas favoritos: WILLIAM BLAKE

William Blake (Londres, 1757 - 1827) Pintor, grabador y poeta británico, una de las figuras más singulares y dotadas del arte y la literatura inglesa. Fue para algunos un místico iluminado, un religioso atrapado en su propio mundo, y para otros un pobre loco que sobrevivía gracias a los pocos amigos que, como Thomas Butts, creían en su arte y le compraban algunos grabados. La posteridad, sin embargo, ha considerado a William Blake como un visionario.

Su padre era calcetero, y parece haber pertenecido a una secta de seguidores de Swedenborg. En 1771 Blake empezó a trabajar como aprendiz con el grabador James Bazire; en 1780 conoció al rígido y frío escultor neoclásico John Flaxman, de quien aprendió el gusto por la seguridad y la precisión de contornos en el dibujo.

sábado, 27 de octubre de 2012

"MORIR DE AMOR", Mayte Dalianegra


Es duro morir dentro de la simiente
sin haber sentido
—ni durante un segundo—, 
la deslumbrante llamarada del sol.
Duro morir en la oscuridad de las barricadas,
iluminadas ocasionalmente
por el centelleo de los obuses.
Duro morir por el túnel
que excava en la carne una bala sin destino,
o por el que abre
—inmisericorde—,
el gélido filo del cuchillo vengador.

Qué duro es morir
en la frontera de la desesperación,
morir cuando la vida conduce
al lindero de la angustia,
cuando el salto al vacío
se ofrece con la madurez de la fruta
para deleite de una boca
que ya no ansía degustar otro manjar.

Qué duro el ascenso hacia esa cumbre,
a menos que un motivo excelso
justifique el esfuerzo,
a menos que se apriete en el puño
el corazón
de una Dido,
de una Isolda,
de una Julieta,
de una Francesca.

Qué duro hacer del amor 
la única causa digna de la muerte
o, si no, 
vivir con la muerte domesticada de la rutina.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "La muerte de Francesca de Rímini y Paolo Malesta" (1870), Alexandre Cabanel



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"HA GIRADO EN TORNO AL FARO EL NIMBO DE LOS PÁJAROS AZULES", Tristan Tzara

Ha girado en torno al faro el nimbo de los pájaros azules
en las mitades de la oscuridad taladrando la lejanía de los barcos
y se han caído al agua cual cenizas de arcángeles

Se ha alterado el pan y la flor
En las leproserías yacen como gavillas nuestros amigos
Tú sigues cosiendo sola pensamientos para tu hijo

Solamente el tren arrastra sus vapores
Animal malherido que corre, destripado

Tristan Tzara.

(Versión  de Darie Novácenau).

Pintura: "Explosión del Vesubio" (1831), Gigante.

"ELEGÍA PARA LA LLEGADA DEL INVIERNO", Tristan Tzara

Amada, (escucha) se quejan los chopos porque te estás yendo
y yo pienso: que no tengas frío
Abrígate bien, llévate libros para leer
(Encontrarás una noche una azucena marchita)

Sé cómo será; (comedia) me llevaré un pañuelo limpio
para llorarme todo el dolor -y para toser por resfriado
Después la extenderé al viento cuando estés lejos -pensamiento honrado
y pensaré en el tiempo de otrora buscando en la calle otra muchacha

Piénsatelo; allá tal vez nadie te esperará
y llorarás, tendrás remordimientos, la vida es triste es triste
Recordarás siempre el ondear del pañuelo
que desatará un viento cruel sobre tu jardín
vaciando los senderos, desarraigando el pensamiento casero

Escucha mis consejos cuerdos
Quédate junto a la mesa callada y sigue cosiendo
No has acabado aún el vestido de seda
Escucha mis consejos cuerdos.

Amada, llega el invierno y tú estás yéndote
y el caballo viejo y podrido en el jardín
ya no tiene crines ni orejas; yo espero la luna llena
para cabalgar sobre él y correr detrás de ti, luz   (Entiendes...)

Tristan Tzara.

(Versión  de Darie Novácenau)

Pintura: "Paisaje invernal con figuras patinando" Hendrik Jacobsz (1621-1707).

viernes, 26 de octubre de 2012

"DUDAS", Tristan Tzara

-He sacado el antiguo sueño de la caja como sacas tú el sombrero
cuando te pones el traje de muchos botones
cuando agarras el conejo por las orejas
cuando regresas de cacería
como eliges la flor de la maleza
y al amigo de entre los cortesanos.

Mira lo que me pasó
cuando llegó la noche lentamente como una cucaracha
buena para muchos como remedio, cuando enciendo
en el alma el fuego de los versos
me acosté. El sueño es el jardín preparado para las dudas
no sabes lo que es verdad, lo que no lo es
te parece que es un ladrón y lo fusilas
y después te comunican que ha sido un soldado
así ocurrió conmigo exactamente
por esto te llamé para decirme -sin error
lo que es verdad- lo que no lo es

Tristan Tzara.

(Versión  de Darie Novácenau).

Pintura de Christopher McVinish.

"CANCIÓN ANTIGUA", Tristan Tzara

En las orillas del mar he escrito esta canción
Escuchadla: y dígansela al encontrarla
Es alta, tiene los ojos hermosos y tranquilos
y es rubia como la hierba que ha sentido el estremecer de la guadaña

¡Oh! Te has ido, te has ido, amada, en una tarde de invierno
y mi corazón es una flor marchita
hoja de un poema viejo hace tiempo arrugada
echada al cesto o debajo de la mesa

He buscado defenderte el rostro de la tristeza del atardecer
colocarlo con cuidado en un clavo al icono
para rezar delante de él cuando llueva en el jardín
o cuando sentiría en la noche la canción del olvido

Otrora los pollos se amontonaban a tu alrededor, amada, sin llamarlos
como si fueras su madre y los acariciabas con dulces palabras
Ya no les darás de comer, no saldrás para llevarles a dormir
Ahora el viento amontona círculos de hoja en torno a los troncos secos

¡Oh! Amada, sufro por haberte ido al extranjero
Los pollos no tendrán comida -estás lejos
Me estoy leyendo la infelicidad en un libro
Por una calle vieja llegan al hospital las hermanas de la caridad
Si supieras cuánto sufro por no tenerte ahora a mi lado
para preguntarme: qué es lo que te duele, te has resfriado, pero ya estás mejor...

Tristan Tzara.

(Versión  de Darie Novácenau).

Pintura: "La visión después del sermón o La lucha de Jacob con el ángel (1888), Paul Gauguin.

"AGUA SALVAJE", Tristan Tzara.

los dientes hambrientos del ojo
cubiertos de hollín de seda
abiertos a la lluvia
todo el año
el agua desnuda
oscurece el sudor de la frente de la noche
el ojo está encerrado en un triángulo
el triángulo sostiene otro triángulo

el ojo a velocidad reducida
mastica fragmentos de sueño
mastica dientes de sol dientes cargados de sueño

el ruido ordenado en la periferia del resplandor
es un ángel
que sirve de cerradura a la seguridad de la canción
una pipa que se fuma en el compartimiento de fumadores
en su carne los gritos se filtran por los nervios
que conducen la lluvia y sus dibujos
las mujeres lo usan a modo de collar
y despierta la alegría de los astrónomos

todos lo toman por un juego de pliegues marinos
aterciopelado por el calor y el insomnio que lo colora

su ojo sólo se abre para el mío
no hay nadie sino yo que tenga miedo cuando lo mira
y me deja en estado de respetuoso sufrimiento
allí donde los músculos de su vientre y de sus piernas inflexibles
se encuentran en un soplido animal de hálito salino
aparto con pudor las formaciones nubosas y su meta
carne inexplorada que bruñen y suavizan las aguas más sutiles

Tristan Tzara.

(Versión de Aldo Pellegrini).

Pintura de Alberto Pancorbo (1956).

jueves, 25 de octubre de 2012

Mis poetas favoritos: TRISTAN TZARA

Tristan Tzara o Izara es el seudónimo del poeta y ensayista Samuel Rosenstock, que nació en Moineşti, Bacău, Rumanía, el 16 de abril de 1896 y falleció en París, Francia, el 25 de diciembre de 1963.

Vivió casi toda su vida en Francia y fue uno de los autores más importantes del movimiento Dadá, que fundó junto con Jean Arp y Hugo Ball, una corriente revolucionaria en literatura que anticipó las actitudes del surrealismo.

sábado, 20 de octubre de 2012

"ME LLENAS LA BOCA DE FLORES", Mayte Dalianegra


Me llenas la boca de flores
cada vez que me besas,
los oídos y las pupilas
cada vez que pronuncias
o escribes mi nombre,
y la piel incluso cuando sientes mi ausencia
y con firmeza trazas en el aire
el perfil de mi rostro,
como si tus dedos 
fuesen los ojos de tu memoria
y supiesen la distancia
que media entre mis sienes.

Me llenas la vida de amor por ella
llevándome abrazada a tu pecho de gorrión
y elevándome en vuelo
por encima de las nubes,
alejándome de las alimañas
hambrientas de hastío
que se agazapan entre los muros
de grises perennes.

Celoso guardián de las tristezas,
las recluyes bajo cerrojos de sol
y disgregas los azules de sus alquimias letales:
a un lado, el mercurio, pesado y mortífero,
que azoga esos tonos
en espejos de escarcha;
al otro, un límpido azul celeste,
un azul de primaveras y veranos
que induzca
a la omisión de otras estaciones,
a que la fugacidad no sea un eje
y el tiempo se dilate en la flor del cerezo.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Le chevalier aux fleurs” (El caballero de las flores), 1894, Georges Rochegrosse, Musée d'Orsay, París

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"TRAS LA SEPARACIÓN", Wallada bint al-Mustakfi

Tras la separación ¿habrá medio de unirnos?
¡Ay! Los amantes todos de sus penas se quejan.
Paso las horas de la cita en el invierno
sobre las ascuas ardientes del deseo,
y cómo no, si estamos separados.
¡Qué pronto me ha traído mi destino
lo que temía! Mas las noches pasan
y la separación no se termina,
ni la paciencia me libera
de los grilletes de la añoranza.
¡Que Dios riegue la tierra, que sea tu morada
con lluvias abundantes y copiosas!

Wallada bint al-Mustakfi.

Pintura: "Encantadora", Luis Ricardo Falero.

"ESPERA LA HORA", Wallada bint al-Mustakfi

Espera la hora en que las sombras de la noche sean oscuras, mi visita,
pues para mí la noche es el mejor medio de guardar el secreto.
¡Me has hecho sentir una cosa tal,
que si hubiera sentido el sol, no me parecería más!
Si lo hubiera sentido la luna, ésta no se elevaría;
si las estrellas, no emprenderían su viaje nocturno.

 Wallada bint al-Mustakfi.

Pintura: "La belleza del harén", Francisco Masriera y Manovens (1842-1902).


"AVE VELOZ", Wallada bint al-Mustakfi

Ciertamente que Ibn Zaydūn, a pesar de su prestigio,
estaba sonado por los barrotes de los pantalones;
si un pene viera, sobre alguna palmera,
él sería de las aves más veloces.

Wallada bint al-Mustakfi

Pintura: "Músicos africanos", José Tapiró y Baró.


"EL HEXÁGONO", Wallada bint al-Mustakfi

El hexágono.
Tu apodo es el hexágono, un epíteto
que no se apartará de ti
ni siquiera después de que te deje la vida:
pederasta, puto, adúltero,
cabrón, cornudo y ladrón.

 Wallada bint al-Mustakfi

Pintura: "Hombre con pipa de agua y perro",  Jean León Gérôme.

viernes, 19 de octubre de 2012

"SI FUERAS JUSTO", Wallada bint al-Mustakfi

Si fueras justo con el amor que existe entre nosotros,
no habrías escogido ni amarías a mi esclava;
has dejado una rama donde florece la hermosura
y te has vuelto a la rama sin frutos.
Sabes que soy la luna llena,
pero, por mi desdicha,
de Júpiter estás enamorado.

Wallada bint al-Mustakfi.

Pintura: "Las mil y unas noches", Edwin Lord Weeks (1849-1903).

Mis poetas favoritos: WALLADA BINT AL-MUSTAKFI

Wallada bint al-Mustakfi, en árabe  ولادة بنت المستكفي (Córdoba, 994 - íd. 26 de marzo de 1091), poetisa andalusí, hija de Muhammad al-Mustakfi, uno de los efímeros califas de Córdoba, y de la esclava cristiana Amin'am.

Hija de Muhammad III al-Mustakfí, de sangre omeya y uno de los últimos califas cordobeses, que llegó al poder el 11 de enero de 1024 asesinando al anterior califa, Abderramán V, y que fue a su vez asesinado a los dos años en Uclés. Su infancia coincidió con el esplendor de la carrera política de Almanzor. Su adolescencia transcurre en las guerras civiles que marcan la agonía del Califato, en medio de todo tipo de intrigas palaciegas desencadenadas tras la muerte del hijo de Almanzor, al-Muzzaar.

sábado, 13 de octubre de 2012

"INTERPELACIONES SOBRE LA DAMA CON PERRITO DEL PONTORMO (O QUIZÁ DEL BRONZINO)", Mayte Dalianegra



¿Qué fue de aquella dama ungida de prebendas,
del rojo terciopelo que en bucles abrigaba 
el mármol de su abrazo? ¿Qué fue de su mirada,
perdida en la agonía de un tiempo que se escapa,
de un mundo que ya expira? ¿Y del lustre escarlata
que arrebolaba labios y encendía mejillas?

¿Qué fue de su bondad, del gesto mayestático
apresado en la urdimbre y en la trama del lino,
cautivo en los estratos de óleo y aguarrás?

¿Qué fue de su perrito, mascota diminuta
descansando en regazo de mimo, de ternura?
¿Qué fue de aquel pelaje de suave, dócil rizo?

El arte nos devuelve la imagen de una época
que nunca conocimos; trae la fina pátina
del color que persiste anclado a su estertor.
No ven nuestras pupilas el brillo de otros ojos,
no ven su alma serena, si acaso su apariencia,
viviendo en la mirada de aquel que fue un espejo.


(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Retrato de dama de rojo con perrito” (1532 -33), Jacopo Carrucci (llamado  El Pontormo) o tal vez de su discípulo Bronzino. Städelsches Kunstinstitut, Frankfurt

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Música: "Adoramus te", Giovanni Pierluigi da Palestrina

"CANTO PAGANO", Rudyard Kipling

Yo que he estado donde he estado-
Yo que he ido donde he ido-
Yo que he visto lo que he visto-
cómo podría nunca competir
otra vez con la terrible vieja Inglaterra,
casas a ambos lados de la calle,
cercas a los dos lados del camino,
en medio el sacerdote y las gentes de buena familia,
si nos encontramos, tocan mi sombrero-
¿Yo que he visto lo que he visto?

Yo que he mirado medio mundo
levantarse brillante entero con el rocío,
que pone un velo de lluvia al sol,
y tan pronto como la niebla abre el paso
nuestro helio parpadea y parece divertido-
tres lados de una plaza de noventa millas,
sobre valles tan grandes como un condado-
«¿Estáis allí? Estáis allí? ¿Estáis allí?»
Y el ritmo ciego entonces de nuestro fuego.
ruedo por la grama en la Terratenencia,
¡yo!
                                                                               
Yo que he cabalgado a través de la oscuridad
con frecuencia, al final, cuarenta millas,
por todo el Rancho Mahollisberg,
con las estrellas sólo como guía
y sólo la noche como amiga,
y las cosas que huyen a mi paso,
y cosas que entre la hierba saltan,
y el silencio, el resplandor y el tamaño
de las alturas, indecibles cielos-
estoy llevando algunas cartas casi
tanto como a una milla de la posta,
y "si no te importa regresa con el cambio."
¡Yo!
                                                                                     
Yo que he visto a Barbeton cogido
cuando caímos a través de las nubes sobre su cabeza,
tiraron los revólveres y huyeron-
yo que cruzaba la Colina del Diamante,
y Pieters y Springs y Belfast-
desde Dundee y todo Vereeniging-
yo que aguanté hasta el final
(cinco galones relucen en mi pecho)-
aprovecho mi domingo en la escuela,
con la ayuda del Terrateniente y de su mujer
(sin mencionar la criada y la cocinera),
entrar y manos arriba y sé todavía
trabajar honestamente por mi pan,
mi vida en este estado de vida
que complacerá a Dios que habrá de llamarme
¡a mí!

 Yo que he seguido mi oficio
allí donde los Rayos se fabrican;
entre las Lluvias y el Sol y la Luna-
yo que me he acostado y levantado
tres años con el cielo como tejado-
que he soportado hambre y sed
seis mil millas enteras a pie,
con el Vaal y Orange como vaso,
el Brandwater Basin era el plato-
¡Oh! difícil es comportarse como ellos quieren
(demasiado difícil, y tal vez demasiado pronto),
tendré antes que pensarlo
¡yo!

  Apareceré y de aquí me iré-
viajaré al Sur y me aseguraré
si son sólo mis encantos o no
que hace pálida en Inglaterra la luz del sol,
y estropea en Inglaterra las brisas,
algo pequeño se ha perdido,
Yo que sé de un sol y de un viento,
algunos llanos, detrás una montaña,
y algunas tumbas junto a cercas de espino,
y un alemán con quien me he pegado fuerte me da
un trabajo donde me inclino
a mirar en una silla y vivo
donde no hay una carretera ni un árbol-
sino sólo mi Hacedor y yo,
esto -creo- ha de curarme o matarme,
por eso creo que allí tendré que ir a verlo.
¡Yo!

 Rudyard Kipling.

(Versión de Luis Cremades).

Pintura de Subrata Gangopadhya.

"CUANDO VAYAN MAL LAS COSAS", Rudyard Kipling


Cuando vayan mal las cosas,
como a veces suelen ir;
cuando ofrezca tu camino 
sólo cuestas que subir;
cuando tengas poco haber 
pero mucho que pagar;
y precises sonreír 
aun teniendo que llorar,
cuando el dolor te agobie 
y no puedas ya sufrir…
descansar, acaso debes,
¡pero nunca desistir!

Tras las sombras de la duda,
ya plateadas, ya sombrías,
puede bien surgir el triunfo,
no el fracaso que temías,
y no es dable a tu ignorancia,
figurarte cuán cercano
puede estar el bien que anhelas
y que juzgas tan lejano.

Lucha, pues por más que tengas
en la brega que sufrir...
¡Cuando esté peor todo,
más debemos insistir!

(Rudyard Kipling)

Pintura: "Shells" (Conchas), 1874, Albert Joseph Moore

martes, 9 de octubre de 2012

"ÉXODO", Mayte Dalianegra

A la génesis mexica
Aztlán.

Un anillo lacustre la abraza,
es un blanco embrión palpitante,
epicentro de útero acuático,
una garza de albura vibrando
en el eco amniótico de la luna,
un paraíso idílico 
donde no clama aún el ritual 
del sacrificio.

Ténoch

guía pies con cascabeles de ayoyote,
caminan sin descanso,
caminan sin volverse.
Su Arcadia perdura
en la memoria de la serpiente,
en la memoria del puma.

Lejos,

en el horizonte inabarcable,
espera el águila sobre el nopal.

(Mayte Llera,  Dalianegra)

Pintura: detalle del mural “La gran Tenochtitlán” (1945), Diego Rivera. Palacio Nacional, Ciudad de México

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