domingo, 22 de junio de 2014

"MÍA", Mayte Dalianegra

La luz cobriza de la tarde
tensaba un arco de manos y distancias
en la atmósfera.

Todos los besos
sabían al vacío vibrante de mi boca,
todas las rosas
florecían entre mis muslos,
todos sus pétalos
surgían de las sinuosas curvas
de mis labios
y contenían un rubí rutilante,
una gema escarlata.

Aquella luz vespertina se fue,
los besos se imaginaron
durante el reposo nocturno.

Las estrellas mutaron sus hábitos
y se encerraron en mi aliento,
sentía sus brillos plateados,
sentía sus chisporroteos
entre mis dientes,
sentía sus afinadas voces
de clarinete, sus lenguaraces diálogos.

Entonces fui mía quizá por primera vez
—mía y solo mía—,
como si fuera de mí nada existiera.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Dibujo a la sanguina de Andrew Lattimore 

Música: "Never tear us apart", INXS 

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"NOCHE DEL AMOR INSOMNE", Federico García Lorca

Noche arriba los dos con luna llena,
yo me puse a llorar y tú reías.
Tu desdén era un dios, las quejas mías
momentos y palomas en cadena.

Noche abajo los dos. Cristal de pena,
llorabas tú por hondas lejanías.
Mi dolor era un grupo de agonías
sobre tu débil corazón de arena.

La aurora nos unió sobre la cama,
las bocas puestas sobre el chorro helado
de una sangre sin fin que se derrama.

Y el sol entró por el balcón cerrado
y el coral de la vida abrió su rama
sobre mi corazón amortajado.

Federico García Lorca.

Pintura de Alberto Pancorbo.

"DIGO QUE YO NO SOY UN HOMBRE PURO", Nicolás Guillén

Yo no voy a decirte que soy un hombre puro.
    Entre otras cosas
    falta saber si es que lo puro existe.
    O si es, pongamos, necesario.
    O posible.
    O si sabe bien.
    ¿Acaso has tú probado el agua químicamente pura,
    el agua de laboratorio,
    sin un grano de tierra o de estiércol,
    sin el pequeño excremento de un pájaro,
    el agua hecha no más de oxígeno e hidrógeno?
    ¡Puah!, qué porquería.

    Yo no te digo pues que soy un hombre puro,
    yo no te digo eso, sino todo lo contrario.
    Que amo (a las mujeres, naturalmente,
    pues mi amor puede decir su nombre),
    y me gusta comer carne de puerco con papas,
    y garbanzos y chorizos, y
    huevos, pollos, carneros, pavos,
    pescados y mariscos,
    y bebo ron y cerveza y aguardiente y vino,
    y fornico (incluso con el estómago lleno).
    Soy impuro ¿qué quieres que te diga?
    Completamente impuro.
    Sin embargo,
    creo que hay muchas cosas puras en el mundo
    que no son más que pura mierda.
    Por ejemplo, la pureza del virgo nonagenario.
    La pureza de los novios que se masturban
    en vez de acostarse juntos en una posada.
    La pureza de los colegios de internado, donde
    abre sus flores de semen provisional
    la fauna pederasta.
    La pureza de los clérigos.
    La pureza de los académicos.
    La pureza de los gramáticos.
    La pureza de los que aseguran
    que hay que ser puros, puros, puros.
    La pureza de los que nunca tuvieron blenorragia.
    La pureza de la mujer que nunca lamió un glande.
    La pureza del que nunca succionó un clítoris.
    La pureza de la que nunca parió.
    La pureza del que no engendró nunca.
    La pureza del que se da golpes en el pecho, y
    dice santo, santo, santo,
    cuando es un diablo, diablo, diablo.
    En fin, la pureza
    de quien no llegó a ser lo suficientemente impuro
    para saber qué cosa es la pureza.

    Punto, fecha y firma.
    Así lo dejo escrito.

Nicolás Guillén.

Pintura de Laurie Cooper.

sábado, 14 de junio de 2014

"GRANDEZA", Mayte Dalianegra

En medio del asfalto,
en el agua remansada
de un charco, entre la suciedad
y el combustible
vertido,
brilla un arcoíris fosforescente.

En ese entorno inmundo,
tras descolgarse el trapecio
de la noche,
las estrellas juegan a guiñarse
los ojos
y a peinar la cabellera cítrica
de algún cometa.

Ese charco
pequeño, humilde,
recibe en la modestia
de su lecho toda la grandeza del universo.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Las siete Pléyades” (1885), Elihu Vedder

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Música: "Counting Stars", OneRepublic

"EL SUEÑO DEBE MORIR MAÑANA", Ariel Canzani

Es demasiada paz el sueño
El sueño.

Debe morir.

No ser más
Que un recuerdo
En las retinas
Abisales
De los hombres.

Así tal vez
Girando siempre
En la zozobra
De días sin descanso
Sin ese reflejo
De muerte
Que nos va
Dando fuerzas
Podamos construir
El caos
Que debe estar
Moverse
Con nosotros.

Debe morir
El sueño.

Debe morir.

(Ariel Canzani)

Pintura: "El sueño" (La Rêve), Henri Rousseau (1910), Museo de Arte Moderno de Nueva York, 
Nueva York, Estados Unidos

"LOS DELFINES", Ariel Canzani


LLegaron en bandadas azules
gritando y saltando alborozados.

Jugaron carreras en la proa
pusieron en sus lomos plateados
espuma y sol y mis plegarias
rogando que la mar nunca se duerma.

Dijeron no y huyeron mis amigos del agua.

Ariel Canzani

Pintura de Diego Alejandro Bartolomé López

"LOS SUEÑOS", Ariel Canzani

Pondré
lagartos
en mis manos
abiertas
y dejaré
que duerman.

Y arañas
y hormigas
gigantes
y palomas
y dejaré
que duerman.

La tarde
caerá
sobre las olas
la noche
pintada
del color
de picos
de petreles
se llevará
mis ojos
y el alba
ensangrentada
me manchará
los dedos.

Pondré
mis sueños
en las manos
abiertas
y dejaré
que crezcan.

Ariel Canzani

Dibujo: "El lagarto indolente", Jaime Nieves

"COMO SI FUERA UN RITO...", Ariel Canzani


Como si fuera un rito
dejé por las cubiertas
las ropas que oprimían
mi piel y mis deseos.

En la quietud serena,
oscura, de la noche
quedé desnudo y libre
en actitud de entrega.

Estrellas infinitas
gimieron en mis brazos
y yo gemí con ellas
sediento, enamorado.

Estuve como un dios,
minutos, tal vez horas,
desnudo y voluptuoso
engendrando galaxias.

Los cúmulos trajeron
la lluvia hasta mi pecho
que fue corriendo dulce
en brazos, vientre, sexo...

Desnudo fui tomando
el mundo que dejara
y fui de nuevo el hombre
de los cansados ojos
y las cansadas ansias.

Ariel Canzani

Pintura de Nancy Fletcher

Mis poetas favoritos: ARIEL CANZANI

Ariel Canzani D. (1928-1983) Poeta. Fue director de la revista "Cormorán y delfín", una de las publicaciones de poesía argentina más difundidas por el mundo en las décadas del 60 y del 70. En el periódico "Alberdi", que se editaba en Vedia, provincia de Buenos Aires, tuvo una columna semanal, además de colaborar en revistas de América latina y de Europa. Dirigió las ediciones de poesía Dead Weight. "Poemas del círculo vicioso", "De mar en mar, de tierra en tierra" y "Poema para que viva la esperanza" son algunos de sus libros de poemas editados.
 
Ariel Canzani D. se adelantó a su tiempo en casi todos los temas centrales de la vida contemporánea. Ningún ámbito del pensamiento resultó ajeno a su búsqueda incesante. Estuvo invariablemente a la vanguardia de la literatura, la sociología, la filosofía, la psicología, y la ecología –acerca de la cual predicó tempranamente-. Como no podía ser de otra manera en un hombre de su temple moral y formación intelectual, se ubicó a la izquierda del pensamiento social. No transó con la obsecuencia ni con los obsecuentes, y pagó el precio correspondiente por no doblegarse ante los altares de la miseria espiritual establecida. Cuando murió, sabía que el socialismo soñado no habría de llegar, que el hombre no alcanzaba a llenar la silueta mínima indispensable como para plasmar esa simple utopía de fabricar un mundo de hombres, ni más ni menos. Soy de aquellos que sospechan que su muerte se adelantó a causa de la decepción y del asco, de la insoportable visión y padecimiento cotidiano de vivir irremisiblemente condenado a un mundo donde la poesía ha quedado confinada al ámbito reducido de las palabras, amurallada tras la inmarcesible hipocresía que define a la sociedad, y en particular, a la llamada sociedad occidental y cristiana. Los jóvenes poetas que alguna vez nos acercamos a su altura prometeica buscando consejo o ayuda, encontramos el torrente generoso de su cálida presencia de patriarca y de profeta. Nos dejó una obra vasta y majestuosa en su proyección vertical hacia las dimensiones más significativas y trascendentes de la existencia humana. Nos toca hoy continuar la obra que dejó inconclusa.

miércoles, 4 de junio de 2014

"ALGUNAS NOCHES", Mayte Dalianegra


Algunas noches
despierto bruscamente
de mi sueño,
y una tristeza azul
se acuartela en mis esquinas,
impávida,
fría, desnuda,
con un borde acerado
que me hace sentir en medio de la nada.

Una tristeza que es toda una herrumbre,
una incursión en la levedad del cero,
en el silencio oscuro
matizado por la luz
—tenue y líquida—
de una lluvia que me va erosionando.

Algunas noches
son cascarones vacíos,
cicatrices escarificadas en sus pieles
negras y espesas.
Entonces, la vida me pasa ante los ojos
como si fueran pupilas moribundas
que me traen otras vidas
de las que sólo quedan fotografías,
alguna que otra letra
en una carta ajada,
y los secretos que morirán conmigo.


 (Mayte Dalianegra)
 
Pintura:  “Estoy medio enferma de sombras, dijo la Dama de Shalott”
(1913), Sidney Harold Meteyard.

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"PARA CONTAR CUALQUIER HISTORIA VIEJA...", Luzmaría Jiménez Faro

Hoy mi playa se viste de amargura
Porque tu barca tiene que partir
A buscar otros mares de locura...

Para contar cualquier historia vieja. Para que el tiempo
reconozca que sangre, o grito, o verso es vida. Para decir
tu nombre y no caer en un proyecto de monotonía. Para
que las flores de Baudelaire encuentren esa capacidad de
asombro y abrir al hombre a una memoria compartida.
Para que las palabras que evitan desangrarse pierdan esa
solemnidad de pompas de jabón. Para que este dolor de
piedra y ala que se alza desde el pecho hasta la luna encuentre
la cicatriz precisa. Para que este miedo con percusión oscura
de campanas se seque al sol. Para que esto y aquello no se nos
vuelva añicos, debemos usar algo la locura.
Detesto a las abejas desde niña porque jamás poseerán
Los mares.

Luzmaría Jiménez Faro.

Pintura: "El ramillete perfecto" (1956), René Magritte.

"EN UN SALÓN DE LA HABANA", Luzmaría Jiménez Faro

Hay mujeres que empapadas en ron
hacen memoria de las cosas perdidas.
La lumbre de sus cuerpos,
el tibio don donde la fruta canta
y se desborda el júbilo,
es un manjar del trópico
para bocas de ortiga.
Mujeres dulces de trago desmedido.
Mujeres de voz clara y de resaca.
Color mulato de música habitado
y caderas ciñéndose al sonido.
Vosotras,
puro habano: humo que exhala
la Caridad del Cobre
os entregáis a Yemayá Olokun
para que nunca os falte
el pan de cada día.
Vosotras,
luz del Caribe, flor de la guayaba,
jineteras de luna sin pecado.
Aquí dejo memoria de vosotras.

Luzmaría Jiménez Faro.

Pintura: "Balcón de la Habana", Ramón Lombarte.

"ECHA A VOLAR, GAVIOTA DE MI PUERTO...", Luzmaría Jiménez Faro

Echa a volar, gaviota de mi puerto,
por las rotas arterias de mis olas,
y en las blancas estelas de mis pechos
dibújame tu sombra en la distancia.
Allí, donde parece que se estrellan
mi inquieta espuma y tu batir de alas,
allí será el encuentro todo fuego,
allí.
bajo la sombra de la luna helada.
Echa a volar, gaviota de mi puerto,
sin mirar hacia atrás: ve a tu bandada
y derrama mi sangre por el viento.

Luzmaría Jiménez Faro.

Pintura: "Gaviota" (2012), Grech Santos.

"ÁNGELES BARROCOS", Luzmaría Jiménez Faro

Bajo la nervaduras y los arcos
ángeles puros en racimos ebrios
con sus risas de lirios nos deslumbran.
Sobre su piel la pátina del tiempo
difumina los ópalos dormidos
prolongando los oros en su hondura.
En las columnas dóricas se apoyan,
roban sus alas las policromías
para fraguar azahares en el aire.
Con encajes de luz hieren las sombras
y del perfume de los incensarios
tejen guirnaldas de rosas de humo.
Se desmayan los bucles en las frentes
mientras, locos, estallan su alegría
contra la frigidez austera de los mármoles.

Luzmaría Jiménez Faro.

Pintura: Santa Cecilia (1628), Nicolas Poussin, Museo del Prado, Madrid,

Mis poetas favoritos. LUZMARÍA JIMÉNEZ FARO

Luzmaría Jiménez Faro nace en 1937 en Madrid, ciudad en la que reside. Estudia bachillerato en un colegio de religiosas, y posteriormente se dedica a ampliar sus estudios hasta conseguir una extensa formación literaria. Casada con el escritor Antonio Porpetta. En 1982 funda Ediciones Torremozas, editorial especializada en literatura escrita por mujeres, cuyo catálogo supera ya los 600 títulos publicados bajo su dirección. Presidenta de la Fundación Gloria Fuertes, que la designó su Heredera Universal.

Es autora de los siguientes libros de poemas: Por un cálido sendero (Madrid, 1978); Cuarto de estar (Alicante, 1980); Sé que vivo (Madrid, 1984); Letanía doméstica para mujeres enamoradas. Prólogo de Carmen Conde (Madrid, 1986); Bolero (Madrid, 1993); Lugar de la memoria (Málaga, 1996); 'Amados ángeles (Madrid, 2 ediciones, 1997); Amati angeli. Traducción de Emilio Coco (Foggia, Italia, 1999); Beloved angels. Traducción de Roberta Gordenstein (Madrid/Nueva York, 2004).; Mujer sin alcuza (Madrid, 2005) y Corimbo (Madrid, 2011). También ha publicado un libro de relatos: Queridos muertos (Madrid 2008).

domingo, 25 de mayo de 2014

"PASADO Y PRESENTE", Mayte Dalianegra

El tiempo es un pájaro
que vuela de su nido
hacia otro árbol,
llevando en el pico las pequeñas
ramas
que le cobijaron en su nacimiento.

En el nuevo árbol
construye otro nido
(cuya existencia no sería posible
sin el nido antiguo).

Concluido ese nido,
nada queda ya del nido anterior,
nada queda, ni siquiera el pájaro,
nada queda, excepto esas ramas.

En el nido nuevo,
un huevo eclosiona.

Mayte Dalianegra.

Pintura de Vincent Bakkum.

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"LA MEMORIA", María Sanz

Si quieres olvidar, si no te basta
con ahuyentar heridas y desprecios,
acuérdate del día en que un poema
te liberó del mundo y sus engaños.

María Sanz

Pintura de Víctor Rodríguez

"LA ESTATUA", María Sanz

A un paso de la vida te sitúas.
Tienes la pierna adelantada, el busto
semidesnudo, pero el tiempo impide
que cruces unos límites, que huyas
en su nombre. Tan sólo estás a un paso
de conocer tu territorio. Sientes
tu soledad de mármol enclaustrada
entre el viento y la lluvia. Ah, si el tiempo
pasara por ti misma, liberándote...

María Sanz

Pintura de Victor Hagea

"HOMBRES AL NATURAL", María Sanz

Son seres grises,
inequívocamente masculinos,
que lo mismo me envían
algún ramo de rosas
con cuatro plenilunios de retraso,
que intentan sorprenderme
al llegar en su lata
(léase coche) último modelo
donde se sienten mágicos.

Seres brillantes,
portadores de un agua de colonia
que anuncia su presencia
con cuatro primaveras de adelanto;
hombres al natural, de calle y riesgo,
que buscan evadirse
llevándome a cenar. Puedo ingerirlos
antes de que caduquen,
pero se me indigestan
media hora después, y no merece
la pena estropear esa velada.

Madre Naturaleza,
los pones a mi alcance, y agradezco
tus sabias intenciones.
Pero yo siempre he sido
inequívocamente femenina,
y declaro ante ti que cada vez
es mayor la distancia que nos une.

María Sanz

Pintura: "Golconde" (1953), René Magritte. The Menil Collection. Houston. Texas. EE.UU.

"EN LA MORADA DE LA LUZ ESCRIBO...", María Sanz

En la morada de la luz escribo
con una transparencia contenida,
que me hace hueco, que me desenvuelve
de tanta noche cruel y su amenaza.
Voy de camino, siempre voy, a solas
por las estancias donde iba antes
de saber que ya no tengo regreso.
En la morada de la luz, del cálido
perfume que conforta mis poemas
escribo hacia delante, como vivo.

María Sanz

Pintura de Michael Engelhardt

Mis poetas favoritos: MARÍA SANZ

María Sanz es una poeta española, nacida en Sevilla el 8 de enero de 1956. Su temprana vocación literaria cristalizó en una obra poética que, aunque comenzó a ver la luz cuando su autora había cumplido ya los treinta años, pronto se mostró como una de las más fecundas y apreciadas de la joven poesía femenina española. En efecto, sus publicaciones poéticas alcanzan ya más de una treintena de volúmenes impresos, y los premios con que han sido galardonados algunos de sus poemas (o el conjunto de ellos) forman una lista de prolija enumeración ("Ricardo Molina", "Ateneo", "Carmen Conde", "Leonor", "Vicente Aleixandre", "Tiflos", "Rosalía de Castro", "Manuel Alcántara", "Blas de Otero", etc.).

Su primer libro lleva el título Tierra difícil (Madrid, 1981), que publicó a los veinticinco años de edad. Posteriormente salieron Aquí quema la niebla (Madrid, 1986), los tórculos Contemplaciones (Barcelona, 1988), Jardines de Murillo (Mérida, 1989),Trasluz (Toledo, 1989), Aves de paso (Soria, 1991), Los aparecidos (Torrejón de Ardoz [Madrid], 1991), Desde noviembre (Madrid, 1992), Vivir por dentro (Madrid, 1992), Paseo de los magnolios (León, 1995) y Tanto vales (Madrid, 1996).

Buena parte de sus versos se han reunido en volúmenes recopilatorios como Pétalo impar. Antología 1981-1991 (Madrid, 1991), Un resplandor cercano. Antología sevillana (Sevilla, 2002) y Luna de Capricornio. Antología 1981-2006 (2007). Asimismo, algunas de sus poesías han sido traducidas a varios idiomas y recogidas también en antologías, entre ellas: Quinta Antología de “Adonais” (1993), Ellas tienen la palabra (1997), Criatura frente a la creación (2000), Antología de la Poesía Femenina de España en el siglo XX (2001) y Los cuarenta principales. Antología general de la poesía andaluza contemporánea (1975-2002).

Sus trabajos mas recientes son Tu lumbre ajena (2001), Dos lentas soledades (2002), Tempo de vuelo sostenido (2004), Mínimo sol de invierno (2006), Voz mediante (2006), Lance sonoro (2007), Regazo e interperie (2007), Hypnos en la ventana (2009), La Luz no usada (2010) y Retablo de cenizas (2011).

domingo, 18 de mayo de 2014

"GOTA DE AGUA", Mayte Dalianegra


Anhelante de otra gota de agua
me lancé a los ríos,
a sus corrientes sinuosas,
a sus meandros serpenteantes
ocultos entre los juncos.

No habitaba en mí el temor
al ahogamiento ni a la asfixia.
Me sentí arrastrada
por aguas impuras.
Un caimán grande y poderoso
me mostró la sierra marfileña
de sus mandíbulas; lo ignoré y proseguí
mi avance inexorable
hacia la cascada y su precipicio.

La amargura del curare penetró
en el caudal de mi sangre
como la aguda proa de una canoa.
También navegaron por ella los ocelos del jaguar
y los élitros translúcidos de las libélulas.

Todo aquel rumbo incierto,
aquel viraje,
me desorientaba,
me apretaba el corazón
y las arterias.

Nunca sabré el porqué
de aquella inercia, buscando
aquella gota entre fangales.

Nunca sabré el porqué
de mi ceguera, de aquel querer cambiar
tus aguas diáfanas por la turbieza.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Agua clara", Miguel Avataneo

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"¿QUIÉN SOÑÓ QUE LA BELLEZA PASA COMO EN UN SUEÑO?", William Butler Yeats

¿Quién soñó que la belleza pasa como un sueño
Por estos labios rojos, con todo su triste orgullo,
Tan tristes ya que ninguna maravilla pueden presagiar?
Troya se nos fue con destello fúnebre y violento
Y murieron los hijos de Utsna.

Desfilamos, y desfila con nosotros el mundo atareado
Entre las almas de los hombres, que se despiden y ceden su puesto
Como las pálidas aguas en su glacial carrera;
Bajo estrellas que pasan, espuma de los cielos,
Sigue viviendo este rostro solitario.

Inclináos, arcángeles, en vuestra sombría morada:
Antes de que existierais y antes de que ningún corazón latiera,
Rendida y amable permanecía junto a su trono;
La Belleza hizo que el mundo fuera una senda de hierba
Para que ella posara sus pies errantes.
 
William Butler Yeats.
 
Pintura: "Venus Anadyomene", Dominique Ingres.


"OÍ DECIR A LOS MUY VIEJOS", William Butler Yeats

Oí decir a los muy, muy viejos:
"Todo cambia
Y uno a uno vamos cayendo".

Tenían las manos como garras,
Y las rodillas torcidas como espinos
Junto a las aguas.

Oí decir a los muy, muy viejos:
"Todo lo bello se pierde al pasar,
Como las aguas."

William Butler Yeats.

Pintura: "Retrato de anciano con barba", Rembrandt van Rijn.

"EL VINO ENTRA EN LA BOCA", William Butler Yeats

El vino entra en la boca
Y el amor entra en los ojos;
Esto es todo lo que en verdad conocemos
Antes de envejecer y morir.
Así llevo el vaso a mi boca,
Y te miro y suspiro.

William Butler Yeats.

Pintura de Jean Pierre bedarrides.