lunes, 14 de abril de 2014

"ELLA", Mayte Dalianegra

Apenas amanece nuestra vida,
nos enseñan que la muerte
es un pariente más,
alguien
que puede franquear nuestro
zaguán sin tarjeta
de visita y sin previo aviso.
Alguien tan habitual
en nuestra vida,
que ya es como de la casa.

La vemos en el soldado abatido
que sale en cualquier noticiero,
o en esas esquelas,
que a modo de funestas banderitas,
lucen las páginas necrológicas,
y donde la persona finada siempre
fue amada y respetada por todos
sus allegados,
sin sombra alguna de mácula
en el camino recto
que, sin duda, precedió al óbito.

La vemos en la palidez
de la muchacha
cuya yugular succiona,
inmisericorde, el vampiro
de cualquier película mediocre,
o en los superhéroes
galácticos
que caen víctimas de la agilidad
de nuestros dedos en una consola
de videojuegos.

Desde niños, la muerte
nos resulta cercana, incluso
en ocasiones divertida, como cuando
el malo que vemos en la pantalla
de nuestro televisor,
acaba defenestrado merced al bien,
que en estos casos siempre vence.

Algunas veces la notamos
contigua a la piel,
y su víctima propiciatoria
es la mascota que compartía
nuestros juegos infantiles.
Otras veces es un vecino,
o aproximándose aún más, un abuelo,
una tía, una prima…quienes caen
bajo su siniestra y terca alquimia.

Nos duele más cuanto
más se nos acerca,
cuando nos lacera la carne
que lleva nuestra propia
genealogía, aquélla que nos donó
el aliento,
o aquélla a quien aliento conferimos.

Mas en ningún caso,
nunca, nunca,
creemos que llegará hasta nosotros,
hasta nuestra piel,
hasta nuestro esqueleto;
que se abrirá paso entre las multitudes,
y nos señalará con su dedo huesudo
y franco - en un día en que la ceniza
nublará soles y reliquias – dispersando
la tropa de marañones que nos escuda,
hincándonos el agudo filo de su quijada,
y cerniendo sobre nosotros
su plumaje totémico
y negro como la misma noche,
y como la misma noche cósmica,
eterno.

En ningún caso, nunca,
nunca creemos que nos llegará ella,
ella, que es nuestra legítima
y única patria. 

Mayte Dalianegra

Pintura de Aaron Nagel
Safe Creative #1202281214599
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