jueves, 30 de julio de 2015

"AGOSTO EN EL CAIRO", Mayte Dalianegra


Era agosto en El Cairo
—mes de alcobas vacías
en las cálidas noches—
y el humo de las cachimbas
de “El Fishawy” nos abrazaba.

Naguib Mahfuz ya no se reflejaba
en la plata turbia de sus espejos,
pero algo suyo vibraba aún en el aire
como un testimonio del fuego.
Una presencia reveladora,
quizá del trazo de su letra,
quizá de sus huellas...
o tal vez una de sus palabras
podría haberse quedado apresada
en el sofocante calor nocturno,
buscando el rayano callejón de Midaq
y sus milagros,
y volvía a nosotros
como diariamente volvía el dios Ra
—desde la oscuridad—
a iluminar la vida.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Vista de El Cairo”, Jean León Gérôme (1824-1904)

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"PARA HABLAR DEL INFORTUNIO QUE HAY EN EL MATRIMONIO", Robert Lowell

La noche calurosa nos hace mantener abiertas las ventanas del dormitorio.
Nuestra magnolia florece. La vida comienza a acontecer,
mi excitado marido interrumpe sus discusiones hogareñas,
y recorre las calles de un lado a otro, en busca de prostitutas,
lanzándose por el filo de una navaja.
Ese insensato podría matar a su mujer, y luego jurar no beber más.
Oh la monótona bajeza de su lujuria. ..
Es la injusticia... él es tan injusto...
ciego de whisky, volviendo a casa a las cinco, fanfarroneando .
¿Qué lo mueve? Cada noche ato a mi muslo
diez dólares y la llave del auto...
Aguijoneado por la urgencia de su deseo
se desploma sobre mi como un elefante.

(Robert Lowell)

Pintura: "En el Restaurante La Mie", Henri Toulouse-Lautrec

miércoles, 29 de julio de 2015

Mis poetas favoritos: ROBERT LOWELL

Robert Lowell (1917 - 1977) fue un poeta estadounidense. Nació el 1 de marzo de 1917 en Boston, y fue primo de Amy, Percival y Abbott Lowell.

Cursó estudios en la Universidad de Harvard y el Kenyon College. Fue encarcelado por negarse a participar en la II Guerra Mundial e internado en un hospital psiquiátrico. Más adelante participó en campaña antibelicista y en movimientos de defensa de las libertades civiles.

Su primer volumen de poesía, Tierra improbable (1944), expone los efectos de la II Guerra Mundial. En (1946) consigue el Premio Pulitzer con El castillo de Lord Weary, que incluye su famoso poema 'Coloquio en Black Rock'. Escribió poemas de carácter político, como Por los muertos de la Unión (1964) y Cerca del océano (1967).

Otras obras de poesía son Imitaciones (1961). Su trilogía teatral La antigua gloria (1965) es un estudio histórico sobre la cultura americana. Adaptó además dramas griegos como Fedra (1963) y Prometeo encadenado (1969).

Robert Lowell falleció el 12 de septiembre de 1977 en Nueva York. 

martes, 21 de julio de 2015

"KA-APER (CHEIK-EL-BELED)", Mayte Dalianegra

Noble Ka-aper,
antes de que tu carne
fuese de sicomoro
leías los papiros sagrados
de los escribas,
pero nunca necesitaste
sus cajas de cálamos
ni sus paletas con tinteros;
te bastaron tus penetrantes pupilas
para inscribirte en la historia.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Imagen: fotografía de la escultura egipcia del sacerdote lector "Ka-aper" (llamado "Cheik-El-Beled" en lengua árabe, cuyo significado es "El alcalde del pueblo"), hallada en la necrópolis de Saqqara en 1860 y perteneciente a la V Dinastía del Imperio Antiguo de Egipto

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"TUS OJOS TIENEN EL RECÓNDITO DESMAYO...", Germán Bleiberg

Tus ojos tienen el recóndito desmayo
del nocturno horizonte,
que nunca hiere el alba.
Pero también irradian alegrías
cuando recuerdas o presientes,
y entonces resplandece tu mirada
como el íntimo vuelo de una alondra en abril.

Y cuando ahora recorremos el camino
donde nuestro amor halló su origen,
las piedras de calles angostas,
los monumentos altivos,
las ruinas cansadas,
la silenciosa lluvia,
el hijo de una amiga soñando
su histórica ciudad de provincia,
espejan en su canción agitada
la letanía feroz del tiempo,
y cada vez más me iluminan
tus ojos de nocturno horizonte,
cuando la vida acucia con sus cielos
y renunciamos al pan cotidiano
a cambio de unas tazas gozosas
de policromada arcilla,
tazas que el agua convertirá en recuerdo.

Y entonces comprendo qué es la claridad
del horizonte fiel de tus ojos,
el horizonte oscuro de un amor
que me asedia cada amanecer con una sonrisa,
inmune al tránsito de la tristeza,
de la harapienta tristeza del mundo.

(Germán Bleiberg)

Pintura de Rolf Armstrong

"EL AMOR Y EL PAISAJE", Germán Bleiberg

Un hálito de rocío en mis venas,
una mariposa que sangra,
tu voz hecha cristal quebrándose en el río de la noche,
y yo, llama menor de la muerte, soñando.
El otoño desliza antiguas alas de galgo
por las calles de la ciudad perdida,
los niños estremecen su cántico entre hierbas tristes,
mi voz se sumerge en el paisaje escondido,
mientras un dócil viento
martiriza mis ojos con súbitas ausencias.

¿Dónde ciñen ahora tus manos acostumbradas al asombro del tilo
mi carne desamparada?
Una ligera sombra corrige nuestro llanto,
y la víspera del naufragio es bendecida
por el mar y por las rocas
y por el gozo de ser en tu hermosura un lirio sin fondo.

Las flores de nuestro jardín nocturno
no son sino memoria y lejanía,
y bajo la luna silvestre, el olvido tiembla
como un álamo sin raíces.

Han arraigado en nuestra piel las primeras luces del alba,
y el mar con su oleaje salobre abraza nuestro anhelo,
y todo en nosotros vibra y canta y se abandona al grito.

¿Qué promesa de parque temblaba en tus ojos?
El amor es hoy la medida del tiempo
en las llagas que nacen de la soledad.
Sobre mi pecho, los siglos se consumen en su fuego,
y busco el asilo límpido de los nuevos árboles frutales,
busco la ventana abriéndose al mar embravecido,
donde todo es horizonte y paisaje y amor,
donde se yergue, en fin, esta trémula semilla exacta de la vida,
que se propaga de primavera en primavera.

Y tú, niña, llamándome con la misma voz que brota de mi sangre,
espérame, tú, la más dulce:
también yo he llamado a las puertas sombrías de la noche,
y sólo acuden el tiempo y el destino.

Toda mi alma, amor, sabe esperarte,
en esta penumbra marchitada,
mientras en mis ojos reside un ambiente de barco cercado por las olas,
y recuerdo el dolor convertido en experiencia.
¿Dónde se confunde la brisa con la paz delgada del padre muerto?
Quiero llegar a tus tranquilas puestas de sol,
alta melancolía impaciente,
quiero abrazarte en la raíz de toda mi vida,
quiero recordarte en la firme anunciación de mí mismo,
dulcemente morena bajo la melodía del cielo azul,
tú, lejana,
sin más principio que tu propia transparencia.

(Germán Bleiberg)

Pintura: "Vista de Capri" (1878), John Singer Sargent

domingo, 5 de julio de 2015

"FE", Mayte Dalianegra

La fe canta con voz
de poeta,
como Homero lo hiciera.

Con canto de sirena
narra bellas leyendas,
esplendiendo la magia
de su estela de humo.

Canta con voz de trueno
y con voz de jilguero.

Canta para que atentos la escuchemos,
y sigamos sus pasos sin salirnos
del borde de sus huellas.

Canta para que hilemos su vellón
con nuestra propia rueca
y, como si el durmiente Homero fuésemos,
la miremos con ojos también ciegos.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “Fe, Esperanza y Caridad”, Carmen Giraldez

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"SÓLO AQUEL TEMBLOROSO VIENTO AMADO...", Germán Bleiberg

Sólo aquel tembloroso viento amado,
tan dulcemente estrecho entre mis venas,
viene con tu paisaje y con serenas
voces de tu fervor puro y llorado.

Estoy solo, ya solo y entregado
a este dolor humilde en que me ordenas,
y espero, oculto en soledades plenas,
llegar a ti, febril y enajenado.

Hoy son tus ojos esta luz sin horas.
que yo buscaba como bien pequeño.
¡Víspera del espacio presentido,

las lentas llamas, manantial de auroras!
Y tu sangre tendrá un sabor de sueño
entre las mariposas florecido.

(Germán Bleiberg)

Pintura: "Flora y Céfiro (detalle)", John William Waterhouse

"ENCUENTRO EN TI LA LUZ ESTREMECIDA", Germán Bleiberg

Encuentro en ti la luz estremecida
y un honesto temblor siempre soñado,
vibrando en juventud, limpio y alado,
un bienestar de soledad henchida,

y estos ojos de hierba humedecida
que cumplen su mirada, armonizado
el viento y el celeste azul logrado,
como un jardín bajo la brisa herida.

Yo te he buscado, amante, en el tranquilo
encendimiento firme de tu frente,
como triste abandono de azucena,

y te encuentro, presente, en el sigilo
de mi ágil corazón, tan dulcemente
ungido por tu voz loca y serena.

(Germán Bleiberg)

Pintura: "El jardín de Pan", Edward Burne-Jones

Mis poetas favoritos: GERMÁN BLEIBERG

Germán Bleiberg (Madrid 1915 - 1990) fue un poeta escritor e hispanista español que perteneció a la Generación del 36.

Nace en Madrid en el seno de una familia protestante de origen alemán. Su conversión al catolicismo impregna su obra de una profunda y difusa atmósfera religiosa. Estudia en un colegio alemán, para luego licenciarse y doctorarse en Filosofía y Letras por la Universidad de Madrid.

En 1936 se publica su primera colección de sonetos ("Sonetos amorosos"), de línea garcilasista, que será considerada su obra maestra.

En 1938 recibe el "Premio Nacional de Literatura", compartido con Miguel Hernández, por su obra de teatro en tres actos titulada "La huida", que no llegó hasta nuestros días. Es autor de más obras teatrales, habiendo participado, junto con García Lorca, en el grupo "La Barraca".

En la guerra civil milita activamente en el bando republicano, siendo encarcelado de 1936 a 1943, conviviendo como recluso con Miguel Hernández durante cinco meses.

Tras ser excarcelado, se exilia a Estados Unidos, y desde 1961 es profesor en las universidades de Notre Dame y de Nueva York.
Desde 1967 desempeña la cátedra de Humanidades "Andrew W. Mellon" en el Vassar College.

De su obra destacan los poemarios «Sonetos amorosos» (1936), «Más allá de las ruinas» (1947), «La mutua primavera» (1948) y «Selección de poemas» (1975). 

Fue co-autor, junto a Julián Marías, de un afamado «Diccionario de Literatura Española» que tuvo numerosas ediciones.

De regreso a su Madrid natal tras su jubilación, fallece el 31 de octubre de 1990.

viernes, 5 de junio de 2015

"CUÁNDO", Mayte Dalianegra


¿Cuándo dejó la imagen
 la modestia del semillero
para germinar en la rueda,
para cobrar el movimiento de lo vivo?

¿Cuándo nació, 
en qué momento
llegó su luz irisada,
preñada de índigos y magentas,
rubia de trigos?
Luz que se hizo día
en la ventana del labio,
noche, cuando la boca 
selló su puerta.

¿Cuándo vino a nosotros
—pobres seres de barro—,
cuándo nos hizo?

¿Cuándo llegó la palabra
para hermanarnos con lo divino?

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Adán y Eva" (1932), Rosario de Velasco

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"VOZ DE DAVID", Alda Merini

Voz de David
La muerte, Alda,
es un imperio de ángeles
que se precipita en el corazón.
El fuego ha invadido mis manos.
No sabía que el cuerpo
pudiese tener arterias
de fuego y de beatitud.
Y desde aquí te miro,
desde cada lugar en donde tú respiras.
Aunque tú no creas,
te llevaré conmigo
hasta la cima del universo
donde podrás ver
las tormentas de tu vida.
Y ese día descubrirás
que Dios sólo hace una cosa:
esparce nuestro aroma
en el infinito
para dar vida a Su respiro.

(Alda Merini)

Pintura de William Adolphe Bouguereau

"YO ESTOY SEGURA DE QUE NADA MÁS SOFOCARÁ MI RIMA...", Alda Merini

 
Yo estoy segura de que nada más sofocará mi rima,
el silencio lo he tenido encerrado años en la garganta
como una trampa de sacrificio,
ha pues llegado el momento de cantar una
exequia al pasado.

(Alda Merini)

Pintura: "Servicio de funeral en las tierras altas", James Guthrie

miércoles, 20 de mayo de 2015

"EL GRAN HUNAPÚ (Volcán de Agua, Guatemala)", Mayte Dalianegra

“…¿Quién se explica los volcanes sin brazos?
¡Raza de tempestad envuelta en plumas
de Quetzal, rojas, verdes, amarillas!
¡Quetzalumán, la serpiente coral
tiñe de miel de guerra el Sequijel
el desangrarse el Árbol del Augurio,
en el augurio de la sangre en lluvia,
a la altura de los cerros quetzales
y frente al Gavilán de Extremadura!...”

(“Tecún-Umán”, Miguel Ángel Asturias)


No fue la espada vengadora
de un arcángel extranjero
la que lavó el pecado
con fuego.

El volcán
era la copa de una ceiba
frondosa
que hendía el Xibalbá
con sus raíces.

El volcán
liberó el vuelo
de los quetzales
de plumas tan brillantes como el metal
de los morriones
que escudaban las testas
de los gavilanes,
de plumas tan verdes como el jade
de los pectorales
que engalanaban los torsos
de los caudillos mayas.

El volcán
fue la copa de lágrimas
que lavó el pecado
de la ciudad enlutada,
con las manos de maíz
de los Señores Cuchumaquic y Xiquiripat.

El volcán,
retorciendo su garganta,
vengó con su mar de barro
la sangre antigua.

Los colibríes,
uncidos al yugo
como ganado —domesticados—,
con sus picos
desnudos, propiciaron la sajadura
de sus propias arterias.

El volcán
enmudeció pues como enmudecen
los muertos,
con una última lágrima
anidada en el frío.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "El cáliz del Titán" (1833), Thomas Cole. Metropolitan Museum, New York
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"ESPACIO, ESPACIO, YO QUIERO MUCHO ESPACIO...", Alda Merini

Espacio, espacio, yo quiero mucho espacio
para dulcísima moverme herida:
quiero espacio para cantar, crecer,
errar y saltar el foso
de la divina sabiduría.
Espacio, denme espacio
para que yo lance un aullido inhumano,
aquel grito de silencio en los años
que he tocado con la mano.

(Alda Merini)

Pintura: "La marea creciente"(1913), Felix Vallotton

"LA TIERRA SANTA", Alda Merini

He conocido Jericó.
he tenido también yo mi Palestina,
las murallas del manicomio
eran las murallas de Jericó
y una charca de agua infectada
nos ha bautizado a todos.
Ahí adentro eramos hebreos
y los Fariseos estaban arriba
y allí estaba también el Mesías
confundido en la multitud:
un loco que aullaba al Cielo
todo su amor por Dios.

Todos nosotros, rebaño de ascetas,
éramos como los pájaros
y cada tanto una red
oscura nos aprisionaba,
pero íbamos a las misas,
las misas de nuestro Señor
y Cristo Salvador.

Fuimos lavados y sepultos,
olíamos a incienso.
Y después, cuando amábamos,
nos hacían los electroshocks
porque, decían, un loco
no puede amar a nadie.

Pero un día dentro del sepulcro
también yo fui reanimada
y también yo como Jesús
he tenido mi resurrección,
pero no subí a los cielos,
descendí al infierno
desde donde vuelvo a mirar atónita
las murallas de la antigua Jericó.

(Alda Merini)

Pintura: "La batalla de Jericó", Jean Fouquet

Mis poetas favoritos: ALDA MERINI

Alda Merini (Alda Giuseppina Angela Merini) fue una escritora y poeta italiana que nació el 21 de marzo de 1931 en Milán.
"Nací el día veintiuno en primavera, pero no sabía que nacer loca, abrir terrones, podía desencadenar una tormenta", fragmento de "Il volume del canto" de 1979.

Nació en el seno de una familia humilde. Su padre era dependiente de una compañía de seguros y su madre, ama de casa.
Inició sus publicaciones a una edad muy temprana, a los 15 años. Dos años después, a la edad de 17,  fue internada en el Hospital Psiquiátrico de San Raffaelle en Villa del Turro, en Milán.

En 1953 contrajo matrimonio con Ettore Carniti, quien era dueño de algunas panaderías en Milán. Durante ese período publicó su primer volumen de poemas “La presenza di Orfeo”, le siguieron “Bodas romanas”, “Miedo de Dios” y “Tú eres Pedro”. Esta última marcó el inicio de un período de aislamiento forzado, nuevamente por su internación esta vez en el Hospital Psiquiátrico Paolo Pini, en donde se dice que permaneció hasta 1972.

Buena parte de su vida la pasó internada en hospitales psiquiátricos en Milán. Una publicación hecha en el año 2009 acerca de la escritora, por el diario El País, narra lo siguiente:

"Murieron mis padres a la vez, cuando yo era muy joven. Y luego me separaron de mis hijas, no me dejaron estar con ellas. Fueron criadas por tres familias. No sé cómo encontré el tiempo para tenerlas. Se llaman Emanuela, Bárbara, Flavia y Simonetta. Siempre les digo que no digan que son hijas de la poetisa Alda Merini. Esa loca. Ellas responden que soy su madre y basta, que no se avergüenzan de mí. Me conmueven".

 En 1996 gana el Premio Vareggio por La vita facile, y en 1997 consigue el Premio Procida-Elsa Morante. Ese mismo año se promovió en Italia su candidatura al Premio Nobel, impulsada especialmente por el dramaturgo Dario Fo, pero no prosperó. Al año siguiente, sería Fo quien ganase el Nobel.

 En 1981 muere su esposo, Ettore Carnitiy. Durante ese tiempo se mantiene en contacto con el poeta Michele Pierri, quien había demostrado un aprecio por los escritos de Alda Merini. Dos años después, en 1983 se casa con Pierri y se traslada Tarento.

En el lugar, su actividad literaria también fue mermada por su enfermedad mental y fue internada en el Hospital Psiquiátrico de Tarento.

A su regreso a Milán, alrededor de 1986 inicia un período muy fecundo para la escritora y de estabilidad psicológica.

Entre sus publicaciones están: “Amores en torno a Titán”, “La zorra y el telón”, “La loca de la puerta de al lado”, “Delirio amoroso”, “Loca, loca, loca de amor por ti”, “Bodas romanas”, “Miedo de Dios”, “Tú eres Pedro”, entre otras.

En 2002 recibe la Orden al Mérito de la República Italiana con categoría de comendadora.

En 2004 ingresó en el Hospital San Paolo en Milán por complicaciones de salud, sin embargo no se relata de qué tipo.

Fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Mesina en octubre de 2007.

Falleció en Milán el 1 de noviembre de 2009.

lunes, 11 de mayo de 2015

"MORIREMOS DE PIE ", Mayte Dalianegra

Moriremos de pie
—como árboles que nadie osa talar,
como reliquias—,
con el pecho florido a borbotones.

Moriremos despacio
—como los mártires
 de las causas perdidas—
y seremos los héroes antiguos
de las antiguas guerras.

Moriremos por siempre
—y para siempre—,
la Nada acogerá los huesos viejos,
osamentas inútiles
ya usadas por la vida
y por ella después ya desechadas.

Moriremos honrados
con nuestra muerte,
porque para los rectos será orgullo,
para los indigentes, su legado,
pan para los hambrientos
de libertad.

Moriremos de pie
y combatiendo,
de pie, como vivimos hasta ahora,
de pie, que las rodillas
delante del poder nunca se hincaron.

Moriremos de pie, como los árboles
que con celeridad galopan frente
a quienes viajan —cómodos—
sentados en un tren.

Como esos árboles,
los años corren rápido,
veloces al encuentro con la muerte.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “El caballo de Zapata” (detalle de uno de los frescos del Palacio de Cortés, Cuernavaca, México), 1930, Diego Rivera

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"EN EL ESPEJO...", Yannis Ritsos

En el espejo
en su esquina derecha
encima de la mesa amarilla
dejó las llaves.
Tómalas. No abre el cristal.
No abre.

(Yannis Ritsos)
Versión de Coloma Chamorro, Javier Lentini y
Dimitri Papagueorguiu

Pintura de Antonio Ballester

"EL SOSPECHOSO", Yannis Ritsos

Cerró la puerta con llave. Miró hacia atrás con desconfianza
y se guardó la llave en el bolsillo. Le detuvieron en esa postura.
Le maltrataron durante meses. Hasta que una noche confesó
(y quedó demostrado) que la llave y la casa
eran suyas. Pero nadie pudo entender
por qué había escondido su llave. De modo que
a pesar de habérsele declarado inocente, siguió siendo
                                                  sospechoso para todos.

(Yannis Ritsos)

Versión de Román Bermejo

Pintura de G. Molina

"EL GUANTE QUE LLEVAS...", Yannis Ritsos

El guante que llevas
no puedes examinarlo
por dentro.
Tienes que quitártelo
volverlo del revés
entrada la noche
en la estrecha habitación
ya que todo el día habrás saludado
a propios y extraños
con la mano desnuda.

 (Yannis Ritsos)

Versión de Coloma Chamorro, Javier Lentini y
Dimitri Papagueorguiu

Pintura de Mary Jane Ansell

miércoles, 6 de mayo de 2015

"CELEBRACIONES", Mayte Dalianegra


No celebro mi cumpleaños
porque todos los días cumplo un año más
—y no es cuestión de soplar velitas a diario—,
ni celebro el día de la mujer trabajadora
porque todos los días —incluso los festivos—
he de trabajar, aunque sea oficiando
de Cenicienta en mi “hogar dulce hogar”.

Tampoco celebro
el día del hambre en el mundo,
pues quien no come ese día,
suele sentir el mismo hueco en el estómago
el resto del tiempo.

Las celebraciones
son como las mancuernas
que vigorizan los bíceps:
ejercitan nuestra memoria
para que demostremos el noble civismo
adquirido durante
esa edad en la que el aire huele a arco iris
y a caramelos de menta,
y depositemos algo de calderilla
en la hucha del postulante que nos aborde
en cualquier acera;
ejercitan nuestra memoria
para que recalemos
en unos grandes almacenes
en busca de un regalo
primorosamente empaquetado,
o para que elaboremos un pastel al uso.

Y mejor
que no nos rebelemos contra la gravedad,
que no intentemos exhibir
el plumaje de águila
en majestuoso planeo,
y las tengamos en cuenta, porque si no,
serán la balanza con que se pesen
nuestros apegos.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Julaftonen” (1904), Carl Larsson, Nationalmuseum, Stockholm

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"INCREDULIDAD", Mayte Dalianegra

Cuando se lo dijeron,
su laringe no pudo emitir ningún sonido.
Los azulejos blancos de la sala
reflejaron su rostro desencajado, pálido.

No podía creer
que la muerte ya le hubiese nacido.

(Mayte Dalianegra)

Pintura:"Mujer durmiendo", Felix Vallotton

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lunes, 20 de abril de 2015

"A MALALA YOUSAFZAI", Mayte Dalianegra


Habla tu voz, 
la que ocultaban
los callejones cerrados de esperanzas,
los callejones despojados de direcciones,
los callejones con celosías de ojos mudos.

Habla tu voz,
Malala,
y es la hermosa voz
de la libertad,
esa que quisieron silenciar las balas,
esa que siempre suena bajo amenaza.

Habla tu voz
y los hambrientos de equidad se sacian,
y es voz impetuosa que derriba muros,
lengua de fuego inaprensible
que se filtra entre barrotes
de cárceles domésticas.

Habla tu voz
y provoca la ira de los que temen
perder los privilegios
que otorga el cetro fálico.
Habla,
reclamando el centelleo
de los rayos y el vuelo solemne
de los pájaros blancos.

Habla tu voz,
Malala,
y es la hermosa voz
de la juventud,
esa que mueve más montañas que ninguna fe,
esa que lleva razón en cuanto demanda,
esa que no pueden contener eslabones ni sogas,
la que rompe cadenas y condenas
con su timbre agudo y firme.

Habla tu voz
encendiendo una llama redentora
—tutelar de todas las verdades—
y las puertas pugnan por ceder al empuje
inexorable de tu palabra.

Habla,  Malala,
y el mundo que alardea de ser libre y justo
—ese mundo—
te condecora y premia
para limpiar su conciencia maculada.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Mujeres", Jean Michel Bénier

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"LA MUJER DE AZUL", Yannis Ritsos

Se mojó la mano en el mar.
Se volvió azul, la mano.
Le gustó.
Se zambulló desnuda en el mar.
Se volvió azul.
Azules también su voz y su silencio.
La mujer azul.
Todos la admiraron.
Nadie la amó.

(Yannis Ritsos)

Versión de Román Bermejo

Pintura: "Mujer con tocado alto" (1904) Pablo Ruiz Picasso