sábado, 2 de junio de 2012

"EL BAÑO DE UNA DAMA ROMANA", Alfred de Vigny.

Una esclava de Egipto, de tez negra y brillante,
de rodillas le muestra un espejo de acero;
para atar sus cabellos una virgen de Grecia
con la curva lunar une su trenza doble;
está en manos su túnica de mujeres milesias
y se lavan sus pies en jofaina de leche.
En un mármol oval jaspeado de púrpura
aguas de color rosa bañan todo su cuerpo;
luego acuden sirvientas de las tierras latinas,
vierten suaves perfumes en sus brazos inertes,
y velando los rayos de una luz importuna
bajo pliegues espesos de la púrpura untuosa,
voluptuosas descienden claridades sobre ella;
unas rompen al paso las coronas de flores,
sus colores dispersan con su rápida mano
y rociando las aguas, como lluvia, en la fuente;
su estallido de aromas cubre a la soberana,
que al azar pulsa cuerdas de su áurea lira,
piensa en el joven cónsul y se duerme en sus sueños.

Alfred de Vigny.

 ORIGINAL EN FRANCÉS:

 LE BAIN D'UNE DAME ROMAINE 

Une Esclave d'Egypte, au teint luisant et noir,
Lui présente, à genoux, l'acier pur du miroir ;
Pour nouer ses cheveux, une Vierge de Grèce
Dans le compas d'Isis unit leur double tresse ;
Sa tunique est livrée aux Femmes de Milet,
Et ses pieds sont lavés dans un vase de lait.
Dans l'ovale d'un marbre aux veines purpurines
L'eau rose la reçoit ; puis les Filles latines,
Sur ses bras indolents versant de doux parfums,
Voilent d'un jour trop vif les rayons importuns,
Et sous les plis épais de la pourpre onctueuse
La lumière descend molle et voluptueuse :
Quelques-unes, brisant des couronnes de fleurs,
D'une hâtive main dispersent leurs couleurs,
Et, les jetant en pluie aux eaux de la fontaine,
De débris embaumés couvrent leur souveraine,
Qui, de ses doigts distraits touchant la lyre d'or,
Pense au jeune Consul, et, rêveuse, s'endort.

Alfred de Vigny.

  Pintura: "A favorite custom" ("Una costumbre favorita"), Lawrence Alma Tadema (1909), Tate Gallery, London.

Mis poetas favoritos: ALFRED DE VIGNY

Alfred Victor de Vigny (Loches, 27 de marzo de 1797 – París, 17 de septiembre de 1863) fue un poeta, dramaturgo, y novelista francés.

Alfred de Vigny nació en Loches en una familia aristocrática. Su padre fue un veterano de la Guerra de Los Siete Años; su madre, veinte años menor, era una mujer de carácter fuerte, inspirada por Rousseau, que se encargó personalmente de la educación de Vigny en sus primeros años. Al igual que para todas las familias nobles de Francia, la Revolución francesa disminuyó sus condiciones de vida considerablemente.

Después de la derrota de Napoleón en Waterloo, regresó la monarquía a manos de la casa de Borbón, siendo nombrado Rey Luis XVIII, el hermano de Luis XVI, en 1814; Vigny se asoció a una de las compañías aristocráticas de Maison du Roi. Desde siempre atraído por la literatura, y versado en historia francesa y bíblica, comenzó a escribir poesía. Publicó su primer poema en 1820, más adelante publicó un poema narrativo titulado Eloa en 1824 sobre el tema entonces popular de la redención de Satán, y una compilación de obras en 1826 para Poèmes antiques et modernes. Tres meses después, publicó una novela histórica Cinq-Mars; con el éxito de estos dos volúmenes, Vigny se convirtió en la estrella del emergente movimiento romántico, aunque de este rol sería pronto desplazado por su amigo Victor Hugo. Se estableció en París con su joven novia británica (Lydia Bunbury, con la que se casó en Pau en 1825).

"CARTA", Félix Grande.

Mi amada
estará pensando en mí:
¡la una de la madrugada!

¿El amor empieza así,
cada uno solo en su lecho,
sin dormir,
y deseando recibir
otro balazo en el pecho?

El camino
clandestino
con rumor de savia nueva
y tierra sin pisar, ¿ lleva
a buen fin, a buen destino?
¿O es otra vez el ciclón
que empieza con un suspiro
y que acabará de un tiro
partiéndome el corazón?

No lo sé.
Me temo quo lo sabré
cuando estén llenos de azufre
los silos de la memoria:
¿Sólo comprende el que sufre?
¿Sólo el dolor tiene historia?
¿O quizás, y todavía,
será posible inventar
la historia de la alegría?

¡Preguntar y preguntar,
desvelado,
con azufre en el pasado
y fracturas y despojos
en donde ponga los ojos!

Sin embargo, ¡ah, sin embargo,
don Antonio!,
por entre un saber amargo
aguardo como un demonio
que una mujer, desvelada
por un secreto y un hombre,

ponga mi nombre en su almohada
y al fin se duerma dichosa
con una mano olvidada
orilla a su oscura rosa.

¿No escarmienta la ilusión?
¡La una de la madrugada
y el tictac del corazón
avanzado, sin dormir
y afanoso,
por el tiempo misterioso
que aún falta para morir!

Félix Grande.

Pintura: "La lettre" ("La carta"), Delphin Enjolras.

jueves, 31 de mayo de 2012

"AZAR", Mayte Dalianegra


Nunca fui objeto de tu deseo,
nunca tus garras
anhelaron hincarse 
en mi carne dulce,
ni tu mirada de águila
nunca me tuvo por presa.

Presa de amor
tampoco me rendí,
nada besó tus pies,
como no fueran las hojas caducas del plátano.
No hallaba mi pensamiento
más razón para ansiar tu compañía
que la compañía misma,
que una amistad de cancela abierta.

Y un día, un día cualquiera,
con paso decidido,
franqueaste el vano de aquella verja;
dejaste atrás cartas escritas en el aire,
confidencias hilvanadas
en el cordón umbilical de la confianza.

Te fuiste sin despedida,
con un rictus de solapada traición
prendido en las comisuras de los labios.

Te fuiste por azar,
aturdido por un espejismo
de ese vasto desierto que es tu vida;
te fuiste
por la misma carambola
por la que un día, un día cualquiera
 —esa vez con las maletas cargadas
de algo parecido a la esperanza—,
llegaste a mí.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "El rapto de Ganímedes" (1611-12), Peter Paul Rubens, Palacio Schwarzenberg de Viena

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miércoles, 30 de mayo de 2012

"ABRIL, MAYO Y BOTICELLI", Mayte Dalianegra


Aún exhala Bóreas su gélido hálito,
iracundo ante el letargo inminente,
y las nubes  —sumisas feudatarias—
le tributan el caudal del río Arno
con torrentes furiosos,
de imperturbable ritmo,
cuyo final no parece vislumbrarse 
en la cortina de la tarde.

Así llega abril,
bajel que navega
en tempestad de aguaceros,
en trombas ruidosas que devastan balcones,
que rasgan las hojas y quiebran los tallos
de esa floresta doméstica que sobrevive
sojuzgada en la maceta.

Así llega abril
y le sigue mayo, con Céfiro
soplando y soplando,
entibiando cielos, con las margaritas
brotando en el césped
y las amapolas, como labios rojos,
besando y besando, con los ranúnculos
vestidos de sol,
con ese vergel de espinosos cardos.

Y al igual que de la oruga
mudada en crisálida
—libre de su cárcel de seda—
surge la alevilla,
se transforme Cloris,
y su metamorfosis fecunde los prados.

Que ya llegue Flora derramando rosas,
que ya llegue Venus repartiendo amores,
que vengan tres Gracias
cubriendo sus carnes con finos cendales,
y hasta haya un Mercurio
—con caduceo alado— tomando las frutas
que pintara Sandro.

Que así llegue
mayo y un Céfiro azul,
ahíto de amor, resople en lo alto.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "La primavera" (1477), Sandro Botticelli, Galleria degli Uffizi, Florencia

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Música: "El ritual de la primavera", de Igor Stravinsky,  interpretado por la London Symphony Orchestra

"AMADA", Félix Grande.

Amada, sólo un tema me queda hoy en la vida:
tú eres mi tema, tú eres mi asunto solitario;
en mi espalda te llevo igual que un dromedario
en el desierto lleva su gran agua escondida;

igual que el dromedario cruza los arenales
una vez y otra vez sin salir del desierto,
con su estéril nostalgia de valle, hasta que es muerto
sobre los arenales, sobre los arenales;

igual que el dromedario yo soporto las cargas
con mi paso cansino de soledad, las llevo
sobre mí por arenas persistentes y largas;

y, como el dromedario, avaricioso, traje
mi cántaro de agua, y te bebo y te bebo
sin otro dios que tú mientras dura el viaje.

Félix Grande.

Pintura: "Vista de El Cairo", Jean León Gérôme.

"AYER EN FONDO", Félix Grande


Son canas infantiles.
Recuerdos de la infancia.
Por ese tiempo aquel
tu figurilla blanca.

(Te imagino allí, breve,
al corro, con palabras
medias. Puras.
 —El tiempo.
El tiempo, el tiempo, hermana.)

Eras. Fuiste. Has sido.
Nostalgia de nostalgia.
¡Y estas fotografías
que todo me lo aclaran!

Mirándolas estamos.
Te pregunto. Me hablas.
Mi pregunta es un eco;
tu respuesta una cana:
parece que respondes
como si preguntaras.

Eras. Fuiste. Has sido.
Me duele un poco tanta
inocencia. Me duele
más que la mía tu infancia.

Ayer en fondo. Sueña.
Parece una cantata.
¡Música de una niña
mirándome, lejana!
Y, en marco, ¡los paisajes
aquellos que te guardan!

Estamos juntos viendo
arqueologías cuadradas,
testamentos pequeños,
lejanías, cantatas.
Cartoncitos.
Nos lloran.
Los ancianos del alma.
Ayer en fondo. Nunca,
nunca será mañana.

Los paisajes aquellos,
¡tu figurilla blanca!

(Félix Grande)

Pintura de Marcus Stone.

martes, 29 de mayo de 2012

"DEDICACIÓN", Mayte Dalianegra



Me dedico a ti
como la primavera se dedica a las flores
y a las libélulas,
como la sal marina se dedica a remontar las olas
y en sus aladas crestas
va dejando blancas palomas.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Primavera, lirios anaranjados" (1943), Hermenegildo Anglada Camarasa

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"ÉGLOGA", Miguel Hernández.

... o convertido en agua, aquí llorando, podréis allá
despacio consolarme. GARCILASO.

Un claro caballero de rocío,
un pastor, un guerrero de relente,
eterno es bajo el Tajo; bajo el río
de bronce decidido y transparente.

   Como un trozo de puro escalofrío
resplandece su cuello, fluye y yace,
y un cernido sudor sobre su frente
le hace corona y tornasol le hace.

   El tiempo ni lo ofende ni lo ultraja,
el agua lo preserva del gusano,
lo defiende del polvo, y lo amortaja
y lo alhaja de arena grano a grano.

   Un silencio de aliento toledano
lo cubre y lo corteja,
y sólo va un silencio a su persona
y en el silencio sólo hay una abeja.

   Sobre su cuerpo el agua se emociona
y bate su cencerro circulante
lleno de hondas gargantas doloridas.

   Hay en su sangre fértil y distante
un enjambre de heridas:
diez de soldado y las demás de amante.

   Dulce y varón, parece desarmado
un dormido martillo de diamante,
su corazón un pez maravillado
y su cabeza rota
una granada de oro apedreado
con un dulce cerebro en cada gota.

   Una efusiva y amorosa cota
de mujeres de vidrio avaricioso,
sobre el alrededor de su cintura
con un cedazo gris de nada pura
garbilla el agua, selecciona y tañe,
para que no se enturbie ni se empañe
tan diáfano reposo
con ninguna porción de especie oscura.
El coro de sus manos merodea
en torno al caballero de hermosura
sin un dolor ni un arma,
y él de sus bocas de humedad rodea
su boca que aún parece que se alarma.

   En vano quiere el fuego hacer ceniza
tus descansadamente fríos huesos
que ha vuelto el agua juncos militares.
Se riza ilastimable y se desriza
el corazón aquel donde los besos
tantas lástimas fueron y pesares.

   Diáfano y querencioso caballero,
me siento atravesado del cuchillo
de tu dolor, y si lo considero
fue tu dolor tan grande y tan sencillo.

   Antes de que la voz se me concluya,
pido a mi lengua el alma de la tuya
para descarriar entre las hojas
este dolor de recomida grama
que llevo, estas congojas
de puñal a mi silla y a mi cama.

   Me ofende el tiempo, no me da la vida
al paladar ni un breve refrigerio
de afectuosa miel bien concedida,
y hasta el amor me sabe a cementerio.

   Me quiero distraer de tanta herida.
Me da cada mañana
con decisión más firme
la desolada gana
de cantar, de llorar y de morirme.

   Me quiero despedir de tanta pena,
cultivar los barbechos del olvido
y si no hacerme polvo, hacerme arena:
de mi cuerpo y su estruendo,
de mis ojos al fin desentendido,
sesteando, olvidando, sonriendo,
lejos del sentimiento y del sentido.

   A la orilla leal del leal Tajo
viene la primavera en este día
a cumplir su trabajo
de primavera afable, pero fría.

   Abunda en galanía
y en párpados de nata
el madruguero almendro que comprende
tan susceptible flor que un soplo mata
y una mirada ofende.
Nace la lana en paz y con cautela
sobre el paciente cuello del ganado,
hace la rosa su quehacer y vuela
y el lirio nace serio y desganado.

   Nada de cuanto miro y considero
mi desaliento anima,
si tú no eres, claro caballero.
Como un loco acendrado te persigo:
me cansa el sol, el viento me lastima
y quiero ahogarme por vivir contigo.

Miguel Hernández.

Pintura: Retrato de Garcilaso de la Vega. Anónimo.


sábado, 26 de mayo de 2012

"TU ALMA ES AIRE", Mayte Dalianegra


Tu alma es aire, 
liviandad,
diáfano cuarzo, 
luz matinal.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura:"Viento", Florence Harrison (1877 - 1955)
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"MARINERO EN TIERRA", Rafael Alberti


Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.
¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!

(Rafael Alberti)

Pintura de Yves Parent

viernes, 25 de mayo de 2012

"AMORES I, 5", Publio Ovidio Nasón

Era el estío; el día brillaba en la mitad de su carrera, y me
tendí en el lecho buscando reposar de mis fatigas. La
ventana de mi dormitorio, medio abierta, dejaba penetrar
 una claridad semejante a la que reina en las opacas selvas,
o como luce el crepúsculo cuando Febo desaparece del
 cielo, o la noche ha transcurrido sin presentarse el sol
todavía; luz tenue que conviene a las muchachas,
pudorosas, cuya timidez busca los sitios retirados. De pronto
llega Corina con la, túnica suelta, cubriendo con sus
cabellos por ambos lados la marmórea garganta, cual se
dice que la hermosa Semíramis se acercaba al tálamo
nupcial, y Lais acogía a sus innumerables pretendientes. Le
quité la túnica, cuya transparencia apenas ocultaba ninguno
de sus encantos; pero ella pugnó por conservarla, aunque
 con la flojedad de la que ansía la victoria, y se aviene de
buen grado a caer vencida. Así que apareció a mis ojos
enteramente desnuda, confieso que no vi en todo su cuerpo
el más mínimo lunar. ¡Qué espalda!, ¡qué brazos pude ver y
tocar!, ¡qué lindos pechos oprimieron con avidez mis
manos! Bajo su seno delicioso, ¡qué vientre tan recogido!,
¡qué talle tan arrogante y esbelto!, ¡qué pierna tan juvenil y
bien formada! ¿A qué particularizar sus atractivos? Cuanto vi
en ella merecía fervorosas alabanzas, y oprimí contra el mío
su desnudo cuerpo. ¿Quién no adivina lo demás? Por fin,
agotados, nos entregamos los dos al descanso. ¡Ay!, ojalá
consiga saborear muchos mediodías semejantes.

Publio Ovidio Nasón

Traducción de Germán Salinas

http://personal.us.es/apvega/ov_am_1.htm

ORIGINAL EN LATÍN:

Aestus erat, mediamque dies exegerat horam;
    adposui medio membra levanda toro.
pars adaperta fuit, pars altera clausa fenestrae;
    quale fere silvae lumen habere solent,
qualia sublucent fugiente crepuscula Phoebo,               5
    aut ubi nox abiit, nec tamen orta dies.
illa verecundis lux est praebenda puellis,
    qua timidus latebras speret habere pudor.
ecce, Corinna venit, tunica velata recincta,
    candida dividua colla tegente coma—               10
qualiter in thalamos famosa Semiramis isse
    dicitur, et multis Lais amata viris.
Deripui tunicam—nec multum rara nocebat;
    pugnabat tunica sed tamen illa tegi.
quae cum ita pugnaret, tamquam quae vincere nollet,               15
    victa est non aegre proditione sua.
ut stetit ante oculos posito velamine nostros,
    in toto nusquam corpore menda fuit.
quos umeros, quales vidi tetigique lacertos!
    forma papillarum quam fuit apta premi!               20
quam castigato planus sub pectore venter!
    quantum et quale latus! quam iuvenale femur!
Singula quid referam? nil non laudabile vidi
    et nudam pressi corpus ad usque meum.
Cetera quis nescit? lassi requievimus ambo.               25
    proveniant medii sic mihi saepe dies!

Publius Ovidius Naso, (Publio Ovidio Nasón)

Pintura: "Girl in yellow drapery", ("Chica vestida de amarillo"), John Willian Godward, (1861 - 1922)



"POEMA Nº 8, (CORPUS CATULIANO)", Gayo Valerio Catulo.

(Catulo 8)

Pobre Catulo, que dejes de hacer lo indebido,
y lo que ves pasado perdido lo digas.
Fulgieron un día cándidos para ti los soles,
cuando acudías adonde tu niña decía,
amada para nos cuanto amada será ninguna.
Allí, cuando aquellas muchas cosas divertidas se hacían,
que tú querías, y tu chica de querer no dejaba,
fulgieron verdaderamente cándidos para ti los soles.
Ahora ya ella no quiere: tú también, impotente, no quiere,
ni lo que huye sigue, ni triste vive,
sino con obstinada mente soporta, resite.
Salud, niña; ya Catulo resiste,
y no te requerirá ni rogará, involuntaria.
Mas tú te dolerás cuando ninguna seas rogada.
Impía, ay de ti, qué vida a ti te espera,
quién ahora a ti se acercará, a quién parecerás bonita,
a quién ahora amarás, de quién que eres se dirá,
a quién besarás, a quién los labios morderás.
Mas tú, Catulo, decidido, resiste.

Gayo Valerio Catulo, (Gaius Valerius Catullus)

Traducción de Ana Pérez Vega

http://www.aloj.us.es/apvega/catul_1_60.htm

ORIGINAL EN LATÍN:

 VIII. ad se ipsum

Miser Catulle, desinas ineptire,
et quod vides perisse perditum ducas.
fulsere quondam candidi tibi soles,
cum ventitabas quo puella ducebat,
amata nobis quantum amabitur nulla.
ibi illa multa tum iocosa fiebant,
quae tu volebas nec puella nolebat.
fulsere vere candidi tibi soles.
nunc iam illa non vult: tu quoque, impotens, noli,
nec quae fugit sectare, nec miser vive,
sed obstinata mente perfer, obdura.
vale, puella, iam Catullus obdurat,
nec te requiret nec rogabit invitam.
at tu dolebis, cum rogaberis nulla.
scelesta, vae te! quae tibi manet vita?
quis nunc te adibit? cui videberis bella?
quem nunc amabis? cuius esse diceris?
quem basiabis? cui labella mordebis?
at tu, Catulle, destinatus obdura!

Gaius Valerius Catullus

Pintura: "Waiting for an answer", ("Esperando por una respuesta"), John William Godward.

jueves, 24 de mayo de 2012

"ALEGRÍA", Mayte Dalianegra


Me reía y la risa
llenaba el patio,
y en la alberca bebían
verdes acantos.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "La alberca del Alcázar de Sevilla" (1910), Joaquín Sorolla

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"PASÍFAE", Mayte Dalianegra


Pasífae, reina luna,
trémula, suspiras sola,
y el corazón te palpita
en medio del bajo vientre.

Un oleaje de sierpes
sube y baja, baja y sube,
una marea encendida
que de salitre humedece.

Y un toro de nácar puro,
como un ampo de la nieve,
te va arrancando el misterio
de la luz en que te envuelves.

No duermes, comes, ni piensas,
agitada entre mareas
que te recorren las vísceras
y te calientan las venas.

Pasífae, sueñas feliz
tendida en tu lecho blanco,
la bestia lame tu muslos
con el rumor de una fuente.

No eres diosa, no eres reina,
solo eres mujer y tierra
roturada y en barbecho,
esperando la semilla
que en tu surco vida engendre.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "La puerta abierta", Alberto Donaire (1962)
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lunes, 21 de mayo de 2012

"LA NOCHE", Mayte Dalianegra


La noche se escurre furtiva
sobre las gélidas aguas,
y esa farola de luz mortecina que es la luna,
ilumina un malecón donde se estrellan
las olas embravecidas
del desamor.

Cuántos besos se perdieron en mis versos
sin que rozaran tu piel,
cuántas alegrías murieron
en las comisuras de mis labios
sin que los tuyos pronunciaran condolencia alguna.

Solo resta la esperanza
de que tras esa lúgubre nebulosa 
aparecerá la faz, sonrosada y oronda,
de un nuevo día.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Paisaje marino, efecto nocturno”, Claude Monet
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"ÍNTIMA", Félix Grande.

 íntima: ya conoces mi corazón, conoces
la solvencia que tiene mi andrajosa tristeza,
ya sabes la semilla que habita en mi cabeza
plagada de cizañas, de sequías y de hoces;

cálida: ya has bebido mis alcoholes feroces,
ya has fijado a tu dulce caliente fortaleza
el yugo de mi vida perdida, en donde empieza
un abismo nocturno de pasos y de voces;

mágica: ya has resuelto mi instinto de venganza
en esta tarea lenta de amar, más que esperanza,
desde la que recibo mi reposo profundo;

trágica: ya has caído, besándolo, al contagio,
ya has heredado el osco clamor de mi naufragio,
ya te arrastra la enorme velocidad del mundo.

Félix Grande.

Dibujo: "Dreamland" ("Mundo de los sueños"), Florence Harrison.

Mis poetas favoritos: FÉLIX GRANDE.

Félix Grande (Mérida, 1937). Poeta, narrador y ensayista español. Se le considera uno de los más destacados autores de la generación nacida durante la Guerra Civil. Cuando tenía dos años, su familia se trasladó a Tomelloso (Ciudad Real), donde se crió. Posteriormente, fijaría su residencia en Madrid. Ejerció diversos empleos antes de abandonar su trabajo como guitarrista flamenco para dedicarse a la literatura. En 1961 entró a trabajar en la revista literaria Cuadernos hispanoamericanos, de la que se convertiría en director al retirarse Luis Rosales.

Su carrera literaria comenzó al recibir el Premio Adonais de Poesía en 1963 por su obra Las piedras, libro de talante existencial en el que explora el tema de la soledad. Tres años después publicó Música amenazada (Premio Guipúzcoa, 1965), libro en el que su angustia existencial, ya presente en su anterior colección de poemas, se extiende al terror cósmico de la especie, agravada por un sentimiento radical de culpa; a la vez, se manifiesta un mayor dominio de sus medios expresivos.

sábado, 19 de mayo de 2012

"ARIADNA A DIONISO", Mayte Dalianegra

Eres pámpano jugoso y fresco,
rozagante de racimos.
Mis llagas cicatrizas
con tu savia,
y el penetrante azul del cielo
me redime con la perspectiva
de un nuevo horizonte.

Atrás quedan los amores 
vencidos por las sábanas, los destierros,
las islas deshabitadas y el sabor salado 
de las lágrimas.

Atrás quedan recuerdos
para servir de alimento a la hoguera;
aquí y ahora: tú,
con tu aliento de uva madura
endulzándome la garganta,
y yo, con la cintura ceñida de esperanzas.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Baco y Ariadna” (1523), Tiziano Vecellio, National Gallery, Londres


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"CUERPO DEL AMANECER", Miguel Hernández.

Cuerpo del amanecer:
flor de la carne florida.
Siento que no quiso ser
más allá de flor tu vida.

Corazón que en el tamaño
de un día se abre y se cierra.
La flor nunca cumple un año,
y lo cumple bajo tierra.

Miguel Hernández.

Pintura de Løvmand Christine Marie (1803-1872).

miércoles, 16 de mayo de 2012

"ARIADNA A TESEO", Mayte Dalianegra


Extinta la llama de tu deseo,
consumida tu pasión
antes de que el fuego decline en ascuas,
me abandonas.

Quedo varada en una ignota playa
como sirena que ha perdido
el encanto de su garganta,
como ballena arrastrada por el peso de sus pesares,
por esa plomiza masa de llantos
que envuelven, 
como un sudario,
a quien siente el rechazo del que tanto ama.

Quedo aquí, 
custodiado mi sueño
por las oceladas fieras
hambrientas de mis entrañas,
sedientas del agua de mis lágrimas.

Quedo aquí, 
amor mío,
ansiando el giro de tu mirada,
esperando tu incierto regreso,
olvidada, sepultada en vida,
contemplando en el espejo de las aguas remansadas
mis cabellos encanecidos por el desánimo,
mis labios agrietados por la carencia de besos,
mi cuerpo deslavazado por el desconsuelo.

Quedo aquí, Teseo
—o como quiera que te llames ahora—,
invocándote y llorándote como una plañidera.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Ariadne” (1898), John William Waterhouse
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"VIOLÍN MARÍA", Juan José Ceselli.

De noche
mientras dentro de sus chinelas las aves construyen
los nidos de la intimidad
Le diré a mi esclavo que le relate mis hazañas
Y cuando por los rincones se amontonen las breves
alegrías de los arrebatos
Y caiga sobre nosotros el incesante molino de la borrasca
Se reclinará sobre mi hombro con el cálido peso
de sus alas en llamas
Las curvas de sus tobillos revelarán la nueva
geometria de la belleza
Y clavando en mis carnes uno a uno los sombrios
mistérios de la cábala
Acariciando mis gemidos con el filo ensortijado
de la voluptuosidad
Hará sentirme tan pequeño
que sólo prodré amarla a pedacitos

Juan José Ceselli.

Dibujo:"Lilies and fur" ("Lirios y pieles"),2008, Seth Garland.

martes, 15 de mayo de 2012

"LA ARAÑA DESNUDA", Juan José Ceselli.

De las siete teorías sobre lo perfecto
La primera es la más difícil de sobrellevar:
Estrecharse las manos entre desconocidos
Sentir sin fatiga el itinerario de un muñeco que
reparte profecías
El vaivén de las balanzas que se usan para
prometer y no cumplir

Siempre habrá una tolerancia especial para estos
seres tiernamente pecadores
Por la forma elegante de jugar su última estrella
De escamotear los ceniceros
O hacer correr la sangre mientras beben
gentilmente una taza de té

Condenados por sus equivocadas predicciones
Son los que deben esperar los días amables de
fiesta para arrancarse los dedos

Juan José Ceselli.

Pintura: "Shadows and strings" ("Terciopelos y cuerdas")  2007, Seth Garland.




sábado, 12 de mayo de 2012

"MI LAMENTO DE ARIADNA", Mayte Dalianegra


Ahora sé que yo era el lastre
que te  impedía navegar,
la rémora que contrarrestaba el empuje del viento
y deshinchaba tus velas,
por eso, solo por eso y por nada más,
aprovechaste mi sueño
y el embeleso que me producía
tener por dosel un artesonado de estrellas.

Al despertar, solo el mar me acompañaba
con su vaivén cadencioso de danzarina de harén,
ya no pude divisar aparejos, ni proa, ni popa siquiera,
solamente la soledad sobre la arena.

Debí haber augurado tal final,
debí haber nacido Casandra y no Ariadna,
debí haber sido otra y no yo,
otra más cercana,
implantada en las células de tu piel,
compartida con tus íntimos secretos,
callada y oscura como ellos;
debí haber sido luna y no sol,
tinieblas y no luz,
silencio grave y no risas,
pero no lo fui y he aquí mi expiación.

¿Será este el lamento de Ariadna o será el canto del cisne?
Por si acaso, solo por si acaso y por nada más,
bruñiré el oro de mi copa,
no sea que se presente Dioniso,
coronado de parras y hiedras,
portando una botella de buen vino.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Baco y Ariadna" (1578), Jacopo Comin (Robusti) Tintoretto. Palacio Ducal, Venecia

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"EL SALTIMBANQUI PRUDENTE", Juan José Ceselli.

Ya sólo su carne se enrosca y desenrosca como
el sonido de una flauta
Los ácidos del olvido labran su nuevo esqueleto
Arrojando lejos de su órbita aquella maldita
espiral de caminos descarrilados entre templos
y burdeles
Amador curioso
Ha sobrevivido a todos los laberintos de las
victorias
Deslizándose por las galerías de la noche contra la
destreza incomparable de la luna
Encontró su cabeza olvidada
En una oficina de equipajes
Se la devolvieron
Encajaba perfectamente sobre sus hombros de
fiebre amarilla

Juan José Ceselli.

Pintura:"El encantador de serpientes" (1870), Jean León Gérôme.