lunes, 21 de mayo de 2012

Mis poetas favoritos: FÉLIX GRANDE.

Félix Grande (Mérida, 1937). Poeta, narrador y ensayista español. Se le considera uno de los más destacados autores de la generación nacida durante la Guerra Civil. Cuando tenía dos años, su familia se trasladó a Tomelloso (Ciudad Real), donde se crió. Posteriormente, fijaría su residencia en Madrid. Ejerció diversos empleos antes de abandonar su trabajo como guitarrista flamenco para dedicarse a la literatura. En 1961 entró a trabajar en la revista literaria Cuadernos hispanoamericanos, de la que se convertiría en director al retirarse Luis Rosales.

Su carrera literaria comenzó al recibir el Premio Adonais de Poesía en 1963 por su obra Las piedras, libro de talante existencial en el que explora el tema de la soledad. Tres años después publicó Música amenazada (Premio Guipúzcoa, 1965), libro en el que su angustia existencial, ya presente en su anterior colección de poemas, se extiende al terror cósmico de la especie, agravada por un sentimiento radical de culpa; a la vez, se manifiesta un mayor dominio de sus medios expresivos.

Su tercer libro, Blanco Spirituals (Premio Casa de las Américas, 1967), aúna la denuncia contra una civilización fracasada que perpetúa la injusticia con una nota de compasión. El libro se caracteriza por su tono conminatorio y un vocabulario en el que no duda en utilizar el léxico más variado, incluyendo el proveniente de las entrañas. Escrito en versículos, carece de puntuación, y su ritmo tiende hacia la prosa.

En 1978 recibió el Premio Nacional de Literatura por Las rubáiyátas de Horacio Martín, que constituye una exploración del sentido de la experiencia erótica desde un punto de vista existencial. Su obra poética se ha visto recopilada en sucesivas ocasiones, enriqueciéndose con las nuevas obras: Biografía (1971), ampliada en un primer momento en 1977 y puesta al día en 1986 con el título Poesía completa: 1958-1984, edición que a su vez se vería aumentada en 1989.

Cultivó desde muy pronto la narrativa, y fue galardonado en 1965 con el Premio Eugenio d'Ors de novela corta por Las calles. Ha prestado también atención al relato breve, del que pueden ser ejemplo los títulos Parábolas (1975), Lugar siniestro este mundo, caballeros (1980) o Fábula (1991).

Como ensayista puede señalarse el temprano Apuntes sobre poesía española de posguerra (1970), Mi música es para esta gente (1975) y su monumental Memoria del flamenco (1979), obra básica para una aproximación al arte flamenco, forma cultural a la que ya había rendido tributo anteriormente al elaborar los textos en prosa y verso del disco Persecución (1976), cantado por El Lebrijano.

Por último, no se puede dejar de mencionar su libro La calumnia (1987), en el que defiende a Luis Rosales de los varios y malintencionados ataques que recibió a propósito de la detención y asesinato de Federico García Lorca, que se había refugiado en casa de los Rosales en Granada. En su obra está presente una honda angustia existencial, una gran preocupación por el hombre y por la injusticia sobre la que se alza la sociedad, así como el amor y el erotismo. Su lenguaje poético es una constante búsqueda de nuevos modos de expresión, siguiendo los pasos de los surrealistas y en especial de César Vallejo, a quien le dedica su libro Taranto: homenaje a César Vallejo (1978).
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